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4 de Enero del 2021
Ideas
Lectura: 7 minutos
4 de Enero del 2021
Mariana Neira

Periodista de investigación, dirigió la redacción de la revista Vistazo en Quito.

El vicio de comer hasta reventar se apodera del mundo y del Ecuador
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Ecuador no va muy atrás en el ritmo de crecimiento de la obesidad. Las personas sin voluntad para frenar el vicio de comer hacen un daño colateral al país. El Estado debe asumir los costos de la curación de las enfermedades que generan el sobrepeso y la obesidad.

“La pandemia nos enseñó a apreciar la vida”, ha sido una frase muy repetida en los medios de comunicación, después de la cuarentena. Entonces me puse a reflexionar en qué quería decir eso.

Apreciar la vida es cuidarla. ¿Cómo la cuidamos? Dando rienda suelta a nuestras emociones positivas, portándonos bien con nuestros familiares, con nuestros amigos y hasta enemigos (para aliviar resentimientos que provocan estrés). La cuidamos evitando los abusos alimenticios (y otros vicios) que llevan a enfermedades y muerte.

Pero, poniendo la mano en el pecho debemos confesar que muchos no cumplimos lo último. Durante la cuarentena comimos como si fuese a acabarse el alimento en el mundo. Preparamos esas recetas insalubres, llenas de grasas, de azúcar, de sal que ponen en la red, en los shows de chefs de la televisión. Y no dudo que muchos se quedaron con adicción a esa comida que nos hace daño.

Vida de adicto

Si el licor, el cigarrillo, las drogas son adicciones difíciles de vencer, la comida es igual.

Lo demuestra la señora Rosita a quien conocí en un restaurante de ‘comida sana’, o sea, con pocas grasas, casi cero azúcar y sal, y cero condimentos. Ella es ecuatoriana y no tiene más de 50 años, pero camina como una de 80. Por su gordura, sus nalgas cuelgan de la silla y su espalda sobresale en el espaldar. Llega al local en su auto, conducido por su chofer. Aun así, siempre entra fatigada, cansada, sudorosa. Le acompaña su nieto de ocho años que ya está muy gordo. La gordura es de familia, pienso.

—¿Cómo le ha ido doña Rosita? —pregunta Lore, la dueña del restaurante, una chef estudiada en universidades de Quito y Riobamba, con amplios conocimientos de nutrición.

—Así nomás, acostumbrándome a comer poco.

Lore explica que el menú del día es casi igual al que todos consumimos, en contenido, pero tiene poco arroz o una papa, jugo sin azúcar y cero postre.

La señora Rosita termina su almuerzo rapidísimo. Le comento eso a Lore quien me dice: “Come rápido porque tiene mucho apetito”. Y cuenta que su cliente ya tiene diabetes. Por efecto de esta enfermedad, está perdiendo la vista. El médico le recetó dieta y contrató a Lore. La señora Rosita asistió todos los días, durante un mes y bajó más de 10 libras. El proceso era lento porque no cumplía la otra parte de la receta que era caminar y ejercicios.

El siguiente mes, ya no acudía al restaurante todos los días. Lore supuso “se fue de gula” y la advirtió que si no se disciplinaba, difícilmente bajaría de peso. A la señora Rosita dejamos de verla en diciembre. Debe andar de gula o la pescó el coronavirus, comenté. “A lo mejor”, dijo Lore.

El coronavirus se lleva a los más obesos

De estos casos hay muchos. Quieren bajar de peso sin dieta y sin caminar o hacer ejercicios. Como ‘nuevos ricos’ usan el carro hasta para ir a la panadería, a cuatro cuadras de distancia.

Ecuador no va muy atrás en el ritmo de crecimiento de la obesidad. Las personas sin voluntad para frenar el vicio de comer hacen un daño colateral al país. El Estado debe asumir los costos de la curación de las enfermedades que generan el sobrepeso y la obesidad

Por esta falta de voluntad engordan hasta enfermarse de cáncer, diabetes, enfermedades respiratorias crónicas y problemas cardiovasculares. Y ahora son los más atacados por el coronavirus. De las muertes por este virus confirmadas oficialmente en EE.UU., México, Gran Bretaña, China, Brasil, un número considerable de las víctimas eran obesas o tenían afecciones relacionadas con la obesidad.

Precisamente estas naciones son las que tienen más obesos en el mundo. Veamos estos datos:
Naciones con más hombres obesos: 1 China. 2 Estados Unidos. 3 Brasil. 4 Rusia. 5 India. 6 México. Con más mujeres obesas: 1 China. 2 Estados Unidos. 3 India. 4 Rusia. 5 Brasil. 6 México. (Fuente: The Lancet, datos 2014).

Un último dato de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), compuesta por 35 países, realizó en 2015 el estudio:

Los 10 países más obesos del mundo de la población mayor de 15 años con obesidad: Estados Unidos 38,2%, México 32,4%, Nueva Zelandia 30,7%, Hungría, Australia, Reino Unido, Canadá, Chile, Finlandia y Alemania.

Ecuador

En la última Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut 2018), la obesidad y sobrepeso en Ecuador registraron un incremento, en relación al 2012: adultos de 19 a 59 años, 0.7 % más sobrepeso; y 1.18 % más obesidad. Además, 35 de cada 100 niños de 5 a 11 años tienen sobrepeso, 5.5% más que en 2012 cuando fueron el 29.9%. La mayoría de afectados vive en la zona urbana. (Información de varios medios públicos, 14 de enero 2020.)

En un grupo de 20 países analizados en 2016 descubrieron:
5 países con más gordos: Argentina, Uruguay, Chile, México, Venezuela.
2 con menos gordos: Ecuador, Bolivia.
Obesidad de los hombres creció en máximo 16.9%. Ecuador en 10.9%.
Obesidad de las mujeres creció en máximo 20.6%. Ecuador en 14.1%.
(Fuente: BBC).

¿Qué demuestran estas estadísticas? Que Ecuador no va muy atrás en el ritmo de crecimiento de la obesidad. Las personas sin voluntad para frenar el vicio de comer hacen un daño colateral al país: el Estado debe asumir los costos de la curación de las enfermedades que generan el sobrepeso y la obesidad.

Más grave que la enfermedad es que no vemos a ningún gobernante interesado en implementar una política de prevención de la obesidad que en el futuro podría ser otra peste a soportar.

@MarianaNeiraL

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