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7 de Diciembre del 2016
Ideas
Lectura: 5 minutos
7 de Diciembre del 2016
Gabriel Hidalgo Andrade

Politólogo y abogado. Docente universitario.

Enemigos de Moreno
Los auténticos desafíos a vencer para el morenísimo serían: detener la caída en picada de la intención de voto de su alfil, opacar las denuncias de corrupción ventiladas en contra de altos dirigente correístas, distraer sobre la falta de liquidez en las arcas públicas, así como justificar las políticas de confiscación patrimonial y de persecución tributaria a las clases medias.

Los fraudes electorales solo se consiguen en elecciones competitivas, dice la teoría. Esto significa que los dos aspirantes presidenciales mejor puntuados deben distanciarse a escasos 3 puntos porcentuales que corresponden a la desviación estándar por encima y por debajo del valor real.

La legislación electoral ecuatoriana exonera de una segunda vuelta presidencial al candidato que obtenga el 40% de los votos válidos y una distancia superior a los 10 puntos frente a su rival más cercano. Según esta regla, y considerando la encuesta divulgada por CEDATOS, Moreno estaría a 4 puntos de conseguir los 40 reglamentarios y a 14 de su principal rival, el banquero Guillermo Lasso.

El candidato correísta Lenin Moreno, quien ha caído más de 20 puntos en la intención del voto desde enero de este mismo año, según estas cifras que datan de hace apenas un mes, podría conseguir la victoria en las presidenciales de febrero de 2017, siempre que detenga su caída de los últimos meses.

Agregando el valor del error estándar, propio de los estudios estadísticos, Moreno podría conseguir entre el 36% y el 39%, lo que significaría que el correísta necesita incrementar únicamente un 1% de votos reales para conseguir el poder presidencial en una sola vuelta.

Si esto es cierto, su principal adversario, el presidenciable Guillermo Lasso, no representaría una verdadera amenaza para que el oficialismo conserve su poder. Los auténticos desafíos a vencer para el morenísimo serían: detener la caída en picada de la intención de voto de su alfil, opacar las denuncias de corrupción ventiladas en contra de altos dirigente correístas, distraer sobre la falta de liquidez en las arcas públicas, así como justificar las políticas de confiscación patrimonial y de persecución tributaria a las clases medias. Sus principales enemigos electorales son los medios de comunicación independientes y la opinión pública crítica.

Podría venir una época muy dura para la prensa libre. Los principales portales de investigación periodística y que han informado sobre los escándalos de corrupción serán perseguidos y sus periodistas serían acosados. Nada conviene menos a la estrategia correísta que en esta víspera electoral se difunda este tipo de información.

Para forzar una segunda vuelta electoral, Lasso debe conseguir, al menos, los 8 puntos que le faltan para conquistar el 30% del electorado y, a partir de entonces, crecer al menos los 3 puntos que le permitan romper las reglas del error estándar y de la proclamación presidencial en una sola vuelta.  Para diluir cualquier sospecha sobre la transparencia de los comicios presidenciales, Lasso debe conseguir el favor de un 11% adicional al 22% que le atribuye CEDATOS en noviembre de este año. El verdadero adversario de Lasso no es Moreno, son sus homólogos hacia la presidencia.

Lasso debería esperar a que Paco Moncayo se mantenga en la disputa. El ex alcalde de Quito, por su estilo sereno y poco atractivo, podría conseguir la atención de los sectores más moderados del electorado que quieren la continuidad del correísmo sin los correístas radicales. Esto es así porque Moncayo compite en una parte del mismo espacio electoral que el morenísimo, que son los correístas desencantados. 

Por otro lado, si la tendencia se mantiene, Cythia Viteri debería declinar su candidatura para que ese electorado en acefalia se decante por la única opción de la tendencia que quedaría disponible en la disputa. E inclusive, según los mismos números de CEDATOS, Viteri obtiene a este momento la adhesión del 10% del electorado que coincide con lo necesario para forzar una segunda vuelta electoral. Por el contrario, si Viteri consigue remontar a Lasso, el banquero será quien deberá ladearse.

Pero si todo permanece constante, Moreno podría ser el próximo presidente de la República, salvo que la oposición esta vez sí se una para derrotar al correísmo.

@ghidalgoandrade

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