Back to top
13 de Junio del 2018
Ideas
Lectura: 4 minutos
13 de Junio del 2018
Gabriel Hidalgo Andrade

Politólogo y abogado. Docente universitario.

No se metan con Correa
El que metió la mano en la justicia no quiere que la justicia ahora se meta con él después de diez años de abusos y descontrol. Increíble. La verdad absolutista es incontestable como lo es el fanatismo y la necedad. Pero ¿la corrupción, el abuso de poder, la prepotencia son intocables? No, no lo son.

Correa se metió con todo el mundo. Se metió con la izquierda, la vació de contenido y de base social, la expropió a los sectores sociales, gremiales, estudiantiles y sindicales. Utilizando inmoralmente todo el aparato del Estado, encarceló a dirigentes populares, criminalizó la protesta social, lavó cerebros y proscribió la oposición democrática. Se metió con los trabajadores, con los jubilados, con los estudiantes, con los campesinos, con los periodistas, con los médicos, con los indígenas, con los empresarios, con los constructores, con los policías, con los militares, con los ciudadanos. Creó organizaciones sociales paralelas compuestas por clientes del partido de gobierno, que estuvieran sometidas a sus antojos y que encubrieran su propia inmundicia. Correa se metió con todo el mundo y abusó de todo el mundo. Hasta se metió con nuestra identidad al compararse con Eloy Alfaro.

Hoy, Correa es un ex presidente buscado por una grave acusación penal que pesa en su contra. La justicia se encuentra investigando su grado de intervención en el secuestro a un actor político, perpetrado bajo un supuesto uso de recursos del Estado. Después de haber abusado del poder público y de haberse metido con todo aquel que discrepara con su particular interpretación de la política, el ex mandatario es sospechoso de haber cometido un exceso, como muchos otros que cometió durante todo su gobierno.

Esta es la primera causa judicial que se abre en su contra, y en contra de sus colaboradores hay otras investigaciones en marcha que ha provocado arrestos preventivos, sentencias condenatorias y fugas de sospechosos que del poder absoluto pasaron a la clandestinidad. ¿Acaso pueden llamarse a sí mismos como perseguidos políticos después de hacerse responsables de delitos cuyas evidencias son evaluadas por los operadores de la justicia institucional?

Pero no tardaron en aparecer las voces que se lamentan por la incriminación penal del ex presidente. Con una amenaza de perversa hipocresía intentan curarse en salud porque cuando les toque su turno de rendir cuentas dirán que son víctimas de la misma persecución. “No se metan con Correa”, anunciaron con su habitual soberbia. Lo peor de esta amenaza es que supone la idea de que la impunidad todavía gobierna y que eso les autoriza a prohibir lo que quieran.

¿Correa es intocable? ¿El correismo, la sosería, el delirio son indiscutibles? Claro que lo son. La verdad absolutista es incontestable como lo es el fanatismo y la necedad. Pero ¿la corrupción, el abuso de poder, la prepotencia son intocables? No, no lo son. Detrás de esta prohibición está el alarido de un buscapleitos aterrado porque se acerca el momento de ser descubierto. Es también una amenaza que desnuda la vocación golpista de los violentos. Hinchados de soberbia, repiten por todas partes: “la pagarán”, “nos encontrarán”, “ya lo verán”, “chocaremos en las calles”, “el verdadero pueblo defenderá al verdadero líder”. ¿Los obscenos nuevos ricos se perciben como el verdadero pueblo? Si nadie los defiende habrán perdido su única posibilidad de revancha.

Pero Correa sí era intocable. Si alguien le suplicaba atenciones en su perorata sabatina era sometido a insultos, reducido a golpes y expulsado de la majestuosa presencia presidencial; si alguien despreciaba su desfile de blindados y polarizados, él mismo se bajaba de las alturas de la decoro a escupir varias humillaciones seguidas de un encierro correccional para la reeducación del insolente; si alguien osaba regresar a mirarlo de una forma que no le gustara, tenía que ser despedido de su trabajo, encarcelado por majadero, proscrito como apestado y estigmatizado como traidor.

El que metió la mano en la justicia no quiere que la justicia ahora se meta con él después de diez años de abusos y descontrol. Increíble.

@ghidalgoandrade

GALERÍA
No se metan con Correa
 
1

[CO MEN TA RIOS]

[LEA TAM BIÉN]

El "efecto Yunda" en el Municipio: ¿golpes de efecto y soluciones en ciernes?
Redacción Plan V
La peor filtración de datos en la historia del Ecuador al descubierto
Redacción Plan V
Ecuador: 15% de las muertes maternas se deben a abortos clandestinos
Redacción Plan V
¿Quién es Cai Runguo, el ex embajador de China, prófugo y amigo de Correa y Moreno?

[MÁS LEÍ DAS]

La sabatina en Twitter de Santiago Cuesta contra Sebastián Corral, de Teleamazonas
Redacción Plan V
La edad de los soldados en el Proyecto de Ley de Personal Militar
Francisco Chamorro
Sobornos: los testimonios anticipados apuntaron a Correa
Redacción Plan V
¿Quién es Cai Runguo, el ex embajador de China, prófugo y amigo de Correa y Moreno?