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13 de Octubre del 2021
Ideas
Lectura: 6 minutos
13 de Octubre del 2021
Gabriel Hidalgo Andrade

Politólogo y abogado. Docente universitario.

La cuenta regresiva
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Luis Fernando Torres, fiel socialcristiano, aseguró recientemente que empezó la cuenta regresiva para el gobierno de Guillermo Lasso. No, lo que realmente escucha Torres es el “tic-tac” de la bomba que instaló Nebot.

El Partido Social Cristiano fue fundado por Camilo Ponce Enríquez y por Sixto Durán Ballén en 1951 como un partido serrano de cobertura nacional. Ambos fundadores llegaron a ser presidentes de la República, el primero en 1956 y el segundo en 1992. Lo mismo pasó con su sucesor, León Febres Cordero en 1984, a partir del cual el partido se mudó a la Costa y se convirtió en un partido regional. Todos los partidos socialcristianos en el mundo se despliegan desde la centroderecha del espectro de las ideologías. Ese es su lugar en la configuración de las ideas políticas.

La creciente presencia legislativa de otros partidos políticos en la serranía ecuatoriana obligó al socialcristianismo a cambiar de centro geográfico de operaciones. Desde la década de 1980, la Izquierda Democrática y la Democracia Popular, con sus idearios moderados, su identidad programática, su apuesta a la generación de pensamiento y sus estructuras de cuadros, atrajeron a las clases medias informadas desplazando a los partidos marxistas, populistas y conservadores de la escena electoral.

El socialcristianismo empezó a perder tesitura ideológica tras convertirse en un partido regional. León Febres Cordero, el principal líder socialcristiano, cuatro años después de dejar la presidencia de la República, se convirtió en alcalde de Guayaquil en 1992 y por dos periodos consecutivos hasta el 2000. Desde entonces se puede notar un ciclo de metamorfosis socialcristiana que apuesta por los liderazgos locales.

Este contraste fracturó al socialcristianismo según las regiones de su manifestación. En la Costa hubo un socialcristianismo más localista, municipalista y conservador. Mientras en la Sierra hubo uno más nacional, modernizador y liberal. Las dos facciones entraron en disputa en las presidenciales de 1992 y ambas consiguieron acceder al balotaje presidencial. Por primera y única vez en la historia política del Ecuador un solo partido político disputaría la segunda vuelta presidencial. Y la ganó Sixto Durán Ballén, fundador del socialcristianismo, que, tras la negativa de ser el candidato del partido para la presidencia, formó una nueva organización denominada Partido Unidad Republicana compuesta por los socialcristianos de la sierra contrariados con Febres Cordero por fracturar el partido. La Unidad Republicana se extinguió con la terminación del mandato de Durán Ballén y los muchos socialcristianos regresaron a sus filas originales.

Luis Fernando Torres, fiel socialcristiano, aseguró recientemente que empezó la cuenta regresiva para el gobierno de Guillermo Lasso. No, lo que realmente escucha Torres es el “tic-tac” de la bomba que instaló Nebot.

Sin una ideología sólida de carácter nacional, como la profesada por sus fundadores en el conservadurismo social y en el catolicismo político, el socialcristianismo perdió apoyo, estructura y fuerza electoral en la Sierra. Esta acefalía fue inmediatamente aprovechada por las opciones socialdemócrata y democratacristiana que conquistaron la Presidencia de la República con diez años de distancia, entre 1988 y 1998. Tras este error histórico, el socialcristianismo jamás volvió a aspirar seriamente a la Presidencia del Ecuador.

Como insinúa la historia, el orden de sucesión era: Ponce Enríquez, Febres Cordero y Durán Ballén. Eso se cumplió, aunque Febres Cordero cambió de opinión a última hora y perdió en su apuesta por Jaime Nebot para la presidencia en 1992. Durán Ballén se rebeló y ganó. El último orden socialcristiano pudo ser: Jaime Nebot, Pascual del Cioppo y Guillermo Lasso. Como en el caso de Febres Cordero, Nebot apostó por un nuevo jugador, pero esta vez uno externo, y se decantó por el expresidente Rafael Correa. Lasso se rebeló y ganó. Esta vez se llevó a Pascual del Cioppo y lo convirtió en Embajador de España aunque poco después tuvo que renunciar, pero esa es otra historia. Lasso llegó acompañado del mismo del Cioppo a la sesión solemne por la Independencia de Guayaquil del último 9 de Octubre. Nada es casual en la política. El Partido Social Cristiano está roto.

Como en 1992, los socialcristianos de la Sierra podrían estar contrariados con Nebot por coaligarse con Correa. Esos socialcristianos, en el Legislativo, en el partido y en el electorado, podrían permanecer junto a Guillermo Lasso, su socio natural en el conservadurismo social y en el liberalismo económico. Junto a Nebot no encuentran ninguna oferta conceptual, narrativa o ideológica y eso incluso resulta decepcionante. Esa farfulla de la ideología de la prosperidad es todo y nada a la vez. Las clases medias informadas, universitarias, comerciantes, sindicalizadas, profesionales, artesanales, que son las que ponen presidentes, quieren encontrase en el espacio de la generación de las ideas, no en las frases publicitarias. Tampoco consienten el romance con el populismo autoritario que enfrentaron junto a Nebot durante el gobierno de Correa. Por una testarudez que nadie entiende, Nebot está destruyendo al Partido Social Cristiano.

Por esto el socialcristianismo nuevamente podría estar severamente fracturado y esa división podría aprovecharla alguien más. Con un poco de olfato, la estructura partidaria del presidente Lasso debería ocupar este espacio en acefalía, inundar con un intenso debate de ideas innovadoras al voto informado del país, ofrecer un espacio de encuentro real, no publicitario, y ocupar el electorado democratacristiano de la Sierra y la Costa. Para esto tendrá que empezar a hacer lo que nunca hizo bien: comunicar con efectividad y organizar con eficacia.

Luis Fernando Torres, fiel socialcristiano, aseguró recientemente que empezó la cuenta regresiva para el gobierno de Guillermo Lasso. No, lo que realmente escucha Torres es el “tic-tac” de la bomba que instaló Nebot. 

@ghidalgoandrade

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