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16 de Agosto del 2015
Ideas
Lectura: 7 minutos
16 de Agosto del 2015
Natalia Sierra

Catedrática de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Católica de Quito 

La doctrina violenta del correísmo: capitalismo, machismo y racismo
Enfrentados a los pueblos en resistencia, los “revolucionarios” han respondido con toda la violencia de la dominación. La sociedad ecuatoriana ha sido, como nunca antes, testigo de la exposición obscena de la violencia fenoménica del poder correísta, a través de la que se muestra la violencia estructural del poder económico, al cual el correísmo es fiel.

Las jornadas de lucha social que se desplegaron la semana del 10 de agosto en todo el país, mostraron el profundo malestar y rechazo que gran parte de la sociedad ecuatoriana tiene frente al gobierno correísta, a su irresponsable proyecto económico y a su patrón de poder autoritario.

Pese a la evidencia cuantitativa, pero sobre todo cualitativa de la resistencia social que se manifestó en todo el país, el Gobierno, como se esperaba, cínicamente repite una y otra vez que la movilización ha sido un fracaso, intentando autoconvencerse de que aún tiene el respaldo mayoritario y legítimo de la población.

No contentos con este delirio, sin pudor alguno hacen todo lo posible por deslegitimar la resistencia popular acusándola de violenta, en una actitud de total pérdida del sentido de la realidad.

Pese a las manipulaciones mediáticas y discursivas del gobierno de Alianza PAIS, su ceguera, ya demencial, ha puesto en evidencia nítida su doctrina violenta, como nunca antes lo ha visto el país.

Enfrentados a los pueblos en resistencia, los “revolucionarios” han respondido con toda la violencia de la dominación. La sociedad ecuatoriana ha sido, como nunca antes, testigo de la exposición obscena de la violencia fenoménica del poder correísta, a través de la que se muestra la violencia estructural del poder económico, al cual el correísmo es fiel.  

La violencia de la cual acusan a los pueblos en resistencia, es en verdad su propia violencia, inseparable a su doctrina política de servidumbre al capitalismo, de adhesión casi fanática al machismo y de exaltación del racismo.

Desde que se inició la marca de los pueblos ancestrales, acompañados de varias organizaciones sociales, desde el sur del país, lo que con indignación se ha observado es una permanente arremetida de los aparatos represivos del Estado en contra de la justa protesta social.

Se usaron todo tipo de artilugios para detener a los caminantes, desde trabas a los transportes que acompañaban la caminata, ataques a los vehículos de la logística, balazos y pintura a la vaquita de la solidaridad, contra marchas, contra concentraciones, bombardeo publicitario, intento de división a las organizaciones, chantajes, insultos, humillaciones, etc.

El día del paro del pueblo, en el marco de la inmensa concentración en la ciudad de Quito y de aquellas que tuvieron lugar en los distintos territorios para demandar rectificaciones, el gobierno en un acto de irrespeto total a los que dice son “sus mandantes” decide hacer una fiesta de amigos.  Este hecho no es otra cosa que ejercicio de la violencia de la dominación, pues un gobierno que da las espaldas a sus mandantes y hace mofa de sus reclamos es un gobierno estructuralmente violento.

Cuando la movilización social llegó a su clímax de indignación, pues no puede ser de otra manera con semejante maltrato del correísmo, no se les ocurre otra cosa que infiltrar provocadores para generar violencia y construir el argumento perfecto para la represión y la deslegitimación de la resistencia.

Es verdad que muchos jóvenes indignados por la violencia del poder  reaccionan con beligerancia, en un acto de dignidad, pues solo el ser humano que ha perdido su humanidad no reacciona en contra de la violencia de la dominación. Sin embargo, las imágenes de violencia con las cuales el gobierno violenta a la sociedad para convencerla de la violencia de los pueblos en resistencia, claramente muestran que los protagonistas de esos hechos son ajenos a la legítima indignación social.

En el contexto de estos “extraños” conatos de violencia, los aparatos represivos de la policía aprovecharon para violentar físicamente a los manifestantes, entre los que curiosamente se encontraban los dirigentes y luchadoras sociales: compañeros Salvador Quispe, Carlos Pérez, la compañera de Carlos Manuela Picq, la compañera Margoth Escobar, entre otras compañeras de los pueblos de Cotacachi, Saraguro, etc., que fueron brutalmente golpeadas.

Al día siguiente del paro del pueblo, la violencia gubernamental no para. Después de ser golpeadas y vejadas las compañeras Margoth y Manuela son detenidas para procesarlas y encarcelar a Margoth y deportar a Manuela, en un acto absolutamente ilegítimo y abiertamente machista. No satisfechos con maltratar físicamente a los compañeros Carlos ySalvador, los servidores del correísmo empiezan una campaña de insultos y burla repugnantemente racista de las huellas que la violencia del poder dejaron en el rostro de los compañeros.

Lo que es absolutamente claro es que el avance de la conciencia anti patriarcal que se logró con décadas de lucha de las mujeres, la violencia machista del correísmo lo detiene. Así también, los procesos de descolonización de la conciencia social, conquistados con los levantamientos de resistencia de los pueblos ancestrales, la violencia racista del correísmo los está peligrosamente revirtiendo. 

La brutal represión física y simbólica que el gobierno ha desatado en contra de los pueblos ancestrales, de las mujeres, de los trabajadores, de los jóvenes, de los jubilados, etc.,  no es sino la consecuencia obvia de la violencia estructural de la ejecución de su proyecto de modernización depredadora del capitalismo patriarcal. Explotación del trabajo, despojo de territorios, exclusión y expulsión social, depredación de la naturaleza, etnocidio, feminicidio es la violencia fundamental contra la cual se levantan en resistencia los pueblos, por cuyo acto de dignidad son violentados simbólica y físicamente.

¿Quiénes son los violentos, los pueblos que en un rasgo absolutamente humano se levantan con dignidad en contra de la violencia de la hidra capitalista colonial y patriarcal, o los gobiernos serviles que trabajan para ella?   

“La violencia que ha presidido la constitución del mundo colonial, que ha ritmado incansablemente la destrucción de las formas sociales autóctonas, que ha demolido sin restricciones los sistemas de referencias de la economía, los modos de apariencia, la ropa, será reivindicada y asumida por el colonizado desde el momento en que, decidida a convertirse en la historia en acción, la masa colonizada penetre violentamente en las ciudades prohibidas.” (Frantz Fanon)

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