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9 de Abril del 2018
Ideas
Lectura: 6 minutos
9 de Abril del 2018
Gabriel Hidalgo Andrade

Politólogo y abogado. Docente universitario.

El manco Espinel
Son una mafia de mentirosos compulsivos. Durante la campaña presidencial, Iván Espinel, un médico cristiano, ofreció imponer la pena de muerte a los violadores y cortar las manos a los ladrones del dinero público como sanción a sus faltas. La política tradicional estaba salpicada de deudores a la moral pública que tienen “rabo de paja”, dijo. Espinel, iracundo adversario de los depravados, los ladrones y los hipócritas, resultó ser eso mismo. Mientras lo esposaban los agentes de la Policía Nacional, Espinel sonreía desafiante. Es todo un cínico.

Iván Espinel, ex ministro del gobierno de Lenín Moreno y director del Seguro Social durante el gobierno anterior, fue detenido bajo los cargos de lavado de activos cometidos mientras Rafael Correa era presidente.

En el encierro que ha durado apenas unas horas, su defensa alegó su “delicado estado de salud”. Como en el caso de Ricardo Rivera, tío de Jorge Glas Espinel y este último pariente de Iván Espinel, la defensa del sindicado busca las mismas argucias que cuando cayó preso el padre del entonces vicepresidente, Jorge Glas Viejó, por violar a una criatura de catorce años. Todos buscan la victimización, decir que son mártires de una persecución política y que merecen privilegios judiciales porque sufrieron enfermedades estomacales al sacrificarse tanto por la patria.

Pero la red familiar es más grande. Iván Espinel es primo de Vinicio y Fernando Alvarado Espinel, ambos ministros durante el gobierno de Rafael Correa e investigados por la Contraloría por los millonarios ingresos de sus empresas mientras fueron funcionarios públicos; y estos a su vez son primos de Jorge Glas Espinel, sentenciado por su relación con la petrolera Odebrecht. Los hermanos Alvarado Espinel son sobrinos de Ramón Espinel Martínez, el ex ministro de agricultura del gobierno de Correa que firmó un millonario contrato con una empresa de sus sobrinos para la transportación de la urea. Espinel Martínez era deudor de la banca cerrada y aun siendo ministro y banquero quebrado fue calificado por Correa como “el mejor currículum agrícola del país”. Pero la historia no termina aquí. Otro Espinel fue acusado de violación sexual mientras ejercía una función diplomática para el gobierno de Rafael Correa.

Por esto, a todos tomó por sorpresa la presencia de Iván Espinel en la carrera por la presidencia la margen de Alianza País. Ahora se entiende que este primo de los Alvarado realmente buscaba captar el voto de los jóvenes críticos, desencantados del proceso por la corrupción correista y precisamente ese fue su discurso de campaña. Entonces Espinel, ayudado por sus primos y por Correa, fundó un movimiento político a última hora y consiguió el 3% de los votos escrutados, apenas superando a las dos últimas candidaturas en la competencia. Pero fue lo suficiente para apurarse a apoyar en el balotaje al binomio de Alianza País integrado por su pariente ahora preso, y encaramarse a una secretaria de Estado después de que se proclamaran los resultados electorales. Desde allí, sin sonrojo, Iván Espinel pidió la renuncia del entonces vicepresidente Jorge Glas Espinel por sus vínculos con la corrupción comprobados por la justicia ordinaria. El padre de Iván Espinel, Rodolfo Espinel, es el notario que protocolizó la declaración juramentada en donde Jorge Glas Espinel prometía no tener dinero en paraísos fiscales durante la campaña presidencial.  Ahora todo sabe a farsa.

Son una mafia de mentirosos compulsivos. Durante la campaña presidencial, Iván Espinel, un médico cristiano, ofreció imponer la pena de muerte a los violadores y cortar las manos a los ladrones del dinero público como sanción a sus faltas. La política tradicional estaba salpicada de deudores a la moral pública que tienen “rabo de paja”, dijo. Espinel, iracundo adversario de los depravados, los ladrones y los hipócritas, resultó ser eso mismo. Mientras lo esposaban los agentes de la Policía Nacional, Espinel sonreía desafiante. Es todo un cínico este aprendiz de Rafael.

Una joven médica, hoy funcionaria de la Cruz Roja y del IESS, sin mencionar su nombre pero dando todos los detalles de su detención, lo acusó de haberla acosado sexualmente durante su internado en el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social. A esto se suma que Espinel fue detenido por el injustificado incremento en su patrimonio mientras fue funcionario público, en otras palabras por robar al erario nacional.  

Pero la culpa de todo esto también es nuestra. O al menos es culpa de quienes votaron por estos sinvergüenzas. De hecho, mientras haya gente que justifique el robo descarado de la década ganada es que seguiremos teniendo políticos como Jorge Glas, Carlos Pólit, los hermanos Alvarado o Iván Espinel que se forran hasta la coronilla con el dinero de todos y que responden con alevosía cuando la gente les pide alguna explicación sobre sus repentinas fortunas. Así son estos revolucionarios nuevos ricos.

El discurso es el mismo en estos rufianes: que el burdo montaje, que la derecha conservadora, que los sectores oligárquicos, que son perseguidos políticos. ¡Callen farsantes! Lo que a ustedes les movió a conseguir y a conservar el poder fue el lucro sin fin, disfrutar de los odiados lujos capitalistas, tener lo que jamás tendrían con un trabajo decente, despilfarrar en parrandas el dinero ajeno, levantar fortunas de la noche a la mañana y vengarse de sus críticos.

Popularmente, al hablar de un manco, la Real Academia no se refiere a quien haya perdido una extremidad. Al contrario, es especialmente alguien de “manos largas” y el poco escrupuloso al apropiarse de lo ajeno.  

Así serán recordados los revolucionarios como el manco Espinel, por ser el epílogo de la putrefacción revolucionaria que recién empieza a destaparse.

@ghidalgoandrade

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