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5 de Abril del 2024
Ideas
Lectura: 7 minutos
5 de Abril del 2024
Juan Carlos Calderón

Director de Plan V, periodista de investigación, coautor del libro El Gran Hermano. 

¿Estamos construyendo un (otro) tirano?
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Los funcionarios serviles a un caudillo o caudillito son los que van construyendo tiranías y gobierno autoritarios. Creen que pueden pasarse por las galletas no solo las leyes sino la voluntad del pueblo ecuatoriano. El poder de las tiranías es otorgado libremente, hay individuos que se ofrecen para hacer el trabajo sucio

I. La banalidad del mal y la vicepresidenta

Dos funcionarios del Ejecutivo, de rango secundario, atacan a la vicepresidenta de la República y se arrogan una calidad de jueces sobre la segunda mandataria, que tiene la misma legitimidad democrática que el presidente Noboa. Constitucional y técnicamente, Verónica Abad, es la segunda autoridad de la Función Ejecutiva, nos guste o no nos guste, porque así lo decidió el voto mayoritario del pueblo ecuatoriano. Pero estos dos funcionarios se permiten incluso hablar de sanciones por declaraciones públicas de Abad. El funcionario uno, con rango de ministro, se dice defensor de la libertad de expresión y pensamiento, se dice hasta demócrata, y en este caso no es ninguna de las dos cosas. Y el otro funcionario, con rango aún menor, de viceministro, ha dicho de que es “un peligro” que la vicepresidenta Abad reemplace al presidente en caso de que este pida licencia para la campaña de reelección presidencial. Bueno, “peligro” no es precisamente una causal de destitución de la vicepresidenta de la República, pero como este funcionario desconoce la Constitución o se cree por encima de esta, debe saber que si quiere destituir a un vicepresidente de la República debe seguir los procedimientos contemplados en la Carta Magna. Los funcionarios serviles a un caudillo o caudillito son los que van construyendo tiranías y gobierno autoritarios. Creen que pueden pasarse por las galletas no solo las leyes sino la voluntad del pueblo ecuatoriano. El poder de las tiranías es otorgado libremente, hay individuos que se ofrecen para hacer el trabajo sucio sin que, a veces, nadie se los pida. Se llama también servidumbre voluntaria u obediencia anticipatoria. De pronto quieren hacer méritos ante un jefecito que se cree por encima de cualquier norma y nos impone su propia ley.

II. Las instituciones serviles a un tiranuelo

Muchas veces los gobernantes creen que los gobernados son unos pendejos. Puede ser, de pronto andamos despistados, intentando, por ejemplo, llegar a fin de mes o pagar una nómina. El hecho es que se debe hacer notar que la gente sí se da cuenta de la mala fe y desproporción con que el SNAI actuó en caso del hijo de la Vicepresidenta al enviarlo a La Roca, donde ni los más peligrosos “terroristas” han estado, por lo menos en este gobierno. La saña tiene su antecedente, por cómo actuó Noboa para enviarla a la zona de guerra en Gaza, con la complicidad de su canciller; la antipatía presidencial por Abad ha sido pública y manifiesta. Cuando surgieron voces que cuestionaban la perversidad presidencial, no tuvieron mejor idea que trasladar a La Roca a otros detenidos, disimulando “igualdad” en el trato. Supongo que, para que creamos o pensemos, que lo del hijo de la Vicepresidenta era parte de una política de una institución adscrita directamente a la presidencia de la República. ¿De qué hablan estos hechos? De un presidente que es capaz de cualquier cosa para demostrar el uso y abuso de su poder; que al parecer para él no hay límites, y que nadie se los va a poner porque los funcionarios serviles están dispuestos a cumplir cualquier orden de esa naturaleza y hasta decir cualquier tontería. Poner las instituciones y las leyes al servicio de un capricho es construir un tirano. Aunque todo se termine justificando y también perdonando, lo que deja todo esto es un halo de pestilencia. El fin justifica los medios es el lema del príncipe de Macchiavello. Los tiranos usan las instituciones a su antojo, modifican o interpretan las normas de acuerdo a sus propias necesidades de venganza política e incluso personal y no a las de la nación.

Los funcionarios serviles a un caudillo o caudillito son los que van construyendo tiranías y gobierno autoritarios. Creen que pueden pasarse por las galletas no solo las leyes sino la voluntad del pueblo ecuatoriano. El poder de las tiranías es otorgado libremente, hay individuos que se ofrecen para hacer el trabajo sucio

III. La democracia es un mito

La democracia ecuatoriana debe ser defendida de los ecuatorianos. No solo que en general no somos demócratas; además, no entendemos el tema de las libertades, hemos construido una sociedad de abuso, intolerancia, de baja autoestima, amoral y absolutamente nihilista.
Nos sumamos sin criterio ni opinión propias al discurso del poder. Hay medios que difunden propaganda del gobierno engañando a su público al hacerla pasar como noticias, y con eso son parte del proceso de construir una mentira colectiva, una ficción autoritaria, pantano favorito para el tirano, donde puede hablar poco o nada porque otros hablan por él. De esa manera le entregamos carta blanca para sus acciones abusivas. Las encuestadoras difunden supuestos estudios de alta popularidad sin entregar mayores detalles de su encuesta, y tampoco son interpelados por sus entrevistadores. Con ello se levanta el mito de una alta popularidad y el popular tirano puede hacer lo que le da la gana y agachamos la cabeza porque es “popular”. Esto no solo envanece al tiranuelo, sino que le deja el camino libre para que pueda arrollarlo todo a su paso.

IV. Selenoide

"¿No es el mundo, en cualquier caso, un lugar terrible? ¿No vivimos un instante en una mota de polvo de la eternidad? ¿No enloquecemos acaso en el paquete blando —de grasa, tendones y huesos— de nuestro cuerpo? ¿No tenemos que soportar un día tras otro y una hora tras otra la idea de que envejecemos, de que perderemos los dientes, de que contraeremos enfermedades abominables y dolencias de pesadilla, de que agonizaremos antes de desaparecer y de que no volveremos nunca para dar forma y sentido al mundo? ¿Necesitamos encima una tiranía?". Mircea Cārtārescu.

V. Alcance

Asalto a la embajada de México: lo dicho.

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