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20 de Octubre del 2023
Ideas
Lectura: 7 minutos
20 de Octubre del 2023
Alexis Oviedo

PhD en Educación por la Universidad Católica de Lovaina, Maestro en Estudios Culturales y Desarrollo, Graduado en Economía. Ex gerente del Proyecto de Pensamiento Político de la SNGP. Docente universitario.

El tornillo
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La Revolución Ciudadana debería asumir que no gana en “una sola vuelta” y que no tiene aliados para la segunda. Debe quizás hacer mea culpa, en especial con los indígenas, y revisar su agenda conservadora. Debe incluir en su programa demandas de otros sectores y discretamente jubilar a Rafael Correa.

 

Cuando un tornillo está aislado por más que le des vueltas no ajusta. Cuando la política se ha banalizado, el destino un país no avanza y se sube a un caballito de carrousel. La banalización de la política inicia con los discursos de que han muerto las ideologías, sigue con la naturalización de la ambigüedad y se consolida con la suplantación de la comunicación de las formas de gobernar por videos de tik tok. Importa lo divertido, no lo profundo. Se glorifica el carácter apolítico, desde ahí vale todo y las imposturas están permitidas...

La primera aparición pública de Daniel Noboa fue junto al ex vicepresidente Dahik, su futuro asesor económico. En las redes algunos jóvenes que no tienen idea de economía, felicitan aquello e incluso califican al economista de sabio. Los que nacimos antes de 1980 y conocemos su ortodoxia neoliberal y su huida del país por el uso de gastos reservados gubernamentales, vimos con decepción cómo un joven mandatario busca asesoría en un viejo político, un ex vicepresidente que a inicios de los 90 sentó, desde la liberalización financiera, las bases para la peor debacle de la economía ecuatoriana que vino a finales de esa década. Esa decepción se salpicó de una sonrisa que provocaron los correistas al señalar rabiosos este hecho, olvidando cómodamente que fue Rafael Correa quien, en el 2011, trajo a Dahik, su amigo y cófrade gustavino, desde Costa Rica.

Esa aparición puede dejar anonadados a los ingenuos, a esos que se creyeron las declaraciones de Noboa: “soy de centro izquierda” y no se percataron de sus propuestas neoliberales. Es que autocalificarse de centro izquierda en campaña, puede ser un buen negocio, para diferenciarse de ese cadáver político de derechas que es Lasso. A Correa, en su tiempo, le fue muy útil declararse de izquierdas para diferenciarse de la “partidocracia”. Durante sus diez años no dejó de cantar en sus mítines al Ché Guevara mientras negociaba con Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, la telefonía celular en beneficio del magnate. Gritaba la consigna guevarista ¡Hasta la victoria siempre! y a la vez favorecía con su modelo económico a los grupos económicos la Favorita, Eljuri, Nobis... Fue el zurdo con el que la banca declaró (2016) sus más altas ganancias de la década.

Esa identificación del correísmo como “izquierda” fue un fatal golpe estratégico, no solo para la “verdadera izquierda”, mote con el que Rafico Primero denomina a las corrientes políticas cercanas a los movimientos sociales, antiextractivistas y defensoras de los derechos sexuales y reproductivos. La identificación de Correa como sinónimo de esta tendencia hizo que una gran parte del país vea como la alternativa única de gobernabilidad a la antítesis de la izquierda: la derecha neoliberal.

En las elecciones del 15 de Octubre, la Revolución Ciudadana por segunda vez queda como “vicecampeona” y por segunda vez gana la presidencia la derecha neoliberal. Si en el 2021 la presidencia la tuvo el bloque de poder con los banqueros, en el 2023 lo tiene con la facción agroexportadora.

Se puede establecer un algoritmo, que tiene como condición la existencia del correísmo y del anticorreísmo: 1. La revolución ciudadana llega como primera finalista, con su 26% de voto duro y lograr sumar más o menos 10 puntos más. 2. El segundo finalista llega con su propio capital (Lasso tuvo 19  y Noboa 25%) apoyado con más o menos puntos de ese 14 % de anticorreismo que en esta fase está disperso. 3. En la segunda vuelta ese 14 % vota de manera unánime por el finalista no correísta, sin importar quien sea y convoca para que los que votaron por las otras tendencias se unan en contra del candidato RC que “nos llevará al socialismo, a ser Cuba, Venezuela, que se comerá la dolarización” (como Fidel Castro en los 60 supuestamente se comía bebés). 4. El segundo finalista gana la presidencia.

Con ello, aparece un corolario: para llegar a la presidencia basta tener dinero para pagarse un partido de alquiler, buenos comunicadores políticos y difundir una campaña ambigua pero creativa, porque el anticorreísmo hará el resto.

La “verdadera izquierda” vota mayoritariamente nulo, y su minoría vota por el candidato correísta para evitar el neoliberalismo o por el candidato de derechas para evitar el totalitarismo correísta. La “verdadera izquierda” además de sufrir el hecho de que su ethos discursivo esté en el imaginario ecuatoriano asociado a la corrupción y prepotencia correísta, (a excepción del tercer lugar de Yaku Pérez en el 2021) no logra calar electoralmente con las aspiraciones del pueblo. En estas últimas elecciones, su candidato (Pérez otra vez) no logró, por ejemplo, sintonizar con sus soluciones en el tema más preocupante: la seguridad.

La Revolución Ciudadana debería asumir que no gana en “una sola vuelta” y que no tiene aliados para la segunda. Debe quizás hacer mea culpas en especial con los indígenas y revisar su agenda conservadora, debe incluir en su programa demandas de otros sectores y discretamente jubilar a Correa. ¿Pueden hacer esto último? Es tarea titánica. Deberían evaluar en qué medida la imagen de Correa, que siempre les sumó votos, ahora les resta. Correa debería emular a Rodrigo Borja quien al dejar la presidencia redujo su influencia en la ID… Pedir aquello a Correa es como pedir peras a un olmo.

Si no cambia ese estado de cosas, el país seguirá como un tornillo aislado que gira imparable, no termina de ajustar mejores días y ve incrementar la pobreza de sus ciudadanos desde los nuevos experimentos neoliberales. Con Noboa se viene el tercero, aunque los medios digan que Noboa es la “tercera vía”. A estas alturas del partido o de la historia tal vez es necesaria una tercera vía, pero de corte socialdemócrata en lo electoral, que saque al tornillo del aislamiento.

[PANAL DE IDEAS]

Luis Verdesoto Custode
Carlos Arcos Cabrera
Mariana Neira
Luis Córdova-Alarcón
Fernando López Milán
Alberto Acosta Espinosa
Giovanni Carrión Cevallos
Patricio Moncayo
Alfredo Espinosa Rodríguez
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