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28 de Octubre del 2014
Ideas
Lectura: 12 minutos
28 de Octubre del 2014
Andrés Ortiz Lemos

Escritor y académico.

Karen Mosquera Barrera: la flama silente en el candil sefardí
Karen Mosquera Barrera fue una compatriota ecuatoriana que fue asesinada cobardemente, en Jerusalén, por un militante de Hamas junto a un bebé de tres meses. He escrito un texto con este contenido, como un saludo a su memoria. Ella fue una mujer valiente, a la que admiro sin haber conocido. Karen tomó la decisión de convertirse al judaísmo, atravesando el largo proceso que se requiere para ello, y conociendo los peligros de profesar públicamente la fe hebrea en un mundo cada vez más seducido por el antisemitismo.

Hoy en día, la única forma de racismo que puede esgrimirse de manera pública en círculos ¨intelectuales¨, por ciertos activistas, editorialistas, e incluso profesores universitarios es el antisemitismo.

Desde el tiempo de los fascismos europeos jamás ha habido una exacerbación del odio hacia la cultura hebrea, tan extendida a nivel global como la que estamos viviendo actualmente. Agredir a personas de fe judía, difamar a quienes reconocen el derecho de Israel a existir como un estado, y acosar a cualquiera que se atreva a identificar a la organización Hamas como un grupo terrorista se han convertido en una actividad socialmente aceptable. Este perturbador fenómeno es doblemente peligroso; tanto por las connotaciones obvias que representa cualquier forma de racismo, cuanto por las estrategias  discursivas que buscan que este tipo de posiciones sean consideradas progresistas y ¨correctas¨.

Desde luego, el exceso de fuerza militar acontecido en julio de este año, por parte de fuerzas armadas israelíes, en Gaza fue totalmente criticable, así como parte de su política con respecto a los territorios en disputa. Esto es verdad, y espero que los responsables de las bajas civiles visiten, más temprano que tarde, los tribunales de La Haya. Sin embargo estos hechos, lamentables, fueron tomados como pretexto por varios actores para insertar discursos y eslóganes decididamente antisemitas en los debates públicos, y hacerlos aparecer como posiciones ¨políticamente correctas¨. Así pues, muchas organizaciones  autodefinidas como de izquierda, otras de ultra derecha, y numerosas personas distraídas, sin mayor información sobre el tema, terminaron reproduciendo punto por punto (a veces sin querer) los discursos de odio de grupos radicales antijudíos. Esto pasó incluso en nuestro país. Varios actores hicieron públicas sus poco elaboradas ideas, y todos llenaron las redes sociales con sus floridas opiniones. Estos  discursos se fundamentaron en una serie de falacias:

1.     La primera falacia consiste en responsabilizar a los ciudadanos de un país de los excesos de sus fuerzas de seguridad. Esto equivaldría a responsabilizar a los ciudadanos ecuatorianos de los vergonzosos abusos de la Policía Nacional durante las marchas del 17 y 18 de septiembre. En este sentido, es absolutamente injusto culpabilizar a los ciudadanos israelíes por causa del comportamiento cuestionable de varios miembros de sus fuerzas armadas.

2.     La segunda falacia consiste en creer que el grupo terrorista Hamas es una especie de organización de liberación nacional. Esto es absolutamente falso. Hamas se fundó a finales de los ochentas, y se consolidó a inicios de los noventas en contraposición a los logros de la OLP (Prganización para la Liberación de Palestina) que había optado por una solución diplomática al conflicto. En efecto, cuando en 1993 Yasir Arafat reconoció al  Estado  de Israel, como parte de los acuerdos de Oslo, Hamas negó radicalmente cualquier negociación y declaró como parte de sus objetivos fundacionales la voluntad de aniquilar a cualquier judío en cualquier parte del mundo. Por supuesto, la especialidad de Hamas ha sido siempre buscar blancos civiles. Durante el conflicto del mes de  julio, Hamás lanzó más de 3000 misiles (alrededor de mil por semana) siendo los  más baratos los famosos cohetes Qassam que cuestan alrededor de mil dólares cada uno (pero también usaron otros mucho más caros). No sé, a mi se me ocurre que esos tres millones de dólares (como mínimo) que se invirtieron, en tres semanas de ataques masivos, (sin contar con el costo de las  otras armas) hubieran podido usarse para pagar miles de becas universitarias, y escolares, generando una arma de emancipación cien veces más poderosa que la pólvora.  Los datos se hacen aún más perturbadores si tomamos en cuenta que Hamas ha lanzado más de 18.000 misiles desde el 2001.

Desde luego, todos los proyectiles tenían como blanco población civil, y el hecho que el escudo antimisiles de Israel haya detenido a la mayoría de ellos no significa que Hamas no haya estado buscando deliberadamente generar una catástrofe humanitaria. Tampoco ayudó que hayan usado casas habitadas, y escuelas como plataformas de lanzamiento, provocando con eso una tragedia en su propio territorio, haciéndose corresponsables de las bajas civiles en Gaza. Hamas es una tragedia para su propio pueblo.

3.     La tercera falacia consiste en creer que hay algo en la tradición religiosa judía que ha promovido el conflicto en Medio Oriente. Falso. La mayoría de judíos no vive en Israel, sino que están congregado en lugares como Estados Unidos, Rusia, Argentina, Brasil, Turquía, Grecia, Holanda, y en menor medida en otros países, incluyendo el Ecuador. En todo caso, le aseguro que mi dentista judío no pilotea un F16. Cualquiera que haya revisado el  famoso  libro ¨Mi Lucha¨ de un conocido dictador europeo se habrá dado cuenta que estas mismas ideas fueron esgrimidas de manera histérica por varios gobiernos totalitarios del siglo pasado. Conviene entender de donde vienen este tipo de posiciones.

4.     La cuarta falacia plantea que Israel no tiene derecho a existir como Estado. Falso. Israel tiene el mismo derecho de existir que cualquiera de sus vecinos. Hay que entender que todos los estados nación de esa región aparecieron a mediados del siglo XX, tras la finalización de los regímenes coloniales en Medio Oriente.  Egipto se creo como estado en 1936, Jordania en 1946 (conformado por el  85% del territorio de la antigua provincia administrativa de Palestina, siendo su mayor heredero), Líbano en 1943. Finalmente Israel y Palestina en 1948. Ambos estados nacieron (o debieron nacer) al mismo tiempo desde la resolución 181 de la ONU. Esta resolución fue aceptada por Israel, pero rechazada por los líderes árabes, lo que generó que Egipto, Siria, Jordania, Irak y el Líbano invadan el nuevo Estado pretendiendo extinguirlo, sin éxito. Debe quedar claro que luego de estos eventos la  Cisjordania (incluyendo Jerusalén) quedó dentro del territorio del reino Jordano y la Franja de Gaza fue tomada como territorio egipcio. En efecto, ninguno de esos dos países árabes hizo absolutamente nada para impulsar la creación de un Estado palestino en esos territorios cuando estuvieron bajo su control.

En 1967 Egipto, Jordania, Irak y Siria trataron de eliminar a Israel, durante  la Guerra de los Seis Días, incluso cuando a Jordania se le advirtió varias veces no intervenir en el conflicto. Como resultado, los países agresores perdieron los actuales territorios en disputa. Ahora bien, mi posición, y la de varios otros es que esos territorios sean entregados a la Autoridad palestina para la consolidación de un Estado autónomo. Claro que sí. Pero usted debe saber que esa no es la posición que de Hamas. Hamas exige la extinción total del Estado de Israel, y no solo eso, así pues Mosab Hassan Yousef, el hijo el fundador de  Hamas (deslindado de el fanatismo de su padre) ha señalado que el fin último de esta organización es la aniquilación de todos los judíos donde quiera que estén. Apoyar a Hamas es apoyar un discurso genocida. Según la carta fundacional de ese grupo terrorista: "… Las piedras y los árboles dirán: oh Abdullah, hay un Judío detrás de mí, ven y mátalo…¨

5.     La quinta falacia, y la más perversa de todas, consiste en plantear que los blancos civiles asesinados por grupos como Hamas constituyen legítimas formas de ¨ resistencia del pueblo palestino¨. Falso (y ridículo). Los palestinos tienen muchas opciones de resistencia legítima: a. Podrían encaminar los ingentes recursos que reciben de ayudas internacionales en darles a sus jóvenes la educación sobresaliente, y los servicios que merecen. Si Hamás gozó de los recursos para lanzar 18.000 misiles desde el 2001, deberíamos pensar que no están invirtiendo bien su dinero. b. Se podría dar continuidad a los logros en el ámbito de negociación que se encaminaron desde los noventas, de hecho Hamas ha sido la principal traba en las negociaciones. c. Todos los aspectos conflictivos y las posiciones cuestionables del Estado de Israel, podrían ser combatidos con mucha más energía desde una sociedad civil autónoma, bien educada, bien informada, y con recursos intelectuales para generar propuestas que presionen por una salida conveniente al conflicto, sin embargo, el secuestro de una parte de la sociedad palestina bajo la dirigencia corrupta de Hamás ha entorpecido el desarrollo de una intelectualidad crítica entre los palestinos. d. Las torpes estrategias de los grupos terroristas no han hecho más que darle escusas al estado de Israel de mantener una maquinaria de represión enajenante y alienante, la cual desde luego no se puede defender, pero esta relacionada directamente con los incontables ataques terroristas generados desde grupos como Hamas. Una de sus incontables victimas fue el compatriota ecuatoriano Carlos Andrés Mosquera, asesinado por la espalda mientras trabajaba en un kibutz por los francotiradores de Hamas.

Luego de haber planteado estas ideas, sugiero  al amable lector que tome la precaución de identificar y reconocer estas falacias en las constantes publicaciones que se hacen hoy en día en las redes sociales en contra de los israelíes. Debo decir inclusive que varios de esos grupos ahora mismo están organizándose para amedrentar a personas de fe judía que tienen negocios en el Ecuador, al más puro estilo de las camisas negras de los fascismos europeos en los años treinta. Usted probablemente los haya visto con carteles en mano frente a algún conocido negocio local comercial en Quito u otras ciudades llamando a boicotear establecimientos que pertenecen a alguna persona judía.

Karen Mosquera Barrera fue una compatriota ecuatoriana que fue asesinada cobardemente, en Jerusalén,  por un militante de Hamas junto a un bebé de tres meses. He escrito un texto con este contenido, como un saludo a su memoria. Ella fue una mujer valiente, a la que admiro sin haber conocido. Karen tomó la decisión de convertirse al judaísmo, atravesando el largo proceso que se requiere para ello, y conociendo los peligros de profesar públicamente la fe hebrea en un mundo cada vez más seducido por el antisemitismo. Me imagino las largas horas que invirtió  estudiando la ley hebrea, la Torá; el arduo aprendizaje de la única lengua arcaica que fue restituida por eruditos y rabinos hasta convertirse en un idioma moderno y vibrante, es decir el hebreo; pienso en su mano de aprendiz trazando el Aleph, la letra que contiene al universo. Me imagino  la  pasión con la que habrá defendido el derecho de existir de Eretz Israel, la tierra donde algún día las espadas serán convertidas en herramientas que harán florecer el desierto.

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