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23 de Marzo del 2021
Ideas
Lectura: 5 minutos
23 de Marzo del 2021
Apawki Castro

Ex dirigente de la Conaie, comunero de Salamálag Grande y comunicador social, Kichwa y Panzaleo

No somos lo que anhelan
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El indio permitido es el pacífico. Aquel que asume un papel ornamental, el indio del museo, el que acepta recluirse, el que se puede representar folklóricamente y se pone en escena como objeto de consumo exótico.

Varios artículos de ‘periodistas’ identificados con el pensamiento de derecha en el Ecuador muestran el carácter colonial y racista de las élites hacia los pueblos indígenas. La imagen que ofrecen de Yaku Pérez se corresponde con la del “indio permitido” (categoría de Silvia Rivera Cusicanqui). El indio que aceptan y celebran. Textualmente dicen: “él y el grupo que lo acompaña en la campaña representa una posición mucho más ética y humanista de la convivencia social. Es un discurso que cabe celebrar en el país”. Contraria a la imagen que presentan de Vargas, el “indio alzado”, violento e insurrecto que se niega a domesticarse.

Estas afirmaciones tienen varias más implicaciones, y para ello haremos un poco de memoria. El movimiento indígena siempre le resultó incómodo al poder, por su capacidad de movilización, pero centralmente, porque sobre él pesa un estigma de exclusión y marginación. Tanto Rodrigo Borja como Sixto Durán Ballén, en su condición de presidentes de la República, enfrentaron el primer y segundo levantamientos. El diálogo que se instaló como resultado de la acción concreta de las y los indios en las calles, motivó el encuentro de la primera autoridad política del país con la entonces dirigencia indígena. Uno de esos presidentes sintió escozor cuando compartió la mesa con una mujer que se vestía como la servidumbre de su hacienda, pero que contrario al imaginario popular, tenía título de abogada y hablaba perfectamente el español.

Nos enfrentamos, de nuevo, a dos representaciones sociopolíticas que han acompañado desde la colonia, y que persisten en las posturas racistas de los ‘periodistas’ de derecha: su fin es dividir y domesticar los movimientos indígenas. El indio permitido es el pacífico. Aquel que asume un papel ornamental, el indio del museo, el que acepta recluirse, el que se puede representar folklóricamente y se pone en escena como objeto de consumo exótico. Se trata de una representación que intenta perpetuar la subordinación: el buen salvaje en el sentido rousseauniano. Finalmente, el indio permitido es el indio sumiso, el que ha sido domesticado y no representa ningún peligro.

Nos enfrentamos, de nuevo, a dos representaciones sociopolíticas que han acompañado desde la colonia, y que persisten en las posturas racistas de los ‘periodistas’ de derecha: su fin es dividir y domesticar los movimientos indígenas. El indio permitido es el pacífico

Por el contrario, el “indio alzado” es el que se atreve a cuestionar el régimen de dominación y a emprender acciones para transformarla. Se trata de indios alzados que emprenden rebeliones como la de Daquilema, Tránsito Amaguaña o Dolores Cacuango. Los indios alzados que ejecutan marchas y levantamientos son incómodos al poder porque se niegan a ser domesticados y a doblar la rodilla frente a los dominantes. Finalmente, son los indios que asustan porque quién sabe y alguno podría convertirse en un Tupac Amaru.

El indio permitido y el indio alzado son una reedición del discurso de “civilización o barbarie”. Los indios permitidos serán aquellos que hayan sido ‘civilizados’, no importa cuánta violencia se requiera para ello: asesinato, violación de mujeres, explotación física hasta la muerte. El indio civilizado es en verdad el indio domesticado. Por el contrario, el indio alzado es representado como barbarie y por lo tanto tiene que ser eliminado.

La civilización como superación de la barbarie se representa a sí misma en la dominación legítima que construyen los vencedores, siempre las conquistas resultan útiles para ejercer presión sobre el dominado y obligarlo a favorecer los intereses del dominador. Ahora la prensa construye un sentido común que puede graficarse con una idea muy difundida de los ‘periodistas’ de derecha cuando dicen “indio encontrado, indio preso”. Sí, la violencia colonial y racista sigue actuando y aspira a contar con la subordinación y domesticación de los indios en el capitalismo. Este es el único indio que están dispuestos a permitir.

Para mala suerte de los ‘periodistas’ de derecha, los “indios alzados” nos seguiremos rebelando.

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