Back to top
4 de Abril del 2021
Ideas
Lectura: 11 minutos
4 de Abril del 2021
Rubén Darío Buitrón
Grupo El Comercio naufraga en manos de El Fantasma
0
Seis años después de haberlo advertido, vemos que a El Fantasma no le importa controlar medios ni le interesa el bienestar de los periodistas y funcionarios, sino influir en las decisiones de los gobiernos y mantener pautas publicitarias millonarias del sector público en los medios.

Corría 2003 y quienes trabajábamos en Diario El Comercio veíamos, entre el silencio y el miedo, cómo empezaba el proceso de naufragio del Grupo El Comercio.

En las reuniones del directorio, apenas unos cuantos editores nos atrevíamos a decir a la presidenta y dueña del periódico, Guadalupe Mantilla, que estaba tomando decisiones equivocadas: había comprado una prensa gigantesca cuyo objetivo era incierto, había contratado los millonarios servicios del grupo español Innovation y se escuchaban rumores de que el periódico entraría a un proceso de venta y reparto de una herencia, noticia insólita en la tradición de la familia Mantilla.

A partir de entonces se inició un proceso de inestabilidad, de incertidumbre, de miedo.

Los asesores del grupo Innovation parecían tener licencia para hacer que el Grupo invirtiera enormes cantidades de dinero en el suntuoso rediseño arquitectónico de la Redacción de los diarios El Comercio y Últimas Noticias y en la actualización de los formatos, como por ejemplo las noticias por streaming que, por supuesto, demandaban gigantescos gastos.

La señora Mantilla no escuchó a quienes advertíamos que no tomara esas decisiones. Le decíamos que nosotros, por nuestra experiencia, podríamos hacer los cambios y modernizaciones que necesitaban los diarios, que no era necesario pagar cientos de miles de dólares con uno más de los grupos aventureros, en especial de España, que pululaban por nuestro continente vendiéndose como los más modernos y contemporáneos asesores para renovar los medios impresos.

Pero Guadalupe Mantilla terminó vendiendo el Grupo a uno de los monstruos —en todos los sentidos— mediáticos de América Latina: el extraño y misterioso Ángel González, mexicano, conocido como El Fantasma, porque vive en Miami, casi nadie lo conoce o lo ve públicamente y opera en nuestros países a través de gerentes y administradores que le cubren las espaldas. 

Desde entonces, El Comercio, uno de los periódicos más influyentes y decisivos del país, empezó a derrumbarse y caer sin que nada lo detuviera.

Y hoy, seis años después, a través de un comunicado publicado por Fundamedios, leo que “los periodistas y trabajadores del Grupo El Comercio hicieron pública su insatisfacción sobre la falta de transparencia de la empresa respecto a sus condiciones laborales”.

Según Fundamedios, en el documento se menciona “el retraso de dos meses del salario de los trabajadores, el desconocimiento en fechas y planes de pago, la reducción del 25% de su remuneración y la inexistencia de soluciones efectivas y oportunas”.

El comunicado se emitió el pasado viernes 2 de abril luego de una reunión que el personal mantuviera con los directivos de la empresa. En el texto, los periodistas señalan que “se acerca la jornada electoral” y que su trabajo es clave para entregar a la ciudadanía información “veraz y oportuna”, por lo que piden la solución de los inconvenientes que exponen en el comunicado.

En el manifiesto los trabajadores informan que existe “la ambigua disposición de los órganos directivos para dar a conocer fechas o planes de pago y para abordar la permanente desvinculación de compañeros y compañeras”.

Además, indican que las autoridades de la empresa los han mantenido en “una completa incertidumbre desde diciembre del 2020”. Según el documento, los trabajadores mantuvieron una reunión, el 1 de abril del 2021, con los altos directivos y quedaron inconformes por la “invalidación de la complejidad que vivimos y de nuestras inquietudes”.

Uno de los puntos expuestos por los periodistas y funcionarios del Grupo El Comercio expone que en abril de 2020 se les notificó la reducción del 25% de su salario, pero con igual proporción de la jornada.

Sin embargo, aseguran que “eso no se ha cumplido” y que han visto multiplicadas las horas de su jornada y carga laboral para cubrir la coyuntura de la pandemia y para cumplir con las labores de las personas que fueron despedidas o que renunciaron.

Recuerdan, además, que el incumplimiento del pago de salarios se opone a lo dispuesto en el Código del Trabajo, en el artículo 83, que establece el plazo para pagos y señala que: “El plazo para el pago de salarios no podrá ser mayor de una semana y el pago de sueldos, no mayor de un mes”.

Seis años después de haberlo advertido, vemos que a El Fantasma no le importa controlar medios ni le interesa el bienestar de los periodistas y funcionarios, sino influir en las decisiones de los gobiernos y mantener pautas publicitarias millonarias del sector público en los medios

Revelan que por la reducción del salario los empleados han asumido deudas personales para solventar la economía de sus hogares y para mejorar sus condiciones de teletrabajo, por ejemplo, con mejores planes de internet fijos y móviles y con el mantenimiento de sus equipos personales, ya que no han sido dotados por la empresa, según el comunicado.

En ese punto, el texto recuerda que la Constitución de la República, en su artículo 328, manda que los trabajadores deban tener una remuneración justa, “con un salario digno que cubra al menos las necesidades básicas de la persona trabajadora, así como las de su familia”.

Entre las peticiones de los periodistas y funcionarios están: “Una línea directa y oportuna de comunicación para resolver las dudas respecto al futuro de la empresa y de sus empleados”, que se cumpla con el ofrecimiento que la empresa les hizo el 4 de febrero de 2021 de entregarles información sobre sus salarios de forma oportuna, que se presenten, por medios formales, “los términos que permitirán que podamos laborar en otros lugares”. Esto último porque la empresa les señaló la apertura de la cláusula de exclusividad, sin embargo no hay ningún documento formal que avale ese ofrecimiento. Sobre todo, piden que existan conversaciones claras sobre la verdadera situación económica del Diario y las acciones que las autoridades toman para solventarla.

A pesar de lo anterior, los periodistas de Grupo El Comercio manifiestan, como está en el comunicado, el afán de “ayudar al Diario” desde sus competencias para la consecución de los objetivos que les “permitan salir de la crisis económica que se vive en la actualidad” y para “llegar a una estabilidad en el futuro”.

También están dispuestos a aportar en la creación de un plan para optimizar recursos “sin que eso precarice la situación laboral” (lo cual no compete a los periodistas sino a los administradores). 
En el comunicado se solidarizan con sus compañeros de trabajo despedidos como resultado de la situación económica y con aquellos que renunciaron por la inestabilidad de la empresa al pagar sus salarios.

Fundamedios expone su preocupación y se solidariza con los periodistas de Grupo El Comercio por la precarización de su trabajo y se une al pedido de que la empresa revele a sus colaboradores cuál es la situación económica actual y cuáles son las acciones que sus directivos realizan para solucionarla.

Asimismo, la Fundación recuerda que la precarización laboral de los periodistas repercute en su labor de mantener informada a la sociedad con información oportuna y de calidad y deja en un estado de vulnerabilidad a los profesionales de la comunicación, lo que impide garantizar la libertad de expresión en el país.

Esa es la consecuencia de la venta de El Comercio, uno de los medios más importantes del Ecuador, a finales del 2014, cuando el Grupo se vendió al holding mediático que controla el empresario mexicano Ángel González y que se extiende por toda América Latina.

El control de González de los medios en el continente es tan grave que el Congreso de Estados Unidos pidió al entonces presidente Donald Trump imponer sanciones económicas a El Fantasma por una serie de prácticas antiéticas y la forma en que el empresario ha llegado a detentar un conglomerado de canales de televisión y decenas de radiodifusoras, con las cuales el todopoderoso engranaje se asegura el apoyo de los diferentes gobiernos mediante el uso impropio y perjudicial que le ha dado a su monopolio mediático en América Latina.

Las críticas a González giran principalmente sobre el uso de testaferros, incluidos familiares cercanos y la forma en que sus medios han afectado la libertad de expresión y el derecho de los ciudadanos a recibir informaciones veraces sin ningún tipo de manipulaciones en varias naciones del hemisferio.

El diario digital dominicano noticiassin.com dice que “dentro de este panorama monopólico se subraya como un ejemplo de una maraña de maniobras irregulares, el hecho de que González detente el control total de la televisora Antena Latina como único propietario a pesar de ser un patrimonio del Estado, y de las objeciones pormenorizadas del Congreso dominicano por la violación de debidos procesos jurídicos y la prohibición expresa que la ley impone a los extranjeros para incursionar en medios de televisión del país”.

¿No les suena conocido?

En cuanto al uso negativo que da a los medios bajo su control —dice noticiassin.com—  la Corte Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) han señalado “que los monopolios privados de El Fantasma han mantenido una política destinada a moldear la opinión pública a favor de sectores gubernamentales, obstruyendo el trabajo del periodismo independiente que debe estar comprometido a informar y orientar sobre cuestiones de interés general”.

En Ecuador, seis años después de haberlo advertido, presenciamos lo que algunos exeditores habíamos visibilizado: a El Fantasma no le importa controlar medios ni le interesa el bienestar de los periodistas y funcionarios, sino influir en las decisiones de los gobiernos y mantener pautas publicitarias millonarias del sector público en los medios.

Ese es el resultado de decisiones equivocadas y apresuradas cuyas consecuencias —como en el caso de El Comercio— eran fáciles de prever.

[PANAL DE IDEAS]

Gabriel Hidalgo Andrade
Julian Estrella López
Alfredo Espinosa Rodríguez
Fernando López Milán
Patricio Moncayo
Carlos Arcos Cabrera
Ramiro J. García Falconí
Alexis Oviedo
Natalia Sierra
Rodrigo Tenorio Ambrossi
Rubén Darío Buitrón

[RELA CIONA DAS]

Saudia Levoyer, la guerrera que no se doblega
Gabriela Muñoz
Las “malas noticias” y el ejemplo de Pulitzer
Rubén Darío Buitrón
La próxima batalla: el periodismo y el nuevo gobierno
Rubén Darío Buitrón
Nila Velázquez: “El mayor déficit de estos años es la educación”
Redacción Plan V
Periodismo público: sobrevivencia entre solapados e insolentes
Alfredo Espinosa Rodríguez
GALERÍA
Grupo El Comercio naufraga en manos de El Fantasma
 
1


[CO MEN TA RIOS]

[LEA TAM BIÉN]

‘El Fantasma’ ¿otra vez el gran favorecido en el concurso de frecuencias?
Redacciones Fundamedios y Ecuavisa
El "Fantasma" se alza con el espectro
Redacciones PLANV, Focus, Fundamedios y 4Pelagatos
El retrato de "El Fantasma" y la venta de El Comercio
César Ricaurte y Redacción PLANV
El festín del Fantasma
Gabriel Hidalgo Andrade

[MÁS LEÍ DAS]

Correa contra Manuela Picq: ¿quién dice la verdad?
AGENCIA DE NOTICIAS INVESTIGATIVAS DE PLAN V
Las muertes sin aclarar de la década correísta
Mariana Neira
Guerra de epítetos entre Jaime Vargas y Yaku Pérez
Redacción Plan V
Jaime Costales: el populismo se aprovecha del síndrome de desamparo de los ecuatorianos
Redacción Plan V