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4 de Abril del 2022
Ideas
Lectura: 11 minutos
4 de Abril del 2022
Mariana Neira

Periodista de investigación, dirigió la redacción de la revista Vistazo en Quito.

Las guerras son contagiosas, como un virus
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Si un loco nos lanzara bombas atómicas, podría llegar una carga de enfermedades nuevas, más mortales, habría más pobreza, miseria, y los gobernantes se verían incapaces de enfrentarlas. Entonces, la gente se volvería loca, más violenta; habría más delincuencia y crímenes más crueles; caerían mandatarios tiranos y no tiranos.

Pareciera que las grandes guerras estimularan las partes del cerebro de los humanos para que peleen.

Se vio en la Segunda Guerra Mundial. Hubo ‘pequeñas guerras’ dentro de algunos países donde derrocaron a sus gobernantes, también guerras fronterizas. Es como que la gente encontrara la oportunidad para sanear todo conflicto.

Si hubiera una Tercera Guerra Mundial, ¿sería igual? Los analistas –casi futuristas- dicen que podría ser peor porque los terrestres están con los nervios de punta por el coronavirus que dejó muerte, desempleo y pobreza aguda.

Si encima un loco nos lanzara bombas atómicas, podría llegar una carga de enfermedades nuevas, más mortales, habría más pobreza, miseria, y los gobernantes se verían incapaces de enfrentarlas. Entonces, la gente se volvería loca, más violenta; habría más delincuencia y crímenes más crueles; caerían mandatarios tiranos y no tiranos. Sería el ambiente propicio para que los oportunistas y corruptos formen sus mafias que incidirían en los gobiernos del futuro.

En la segunda guerra mundial cayeron presidentes

Veamos lo que pasó durante la Segunda Guerra Mundial. Tomando como ejemplo a Ecuador vemos que en los 6 años que duró ese conflicto bélico, tuvo una cadena de 5 presidente interinos (casi uno por año).

En 1939 Alemania inició la ocupación del territorio que después se llamaría Checoeslovaquia, también invadió Polonia que la repartió con los soviéticos. Entonces, Francia y Gran Bretaña declararon la guerra a Alemania y empezó la Segunda Guerra Mundial.

Mientras eso sucedía al otro lado del Atlántico, Ecuador vivía una fiebre de cambios de presidentes. En diciembre 1938 Aurelio Mosquera Narváez había sido nombrado presidente interino de la república por la Asamblea Constituyente. En 1939 soportó una serie de protestas de estudiantes y obreros. En noviembre de ese año este mandatario se suicidó –murió por infarto, dicen otros- y le sucedió un nuevo interino: Carlos Arroyo del Río que convocó a elección presidencial y para participar en esta lid, ese mismo noviembre encargó el poder a otro interino: Andrés F. Córdova.

En enero 1940 Arroyo del Río ganó la elección, pero su competidor más fuerte, el populista José María Velasco Ibarra (a veces unido a la izquierda, a veces a la derecha),  adujo fraude e intentó sublevar a la aviación de Guayaquil. No lo consiguió, tomado prisionero, fue desterrado y se convirtió en la figura alrededor de la cual giró la violencia política en Ecuador mientras duró la Segunda Guerra Mundial.

Renunció el encargado Andrés F. Córdova y el 10 de agosto apareció otro encargado de la presidencia: Julio E. Moreno. El 1 de septiembre asumió el mando el elegido cuestionado, Arroyo del Río.

La guerra de 1941

Tan pronto se dio el cambio de mando hubo una sorpresa: penetración de militares peruanos en la zona de Zarumilla y ocupación de Nangaritza, Loja.

1941: seguía la Segunda Guerra Mundial y a nuestro país le llegó su guerra.

El gobierno brasileño había invitado a Ecuador a una conferencia amazónica, Perú protestó porque, a su criterio, nuestro país no tenía derechos sobre la región del Amazonas. Se habló de un posible ataque armado del Perú a nuestro territorio. Entonces, Brasil, Argentina y Estados Unidos se ofrecieron como mediadores. De poco sirvió porque el 5 de julio las tropas peruanas procedieron a invadir el sur (Loja, El Oro) y la Amazonia. Los ataques armados por tierra, aire y mar cesaron el 6 y 7 de septiembre de 1941.

De inmediato se iniciaron las negociaciones diplomáticas que terminaron el 29 de enero 1942 con la firma del Protocolo de Río de Janeiro con Perú, por el cual, Ecuador perdió 278.000 kilómetros cuadrados, casi la mitad de su territorio (49.5%) y se quedó con 283.560.
(Datos históricos: ‘Nueva Historia del Ecuador’ de Enrique Ayala Mora)

Las protestas en Ecuador también serían apoyadas por los que creen que un ambiente de caos y corrupción es conveniente para hacer negocios, traficar todo lo traficable

Bases militares en Galápagos y Salinas

“En febrero de 1942, en la II Guerra Mundial, el Ejército y la Armada de Estados Unidos obtuvieron permiso del Gobierno ecuatoriano, presidido por Carlos Alberto Arroyo del Río, para establecer una base aeronaval, para evitar incursiones contra el Canal de Panamá.

Baltra tuvo el nombre clave de Base Beta y era el centro de una especie de arco de patrullaje marítimo, que se complementaba con el puerto de Corinto, en Nicaragua, señalado como Base Alfa; y Salinas, Base Gama, en la península de Santa Elena, Ecuador”, según una nota del diario El Universo.

Y llegó la revolución

Sectores populares y políticos de todas las tendencias se unieron para rechazar el Protocolo de Río de Janeiro y participaron en una serie de protestas callejeras que llevaron a  la “sublevación popular denominada ‘La Gloriosa”. Empezó el 28 de mayo de 1944, duró 4 días y Arroyo del Río cayó.

Le sucedió José María Velasco Ibarra, como Jefe Supremo que equivale a dictador, con todos los poderes. De inmediato dio paso a una cacería de todos los militares y diplomáticos que participaron en la defensa, frente a la invasión del Perú, para juzgarlos (irónico). El preso más importante fue JulioTobar Donoso, Ministro de Relaciones Exteriores que firmó el Protocolo de Río de Janeiro.

Por mayo 1945, este gobierno velasquista “declaró la guerra a las potencias del Eje” que eran Alemania, Italia y Japón, vistos entonces como los malos. Y “estableció relaciones diplomáticas con la Unión Soviética” (por noviembre), que entonces era del grupo de los buenos. Justo en este año se acabó la Segunda Guerra Mundial.

(Datos históricos: ‘Nueva Historia del Ecuador’ de Enrique Ayala Mora)

Los puntos críticos del Ecuador de hoy

Muy mal le caería a Ecuador una Tercera Guerra Mundial por una serie de circunstancias que vive y las enumeramos:

1. Está saliendo exitosamente del coronavirus, pero el Estado y su gente se quedó con una herencia de gastos imprevistos, menos ingresos, menos trabajo, más desempleo y pobreza.

2. El Estado intenta limpiar la corrupción de miles de millones de dólares heredada del correismo-morenismo, pero los corruptos se enojan y amenazan.

3. Del correismo que desmanteló la Base de Manta y redujo los controles fronterizos, el país heredó mafias nacionales e internacionales de narcotráfico, tráfico de armas y de personas, que aterrorizan en cárceles y calles con vendettas asesinas que incluyen desmembraciones inhumanas. Además, organizan extorsiones, secuestros e inducen a los niños y jóvenes al consumo de drogas.

4. Súmele a esto los problemas económicos y sociales por la baja de exportaciones, aumento de precios, escasez de medicinas y las peticiones de aumento de sueldos, entre otros.

¿Podrían llegar guerras internas?

Los problemas sociales y económicos anotados que ya vive el país, con una Tercera Guerra Mundial se agravarían.

Ya estamos viendo pequeñas protestas callejeras político-sociales organizadas por los amigos de los corruptos correistas que huyeron del país para no ir a la cárcel y andan diciendo por el mundo que son ‘perseguidos políticos.’

Las protestas en Ecuador también serían apoyadas por los que creen que un ambiente de caos y corrupción es conveniente para hacer negocios, traficar todo lo traficable.

Y no se puede descartar que a estas manifestaciones callejeras se sumen los ‘cabezones’ (ahora serían los putines)  y los ‘chinos’ con el mismo grito de los años 60 que ya se está escuchando en Quito:

¡Fuera FMI! Eso gritaba Correa y fue volando a la China a traer préstamos con interés de chulco. (¿Vendepatria?)

La frontera no está libre de problemas

Luego de la firma de los tantos protocolos durante su vida republicana, Ecuador no tiene un conflicto limítrofe por solucionar, pero la frontera con Colombia ha estado caliente por décadas por la actividad de grupos irregulares: guerrillera, paramilitares, narcotraficantes, traficantes de armas y humanos.
Colombia perdió su control sobre toda la franja fronteriza, de oriente a occidente, y los problemas con esos grupos armados le dejó a Ecuador.

Nos dimos cuenta de su nivel de penetración en nuestra frontera tras el lamentable crimen del equipo periodístico del diario El Comercio de Quito: reportero Javier Ortega, fotógrafo Paúl Rivas y conductor Efraín Segarra. Fueron secuestrados en nuestra frontera (26 de marzo 2018) y asesinados en la frontera de Colombia (7 de abril 2018). En estos crímenes participaron ecuatorianos y colombianos que, dizque, habían dejado de ser guerrilleros y ahora son narcos.

En los últimos meses hemos visto a los militares ecuatorianos muy activos en la frontera, descubriendo laboratorios y rutas del narcotráfico, enfrentando a las bandas narcoguerrilleras, pero algunos radares ya no funcionan y el futuro es incierto porque a Colombia llegará un nuevo gobierno y no sabemos cuál será su actitud frente a los guerrilleros y las mafias.

¿Cómo es el cerebro de los violentos?

Hemos hablado de la violencia, ahora veamos cómo surge en el cerebro humano, qué la activa tanto que pone la cabeza caliente, belicista.

Explicaciones médicas se lee en varias páginas digitales y libros. Leamos un resumen de este artículo: ‘Neurobiología de la agresión y la violencia’.

Dice que los estudios han descubierto: “… a) las estructuras subcorticales como el hipotálamo/tronco del encéfalo, donde se genera la conducta agresiva y la amígdala, implicada en procesar estímulos emocionalmente destacados; b) las estructuras corticales como la corteza prefrontal (que comprende la corteza orbitofrontal, la corteza prefrontal ventromedial y la corteza cingulada anterior), parecen ser hipofuncionales en los sujetos violentos. Por último, se revisan estudios sobre el papel del neurotransmisor serotonina en la manifestación del comportamiento agresivo”.

Conclusión: la actitud guerrerista del humano se da por factores anatómicos, pero también por ambiciones. ¿Qué parte del cerebro alentará las ambiciones?

@MarianaNeiraL

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