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3 de Mayo del 2016
Ideas
Lectura: 6 minutos
3 de Mayo del 2016
Gabriel Hidalgo Andrade

Politólogo y abogado. Docente universitario.

Glas es el hombre
Las sociedades no se organizan solo en las instituciones estatales, señor presidente. Sociedad, partidos, gobiernos y Estado son cuatro categorías distintas de la política que el correísmo confunde. Por eso ustedes desconocen cualquiera de las otras formas de organización social por fuera del Estado.

Continúan los planes para convertir a Jorge Glas en presidenciable. En medio de la catástrofe del 16 de abril, el correísmo no esconde sus intenciones de conservar el poder. Al contrario, la tragedia ha sido vista como su gran oportunidad electoral.

La estrategia consiste en recomponer el gabinete ministerial, denostar a la sociedad civil y crear un comité para la propaganda. Todo para convertir al vicepresidente de pésimo candidato, en el gran presidenciable.
Glas, sin una gota de carisma ni credenciales académicas, es el ungido por ser más idólatra a Rafael Correa que Lenin Moreno, quien desapareció políticamente en medio de los escombros del terremoto.  

El gabinete de ministros ahora se conformará por cercanos a Glas. Los cambios se realizan a menos de una semana de que el Ejecutivo decretara la conformación de un comité para la reconstrucción de Manabí. ¿Y Esmeraldas, la segunda provincia más afectada por el terremoto?

Manabí es más interesante para el correísmo porque representa tres veces la población electoral que Esmeraldas con un prefecto afín. Aunque las alcaldías de los siete cantones esmeraldeños están ocupadas por correístas, el oficialismo no ha podido conseguir el gobierno provincial ocupado por una emepedista.

Para equilibrar la balanza, el presidente Correa nombró a dos mujeres manabitas a cargo de las carteras de Inclusión Social y de Riesgos. Lídice Larrea, asambleísta que jamás ha presentado un proyecto de ley de forma individual, es la nueva ministra de Inclusión Social. Susana Dueñas, del grupo político de Larrea, antes directora provincial del partido, se convierte ahora en la ministra de Gestión de Riesgos. 

Entonces, con ministerios listos para la movilización y la propaganda, con la creación de una junta para la reconstrucción de Manabí, que excluye a la sociedad civil y que está liderada por el presidenciable Jorge Glas, el elegido para suceder a Correa es él. Glas es el hombre. ¡Qué empiece el espectáculo!

Lo siguiente será aplastar a las instituciones y empresas particulares que participaron en la recepción, transporte y distribución de donativos, voluntarios y socorristas. Por eso estos organismos formales e informales no participan de ninguna manera, con pleno derecho, voz y voto, en la composición de este órgano estatal.

¿En dónde están las juntas cívicas de las provincias y cantones afectados? ¿En dónde están los colegios de profesionales técnicos y médicos, los sindicatos, las cámaras de industriales y de empresarios pequeños y grandes, los medios de comunicación, las asociaciones estudiantiles, las instituciones benéficas? ¿En dónde están las organizaciones humanitarias de todo el país que enfrentaron el desafío de llevar por su cuenta y riesgo, aliento, donativos y organización al caos que se creó después de la tragedia en ausencia del Estado?

Tomar en cuenta a los organismos de la sociedad civil sería reconocer que hicieron un buen trabajo. Sería aceptarlos como iguales al partido gobiernista. Sería dar la razón a su propuesta de constituir un fideicomiso público y aceptar “sus recetas [que] han quebrado y saqueado al país”, según el presidente Correa. Ya lo dijo en su sabatina: “Sería absurdo crear un fideicomiso en el sector público porque es privatizar lo público”. ¿Y los fideicomisos administrados por el gobierno a través del Banco Central, señor presidente? 

Antes de la tragedia del 16 de abril, el presidente Rafael Correa ya fue a quejarse en el Vaticano sobre la sociedad civil. Propuso tener cuidado con la gente, insinuando que el Estado es la única voz válida en su representación. El Estado no puede ser sustituido por una sociedad civil sin responsabilidad política, dijo.
Las sociedades no se organizan solo en las instituciones estatales, señor presidente. Sociedad, partidos, gobiernos y Estado son cuatro categorías distintas de la política que el correísmo confunde. Por eso ustedes desconocen cualquiera de las otras formas de organización social por fuera del Estado.

El desafío hoy consiste en reconstruir las zonas afectadas, generar empleo, reactivar la economía y elevar el ánimo de los damnificados. Pero la especialidad del correísmo es precisamente la propaganda que es la acción de propagar. Por eso se rehúsan a recortar el estado y el gasto, porque necesitan a todo funcionario y recurso para propagar sus argumentos y su campaña electoral. No es una casualidad que Vinicio Alvarado conforme el comité de Manabí. Glas y Alvarado son cruciales en esta decisión.

Moreno es el mejor candidato pero vendió mal su decisión de prestar su imagen. La tragedia lo ladeó. El truco es convertir a Glas en un buen candidato y ese es un ejercicio de campaña política.
El sufrimiento de todo un pueblo es su oportunidad electoral. La verdad debería avergonzarlos.

@ghidalgoandrade

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