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5 de Octubre del 2022
Ideas
Lectura: 7 minutos
5 de Octubre del 2022
Gabriel Hidalgo Andrade

Politólogo y abogado. Docente universitario.

El vacío de Norero
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¿Por qué el gobierno impulsó un acuerdo de paz entre organizaciones pandilleriles en el 2012? ¿Estaba consciente de la volatilidad en los acuerdos entre estructuras tendientes al crimen? ¿Cuáles fueron las licencias, privilegios y atribuciones cedidas por el poder político a estas organizaciones?

Un nuevo estallido de violencia se produjo en la cárcel de Latacunga la tarde del lunes 3 de octubre. Esta vez la refriega provocó la muerte de 16 presos y otros 43 fueron heridos. Entre los fallecidos se cuenta el capo del narcotráfico e integrante de la pandilla penitenciaria Los Ñetas, Leandro Norero. ¿Qué implicaciones tiene este suceso para la sociedad, la institucionalidad y la política del país?

Muchos consideran que las pandillas son una de las principales formas de violencia que perpetúan las sociedades latinoamericanas contemporáneas por sus inequidades. Pero el principal problema no solamente es ese, sino la combinación entre pandillas, narcotráfico y crimen organizado.

Para Dennis Rogers y Adam Baird, en Understanding gangs in contemporary Latin America, el debilitamiento del Estado deja un vacío institucional que las pandillas tienden a ocupar. Así surgen expresiones del poder local generalmente urbano en las periferias de muchas ciudades latinoamericanas. Incluso cuando han crecido exponencialmente algunos se preguntan si las pandillas constituyen un "poder paralelo" al del Estado.

En Medellín, por ejemplo, hay pandillas controladas por grupos paramilitares con vínculos con el Estado desde principios de la década de 2000. En 2012 en Guayaquil, la imagen de Leandro Norero se difundió en la opinión pública cuando participó en la firma de un acuerdo de paz impulsado por el gobierno nacional y que reunió a los líderes de las principales pandillas penitenciarias.

Incluso hay fotografías de Norero en compañía de Rafael Correa y Ricardo Patiño, altos dirigentes de la llamada revolución ciudadana. Correa y Patiño fueron presidente y ministro de Relaciones Exteriores de Ecuador, respectivamente.

Como parte del acuerdo de paz, unos 300 líderes de estas bandas se afiliaron públicamente a Alianza PAIS, el partido político del expresidente Rafael Correa, ahora conocido como Revolución Ciudadana.

Aunque las pandillas juveniles se remontan a las décadas de 1940 y 1950 en América Central, y a los intentos de industrialización y urbanización de la región, los primeros estudios en profundidad de este fenómeno se conocieron sólo a finales de la década de 1980. Una investigación pionera es la de Deborah Levenson con su estudio sobre las maras guatemaltecas publicado en 1988.

Existe una diversidad considerable entre las pandillas de toda la región. Debe hacerse una distinción importante, por ejemplo, entre pandilla por un lado y mara, comando o nación por el otro. Así mientras las pandillas son bandas criminales locales, las maras, los comandos y las naciones son fenómenos complejos de origen transnacional que articulan a las bandas locales y que tienden a convertirse en formaciones de crimen organizado, incluso con penetración estatal reciproca.

En Brasil, el microtráfico de drogas está dominado por las pandillas brasileñas desde principios de 1990. Gran parte de este comercio se lleva a cabo en barrios marginales administrados por bandas criminales juveniles pequeñas y no organizadas. Las pandillas más grandes se llaman “comandos”, y la pandilla principal en São Paulo es Primeiro Comando da Capital. De manera similar, Comando Vermelho se formó en 1993 a partir de una pequeña pandilla originada en las prisiones de Carandiru y Taubaté y se ha convertido en un elemento popular en los barrios más pobres de la ciudad.

Según Dennis Rogers y Adam Baird, aunque las pandillas con vínculos en estructuras del crimen organizado han generado un suministro constante de armas, municiones y drogas, no son estas organizaciones las que manejan el lucrativo comercio internacional de la cocaína, sino los cárteles que las someten.

¿Por qué el gobierno impulsó un acuerdo de paz entre organizaciones pandilleriles en el 2012? ¿Estaba consciente de la volatilidad en los acuerdos entre estructuras tendientes al crimen? ¿Cuáles fueron las licencias, privilegios y atribuciones cedidas por el poder político a estas organizaciones?

Según estos autores, las pandillas en el Ecuador se federan en “naciones” organizadas, además de otras poco estructuradas y de menor complejidad. Las pandillas en Guayaquil son territoriales y fraternales por naturaleza, y la violencia entre bandas rivales ha resultado en altas tasas de homicidios y en un objeto de interés político desde principios de la década de 2000 por su capacidad de influencia territorial. Los Latin Kings son la nación más grande de Ecuador, creada por emigrantes que regresaron de los EE.UU.

Si bien las pandillas y el crimen organizado a menudo comparten miembros comunes, la mayoría de las pandillas no tienen vínculos transnacionales extensos o relaciones con las principales organizaciones criminales. Esto sucede a pesar del hecho de que gran parte de esta creciente violencia es armada, urbana, social y, según algunas investigaciones realizadas, en su mayoría relacionada con pandillas.

Un tema que se ha destacado repetidamente en los estudios de las pandillas latinas es que emergen en contextos sociales específicos. Contrariamente a la interpretación predominante de que estas relaciones son el resultado derivado de familias disfuncionales como sucede en los Estados Unidos, en América Latina se ha demostrado que las relaciones entre las pandillas y sus comunidades locales son a menudo muy fuertes y altamente organizadas. Por ejemplo, las pandillas en las favelas de Río de Janeiro controlan territorios como una forma de “integración engañosa”.

Investigaciones recientes han demostrado que las comunidades pueden ver a las pandillas y la violencia que generan de manera más positiva por los beneficios que reciben. De hecho, a veces las pandillas pueden organizarse para proteger a la comunidad de la intrusión externa de otras pandillas o de la policía, pueden formar redes con otras pandillas y desarrollar estructuras jerárquicas de mando y control. Sin embargo, la relación entre las pandillas y la comunidad local es volátil y puede cambiar muy fácilmente.

¿Por qué el gobierno impulsó un acuerdo de paz entre organizaciones pandilleriles en el 2012? ¿Estaba consciente de la volatilidad en los acuerdos entre estructuras tendientes al crimen? ¿Cuáles fueron las licencias, privilegios y atribuciones cedidas por el poder político a estas organizaciones? ¿En el ajuste posterior de cuentas entre las bandas rivales a las que participaron del acuerdo, está el origen de la actual crisis carcelaria y de seguridad en el Ecuador? Solo el tiempo lo dirá.

@ghidalgoandrade

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