Back to top
21 de Octubre del 2015
Ideas
Lectura: 5 minutos
21 de Octubre del 2015
Consuelo Albornoz Tinajero

Profesora universitaria, investigadora y periodista, con un doctorado por la Universidad Nacional del Cuyo, de Argentina.

La democracia siempre a varios pasos atrás
A pesar de ciertos progresos, las acciones de los actores políticos de la democracia, gobernantes y dirigentes políticos, no han podido situarse a la altura de lo que muchos esperamos de la vivencia democrática.

Sin duda, el desarrollo de la democracia ecuatoriana desde cuando se produjo el proceso de retorno a la constitucionalidad, que concluyó en 1979 con la elección del binomio Roldós-Hurtado, muestra avances, y un cierto grado de consolidación. La actitud de los ciudadanos en las décadas subsiguientes así lo confirma.

Sin embargo, este transcurrir de las prácticas en la democracia se ha mantenido a muchos pasos atrás de las demandas ciudadanas, de las esperanzas del pueblo y de las expectativas de los electores. Porque a pesar de ciertos progresos, las acciones de los actores políticos de la democracia, gobernantes y dirigentes políticos, no han podido situarse a la altura de lo que muchos esperamos de la vivencia democrática. Es como que en todo momento perseverara el alejamiento entre la experiencia democrática, su realidad, y lo que querríamos que ella fuese. 

¿Qué abona al mantenimiento de tal separación? El propio ejercicio de la democracia. Si poco a poco, con flujos y reflujos, se va formando una ciudadanía consciente, activa, deliberativa, y si los aprendizajes sociales de la democracia se manifiestan y se amplían, también, simultáneamente y no sé si a mayor velocidad, los problemas que debe enfrentar se van complicando y su emprendimiento encuentra a los actores de la democracia, mandantes y mandatarios, insuficientemente preparados. Poco dispuestos para reivindicar aquello que la democracia nos enuncia como derechos, a los primeros. Poco orientados para responder por aquello que la democracia les plantea como deberes, a los segundos.

A este hecho, la pertinaz disociación de lo que aspiramos y de lo que tenemos en términos de gestión de la democracia,  aportan fenómenos que hace décadas solo se los vislumbraba. O apenas se los intuía. Uno de ellos es la mediatización de la realidad, cuyo alcance es mucho mayor y es harto más complejo que el entendido en referencia exclusiva a los medios de comunicación. Este nos sitúa en un “eterno presente”, nos anula las distancias espaciales y temporales y nos ubica en una realidad evanescente, aunque palpable; en una posición de activismo permanente, pero inestable y episódico; en un estado de preocupación que se disipa con el esfuerzo de un clic, y con un ánimo más inclinado a la impaciencia que a la esperanza mantenida con bríos a pesar de y en contra de.

¿Cómo lidiar con ello?  ¿Cómo trabajar y desvelarse, una palabrita ciertamente incómoda para muchos? ¿No es más fácil desistir, acomodarse, olvidarse y vivir? Un vivir, que deviene en existir, sobrevivir, subsistir y hasta vegetar, como lo cuestionaba hace tiempo ya Hannah Arendt en La condición humana… Un vivir en el cual la incertidumbre se naturaliza, las certezas se escabullen y muchas convicciones se banalizan.

Ciertos hechos recientes dan pie para plantearnos reflexiones en este sentido, el de preguntarnos cuán fuertes son nuestras convicciones democráticas, cuánta energía estamos predispuestos a entregarlas, cuánto pensamos, efectivamente, que ellas valen la pena. Estoy pensando en aquel apretón de manos, con palmaditas en las espaldas, entre dos dignatarios, con antecedentes de caudillos; en las remociones y sustituciones de altos empleados del correísmo; en las políticas modificadas más rápido que una veleta y que en el alba nos regresan a las rutinas de la “larga noche neoliberal”, sin que despertemos todavía.  O en los anuncios de despidos, perdón, desvinculaciones; en el achicamiento del estado, disculpen, optimizaciones del aparato público; en las privatizaciones, mejor dicho, concesiones. En los mensajes, discursos, eslóganes, contradicciones a las que ya estamos acostumbrados los ecuatorianos, a través de la propaganda permanente. Y en la apología a resolver los “problemas personales” mediante los puños. ¿Estamos retornando a aquel tiempo en el cual los duelos entre mosqueteros eran lo dominante? ¿Hemos vuelto a creer que nuestro honor se lava con sangre?

¿Qué pasó con toda la indignación de los meses de julio, parte de agosto y hasta de setiembre cuando un supuesto amplísimo sector social exigía el cierre de los organismos de la policía del pensamiento, de la opinión y de la libertad de expresión? ¿Dónde se perdieron aquellas voces que reclamaban la venta de los medios de comunicación incautados al grupo Isaías, y en poder del oficialismo? ¿Qué estatuto y previsiones tiene ahora esa Unidad de Gestión de Medios (UGEMED), creada en junio pasado? Para comprenderlo, podríamos ayudarnos con la reflexión de Omar Rincón, publicada en Plan V. Porque si concordamos en que administrar gasolineras no es la función de la empresa estatal de petróleos, podemos convenir en que administrar un monopolio de medios privados, vía oficinas gubernamentales, tampoco es algo que competa al poder político.

[PANAL DE IDEAS]

Patricio Moncayo
Gabriel Hidalgo Andrade
Rodrigo Tenorio Ambrossi
Luis Córdova-Alarcón
Fernando López Milán
María José Gómez
Giovanni Carrión Cevallos
Consuelo Albornoz Tinajero
Alfredo Espinosa Rodríguez
Alexis Oviedo

[RELA CIONA DAS]

Fútbol, política e ideología
Patricio Moncayo
De la mexicanización a la bukelización
Mariana Neira
Los beneficiarios finales en la Refinería del Pacífico: ¿a dónde fue el dinero?
Redacción Plan V
El lente del presidente
Patricio Moncayo
Los correístas, estrellas de un documental en el México de López Obrador
Redacción Plan V
GALERÍA
La democracia siempre a varios pasos atrás
 
1


[CO MEN TA RIOS]

[LEA TAM BIÉN]

Ocho fiscales están entre los nuevos 14 jueces anticorrupción
Redacción Plan V
Crónica de la incursión armada al Hospital de Chone en busca de ‘Cara sucia’
Redacción Plan V
Así opera el Cártel de Sinaloa, el más grande del mundo
Redacción Plan V
El top ten de los candidatos más conocidos al Consejo de Participación
Redacción Plan V

[MÁS LEÍ DAS]

Así fue el encontronazo entre Fernando Villavicencio y Leonardo Cortázar, uno de los de la piscina de Miami
Redacción Plan V
Miami fue el centro de operaciones de los sobornos en Petroecuador
Redacción Plan V
Seguridad y narcotráfico: la clave está en el control del dinero sucio
Redacción Plan V
Estos son los favores de la justicia ecuatoriana al capo albanés Dritan Rexhepi
Redacción Plan V