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18 de Noviembre del 2019
Ideas
Lectura: 5 minutos
18 de Noviembre del 2019
Gabriel Hidalgo Andrade

Politólogo y abogado. Docente universitario.

El tonto útil
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El objetivo es crear las condiciones para recuperar el poder. El correismo, hoy con un poco más del 20% de las bancadas asamblearias, se convirtió en el principal jugador con poder de veto legislativo y en la principal fuerza demagógica del país.

El correismo es el único ganador en el archivo de la ley urgente económica. Pero es una victoria pírrica. El bloque del aliancismo ortodoxo se impuso a su gemelo moderado para producir un bloqueo infranqueable. El objetivo es crear las condiciones para recuperar el poder. El correismo, hoy con un poco más del 20% de las bancadas asamblearias, se convirtió  en el principal jugador con poder de veto legislativo y en la principal fuerza demagógica del país.

Ser un jugador con veto supone la capacidad de modificar, de forma deliberante, las condiciones de la política. Solamente dos partidos consiguiendo esta cualidad desde el retorno a la democracia, ambos populistas con tendencia autoritaria.

La Concentración de Fuerzas Populares fue el apéndice del socialcristianismo en la oposición al socialdemócrata Rodrigo Borja entre el 1988 y 1992. A mitad de periodo, el Partido Roldosista Ecuatoriano sustituyó al CFP y se convirtió en su heredero histórico. Desde 1992 el Partido Social Cristiano y el PRE se unieron para oponerse al gobierno del republicano Sixto Duran Ballén en los dos periodos legislativos, entre 1992 y 1996.

El PSC consiguió mantener unido su bloque, salvo una sola baja, con 20 de 77 diputados e incrementar a 26 en las elecciones intermedias. Por el contrario, el PRE se desgranó cayendo de 15 a 5 legisladores y conservando 10 puestos en las elecciones de mitad de periodo. Aun frente a este notable debilitamiento, en 1996, el PRE consiguió el gobierno con la victoria de Abdalá Bucaram y, tras disputarla con el entonces diputado Jaime Nebot, el PSC se mantuvo en la oposición para luego cogobernar durante el periodo de transición del alfarista Fabián Alarcón y en la Constituyente de 1998 con la democracia cristiana, el alfarismo radical y el liberalismo. En las presidenciales siguientes, las que eligieron al democristiano Jamil Mahuad, el PSC anunció que no presentaría candidato propio. Hasta aquí este que señala ciertos paralelismos.

¿Es una coincidencia que el correismo y el socialcristianismo voten juntos en un momento decisivo en la actual coyuntura? No, no lo es. La carta que juega el PSC es usar al bloque de la Revolución Ciudadana como ya lo hizo en el pasado con el CFP y luego con el PRE.

¿Es una coincidencia que el correismo y el socialcristianismo voten juntos en un momento decisivo en la actual coyuntura? No, no lo es. La carta que juega el PSC es usar al bloque de la Revolución Ciudadana como ya lo hizo en el pasado con el CFP y luego con el PRE. Como en su momento sucedió con el roldosismo, el correismo, heredero auténtico del populismo demagógico, eventualmente podría recuperar el poder pero de forma perentoria, repitiendo este ciclo de la historia. Para más inri, el correismo casi reconquista el sillón presidencial por la vía del golpe de Estado en octubre de este mismo año. Es esta acefalía la que quiere ocupar el socialcristianismo que es el mismo de siempre, lo que podría catalogarse como coherencia ideológica. El discurso en contra de los impuestos es una muletilla que solo usan los más ingenuos de la bancada. Los más experimentados del partido saben a lo que me refiero.

¿Y el movimiento indígena? El brazo electoral más importante del movimiento indígena es el Movimiento de Unidad Pluricultural Pachakutic que se fundó en 1995 tras la gran movilización de 1990. Pachakutic, luego de ese éxito social, en las legislativas de 1996 consiguió una bancada de 8 de 82 puestos en el Congreso Nacional, 6 de 70 puestos en el Congreso Constituyente de 1997 y 11 de 100 puestos en las legislativas de 2002. En votos y escaños se trataría de una representación que oscila entre el 7 y el 10%. En las presidenciales de 2002, luego del victorioso golpe de Estado a Jamil Mahuad, Antonio Vargas, líder de la insurrección obtuvo el 0,8%. La suerte se mantuvo en las presidenciales de 2006 y Luis Macas, dirigente indígena histórico obtuvo el 2% de los votos.

Hay tres elementos ratificados por la Historia en esta coyuntura: la movilización popular de octubre no derrumbó la propuesta económica del gobierno aunque creo un cierto clima, el socialcristianismo hoy es el que mueve los hilos del poder para su beneficio electoral y el correismo es el gran ganador de la jornada y, al mismo tiempo, el tonto útil de otros.

¿Qué pasará con los otros legisladores que sin formar parte de estos sectores votaron en este mismo bloque? Nada. Solo pasarán al anonimato. Los cambios de camiseta no gustan en las elecciones.  

@ghidalgoandrade

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