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23 de Noviembre del 2020
Ideas
Lectura: 5 minutos
23 de Noviembre del 2020
Rodrigo Tenorio Ambrossi

Doctor en Psicología Clínica, licenciado en filosofía y escritor.

¿Legalizar la mariguana? Honor a la identidad
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El auténtico: Dile NO debería referirse a dejar de ser el muñeco de los ventrílocuos del poder, del orden que fuese. Mientras más se persiga a los usadores de mariguana, menos se logrará con los esfuerzos por evitar el gran tráfico y también sus usos conflictivos.

El tema de las drogas se liga con el mito de origen de la fruta prohibida. La prohibición tiene como objetivo intrínseco la producción del deseo. Por ende, se trata de una suerte de trampa del poder que, sabiendo que lo que vendrá luego de la prohibición es la desobediencia, persiste en la prohibición. El poder (Yahvé) sabe perfectamente lo que acontecerá: prohíbe con una doble finalidad: colocar el origen del mal en los débiles y justificar su capacidad de castigar.  

La mariguana es una de las frutas prohibidas que aparecen justo en el momento en el que se produce un cambio radical en las representaciones de las nuevas generaciones que ya no están dispuestas a someterse a principios, normas y éticas de una sociedad llena de equívocos e hipocresías. 

Todavía Occidente no acababa de curarse del infierno de la segunda guerra mundial, cuando los USA tomaron las armas para otra guerra absurda, como todas, y totalmente ajena: la de Vietnam. Cientos de miles de jóvenes norteamericanos fueron obligados a morir absurdamente en las selvas y pantanos de Vietnam: por una causa ajena., y en una espantosa soledad social y familiar. Su país, su ciudad, su familia, sus amigos habían desaparecido para ser reemplazados por el absurdo. El absurdo de tener que ser héroes en un mundo carente de todo sentido. Muertos y sobrevivientes fueron declarados héroes: héroes de la ignominia y el sinsentido. 

Los sobrevivientes regresaron a resucitar. Y muchos no pudieron sostener esa resurrección sino mediante lo que, en buena medida, les había permitido escapar a la muerte: las drogas.  Sustancias que, en algunos casos, el mismo ejército les proveía como el antídoto al miedo a las heridas, las enfermedades, la soledad y la muerte. 

Luego, el poder se rasgará las vestiduras farisaicamente, como es su costumbre ancestral.  Lavarse las manos es mucho más fácil que asumir la infinita complejidad de una generación crecida, luego de la infamia de la segunda guerra mundial y de la de Vietnam.

El auténtico: Dile NO debería referirse a dejar de ser el muñeco de los ventrílocuos del poder, del orden que fuese. Mientras más se persiga a los usadores de mariguana, menos se logrará con los esfuerzos por evitar el gran tráfico y también sus usos conflictivos. Es hora de que el país siente cabeza y deje de repetir un libreto absolutamente obsoleto.

¿Qué esa constituye una realidad que pertenece solo a los estadounidenses y no al resto de países americanos?  No. Luego de Vietnam, el mundo se hizo más pequeño. No solo por el fenomenal avance de las tecnologías de comunicación, sino por una nueva ideología sostenidas en el respeto al otro y a las diferencias del orden que fuesen. Desde entonces, las diferencias nos hermanan tanto como las igualdades. 

Entonces, los usos de drogas, como la marihuana, se convirtieron en una suerte de signo y símbolo de rebeldía y libertad de las nuevas generaciones de América y del mundo. Se inauguraron nuevas libertades y nuevas formas de hacerle frente al mal, al dolor y a la muerte. Y también a la alegría. 
Importante recordar algo que pretende ignorar el poder: todo mal proviene del otro. Y el gran otro son los sistemas sociales y políticos sostenidos por los poderes. No solamente las instituciones políticas, también las sociales y familiares.  

Entonces, ya no se puede cerrar los ojos, tal como han pretendido los poderes supremos de Occidente. Las actuales generaciones no cesan de crear nuevos discursos sobre la libertad y la autonomía. Sobre el placer y también sobre el sufrimiento. A las estas generaciones no les interesa ser los muñecos de los ventrículos del poder. Buscan tanto autonomía como inclusión social. Lo que constituye griego para el poder que prefiere escuchase a sí mismo.  

El auténtico: Dile NO debería referirse a dejar de ser el muñeco de los ventrílocuos del poder, del orden que fuese. Mientras más se persiga a los usadores de mariguana, menos se logrará con los esfuerzos por evitar el gran tráfico y también sus usos conflictivos. Es hora de que el país siente cabeza y deje de repetir un libreto absolutamente obsoleto.

Aquellos usadores, recientemente asesinados por falsos terapeutas, claman justicia. Y esta tiene que ver fundamentalmente con un cambio radical de mentalidad en el poder.

[PANAL DE IDEAS]

Julian Estrella López
Andrés Jaramillo C.
Fernando López Milán
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Carlos Arcos Cabrera
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