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23 de Marzo del 2016
Ideas
Lectura: 11 minutos
23 de Marzo del 2016
Andrés Ortiz Lemos

Escritor y académico.

Freud y el fracaso de la civilización correísta
El correísmo ha trastocado el carácter objetivo de las instituciones políticas y las ha sometido a la voluntad, el humor y las pulsiones del presidente de la República y sus adeptos. El resultado de ese proceso puede entenderse de muchas maneras.

En su libro de 1929 El malestar en la Cultura (o civilización y descontento), el psicólogo austriaco Sigmund Freud aplica varios de los principios de la teoría psicoanalítica al entendimiento de los colectivos sociales. La obra en cuestión plantea que los seres humanos albergamos en nuestro inconsciente una zona ambigua poblada de pulsiones llamada ello (id), de ese lugar provienen los deseos de matar, lastimar o abusar de otros. Todos padecemos los impulsos emanados de esta zona oscura, hombres y mujeres por igual (usted también  querido lector, basta que cierre los ojos y se quede a solas con sus pensamientos un momento).

Sin embargo, hay una tendencia en la psique humana que reprime estos impulsos, Freud la llama super yo. El super yo está constituido por la red de restricciones ético morales que frenan constantemente nuestras más bajas pasiones. Los psicópatas, asesinos seriales, o secuestradores criminales, generalmente han desechado esta barrera de restricciones y por ello han dado rienda suelta a la sombra psíquica que los gobierna.

En este contexto Freud distingue entre el principio de placer y el principio de realidad. El principio de placer, está caracterizado por el deseo de satisfacer de manera inmediata las pulsiones del individuo. Si una persona se dejara llevar estrictamente por el principio de placer, en poco tiempo se convertiría en un caníbal, un asesino, y un abusador o abusadora sexual.

Freud entendía que el  principio de placer debía ser contenido. Este tema es un constante en toda su obra. Ahora bien, el principio de realidad está caracterizado por la conciencia en la necesidad de controlar y reprimir los instintos básicos presentes en la especie. Esta es la materia prima de la cultura, las normas de convivencia y finalmente construcciones sociales más complejas, como las instituciones políticas. De la constante tensión entre el  ello y el  super yo se desarrolla aquella parte consiente que nos hace tener noción de nosotros mismos, es decir el ego o yo.  Freud entendía que nuestra conciencia y nuestro apego a la realidad dependen en gran medida de nuestro sistema civilizatorio.

Los sistemas normativos en una sociedad tienen una delicada razón de ser. Freud la entendía como la función de la ley, y no se trata de una mera organización de las instituciones, sino del medio ambiente en el que se desarrolla la psique de los miembros de la especie. Es un tema muy, muy importante. Por eso la apropiación del sistema social en el caso de la revolución ciudadana, y el control de todo su aparato normativo, es un tema tan serio. En efecto, el correismo ha trastocado el carácter objetivo de las instituciones políticas y las ha sometido a la voluntad, el humor y las pulsiones del presidente de la república y sus adeptos.

El resultado de ese proceso puede entenderse de muchas maneras, pero basta mostrar algunos ejemplos:

1. Ambigüedad en el manejo de crímenes violentos. La turista francesa, Helene Derouault, fue encontrada sin vida en Esmeraldas. Muy poco tiempo después un joven fue capturado por la policía e inmediatamente confesó haberla matado. Sin embargo la descripción de cómo supuestamente la mató es totalmente diferente al informe de los forenses. Mientras el detenido afirmaba haberla ahorcado y ahogado, la autopsia revela muerte por hemorragia y mutilaciones horripilantes en varias partes de su cuerpo. Pocas semanas después dos turistas argentinas fueron asesinadas en montañita. Una vez más, y en tiempo record, la policía afirmó tener autores confesos del crimen. Pero hay contradicciones cada vez más serias. Otra vez, las dudas saltan a la luz y una sombra de incertidumbre se cierne sobre el sistema legal correísta. ¿Qué está pasando? Aparentemente los sistemas punitivos, que deberían ser objetivos y técnicos, se convierten en escenarios para que actores políticos desplieguen ambiguas puestas en escena. La rapidez, de ciencia ficción, con la cual estos crímenes son, supuestamente, resueltos contrastan con la negligencia y el ostracismo con la que se han manejado hechos igualmente aberrantes pero menos conocidos por el público, como los casos del desaparecido David Romo, o el asesinato de los niños Logro, donde las instituciones parecen moverse a un ritmo diferente. El precedente que queda es nefasto. Al parecer, mediatizar los pormenores de los crímenes más "populares" se ha convertido en la regla, y los procedimientos objetivos dan paso a la teatralización y las confesiones flash que empiezan a ser cuestionadas. ¿Se ha atrapado a los verdaderos culpables? De no ser así, el resultado sería funesto.

Otro ejemplo tan bizarro como los anteriores, pero de índole más político,  lo constituye el  crimen del general Jorge Gabela, el cual bien podría formar parte del texto de un libro de realismo mágico. En efecto se trata de "la crónica de una muerte anunciada". Básicamente, el militar en cuestión criticó la compra de un grupo de tostadoras voladoras, llamadas helicópteros Dhruv. Por este hecho recibió amenazas de muerte que pueden ser vistas en videos en redes sociales. Él mismo denunció que lo querían matar. Finalmente lo asesinaron. La maquinaria institucional correista insiste en que su muerte se trató de un caso fortuito de delincuencia común. Un ejemplo notable del manejo enajenado de las instituciones, que menosprecian la objetividad y la justicia, a favor del discurso oficial.

2. Leyes que benefician a quienes las redactaron.  El secretario de Educación Superior, el presidente del Consejo de Educación Superior, el presidente de la empresa pública Yachay, el presidente del Directorio del Instituto Ecuatoriano de Propiedad Intelectual, el presidente del Directorio del Instituto de Fomento al Talento Humano, el presidente Pro Témpore del Consejo de Ciencia, Tecnología e Innovación de la UNASUR, es la misma persona, que junto a su cónyuge (vicerrectora, y ex rectora del IAEN, y en su momento miembro de la comisión gestora de la Universidad Nacional de Educación)  lideraron la redacción de la LOES (al respecto ver el siguiente artículo de autoría de ambos, pag 129, que reseña los contenidos básicos de esta ley, antes incluso que sea aprobada).

El resultado ha sido un sistema universitario personalista, y autoritario, que impide que los estudiantes decidan sobre sus propias carreras, que ha contrarrestado la libertad de  la dirigencia estudiantil, y que ha sometido a la autonomía universitaria bajo un ambiente de zozobra e intimidación, interviniendo incluso en la elección de sus rectores. Pareciera que los únicos que han salido ganando de la instauración de esta amalgama normativa institucional, fueron precisamente aquellos que la diseñaron.

3. Leyes creadas bajo los berrinches pulsionales del líder. La Ley de Comunicación contiene frases nacidas de la sublime inspiración histérica del presidente de la República. Así pues, la categoría  "linchamiento mediático", que formaba  parte del léxico personal de Rafael Correa en sus constantes trifulcas contra los medios independientes, fue convertida de la noche a la mañana en Ley (art 26). Es decir, los berrinches del gobernante, desde luego salidos del universo pulsional, han venido a ser sistemas legales que determinan la conformación de nuestras normas y valores. Suena chistoso, pero lamentablemente es verdad.

4. Racismo. Otra de las características del sistema de valores inculcado por la Revolución ciudadana es la perpetuación de la idea que las  élites deben ser blancas o blanco mestizas y los grupos afros e indígenas deben ser subordinados. Esto es muy fácil de comprobar, y solo necesitamos responder un par de preguntas: ¿cuántos ministros, subsecretarios, o miembros de la élite política conoce usted que sean afros o indígenas?  En efecto, es muchísimo más fácil para un blanco europeo que esté de visita en el país formar parte de la élite política que para una persona nativa, o negra. Los ejemplos abundan. Tomemos unos pocos, empecemos por la Cancillería: José María Guijarro, ciudadano español y miembro de Podemos fue subsecretario en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Actualmente, José María es diputado español por ese movimiento político. Otro miembro de élite de la misma agrupación política extranjera fue el subsecretario del Ministerio de Cultura, Ivan Orosa, también ciudadano español.

Pregúntese amigo lector, ¿a quien rinden cuentas esos altos funcionarios: al pueblo ecuatoriano o a Pablo Iglesias en España? Tal vez no necesito mencionar que nuestro actual canciller, francés de nacimiento, quien se nacionalizó en 2013, fue jefe de Orosa, y actualmente lidera el Ministerio donde pocas semanas atrás fue subsecretario un actual legislador de Podemos España.  ¿Entiende? Se ha generado una élite política que prioriza el liderazgo blanco europeo mientras que mantiene a los sectores indígenas y afros, permanente  excluidos. Este sistema de cosas se filtra en la sociedad de modo que el racismo ha sido  internalizado, perpetuando la idea que existen grupos étnicos que deben liderar mientras que otros deben permanecer en la subalternidad. 

Freud plantea que las sociedades sienten un profundo malestar por el sistema de normas que limita sus pulsiones y los encadena al principio de realidad. Pero al mismo tiempo sin ese malestar, es decir sin ese sistema ético institucional, la existencia humana sería caótica y auto destructiva. El correismo ha generado un proceso de erosión permanente de las instancias institucionales que permitan una convivencia social saludable, y han definido un escenario disciplinario y autoritario venido directamente de los berrinches y las pulsiones de sus líderes. El resultado será la erosión de la convivencia humana más elemental, un retorno al relato de la horda primitiva (descrita en el libro  La Psicología de las Masas de Freud -1921- ), en la que el patriarca de la horda está más allá de todo orden y sus deseos más oscuros reemplazan a la ley.

[PANAL DE IDEAS]

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