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10 de Febrero del 2017
Ideas
Lectura: 17 minutos
10 de Febrero del 2017
Cristina Burneo Salazar

Docente de la Universidad Andina Simón Bolívar. Trabaja en Letras, género y traducción.

Los Principitos
“Leí todos los testimonios de los profesores, hay muchos a favor del profesor. Hablan de mi hijo como malcriado, mimado y, esto es verdad, con déficit de atención. No entiendo cómo es posible que siendo educadores hablen así de un niño de cinco años que fue víctima de un pedófilo. El déficit de atención no justifica una violación. ¿Puedes justificar una violación porque un niño tiene problemas?”: Paulina, madre de Lucas.

Creemos cada palabra que dices, Lucas. Estamos construyendo estas respuestas para disputarle el sentido a las narrativas que no honran tu voz o que han preferido olvidarla. Tus padres necesitan estas respuestas para cuando seas grande y para que entiendas tu vida. Tu madre dijo algo que queremos para todos los niños como tú: dijo que irá hasta las últimas consecuencias para poder explicarte lo que te pasó.

Lucas, cuando fuiste violado inventaste un código para tu agresor porque no querías, no podías pronunciar su nombre. Le pusiste 4849. Vamos a usar tu código, Lucas. Y vamos a reconstruir tu historia. Cuando la leas, pase lo que pase, debes saber que te enfrentaste a gigantes sombríos que quisieron cernir su sombra sobre ti. Eres un niño que luchó contra gigantes.

Los padres de Lucas denunciaron la violación de su hijo de cinco años el 4 de noviembre del 2014. Lucas contó haber sido obligado a actos de felación por parte de su profesor de natación. El testimonio de Lucas mostraba por lo menos dos constantes en lo que contó a su papá, luego a su mamá, luego a psicólogas, peritos, a técnicos de cámara de Gesell, a todas las personas frente a las que tuvo que repetir su historia por largo tiempo: Lucas repitió siempre que había sido violado en su colegio y que había un solo agresor, 4849.

Ha habido una verdadera campaña de especulación respecto de este caso. Junto con la madre de Lucas, su equipo de defensa, la abogada feminista Pilar Rassa y una colega periodista nos reunimos a deconstruir una por una dichas especulaciones, responsabilidad que asumimos al haber hecho público este caso. A diferencia de un texto que ha circulado y de la fiebre en redes, nuestros argumentos van firmados. Lamentablemente, los argumentos contrarios no muestran ningún nombre ni firma, han sido considerados un pasquín.

Primera especulación: 4849 fue declarado inocente en el 2015

El comunicado que la dirección de La Condamine envía a padres de familia el día viernes 3 de febrero dice lo siguiente: “La primera resolución de la administración de justicia absolvió al mencionado docente”. Esto es falso. En primer lugar, no existe algo llamado “absolución”. Esta es la explicación de la defensa de Lucas: hay ratificación de inocencia o sobreseimiento, no absolución. Cuando hay sobreseimiento, quiere decir que los elementos con que se acusa a una persona no son suficientes para ir a la siguiente etapa en un proceso legal, se puede liberar al acusado del proceso penal, pero eso no significa de ninguna manera que la persona sea inocente.

El caso 4849 pasó a la etapa de investigación previa y luego a la etapa de instrucción fiscal. Fiscalía hizo una acusación directa contra él, además de la que había hecho la familia. Eso quiere decir que Fiscalía considera que hay elementos para un juicio.

El primer juez asignado a este caso, el juez Bayas, había tenido malas actuaciones y recibió una sanción de Judicatura, no solo por este caso. Por eso, fue destituido a la semana de sobreseer a 4849 en el 2015. Esa audiencia fue declarada nula. “Se están refiriendo a un acto anulado, eso no tiene sentido”, argumenta la defensa, y continúan: “En Fiscalía siempre han estado seguros del caso, actuaron independientemente, al igual que Dinapén y la función judicial, salvo el juez Bayas. Tenemos que decir que el Estado ha actuado debidamente.”

Es decir, 4849 jamás ha sido declarado inocente. Respecto de cualquier documento que confirmara su inocencia, la defensa de Lucas dice: “No entendemos por qué no han presentado ningún escrito si han recibido ratificación de inocencia, por ejemplo. Nosotros sí tenemos por escrito una sentencia de 22 años de condena.”

También es importante ver que el comunicado del colegio es demasiado general y muy poco satisfactorio. Aducen que 4849 solicitó licencia durante su primer proceso judicial (etapa de investigación, inicios de 2015) y en el segundo (sentencia de culpabilidad, noviembre de 2016). ¿Qué hizo entonces entre marzo de 2015 y noviembre de 2016? Trabajo administrativo, afirman. El problema es que 4849 siguió vigilando los recreos luego de la denuncia de los padres de Lucas en noviembre de 2014. Lucas siguió viéndose confrontado a su agresor, y éste siguió, a su vez, cerca de los alumnos.

Segunda especulación: el papá de Lucas puede haber sido su agresor

El padre de Lucas fue el primero en escuchar su historia. Se ha cuestionado que abandonara el país durante el proceso y, con ningún elemento legal, de la nada, se ha llegado a afirmar que él pudo haber abusado de sus hijos.

Narra Paulina: “No hay motivo de sospecha. En los testimonios de mi hijo jamás aparece su padre como agresor. Cuando informamos al colegio, viendo que no se hacía nada para proteger a los niños, solicitamos al rector ir todos los recreos y pausas a ver que Lucas estuviera protegido. Los niños seguían confrontados a los supervisores de recreos, y 4849 era uno de esos. Mi esposo no se acercaba a los niños, se quedaba detrás de las rejas para poder ver a Lucas. Estuvimos viendo a mi hijo por cuatro meses en los recreos para protegerlo.”

Del padre se llegó a decir que estaba obsesionado con su hijo, pero lo que no se ve es que el colegio no les aclaró a los padres a qué profesores se había asignado para ver por Lucas en los recreos. “Nunca nos dieron los nombres de los profesores que iban a cuidar a mis hijos, los cuidábamos nosotros mismos”.

“Mi esposo se sintió muy vulnerable y se culpabilizó mucho. Él siempre había sentido que tenía que proteger más a nuestra hija contra la violencia sexual. No se imaginaba que era su hijo quien iba a vivir algo así. Él se perdió en este caso. Cayó en una profunda depresión. Nuestra pareja se rompió porque él dejó de vivir, como se lo dije una vez. No podía creer que esto nos hubiera pasado. Es un excelente padre, pero ahora tiene que sanar primero.”

Uno de los quiebres del padre de Lucas fue la denuncia de su pequeña hija, hermana mayor de Lucas. La niña llegó a casa un día con una amenaza de 4849, que ingresó a su vestidor a decirle: “Si hablas mato a tu papá”. El agresor se estaba protegiendo de los niños, que sabían bien que Lucas había sufrido una violación. “En ese momento Fabrice no pudo más, perdió la cabeza”, dice Paulina. “¿Hasta dónde va a llegar esto, hasta dónde van a dejar que él llegue?”. Paulina inició un proceso de divorcio.  “Entregamos otra carta al colegio. Teníamos que abrir otro proceso, este, de intimidación a mi hija.”

“Reaccionamos de manera distinta. Él fue muy vulnerable frente a esto. En este caso, la más fuerte fui yo”. Sabemos que, históricamente, son las mujeres quienes se han hecho cargo de hijos con discapacidad, hijos que han sufrido violencias. Paulina cumplió con ese papel histórico de las mujeres. “He sido desprestigiada como mujer. Me han acusado de bipolar y a mi esposo de pervertido”. La acusación histórica de “loca” también pesa sobre esta mujer, pero eso no la ha silenciado.

La defensa, por su parte, también enfatiza en este falso argumento. Como parte de su teoría del caso, dicen, el abogado defensor de 4849 jamás mencionó que el padre de Lucas podría tener responsabilidad como agresor sexual de su hijo en dos años de proceso legal. Lo dicen hoy, en el 2017. El caso inició en 2014. En estos dos años y tres meses, es la primera vez que lo mencionan, tanto padres como gente cercana al colegio. Si temían por un niño que podía estar sufriendo abuso de su padre, ¿por qué no protegieron a este niño antes?

Pilar Rassa, del centro de derechos Surkuna, enfatiza: “No existe ningún elemento de convicción que implique al padre, ni el más mínimo. Fiscalía, Dinapén, la trabajadora social que realizó el estudio del entorno familiar de Lucas: en ningún lugar existe nada que siquiera dé una sombra de duda.” 

Tercera especulación: los padres fallaron al no retirar a sus hijos del colegio

“La conclusión de las psicólogas fue que retirar a Lucas de inmediato del colegio lo culpabilizaría. Él se sentiría responsable por lo que le pasó, perdería su espacio, sus amigos. Varias expertas coincidieron. Sin embargo, en marzo la situación fue insostenible. Luego de la amenaza a mi hija, sacamos a Lucas del colegio”, narra Paulina. “El colegio no nos permitió sacar a mi hija y no nos querían dar el pase de año. El día que fuimos a pedir el pase quisieron que firmáramos una carta que decía que por nuestra propia decisión sacábamos a nuestra hija del colegio. Esto fue en presencia de la secretaria del rector, el rector y la rectora ecuatoriana. No firmamos”.

Cuarta especulación: docentes del plantel respaldaron a 4849

Narra Paulina: “Leí todos los testimonios de los profesores, hay muchos a favor del profesor. Hablan de mi hijo como malcriado, mimado y, esto es verdad, con déficit de atención. No entiendo cómo es posible que siendo educadores hablen así de un niño de cinco años que fue víctima de un pedófilo. El déficit de atención no justifica una violación. ¿Puedes justificar una violación porque un niño tiene problemas?”.

En cuanto a los profesores, es seguro que debe haber un enorme desconcierto y que habrá varias posiciones, al igual que entre los padres de familia. Pero algo es preocupante: si tanto profesores como padres sospechaban que en su comunidad había un padre agresor sexual, es muy difícil entender por qué no denunciaron ni reaccionaron antes. También es preocupante el lenguaje de los educadores que, dice Paulina, figura en los testimonios. Si es así, se está deslegitimando a un niño de cinco años a quien en realidad se tiene que estar formando, contribuyendo a que se convierta en la mejor versión posible de sí mismo.

También ha circulado que 4849 “era muy buena gente”. Muchos agresores sexuales son “muy buena gente”, y eso es lo que los hace que puedan ganarse a sus víctimas, especialmente cuando son niños. Debe ser perturbador constatar que puede haber violadores entre nuestros compañeros de trabajo, pero no responden a perfiles visiblemente “monstruosos”. En la realidad de la violencia sexual, el monstruo suele estar entre nosotros.

Los principitos, las principitas

“He recibido mensajes de solidaridad de mucha gente, incluyendo el de adultos que han sufrido abuso sexual de niños. Tuve la suerte de estar de un lado en que tengo recursos para defender a mi hijo. No dejo de pensar en todas las mujeres y niños que no tienen estos privilegios, que no pueden hablar con nadie y que no cuentan con nadie que los apoye, que les acompañe y que les crea. Yo espero que mis hijos, más tarde, hagan lo mismo o más que yo por otras personas”, dice Paulina.

En efecto, hay miles de niños más que han sido víctimas de violación y de todo tipo de violencia. A muchos de esos niños nadie les ha creído, han dejado sus testimonios de lado o no han valorado sus testimonios porque son pequeños, como si ser pequeño fuera igual a no tener voz o derecho a ser escuchado. Imaginemos que si Lucas enfrenta todo esto, las historias anónimas de pequeños niños y niñas que viven en precariedad, en situaciones familiares violentas, serán ignoradas por todos y por todo, y jamás sabremos que hay vidas que están siendo destruidas todos los días si no les creemos a todos los niños.

En una escuela de Tumbaco, ahora mismo, hay nueve Principitos. Un joven y “alternativo” profesor está acusado de haber abusado de ellos, niños y niñas. Escuchemos. No podemos pensar jamás que son las víctimas quienes deben sentir vergüenza. La vergüenza pesará siempre sobre los agresores, sean quienes sean. El caso de la escuela de Tumbaco empieza a inquietar y debe inquietarnos, no se pueden repetir estos errores. Son por lo menos nueve niñas y niños que han sufrido abuso sexual por parte de un profesor. Vamos construyendo nuevas respuestas y otras formas de mirar. Debemos situar la voz de los niños en un lugar en donde haya una escucha que los proteja, una escucha dispuesta a llegar a las últimas consecuencias cuando un niño pequeño pide ayuda.

Por cualquier especulación que vuelva a surgir, Lucas y su madre figuran como víctimas en este caso. No se trata de una acusación particular en busca de indemnización, así que cae el criterio en donde han dicho que hay interés monetario. “No hay reparación para lo que hemos vivido. Tenemos la suerte de decir que no podemos aceptar la indemnización, aunque la ley así lo prevea. Respecto a mi hijo, tras su violación, nuestra ruptura familiar y el desprestigio que hemos vivido, no hay reparación posible.”

Francia

Francia ha estado presente en la educación en Ecuador desde fines del siglo XIX. Gabriel García Moreno fundó con docentes franceses la Escuela Politécnica Nacional. Alguna vez quiso que fuéramos un protectorado francés que se llamaría Reino Unido de los Andes. Los lazos entre este país y América Latina son significativos y deben ser horizontales. Me pregunto cómo va a responder hoy, en 2017, la Embajada de Francia, cómo va a rendir cuentas a niños, alumnos y padres de familia de Ecuador, Francia y otras nacionalidades hoy, cuando no somos colonias, protectorados ni nos subordinamos al relato de la civilización europea que vino a civilizarnos a nosotros.

Hay una responsabilidad de las autoridades francesas en Ecuador. Hay funcionarios de turno, como Guillaume Long, que tendrían la obligación de pronunciarse por obvias razones. Está la primera dama, profesora de La Condamine, de origen belga francófono y vinculada a la cultura francesa en Ecuador. Queda por ver qué va a hacer Francia y esperar que estén a la altura. Se prevé la siguiente audiencia para el día lunes 13. 

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