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28 de Septiembre del 2015
Ideas
Lectura: 9 minutos
28 de Septiembre del 2015
Carlos Poveda
Ex coordinador de la veeduría internacional para la reforma judicial. Es abogado y doctor en Jurisprudencia. Especialista superior en Derecho Procesal. Catedrático.
La "tibanada" de la semana
La comparan con la India María, la tildan de “chabacana”, violenta, de lenguaje vulgar e ignorante, como en otras épocas simplemente no tiene derechos, muchos también dirán que tampoco tiene alma.

El miércoles 23 de septiembre de 2015, en horas de la mañana, la asambleísta Lourdes Tibán Guala, fue agredida a las afueras de uno de los edificios de la Asamblea Nacional por tres personas, dos mujeres y un varón. En las imágenes no oficiales, pero que circulan en redes sociales y que son corroboradas por la víctima, se observa un certero golpe en su rostro y después en el suelo otros ataques en su cabeza y varias amenazas verbales.

Ella contaba que al inicio de este embate pensó que le iban a robar sus pertenencias, y esto se deduce porque en aquel video se observa que se afianza a su cartera, es ahí donde se le propina la golpiza. Ella se encontraba sola y previo a esto dejó en la escuela a sus hijas e hijo, como de costumbre.

Conozco que no tiene guardaespaldas, ni seguridad, tampoco vehículos blindados, ni séquito que la acompañe; en Latacunga, siempre la vemos caminar desprevenida y por lo general sonriente haciendo bromas.

En el mismo día y de forma inmediata se dirigió a la Fiscalía a denunciar, ya que como abogada conoce que estos hechos deben ser conocidos por una autoridad; sin embargo, no acertaba a encontrar esa dependencia ya que se habían cambiado a otra edificación.

Empezó la tramitología en medio del dolor, los golpes y la desazón que se originó, lo mismo que nos ocurre a miles de ecuatorianos/as que preferimos no denunciar sobre los atracos, lesiones u otros delitos, porque a veces es una pérdida de tiempo y de dinero, sin resultados; porque cuando no apoya la víctima el Fiscal desestima y el juez archiva las causas.

En un solo día ella realizó la denuncia, se practicaron los reconocimientos médicos legales y se solicitó la remisión de los videos del ECU 911 de ese lugar. Me imagino la iracundia de la Dra. Tibán y sus primeras reacciones, ya que ésta es la tercera ocasión que ha sufrido estos atropellos, y no ha existido al menos en los dos restantes, actuación investigativa y peor formulación de cargos.

Lo curioso: la reacción de representantes de la Asamblea Nacional, condenando el acto pero también la calumnia y la mentira, como una especie de empate, una situación neutral más parecida a burla y a satisfacción por lo acontecido. Claro, es la “Tibán” como así la tratan, a quienes molesta su presencia en la Asamblea y que curiosamente son mujeres; no es de Alianza PAIS, esa es la diferencia. 

Puede denunciar, puede gritar a los cuatro vientos, pueden maltratarle, la comparan con la India María, la tildan de “chabacana”, violenta, de lenguaje vulgar e ignorante, como en otras épocas  simplemente no tiene derechos, muchos también dirán que tampoco tiene alma.

Para ella no hay ley, solo hay palo y golpes, para ella no hay respuestas a la denuncia, solo hay insultos y agravios, para ella no hay solidaridad del Estado, hay silencio y desprecio.

Además de india es de la oposición, pero además es tan reaccionaria como los tirapiedras, que no merece la más mínima indignación a tanta atrocidad, solo hay alegría y burla, sonrisas y carcajadas. No existen resultados en las diligencias urgentes, ni tampoco respuesta judicial, tampoco agilidad en las investigaciones, no hay coordinación entre el fiscal, el juez y los investigadores, no hay seguimientos, interceptación de llamadas, ni tampoco SENAIN, ni criminalistas venezolanos, ni aplicación de las más altas y sofisticadas técnicas de los institutos forenses. No hay capturados ni identificaciones, peor extracción de imágenes y reconocimientos fisonómicos.

Pero lo “mejor” está por llegar, a pesar de no existir los videos de las “eficientes” imágenes del ECU 911, aparece una en redes sociales y la acusan de ser “zorra” y “quita maridos”, con voces marciales y puñetes que solo en las escuelas de formación se practican, es tan patético el retiro de la mujer que le golpea, que parece estar en un desfile cívico y la voz masculina que la ofende parece mandar a un cuartel a formar.

Aquí viene la segunda golpiza, la mediática, la viral, aquellas que sirve para desnudarla públicamente como una “cualquiera”, aquella que también ofende a la familia, a su marido, a su entorno. Empiezan a llegar correos  a Raúl Ilaquiche su cónyuge, felicitándole por ser “cachudo”, de una sola embestida afectan a su familia y su entorno.

Esa cámara de teléfono estaba bien ubicada, esperando la arremetida, todo calculado y planificado, como si se tratara de un plan perfectamente preconcebido, donde conocían de antemano el lugar donde se produciría el golpe, con un cuadro completo donde tenía que mirarse el arrastre del cabello; una toma perfecta.

Y no sé porque recuerdo las expresiones del presidente Correa en contra de Manuela Picq cuando le recordaba haber sido enamorada de un gringuito antes de Carlos Pérez; o a Margoth Escobar, activista ecológica, y el dramatismo de su aprehensión en el Puyo cuando dos policías mujeres se sentaron encima suyo para trasladarla a un centro de detención de esa ciudad; o las mujeres de Saraguro tomadas de sus cabellos arrastradas como lo hicieron con Lourdes Tibán en la calle, o los montajes videográficos a Mery Zamora.

¿Dónde están las voces de las indignadas solitarias e institucionales?, ¿Dónde está el exhorto de la Defensoría del Pueblo, así como lo hizo con Fundamedios? ¿Dónde está la voz de la Asamblea Nacional?, ¿Dónde están las organizaciones de mujeres que dicen que en este Gobierno hay igualdad de género? No aparecen, no existen, no hay nada para la Tibán, para la india, para la opositora.

Sin embargo, con voz rampante se dirá que se cumplió con los Objetivos del Milenio de las Naciones Unidas, uno de ellos la desigualdad de género y el empoderamiento de la mujer; qué lindo festejo cuando son recurrentes las agresiones a las mujeres en el Ecuador a nivel político y la impunidad de sus casos.

Casualmente y con tristeza recordamos los 40 años del Plan Cóndor, como maquinaria de terror y muerte, operativo que en otras directrices consistía en estructuras paraestatales y la utilización de sindicatos del crimen; es decir, personas civiles que recibían el amparo del Estado para apoyar cualquier iniciativa en contra de figuras políticas disidentes, pero amparo, además, para no investigar desde la estructura estatal sus delitos.

Y nos hablan de la eliminación neocolonialismo, de la proscripción del machismo, de la igualdad por encima de la libertad; claro está que como fueron concebidos los Derechos Humanos en su inicio, los titulares solo servían a las personas libres, lo otros no los tenían o porque no eran hombres o porque eran esclavos, o porque eran negros o porque no tenían dinero; aquí, porque no se alinean al pensamiento ideológico oficialista.

Si la Tibán reacciona verbalmente es una ignorante y rabanera, pero si otro dice lo mismo, es inteligente y educado; si contesta a los agravios morales es una descarada y ramplona, no merece estar en la curul, pero además en ese lenguaje mezquino justifican los golpes y puñetes, aunque “condenen la violencia”.

Cada vez se observan actuaciones sistemáticas, que generan respuestas unificadas y coordinadas para estos eventos; claro está el terrorismo ya no podrá ser institucional sino mediático, aquel que acaba con la dignidad y la esencia del ser humano, su respeto, libertad y autonomía de voluntad.

El escarnio resulta ser un arma tan venenosa como el gas letal que acaba con la vida, es preferible estar debajo de la guillotina, que en la boca de tantos moralistas.

[PANAL DE IDEAS]

Andrés Tapia
Ernesto Carrión
Fernando López Milán
Patricio Moncayo
Rodrigo Tenorio Ambrossi
Rubén Darío Buitrón
Giovanni Carrión Cevallos
Andrés Quishpe
Mario Pazmiño Silva

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