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21 de Diciembre del 2020
Ideas
Lectura: 5 minutos
21 de Diciembre del 2020
Rodrigo Tenorio Ambrossi

Doctor en Psicología Clínica, licenciado en filosofía y escritor.

Política y drogas
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Es preciso insistir en la diferencia entre la droga del usador y la droga del traficante. No son las mismas. Porque las cosas no se significan en sí mismas. La significación les viene dada por el lugar simbólico en el que se ubican. Es decir, los discursos sobre las drogas no son los mismos en quienes las que cultivan, las trafican o las usan.

El tema no aparece por las celebraciones de navidad y año nuevo. Los prejuicios sociales forman parte del cuerpo y alma de nuestra sociedad, siempre lista a escandalizarse y a rasgarse sus vestiduras ante todo lo nuevo que viene a poner en duda los sistemas éticos que la gobiernan.

Para el discurso oficial, no solo las drogas son malas sino también y ante todo sus usadores. Es decir, las drogas están en la sociedad únicamente porque existen usadores. Un viejo discurso moralista que no se compadece con la realidad de un mundo que cambia incesantemente. ¿Se deberá juzgar a las actuales generaciones con los criterios del siglo pasado cuando irrumpió la droga en la cultura? Ciertamente que no. 

Es preciso insistir en la diferencia entre la droga del usador y la droga del traficante. No son las mismas. Porque las cosas no se significan en sí mismas. La significación les viene dada por el lugar simbólico en el que se ubican. Es decir, los discursos sobre las drogas no son los mismos en quienes las que cultivan, las trafican o las usan.

Que los usadores no son delincuentes está bien claro, en el campo teórico y académico. Pero no en el fáctico de la vida social. Los usos de mariguana, por ejemplo, se extienden por todos los espacios sociales. Hay usadores de todos los grupos y condiciones sociales. Sin embargo, no es la misma mariguana ni para cada grupo social ni para cada usador. Es decir, la mariguana posee infinidad de significaciones. 

El valor de significación de una sustancia cualquiera, alcohol, mariguana, base, no depende tanto de la sustancia en sí misma, sino de las condiciones psíquicas de cada usador en el momento del uso. Hoy aparece como un benefactor comprensivo que ayuda a superar las penas de un duelo. Mañana será el acompañante que intensifica el bienestar.

Que los usadores no son delincuentes está bien claro, en el campo teórico y académico. Pero no en el fáctico de la vida social. Los usos de mariguana, por ejemplo, se extienden por todos los espacios sociales. Hay usadores de todos los grupos y condiciones sociales.

En el país, con este gobierno, se estatuyó un grave y peligroso silencio sobre los usos de drogas. Este silencio ha sido ocultado tras las grandes y constantes capturas de sustancias, especialmente de cocaína. Con estos cientos de toneladas incautadas, el gobierno solo distrae al país. En efecto, guarda un peligroso silencio sobre los usos entre nosotros. Ese silencio que el poder, de vez en cuando, llena con filípicas hueras. Como si nada importante tuviese que decir. 

El país es absolutamente huérfano de un proceso educativo a nivel nacional. 

Cuando no se habla, se actúa. Sin un ente especializado y eficiente no se puede educar sobre drogas en el país. El poder cree que, con prohibir. todo se ha solucionado. Seguramente el poder ignora que la prohibición se encarga de crear el deseo. 

Siempre será más fácil dejarse llevar por la corriente y callar. El país ya no se escandaliza con las noticias de los cientos de kilos de drogas incautadas constantemente a los narcotraficantes internacionales que han hecho del país tanto su bodega como su ruta para llegar al exterior, particularmente a Europa. 

¿Cuándo y cómo se construyó esta maléfica ruta? Estas cosas no se producen ni sencilla ni inocentemente. Desde hace tiempo se sospecha que en las fuerzas armadas y en la policía existen eficientes contactos. Pero es mejor no hablar de ello porque lastima honores ancestralmente respetados.

El presidente comenzará a armar sus grandes y pesadas maletas políticas y económicas. Y esto consumirá toda su atención. Sobre él carga el peso de haber suprimido un ente que dirija el tema de las drogas, como lo fue el CONSEP. Esta clase de supresiones siempre inducen a pensar mal, a mirar detrás del cuadro. Lo cual fue muy evidente en el correato. Aunque Moreno afirme que se alejó de Correa, no lo hizo con su visión sesgada y medio maléfica del mundo. 

¿Qué dirá sobre el tema ese enjambre de candidatos a la presidencia? Por supuesto, cualquier simplona declaración. Nada bueno se puede esperar de ciudadanos que se lanzan al ruedo de la política sin saber nada de nada. Y el país, pasivamente, lo soporta. 

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