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5 de Agosto del 2020
Ideas
Lectura: 9 minutos
5 de Agosto del 2020
Mauricio Alarcón Salvador

Abogado y director ejecutivo de la Fundación Ciudadanía y Desarrollo

¿Quién es Abdalá Bucaram? (Tercera y última parte. ¡Al fin!)
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El 10 de agosto de 1996, Abdalá Bucaram fue posesionado como presidente de la República, recibiendo la banda presidencial de parte del presidente del Congreso, Fabián Alarcón Rivera. Pero la alegría en el poder le duró poco. Su mandato se limitó a apenas 5 meses y 25 días, pues fue destituido el 6 de febrero de 1997 por una mayoría del Legislativo que declaró su incapacidad mental para gobernar.

Abdalá Bucaram llegó en tercer lugar en las elecciones de 1992, pero el PRE se consolidó como segunda fuerza legislativa, con un bloque de 15 diputados encabezados por su hermana Elsa como diputada nacional. Ella se encargaría del trabajo legislativo, mientras él consolidaba las bases y la estructura del partido de cara a un nuevo intento por alcanzar la Presidencia.

Como el PRE jamás iba a apoyar a su enemigo político el PSC, pese a ser la primera fuerza legislativa, al inicio del período legislativo formó una mayoría con otros partidos para apoyar a Carlos Vallejo de la Democracia Popular para la Presidencia del Congreso, a cambio del apoyo a Jacobo Bucaram para la Vicepresidencia. Esta dupla dirigió el Legislativo entre el 10 de agosto de 1992 y el 9 de agosto de 1993, en que las fuerzas políticas se reordenaron, dejando por fuerza de la conducción del Congreso al PRE entre 1993 y 1994.

Hasta entonces, las elecciones de diputados se realizaban cada dos años y, por lo tanto, en mayo de 1994 correspondía renovar el Congreso Nacional. Pese al trabajo realizado por la dirigencia del PRE y de repetir como segunda fuerza legislativa, el resultado no fue el esperado: perdieron 4 escaños. Por su parte, la oposición dura al gobierno de Sixto Durán Ballén impactó de manera positiva a favor del PSC, pues no solo que continuaron como primera fuerza, sino que aumentaron el número de curules.

La gran sorpresa vino al momento de designar autoridades legislativas en agosto de 1994. Socialcristianos y roldosistas votaron juntos para poner a Heinz Moeller (PSC) en la Presidencia y a Marco Proaño Maya (PRE) en la Vicepresidencia. La negociación había logrado juntar a enemigos políticos. Cuando se preguntó a Bucaram qué había motivado un pacto de este tipo, su respuesta fue “porque me dio la regalada gana”. El incidente fue superado y el trabajo continuó con miras a las presidenciales de 1996.

Bucaram afinó su estrategia política con miras a consolidar su voto duro, particularmente en la Costa, y a conquistar el electorado de la Sierra. Para esto último no solo mejoró su imagen y su discurso, sino que escogió como binomio a Rosalía Arteaga Serrano, exconcejala de Cuenca y exministra de Educación, quien dirigía el Movimiento Independiente por una República Auténtica, MIRA.

Para las presidenciales de 1996 Bucaram se enfrentó a tres candidatos fuertes que lo superaban en intención de voto en las primeras encuestas: Jaime Nebot por el PSC, Freddy Ehlers por el Movimiento Pachakutik y Rodrigo Paz por la Democracia Popular. No obstante, una buena campaña con más energía y alegría, combinando música de Los Iracundos con El rock de la cárcel, y bajo el eslogan “Un solo toque”, logró el resultado esperado. Bucaram supo capitalizar de manera correcta el rechazo al social cristianismo, quedó segundo en las elecciones del 19 de mayo, seis puntos encima de Ehlers su inmediato seguidor, y a menos de un punto de Nebot, que terminó en primer lugar.

Para la segunda vuelta regresó a su estilo habitual, con agresiones e insultos. El país debía escoger entre “el representante de los pobres” y “el representante de la oligarquía”, entre “el pueblo” y “las mafias”, entre “el perseguido” y “los torturadores y asesinos”. Fue Bucaram el que acuño el término “pelucones” para referirse despectivamente a quienes no estaban alineados con su propuesta. Una declaración del líder del PSC, León Febres Cordero, quien afirmó que “el lumpen, prostitutas, marihuaneros y ladrones votaron por Bucaram”, fue la catapulta perfecta para que el 7 de julio de 1996 Bucaram alcanzara la Presidencia de la República imponiéndose con casi diez puntos de diferencia a Nebot.

El 10 de agosto de 1996, Abdalá Bucaram fue posesionado como presidente de la República, recibiendo la banda presidencial de parte del presidente del Congreso, Fabián Alarcón Rivera. Pero la alegría en el poder le duró poco. Su mandato se limitó a apenas 5 meses y 25 días, pues fue destituido el 6 de febrero de 1997 por una mayoría del Legislativo que declaró su incapacidad mental para gobernar.

Más allá de su fugacidad, la Presidencia de Bucaram estuvo caracterizada por su informalidad y populismo, así como por los escándalos de corrupción y mala administración. Como no había tiempo que perder, el primer acto cuestionado tuvo lugar en el mismo Congreso Nacional, el día que asumió el poder, cuando posesionó a su Gabinete ministerial: nombró a su hermano Adolfo como ministro de Bienestar Social y a su cuñado Pablo Concha Ledergerber como ministro de Finanzas. Sus mejores amigos de siempre también fueron incorporados: Miguel Salem Kronfle como secretario de la Administración Pública, Víctor Hugo Sicouret como ministro de Desarrollo Urbano y Vivienda, Vicente Estrada Velázquez como ministro de Obras Públicas. En el gobierno no podía faltar, por supuesto, su “Robin”: Alfredo Adum Ziadé fue designado ministro de Energía y Minas.

Tener siempre presente sus más de cuatro décadas cometiendo actos reprochables es una obligación para quienes queremos una política decente y distinta, en la que primen la integridad, la ética y la coherencia.

En apenas 25 semanas de gobierno, entre otras cosas, Bucaram:

  • Anunció la militarización de las aduanas para controlar la corrupción, pero la noticia de que su hijo Jacobito destrozó el Hotel Crespo de Cuenca con sus amigos, celebrando su primer millón de dólares en las aduanas dio la vuelta al mundo.

  • Puso en marcha el plan de vivienda popular “Un solo toque”, cuyos primeros resultados evidenciaron sobreprecio y obras mal hechas.

  • Se afeitó su característico bigote y organizó una teletón con fines benéficos y logró recolectar cerca de 18 mil millones de sucres (aproximadamente 4.5 millones de dólares de la época). No obstante, la teletón dispuso de menos de la mitad de los fondos y se presentaron varias denuncias por desvío de los mismos.

  • Lanzó el plan de mochila escolar para entregar 1.8 millones de kits escolares a los estudiantes de instituciones públicas. La primera entrega de 100.000 mochilas no se cumplió y en el acto de lanzamiento, ante 15.000 estudiantes, solo se logró entregar 3.000 kits. Se inició un proceso penal por peculado.

  • Implementó un plan de alimentación popular que incluía su propia marca de leche “Abdalact” que a las pocas semanas tuvo que salir del mercado por su baja calidad y por ser un producto contaminado no apto para el consumo humano.

  • Usó y abusó de fondos de la Presidencia, conociéndose que el día que fue destituido por el Congreso se cobraron en el Banco Central cheques por 11.000 millones de sucres, más de 2.5 millones de dólares de la época, de la cuenta de gastos reservados. Sí, los mismos que ocasionaron años antes la fuga de Alberto Dahik.

No importó el plan de convertibilidad de la moneda que venía trabajando con el argentino Domingo Cavallo. Tampoco importaron los conciertos con Los Iracundos ni el disco “El loco que ama” que grabó con ellos, o el visitar Perú y comer cuy con la mano junto a Alberto Fujimori. La descarada corrupción y el abuso del poder permanente motivaron la indignación de la ciudadanía que a partir de mediados de enero de 1997 organizaron protestas y paros nacionales. La situación era insostenible.

Tras una gran movilización nacional el 5 de febrero de 1997, se instaló el Congreso Nacional y el diputado social cristiano Franklin Verduga Vélez presentó una moción de destitución alegando incapacidad mental para liderar el país. 44 de los 82 diputados destituyeron a Abdalá Bucaram de la Presidencia de la República.

Días más tarde partió nuevamente al exilio en Panamá, regresando por pocos días en 2005 de la mano de la Pichi Corte (más detalles en el artículo Justicia a la medida). Su regreso definitivo se produjo en junio de 2017 cuando prescribieron los juicios que pesaban en su contra. Han pasado 41 años desde su debut como Intendente de Policía de Guayas y Bucaram sigue formando parte activa de la política nacional. Tener siempre presente sus más de cuatro décadas cometiendo actos reprochables es una obligación para quienes queremos una política decente y distinta, en la que primen la integridad, la ética y la coherencia.

 

[PANAL DE IDEAS]

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