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4 de Diciembre del 2014
Ideas
Lectura: 5 minutos
4 de Diciembre del 2014
Oswaldo Toscano

Docente universitario, consultor empresarial, es miembro de Society for Neuroeconomics, titulado en administración de empresas. 

El Periodista
Unos pocos años antes, un joven periodista proveniente de la capital, se había enrolado en dos medios locales. Con un presto sentido de gallardía, un poco de imprudencia también, pronto estuvo investigando asuntos que involucraban a poderosos políticos y mafiosos. El hampa se había tomado Manabí. Cuatro tiros por la espalda del periodista, sentado en el parque central del barrio Jocay, fueron la sentencia por haberse enfrentado a los oscuros intereses de la mafia manabita. Esto sucedía el 04 de diciembre de 1983 a las 14:00.

Al llegar la noche de aquel domingo 04 de diciembre en Manta, hace exactamente 31 años, las calles se llenaron de angustia, de rostros acongojados, de personas que caminaban presurosas buscando refugio en sus casas. Era el efecto de los sucesos acaecidos apenas unas horas antes. Las tiendas cerraron temprano y en las esquinas no hablaban de otra cosa que no sea la barbarie que había enlutado el celoso paisaje del parque del barrio Jocay.

Unos pocos años antes, un joven periodista proveniente de la capital, se había enrolado en dos medios locales. Con un presto sentido de gallardía, un poco de imprudencia también, pronto estuvo investigando asuntos que involucraban a poderosos políticos y mafiosos. El hampa se había tomado Manabí. Los asesinatos, asaltos, secuestros, violaciones eran comidilla del día a día. Los poderosos vínculos entre criminales, abogados, políticos locales y algunos miembros de la policía  habían tejido una red peligrosa sobre la población. El periodista pronto encontró una misión, desenmascarar este tejido. Y efectivamente así empezó su tarea en los artículos y reportajes que escribía. En este camino se cruzó con Pedro Cedeño Solórzano, auditor del Banco Central que estaba en Manta investigando una denuncia sobre falsas cooperativas cafetaleras que involucraba a poderosos delincuentes de cuello blanco. Al poco tiempo Cedeño caía víctima de las balas de los sicarios manabitas. Poco después se conocería que uno de estos sicarios era Ángel García Macías alias "Cartucho García". 

El periodista de inmediato enfiló su pluma contra las mafias que estaba seguro estaban detrás del crimen, para él no había duda que la investigación sobre las falsas cooperativas cafetaleras que recibían fondos del Estado eran el hilo conductor del crimen de Cedeño. Cartucho sería solo el autor material del hecho. Los artículos, fotografías y sobre todo la valentía del periodista para denunciarlos lo pusieron en la lista negra de los delincuentes. Es así que recibió múltiples amenazas para él y para su familia. Un día llego una carta con mala redacción a sus manos, el autor supuestamente Cartucho García, quien le pedía que rectifique sus artículos o tendría los días contados, el periodista consciente del peligro y sabiendo que García era solo un mensajero decidió mantenerse firme, siguió denunciando. El periodista cumplió la promesa que había guiado siempre sus acciones, no ceder jamás al miedo. Lamentablemente la mafia también cumplió su palabra. El mismo Cartucho García sería el encargado de liquidar al incómodo periodista. Aprovechando la paz de domingo en la tarde, se acercó sigilosamente, cuatro tiros por la espalda del periodista, sentado en el parque central del barrio Jocay,  fueron la sentencia por haberse enfrentado a los oscuros intereses de la mafia manabita. Esto sucedía el 04 de diciembre de 1983 a las 14:00.

La conmoción inicial pronto se transformó en indignación. Amigos, familiares, colegios de periodistas, medios de comunicación, pueblo: todos pedían justicia. Politiqueros de la época quisieron usar la imagen del periodista muerto para sus fines políticos. Se armó tal alboroto que las pandillas de delincuentes tuvieron que refugiarse tras las cloacas mientras pasaba la tormenta. Pero la tormenta no pasó. Con el asesinato del periodista se hizo visible para el país la ola criminal de aquellos años en Manta, el rumbo que había tomado la situación era tan voraz que el ministro de Gobierno de la época, Vladimiro Álvarez, pidió la intervención de fuerzas especiales. "Cartucho" fue asesinado por la policía el 14 de enero de 1984, llevándose a la tumba los nombres de los autores materiales del crimen. Jamás cayo un pez gordo. la banda de García quedó prácticamente desmantelada. 31 años después muy pocas personas en la ciudad recuerdan al periodista, excepto en la sala de redacción que lleva su nombre, en las oficinas del diario El Mercurio en Manta. De forma violenta se silenció la voz del joven periodista. Ese periodista fue mi padre, Héctor Toscano a quien recuerdo con profunda admiración.

Twitter: @otoscano_ec

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