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24 de Febrero del 2015
Ideas
Lectura: 9 minutos
24 de Febrero del 2015
Gonzalo Ortiz Crespo

Escritor, historiador, periodista y editor. Ex vicealcalde de Quito. 

¿A qué país hemos llegado?
Con el asombro de quien llega a un sitio desconocido, vemos a nuestro derredor signos de un país donde el control es cada vez más asfixiante, mientras el poder crea sindicatos de maestros y centrales de obreros desde lo alto, que nos recuerdan paisajes de los años 30 en Italia o Alemania.

Las imágenes de los descomunales letreros y banderas de los Comités de la Revolución Ciudadana (CRC) en los pueblos de la Costa, divisados camino a la playa en el último feriado, se unen en el fondo de mi reflexión con una serie de noticias a cual más escalofriante.

Por un lado, la reiteración de prácticas mafiosas, como el espeluznante mensaje al bloguero que firmaba como Crudo Ecuador y la indignante difusión por las redes sociales de supuestas fotografías íntimas de Mery Zamora. Por otro lado, la emergencia de sendas organizaciones sociales, de maestros o de trabajadores, comandadas desde las alturas del poder para tenerlas como obsecuentes servidoras suyas.

Es estremecedor lo ocurrido con el bloguero Crudo Ecuador. En una casa en Guayaquil donde había ido a pasar unos días, lejos de su residencia habitual, cosa que solo lo sabía su familia íntima, le dejaron un ramo de flores con una nota en que les identifican por su nombre a él, a su mujer y a sus hijos y formulan amenazas en el meloso y retorcido lenguaje de todo mafioso. La amenaza era tan clara que llevó a que este irónico crítico de Correa y de otros políticos --de gran éxito pues tenía más de 300.000 seguidores en Facebook y cerca de 20.000 en Twitter--, decidiera cesar su actividad en las redes sociales, con el hashtag #UstedGanó, dirigido a Correa.

Esto sucede a las pocas semanas de que Correa lo denunciara en su sabatina, lo acusara de estar financiado, de tener software sofisticado como el que usan las agencias de seguridad y amenazara descubrir su identidad para ver “si seguía siendo tan jocoso”. Lo que está claro es que alguna de esas agencias de seguridad de las que habla el propio Correa fue la que lo descubrió. Y aunque no puede saberse quién lo hizo, todo comenzó por los ataques verbales de un indignado Correa, por más que ahora se lave las manos con una generalidad como aquella de que puede haber habido “excesos”.

Este sistema del ramo de flores y la nota consiguiente ya ha sido empleado antes contra críticos del gobierno en las redes sociales. Betty Escobar, columnista de El Universo y activa en redes sociales, recibió simultáneamente tres ramos de flores el mismo día: uno en su casa en Nueva York y otros dos en Guayaquil: en la residencia de sus padres y en la de su tía, según lo denunció en abril de 2014. El ramo dejado en Nueva York junto con una caja de chocolates tenía un mensaje claro: “Tus amigos del Ecuador te visitaremos pronto”.

Además, muchos tuiteros y blogueros ecuatorianos han sido enjuiciados, otros encarcelados, por este gobierno, cuyo presidente ordena por Twitter a la Senain, es decir la Secretaría Nacional de Inteligencia, investigarlos y proceder contra ellos cuando quiera que se molesta por sus críticas. Peor todavía, un periodista, Fausto Valdivieso, tras ser despedido de TC Televisión fue asesinado por tres encapuchados el 11 de abril de 2013 en medio de una polémica con Correa por redes sociales (Correa le había calificado en una sabatina de “enanito agitador con bigote” y “mal elemento” y Valdivieso le respondía en Youtube). Tampoco puede señalarse como culpable a nadie del Gobierno pero la investigación de lo ocurrido no ha esclarecido nada y va cayendo en el olvido.

Son innumerables los casos de videos bajados de Youtube así como de cierre de cuentas de Twitter y Facebook por intervención del Gobierno con los agenciosos servicios de oficinas herméticas como Ares Rights, bajo el cochambroso pretexto de que infringen derechos de propiedad intelectual. Es repugnante que un gobierno autoritario use las leyes que EEUU creó para proteger la propiedad intelectual para acallar las voces que lo critican.

“Cuente con nosotros para trabajar por la Patria. Atrás quedaron las piedras y palos que tanto daño hicieron a la educación. La Red de Maestros plantea el diálogo como instrumentos para defender derechos y mejorar calidad educativa", dijo por su parte, como lo reportó PLAN V, Wilmer Santacruz, flamante líder de la Red de Maestros por la Revolución Educativa, el "clon" correísta de la Unión Nacional de Educadores (UNE), la cual por su parte ha bajado a solo 40 000 miembros, después de haber sido el mayor gremio de profesores con 200 000 afiliados.

Que la UNE se haya debilitado es consecuencia de la persecución del Gobierno y de la crisis que afecta a los partidos y en especial al MPD, hegemónico en ese gremio. El surgimiento del grupo de maestros partidarios de Correa tampoco es asombroso: para un Gobierno es muy fácil llevar a las ovejas al corral con palo y zanahoria. Y lo ha hecho en tan solo un año, tras darse cuenta en la derrota electoral de las elecciones seccionales de febrero de 2014 de su debilidad como movimiento.

Por otra parte un manifiesto sin firma de responsabilidad distribuido por la llamada “Central Única de Trabajadores (CUT)” muestra lo rastreros que pueden llegar a ser quienes figuran como dirigentes obreros al servicio del Gobierno. Con una interpretación del derecho a la huelga siempre y cuando se armonice “con otros derechos vinculados” y “promoviendo el diálogo … y deponiendo actitudes beligerantes”, proclama que “en la actualidad, los espacios de diálogo y concertación están plenamente abiertos” por lo que hay que pasar, dice, “de la protesta clientelar y sometida a agendas particulares o de grupo, ajenas a los verdaderos intereses de las y los trabajadores, a la propuesta constructiva”, la cual es, nada más y nada menos, la que “impulsa el Gobierno Nacional”.

De su mera lectura se puede ver lo reaccionaria de esta CUT fantasma. El manifiesto respalda las reformas propuestas al Código Laboral que “se adscriben a los principios del Socialismo del Buen Vivir que considera al ser humano por sobre el capital y fin de la producción y la economía”, y se entrega atado de pies y manos a la Revolución Ciudadana, cuyos principios y hasta cuyo lenguaje hace suyos. Según el documento, antes de dicha Revolución “la política neoliberal convirtió al trabajo en un instrumento de acumulación de capital y en nombre de la competitividad precarizó las relaciones laborales y pauperizó las condiciones de vida de las trabajadoras y los trabajadores”, pero ahora ya no. “Esta nueva concepción revolucionaria, tiende a la generación y la protección del empleo como herramientas estratégicas para la erradicación del empobrecimiento legado por el neoliberalismo”.  Es decir, se ha llegado ya al final de la lucha obrera. En efecto este régimen, dizque, “ha reconocido y garantizado, como ningún otro a lo largo de la historia, el derecho a la huelga y la libertad de organización sindical vigentes en el Código del Trabajo de 1938”, afirmación a todas luces mentirosa, pues nunca se ha limitado el derecho de asociación como ahora. Según el panfleto, el nuevo sindicalismo promovido por el régimen correísta no limita “su accionar a reivindicaciones inmediatistas” sino que “se proyecta como actor fundamental en la recomposición integral del tejido social, articulando su plataforma política a los grandes objetivos nacionales como es la construcción del socialismo del Buen Vivir”.

Los ditirambos siguen, y son tan deprimentes que no vale la pena seguir citándolos. Pero por poco que se reflexione en ello, el estilo de un sindicato de maestros y de una central de trabajadores manejada desde el poder le recuerda a uno los paisajes sociales de Alemania e Italia en los años 30.

¿A qué país hemos llegado? ¿A un país de mafias que amedrentan a los ciudadanos y de sindicatos sometidos al régimen? ¿Es este el Ecuador que nos merecemos?

[PANAL DE IDEAS]

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