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6 de Septiembre del 2018
Ideas
Lectura: 7 minutos
6 de Septiembre del 2018
Jean Cano

Periodista de investigación.

La crisis gaucha (aprender en cuerpo ajeno)
¿Qué nos puede dejar a los ecuatorianos la crisis de los del sur, siendo escenarios muy parecidos por el legado del populismo correísta? Básicamente tres enseñanzas: Confianza en los líderes, pragmatismo en las decisiones y, el principal, proteger el dólar. Y de eso se ha escrito mucho.

La crisis económica de Argentina puede dejar algunas lecciones para el Ecuador y el gobierno de Lenín Moreno. No es común ‘aprender en cuerpo ajeno’. Pero vale la pena poner atención en ciertos detalles que nos ofrecen enseñanzas.

1. La catástrofe argentina  

Argentina sufre una crisis económica muy grave que tiene varios componentes. Hay una agresiva devaluación de su moneda, el peso, que encarece la vida del ciudadano. Lo ahoga. Hay inflación. A esto se suma un elevado déficil fiscal, es decir el Estado gasta más de lo que recauda, y hay un débil crecimiento por la falta de confianza ofrecida por los políticos hacia los inversionistas quienes han preferido esperar para hacer negocios y otros, de plano, sacar el dinero del país para mayor seguridad evitando la devaluación de su dinero.

Todo esto es consecuencia de un modelo de despilfarro de recursos en la era Kirchner. Millonarias deudas (USD 207 000 millones, y parte de eso fue a para a los corruptos), exceso de gasto público (por ejemplo, la creación de miles de empleos en el sector público, pero la mayoría precarios).  

Y a eso se suma la lenta toma decisiones políticas del presidente Mauricio Macri para recomponer las cuentas estatales. Inició con acciones calificadas como acertadas, aminoró la emisión de dinero, redujo el gasto estatal, sinceró precios, hizo nuevos planes de pagos de deudas... Pero nada fue suficiente.

El peso argentino ha perdido casi el 50% de su valor en este año. La inversión extranjera no llegó como esperaba y, para colmo, hubo época de sequía que afectó al sector agrícola. Esto hizo a su gobierno muy dependiente de los créditos externos.

Con el agua en las narices, el gobierno argentino decidió apurar al Fondo Monetario Internacional en la entrega del dinero prometido, aumentaron la tasa de interés al 60%, la más alta del mundo hoy por hoy. Además, puso impuesto a las exportaciones y planea reducir más burocracia.

Con esto quieren usar las herramientas para obtener más dinero y emparejar las cuentas. Esto, claro, tiene un costo social alto para el ciudadano. En este tiempo de espera, dicen los especialistas, los precios no serán estables, el consumo se reducirá, y esto impactará directamente en el bienestar de las empresas, y, finalmente, en el empleo. Afectando a los más vulnerables. La crisis de la Argentina está lejos de finalizar.

2. Tres lecciones para Ecuador

¿Qué nos puede dejar a los ecuatorianos la crisis de los del sur, siendo escenarios muy parecidos por el legado del populismo correísta? Básicamente tres enseñanzas: Confianza en los líderes, pragmatismo en las decisiones y, el principal, proteger el dólar. Y de eso se ha escrito mucho. A continuación algunos apuntes sobre lo que han publicado y mencionado varios especialistas y líderes gremiales.

La confianza. Para enfrentar las crisis se requiere de autoridades políticas con total solvencia, sagacidad y rapidez para sanear las cuentas y tomar decisiones duras. Evitar las contradicciones, como anunciar retiro de subsidios desde Carondelet y luego buscar diálogo con los afectados como lo hizo Senplades con el gremio de los atuneros por el diésel. O anunciar grandes inversiones, millonarias, que hasta ahora no se ven. O que empiecen los rumores del alza del IVA... y que ninguna autoridad diga nada. En Argentina, el ala económica del gobierno no brinda total confianza a los inversionsitas y empresarios. Y la plata, simplemente, se va... 

Pragmatismo. El caso argentino y ecuatoriano evidencia que la crisis la puede enfrentar la derecha o la izquierda. Las soluciones deben despegarse al máximo de las ideologías, pero equilibrando los costos sociales de las medidas. Proteger a los ciudadanos más vulnerables, médicos, profesores, seguridad... pero apretando a los responsables. En el caso de los dos países, el populismo causó su debacle. Y eso hay que atacar: salarios impagables en el sector público, exceso de ministerios, secretarías, aumento de personal como cuotas políticas, retiro de subsidios ineficientes, dinero que va a la corrupción por contrataciones directas, obras y armamento sin sentido, piponazgo, excesiva tramitología. El hacha y machete deben ir por ahí. Brindar larga estabilidad económica para que crezca el empleo en el sector privado -que somos todos los que no recibimos dinero de las autoridades políticas- que es la que más paga los incontables y asfixiantes impuestos.

Y el tercer aprendizaje es proteger, casi atesorar, el dólar en Ecuador. Esa moneda nos ha brindado estabilidad económica. Sin el dólar, el Ecuador pudiera asemejarse a Venezuela, a la misma Argentina. ¿Recuerdan cómo le estorbaba la dolarización a Rafael Correa y el peligroso riesgo que había con su idea del dinero electrónico? No le gustaba el dólar porque parece que buscaba emitir dinero sin respaldo alguno para solventar la falta de ingreso de dólares a las arcas revolucionarias, mantener el despilfarro y la fiesta estatal... Ahora que vemos a los venezolanos huyendo de su país, pidiendo ayuda en América y Europa, ya sabemos lo que nos podía pasar.

Proteger el dólar, entonces, es lo más importante. Al ser un país que no emite su moneda, depende de sí mismo y de lo que haga en el mundo para recibir los dólares. Eso, en concreto, significa depender cada vez menos del precio del barril del petróleo para ingresos estatales. Atraer inversiones de fuera, fortalecer la producción con una sana relación entre el sector público y privado, mejorar y multiplicar las exportaciones, dar libertad al flujo de capitales. Eso es más empleo, engrosar la clase media y, ojalá, ahorro.

¿Aprenderemos en cuerpo ajeno?

[PANAL DE IDEAS]

Xavier Villacís Vásquez
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