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22 de Marzo del 2022
Ideas
Lectura: 10 minutos
22 de Marzo del 2022
Rubén Darío Buitrón
La LigaPro contra la libertad de prensa
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La LigaPro comete una terrible falta de ética que choca contra la salud de las prácticas periodísticas y fomenta la trampa, la inverosimilitud, el manejo tramposo de la información; porque una imagen también es contenido periodístico.

¿En serio creen ustedes que la libertad de prensa está vigente en el Ecuador? Si así piensan, están equivocados.

          El poder, en este caso el futbolístico y el publicitario, violan ese derecho cada semana, desde hace dos años, y ninguna institución estatal o gubernamental encargada de velar por esos derechos hace nada para que se lo respete.

¿De qué estamos hablando? Pues de un tema que tiene amordazados a los medios de comunicación y a los fotógrafos que cubren el deporte del balompié: las restricciones impuestas por la Liga Profesional de Fútbol (LigaPro), entidad encargada de manejar el campeonato de clubes ecuatorianos.

El atentado contra la libertad de prensa está claro: según la explicación oficial de Fundamedios, la organización no gubernamental encargada de velar por el respeto a los derechos y a la integridad de los comunicadores, “ningún medio impreso del Ecuador tiene la posibilidad de manejar su propio material gráfico, pese a tener entre sus filas a fotógrafos especializados en coberturas futbolísticas y, más aún, cuando reciben imágenes editadas con el propósito de generar un impacto comercial de ciertas marcas comerciales, hecho no consultado con los periódicos del país y lo cual calificamos como un abuso”.

Todo empezó hace más de dos años, cuando se desató en el mundo y en nuestro país la pandemia del coronavirus.

Los peligros que desató la enfermedad viral hicieron que los dirigentes de la LigaPro disfrazaran sus perversas intenciones de ganar suculentas cantidades de dinero con los auspicios mediante normativas que, supuestamente, estaban destinadas a proteger la salud de los comunicadores gráficos restringiendo su acceso a las canchas y a los estadios.

Y aunque han pasado más de dos años e incluso, hace poco, el gobierno ha anunciado que los aforos de los locales (incluidos los estadios, claro) están permitidos al cien por ciento, la LigaPro se ha mantenido rígida y dura durante estos 24 meses bajo el pretexto sanitario.

Según los dirigentes de la LigaPro, las restricciones se mantienen, pero, en realidad, no tienen nada que ver con la protección a la salud de los comunicadores gráficos de los medios, sino con la flagrante violación de los derechos de los medios a informar y de las audiencias a estar informadas.     

Fundamedios conmina a que terminen las restricciones impuestas por la LigaPro para las coberturas fotográficas dentro de los estadios ecuatorianos, pues las restricciones sanitarias se han ido suavizando de manera gradual “y lo mismo debe suceder con las coberturas futbolísticas”.

Pero el fondo del problema no es la pandemia. Es el desmedido afán de lucro de quienes manejan la LigaPro, un afán que lleva a esta entidad a coartar los principios esenciales de la libertad de prensa.

De lo se trata, en verdad, es de que el organismo rector del campeonato maneja en forma monopólica la distribución de las fotografías de los partidos entre los equipos manipulando las imágenes para que en ellas solamente aparezcan las marcas de las empresas auspiciadoras en las vallas que circundan las canchas y no los logotipos o el brandeo de otras firmas comerciales no vinculadas directamente a los auspicios de la LigaPro.

La organización periodística defensora de los derechos de los comunicadores señala en su comunicado la inmoral actitud en contra de la libre información al manipular y trucar las fotos de los partidos.

Sin duda, como explica Fundamedios, “es una práctica reñida con la ética y es un claro abuso (de poder), pues los medios de comunicación no pueden ser reproductores de mensajes publicitarios de los auspiciantes de la LigaPro”.

Intentar reproducir contenidos comerciales de manera unilateral constituye un acto de prepotencia, imposición y control de los contenidos, lo cual solamente hacen los gobiernos autoritarios o dictatoriales.

La LigaPro, entonces, comete una terrible falta de ética que choca contra la salud de las prácticas periodísticas y fomenta la trampa, la inverosimilitud, el manejo tramposo de la información (porque una imagen también es contenido periodístico).

La LigaPro comete una terrible falta de ética que choca contra la salud de las prácticas periodísticas y fomenta la trampa, la inverosimilitud, el manejo tramposo de la información; porque una imagen también es contenido periodístico

Como dice el periodista uruguayo Danilo Arbilla en la introducción al libro Valores periodísticos, de Jack Fuller, “los enemigos de la libertad, los enemigos de la transparencia, los que creen que su verdad es un privilegio que les da el poder, esos —cualquiera que sean las circunstancias— son también los enemigos del periodismo. Y como esa especie dista mucho de extinguirse en el mundo, cada generación de periodistas tiene el deber de tomar renovada conciencia sobre los retos que le son confiados desde el seno de la ciudadanía”.

Así, las malas prácticas de quienes manejan la LigaPro afectan, como dice Fundamedios, a derechos fundamentales y básicos de los periodistas y, en consecuencia, de la sociedad.

La organización periodística establece que se atenta contra el derecho de acceso a la Información pública, “pues, si bien LigaPro es una entidad de carácter privado, la información que maneja es de alto interés público y en este caso debe prevalecer el derecho de la sociedad a tener un acceso libre”.
Otros derechos que son pisoteados se refieren a la libertad de expresión, “pues hay una dimensión estructural y colectiva que está siendo agredida al no poder informar y ser informado con libertad”.

Establece, además, que se viola “el derecho al trabajo de los fotógrafos especializados durante décadas en coberturas futbolísticas y el derecho a la libre movilidad, ya que algunos estadios donde se disputan los partidos son de propiedad pública”.

Los medios de comunicación y sus cronistas gráficos se encuentran bajo ataque de la LigaPro y esto deben conocer los aficionados al fútbol, quienes también resultan perjudicados porque sus derechos a ser informados se restringen por intereses comerciales y por el afán de lucro.

Manipular es mentir, aunque sea por afanes comerciales. Manipular es mentir y, en consecuencia, es atentar contra las normas de la ética periodística.

La justificación del poder —argumenta en su libro el periodista Jack Fuller— suele apelar a que los hechos son independientes de la información. Pero ese poder, en este caso la LigaPro, está fabricando un engaño periodístico: los elementos de divulgación pública deben ser un “sine que non” ético en contra de cualquier intento de engaño y de coerción, por fuera de cualquier pretexto de quien viola los derechos de información.

El círculo de inmoralidad se cierra cuando los medios especializados en deportes se ven obligados a publicar las fotografías manipuladas que envía la LigaPro.

Quiere decir eso que la entidad rectora del fútbol profesional no solo comete graves faltas a la ética, sino que induce a que la prensa, en general, también lo haga.

Alguna vez, en un periódico donde yo trabajaba, sucedió un hecho que ilustra lo que estamos exponiendo.

Se había jugado un gran partido y al día siguiente, lunes, los lectores esperarían una información de gran calidad sobre el juego entre dos equipos de grandes hinchadas, el editor de Deportes propuso para la página de portada una imagen hermosa: en ella se veía el momento justo en el que el delantero de uno de los equipos recibía el balón de espaldas al arco rival y cabeceaba hacia atrás mientras el arquero contrario intentaba atrapar el balón. Golazo. Una gran fotografía.

Cuando llegó el director y preguntó cómo iba la edición; el diseñador, orgulloso, le mostró la primera página. El director la miró con detenimiento y preguntó al editor de Deportes si todo lo que se veía en la imagen futbolística era real. El editor le dijo que sí, menos el balón, incluido en la foto mediante la técnica del photoshop.

¿Por qué?, preguntó el director. El editor respondió que el momento del flash el balón ya había salido del cuadro de la cámara e iba destino a las redes.

El director fue terminante: “Si en el instante de capturar la escena no hubo balón, simplemente no hubo balón y así debe publicarse la foto”.

El silencio en la sala de redacción era pesado. Todos estupefactos escuchando al director que, mientras salía del lugar, concluía que ahora le mentimos al lector electrónicamente.

[PANAL DE IDEAS]

Natalia Sierra
Pablo Piedra Vivar
Mariana Neira
Carlos Arcos Cabrera
Rodrigo Tenorio Ambrossi
Andrés Quishpe
Alfredo Espinosa Rodríguez
Giovanni Carrión Cevallos
Fernando López Milán
Rubén Darío Buitrón

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