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18 de Mayo del 2023
Ideas
Lectura: 11 minutos
18 de Mayo del 2023
Julian Estrella López

Ingeniero Ambiental por la Universidad de Cuenca. Maestro en Ciencias de la Sostenibilidad por la Universidad Nacional Autónoma de México.

Elecciones extraordinarias: La hora del Ego
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Llega la hora del ego, no solo para los presidenciables (¿y las presidenciables?), también para cada una y cada uno de nosotros. ¿Deponemos posiciones, complejos y dogmas, y vamos por un pacto ético y democrático, con un largo camino por delante, o dejamos que impere la mafia política, sin retorno posible? El país está en juego, es hora de bajar los egos.

Firmada la muerte cruzada y, si la Corte Constitucional plenipotenciaria no dispone otra cosa, arranca la carrera por la presidencia de la república. Llega la hora del ego.

10 puntos al respecto:

1. Nueva elección marcada por la polaridad anticorreísmo-correísmo. Nueva oportunidad para que intelectuales y opinadoras/es salgan a decir que “hay que superar la polaridad anticorreísmo-correísmo”. Y sí, hay que superarla definitivamente. Para ello, la única forma es venciendo al correísmo y, esta vez, no pactando ni teniendo miramientos con un grupo que ha mostrado hasta la saciedad que solo tiene interés en retomar el poder y lograr impunidad. Mientras el correísmo exista en el imaginario como agrupación política-ideológica y no como organización delincuencial, la polaridad permanecerá; mientras la polaridad permanezca, negarla juega a su favor.

2. Anticorreísmo. El mismo sector intelectual y opinador suele aprovechar el periodo electoral para cuestionar el anticorreísmo, tachando a quienes lo promueven como personas movidas por el odio y el rencor, similares a lo que critican (¿?). Hay que reivindicar el anticorreísmo. Que una línea discursiva esté marcada por la oposición a un constructo no implica un vacío de contenido, sino la defensa de valores y principios amenazados por ese constructo. ¿No suele reivindicar el mismo sector intelectual y opinador el antifascismo, el antiextractivismo, el antiespecismo?

Sabemos que el correísmo es una exaltación del odio, la venganza y la corrupción; que es un proyecto autoritario, regresivo en derechos, persecutor y destructor de las organizaciones sociales; que riñe con la institucionalidad y la legalidad; que manipula las leyes e instituciones. Tenemos evidencia de sus vínculos con la narcodelincuencia. Sabemos del machismo, racismo y homofobia de su líder. Que él y solo él toma las decisiones.

Es legítimo oponerse al correísmo con toda la convicción. Es necesario defender lo que el correísmo intenta destruir: la democracia, el estado de derecho, la vigencia de los derechos humanos, los valores éticos.

3. Desde que el correísmo existe, las elecciones han dejado de tener carácter ideológico; sus motores son la ética, el principio democrático y la garantía, protección y posibilidad de defensa de los derechos humanos. No hay discusión que valga sobre izquierda y derecha cuando una propuesta atenta contra los pocos y mínimos acuerdos que hemos logrado como humanidad y sociedad. No hay discusión ideológica posible cuando una opción es abiertamente antiética, antidemocrática y regresiva en derechos. O más bien: la discusión ideológica debe girar en torno a esos principios básicos. No es retroceder en la discusión: es dar realce a cuestiones fundamentales sin las cuales ningún otro debate tiene sentido. Basta ver los países donde no rige el estado de derecho: ¿qué discusión económica puede haber en Venezuela? ¿qué problematización sobre el aborto se puede tener en Nicaragua? ¿Qué opinión contraria a la visión estatal se puede tener en Cuba? ¿de qué sirve oponerse a proyectos extractivos en Rusia o China?

La elección que viene es tal vez la más importante y trascendental de la vida republicana: ¿queremos estado de derecho, democracia y vigencia de los derechos humanos, o no? ¿Queremos un gobierno ético y respetuoso de los principios mínimos de convivencia, o no? ¿Queremos un gobierno que luche contra las mafias o uno que pacte con ellas?

4. Unas pocas palabras sobre la izquierda. La izquierda ecuatoriana debe definir, de una vez por todas, si cree o no en la democracia como sistema básico de convivencia y pugna política (perfectible, por supuesto). Alinearse al correísmo o al comunismo indoamericano no es un camino democrático. ¿Quieren eso? Que lo digan con toda la honestidad: “no creemos en la democracia”. Y luego, que actúen en consecuencia y no con la doble moral tan característica del correísmo.

5. La derecha ecuatoriana, a su vez, enfrenta posiblemente su última oportunidad de entender el mundo más allá de la macroeconomía. La libertad no es auténtica si no existe igualdad material, si algunas personas son demasiado pobres para disfrutarla, tanto como la igualdad deja de ser tal cuando no existe plena libertad, cuando unas personas dominan a otras. Y las personas tienen necesidades, intereses y posiciones legítimas más allá de lo económico: la ecología, el agua, la igualdad de género, la libertad sexual, la tortura de animales no humanos. Son temas importantes; son los temas de nuestro siglo (sobra decir que el correísmo, en esto, es más conservador que progresista).

6. La hora del ego. La izquierda y la derecha se han esmerado en demostrar su miopía política al unirse, pactar y hacerle el juego al correísmo en diferentes momentos. Y también, sus líderes, hasta ahora, han sido incapaces de ver más allá de su ombligo. Esta es su última oportunidad. Esta vez no se juegan su futuro político: se juegan el presente y el futuro del país.

La cuenta es sencilla: el correísmo tiene entre el 25 y el 30% de votos, Iza y su comunismo podrían alcanzar entre 10 y 15% (ojalá no se unan). Los nulos alcanzaron el 10% en la última elección (primera vuelta). Resta, como mínimo, un 45% por definir. Ese 45%, ¿se dividirá entre 5 vertientes que alcancen entre 6 y 11% cada una, allanando el camino a una segunda vuelta entre izquierda mafiosa y comunismo indoamericano? ¿O esas 5 (o más) vertientes podrían ser una sola corriente que haga frente a los proyectos antidemocráticos? Lo más preocupante es la elección legislativa. Con el 20% de votos, al correísmo le suele alcanzar para copar el 30% de curules.

Una coalición es lo único que garantizaría gobernabilidad y que no vuelva a imperar la hostilidad y bloqueo legislativo; por supuesto, una coalición que no funcione como aplanadora, sino que garantice debate y deliberación.

7. Representatividad, legitimidad, estrategia, visión. No es fácil, no es sencillo, requiere una enorme voluntad, madurez y sensatez, pero sería la forma más efectiva, si no la única, de derrotar al correísmo y al comunismo indoamericano.

Suenan Yaku, Villavicencio, Otto, Hervas. Señores, depongan sus egos. Pugnen internamente por ser la opción ética, democrática y de garantía de los derechos humanos. Gánense el derecho y la legitimidad de ser el candidato que defienda al país de la mafia. Conformen una coalición, hagan primarias, creen una propuesta común que tenga como pilar la defensa de la democracia, de los derechos humanos… y del país; sus ciudadanas y ciudadanos; sus sueños, esperanzas y valores; su derecho a debatir y decidir su futuro en libertad; su derecho a no ser rehenes del narco. Qué es más importante para ustedes, ¿el país o su ego?

8. Otros cimientos. Sabemos que el común de las personas vive y se interesa por temas materialmente más próximos y urgentes que los principios del estado de derecho. Es imprescindible entender sus necesidades. ¿Cómo crear y fomentar condiciones sociales que permitan a las personas satisfacer sus necesidades esenciales? Es la mejor forma de pasar sobre los populistas de turno; mientras haya pobreza, habrá un caudillo salvador, de camisa decorada o de poncho. Y también, es la mejor forma de enfrentar al narco que se está tomando el país.

Algunos temas importantes para una agenda común: 1) invertir en el campo: las personas de las zonas rurales deben tener condiciones dignas de vida, sin clientelismo, con oportunidades reales para salir de la pobreza; 2) invertir en educación en todos los niveles y zonas geográficas: es la mejor forma de igualar y crear oportunidades; 3) restaurar el bachillerato técnico privado, fiscomisional y público: dar oportunidad de salir pronto al mundo laboral a quienes así lo quieran y requieran; 4) fomentar y crear empleo y condiciones dignas; 5) enfrentar la violencia de género de manera integral y comprendiendo la complejidad del problema (y con recursos suficientes); 6) debatir con profundidad el modelo extractivo; no más decisiones centralizadas sobre la vocación de cada territorio y la voluntad de cada comunidad.

9. Enterrar, ahora sí, al correísmo. No más pactos, no más impunidad, no más hacer el juego al correísmo. Sin ingenuidad, sin miopía, sin cálculos estratégicos. Se requiere una limpieza profunda y un reseteo de la institucionalidad del país. Eliminar el CPCCS, dar integridad a la función electoral, limpiar el sistema judicial, dignificar la Asamblea, reformar los bloqueos constitucionales que impiden el fortalecimiento de la democracia y que mantienen el centralismo y el hiper presidencialismo. Por supuesto, valiéndose de mecanismos legales y democráticos.

10. El abismo se abre ante nuestros pies. Si vuelve el correísmo, sabemos que no soltará el poder nunca más. Lo sabemos, ¿verdad? ¿Vale la pena el riesgo? Tal vez, el único legado de Lasso sea ese, darnos la última elección, la elección en que decidimos nuestro futuro: A) hundirnos indefinidamente en el autoritarismo, sin la más mínima posibilidad de avanzar en derechos (como ya sucedió), con el país entregado al narco, o B) apostar por el sinuoso camino democrático, no exento de obstáculos, pero que nos permita caminar, decidir, luchar por las causas que consideramos justas, avanzando en igualdad, protegiendo la libertad.

Llega la hora del ego, no solo para los presidenciables (¿y las presidenciables?), también para cada una y cada uno de nosotros. ¿Deponemos posiciones, complejos y dogmas, y vamos por un pacto ético y democrático, con un largo camino por delante, o dejamos que impere la mafia política, sin retorno posible? El país está en juego, es hora de bajar los egos.

[PANAL DE IDEAS]

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Alfredo Espinosa Rodríguez
Alexis Oviedo
Patricio Moncayo
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Fernando López Milán
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Juan Carlos García
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