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23 de Febrero del 2021
Ideas
Lectura: 5 minutos
23 de Febrero del 2021
Paolo Vega López

Es guayaquileño, abogado por la Universidad de Guayaquil, tiene 32 años y reside en Quito. Pertenece a la organización Coparentalidad Ecuador.

La covid-19 y la necesaria reflexión sobre la muerte
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La muerte se encuentra a la puerta de nuestras vidas de las de nuestros seres amados; quienes hemos perdido personas, deseamos retroceder el tiempo para decirles cuanto los amamos, pero no es posible; ¿por qué esperar a que fallezcan para lamentarlos? Debemos amarlos, perdonarlos y disfrutarlos en vida; no dejar para mañana lo que tal vez nunca llegue.

De acuerdo con la OMS, a 15 de febrero del 2021, los fallecidos en la pandemia del Covid-19, ascienden a 2.403.641 millones.  En Ecuador, a la misma fecha, registran 15.355 fallecidos, esto sin contar con quienes fallecieron por síntomas del Covid-19, pero que por distintas causas no pudieron realizarse la respectiva prueba médica; a esto se le suma el despunte de la tasa de suicidios dentro del contexto de la pandemia.

El Covid-19 nos ha recordado que todos nos dirigimos por un camino que nos conduce ineludiblemente hacia el mismo fin: la muerte.

La muerte ha sido quizás la vértebra histórica de la reflexión humana. Platón reflexionó preguntándose: “¿Acaso el amor a la sabiduría no es una iniciación ante la muerte?” Heidegger afirmó que somos seres temporales, “seres-para-la-muerte”, hemos nacido para morir. En referencia al tiempo, Agustín de Hipona lo definió como un pequeño espacio entre dos eternidades; con ello, concluía lo efímera que era la existencia terrenal humana. 

Por otro lado, Séneca sostuvo que la vida es bastante larga, pero nos dedicamos a perder el tiempo en cosas superfluas; en su obra “Sobre la brevedad de la vida”, se lamenta: “¡Qué tarde es empezar a vivir justamente cuando hay que dejarlo! ¡Qué olvido de nuestra mortalidad tan estúpido aplazar los planteamientos sensatos para los cincuenta o los sesenta años y pretender empezar la vida en un momento al que pocos logran llegar!”

Construir nuestras vidas con base en la consciencia de la muerte, estar conscientes que somos efímeros, nos ayudará a ver y experimentar la vida de otra forma; parafraseando al Apóstol Pablo en su Carta a los Romanos, debemos cambiar nuestra manera de pensar para cambiar nuestra manera de vivir. Debemos tomar conciencia y sin temor que algún día vamos a morir. Decimos “nos vemos más tarde” y a lo mejor ese “más tarde” nunca llegue. 

Estar plenamente conscientes de la muerte nos ayudará a dejar de vivir con rencores y amarguras; ¿cuántos nos hemos retirado de nuestros hogares estando peleados con nuestras parejas, padres o hijos?, ¿qué le asegura que ellos retornarán?

Estar plenamente conscientes de la muerte nos ayudará a dejar de vivir con rencores y amarguras; ¿cuántos nos hemos retirado de nuestros hogares estando peleados con nuestras parejas, padres o hijos?, ¿qué le asegura que ellos retornarán a casa? 

Estar plenamente conscientes de la muerte nos ayudará a preocuparnos menos por cuestiones superfluas y a experimentar la vida como más nos guste, sin esperar la opinión ajena; ¿cuántos nos hemos preocupados innecesariamente por el “qué dirán”?

Estar plenamente conscientes de la muerte nos ayudará a amar con mayor plenitud; disfrutar cada momento con nuestros seres queridos y demostrarles a cada momento cuantos los amamos.

Estar plenamente conscientes de la muerte, incluso, nos ayudará a librarnos de personas tóxicas; pensaremos más en nosotros y en no perder tiempo con ellas, tiempo que jamás retornará; tiempo que podemos cultivar con personas a las que les importamos. 

La muerte se encuentra a la puerta de nuestras vidas de las de nuestros seres amados; quienes hemos perdido personas, deseamos retroceder el tiempo para decirles cuanto los amamos, pero no es posible; ¿por qué esperar a que fallezcan para lamentarlos? Debemos amarlos, perdonarlos y disfrutarlos en vida; no dejar para mañana lo que tal vez nunca llegue. 

Reflexionar sobre la muerte, debe ser una oportunidad para vivir nuestras vidas intensamente. La frase medieval carpe diem memento mori  debe ser nuestro mantra: disfruta el día; recuerda que vas a morir. 

Que no nos agarre la muerte sin haber amado con todas nuestras fuerzas y perdonado a nuestros seres amados; que no nos agarre sin haber experimentado intensamente nuestras vidas. 

Como reflexión final, dejo la traducción de una estrofa de la canción “We might be death by tomorrow” de la banda francesa Soko:

“Entonces, vamos a amor con plenitud,

y a amar en voz alta.

Ahora, vamos a amar,

Porque más pronto que tarde, estaremos muertos”.

 

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