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12 de Julio del 2016
Ideas
Lectura: 5 minutos
12 de Julio del 2016
Juan Carlos Donoso

Ph.D. Director Survey Research Office
Center for State Policy and Leadership
University of Illinois Springfield

El plan secreto de la oposición
En Alianza País no hay sorpresas. El mensaje es predecible y aburrido, pero también conocido por todos. Tanto sus miembros como sus seguidores lo repiten en todos los medios posibles con una disciplina casi militar: la década ganada, la patria ya es de todos, el pasado no volverá, la restauración conservadora debe evitarse como sea.

A falta de poco más de seis meses para las elecciones de febrero, muchos estamos atentos permanentemente a los noticieros, las redes sociales y hasta los rumores para enterarnos de los movimientos que el oficialismo y la oposición realizan sobre el tablero electoral. En Alianza País no hay sorpresas. El mensaje es predecible y aburrido, pero también conocido por todos. Tanto sus miembros como sus seguidores lo repiten en todos los medios posibles con una disciplina casi militar: la década ganada, la patria ya es de todos, el pasado no volverá, la restauración conservadora debe evitarse como sea. La lista de presidenciables en el oficialismo es corta (Moreno, Glass) y apunta básicamente a la continuación del proyecto Correista. También está la posibilidad siempre latente de que el Presidente decida ser candidato nuevamente, si es que la prensa y la oposición lo siguen molestando e hiriendo su sensibilidad democrática. -¿O es que alguien todavía cree que el CNE o la Corte Constitucional lo impedirían?- 

En la oposición, en cambio, las fichas se mueven casi a diario. El inventario inicial de precandidatos opositores ya era bastante extenso: Guillermo Lasso, Abdalá Bucaram Pulley, Álvaro Noboa y Washington Pesantez –seguro se habían olvidado de él-. Pero en las últimas semanas la lista creció de manera exponencial. Jaime Nebot, con calculadora en mano e intentando convencerse que es imposible que 4 de cada 10 electores voten por el oficialismo, decidió nominar a Cynthia Viteri como precandidata por Madera de Guerrero. Lucio Gutiérrez va de canal en canal con su promesa reciclada de dar la vida por el Ecuador, aunque prefirió subirse al helicóptero cuando tuvo la oportunidad de hacerlo. Andrés Páez se pasea por el país con una lista de mandatos más larga que testamento de año viejo y pone como condición el cumplimiento de todos ellos para declinar su candidatura –por suerte no se aferra-. Varios movimientos de izquierda se han sumado a la fiesta y han designado a Lenin Hurtado, Enrique Ayala Mora y Lourdes Tibán. A esta lista también hay que añadir al general Paco Moncayo, precandidato del movimiento VIVE. Mientras tanto, Ramiro González, Paul Carrasco y Mauricio Rodas hacen cálculos y esperan su momento.

Los eventos de las últimas semanas me llevan a formular dos posibles conclusiones sobre el comportamiento de la oposición en el Ecuador. La primera es que existe un plan secreto. Es decir, que el patético desfile de precandidatos no es más que una medida de distracción mientras, tras las cámaras, todos los que se llenaron la boca hablando de unidad en los últimos tres años deciden dejar sus diferencias a un lado temporalmente y presentar al país una opción electoral viable. Que ese grupo variopinto de partidos y movimientos políticos trabaja para formular un plan coherente que sirva no solo para ganar las elecciones, sino para gobernar un país en crisis durante los próximos cuatro años. Que se han dado cuenta que la unidad no puede ser solo para la candidatura presidencial, sino también para la Asamblea, porque entienden que el sistema electoral de distritos pluripersonales, combinado con la formula D'Hondt de repartición de escaños, favorece a los partidos grandes y consolidados, no a una oposición fragmentada que presente 10 opciones para cada escaño.

La segunda conclusión es bastante menos alentadora. Si ese plan secreto no existe, lo que queda es una oposición política sin pies ni cabeza, sin la disciplina suficiente para crear un mensaje consistente que atraiga a los electores o para aprovechar las oportunidades que se presentan gracias a los innumerables escándalos dentro del gobierno. Una oposición sin la capacidad de articular un plan de políticas públicas claras (no una lista de promesas de campaña) que se contrapongan al detallado plan de desarrollo del Correismo. Una oposición que se presenta al país como un grupo de politiqueros con ambición de poder y sed de venganza.

Por el bien de todos, espero que ese plan secreto exista.

[PANAL DE IDEAS]

Patricio Moncayo
María Amelia Espinosa Cordero
Rubén Darío Buitrón
Rodrigo Tenorio Ambrossi
Alfredo Espinosa Rodríguez
Mateo Febres Guzmán
Fernando López Milán
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