Back to top
26 de Junio del 2020
Ideas
Lectura: 6 minutos
26 de Junio del 2020
Carlos Rivera

Economista, catedrático de la Universidad de Cuenca. 

Repitiendo los errores del pasado
0
En perspectiva, el 2020 está perdido y lo que ocurra en 2021 dependerá fundamentalmente del mundo. Si éste aterriza suave, la reactivación de Ecuador podría iniciar, pero podría ayudar mucho más que el ansiado cambio de timón en Carondelet dé un nuevo aliento a la institucionalidad.

Veo con mucha preocupación algunas de las propuestas que se barajan en Ecuador para salir de la crisis. En particular me inquieta el control y la baja arbitraria de ciertos precios, la casi  “cero” inflexibilidad laboral en términos de la gravedad del problema del desempleo y subempleo, cierta intromisión en el sistema financiero, que los ajustes en el gasto público suenan a transitorios antes que permanentes; y finalmente el anticipo del impuesto a la renta y la posible creación de un impuesto al patrimonio como fiel reflejo de esa vieja obsesión de buscar ajustar siempre los ingresos al gasto.

Y es que la autoridad económica parece que se olvida de que la recuperación de la actividad no solamente debe ser rápida, sino que también debe ser ordenada y fundamentalmente sostenible, para no tener que regresar prontamente al punto de partida. Para ello, la teoría económica evidencia que los simples estímulos a la demanda no son suficientes y se necesita un mejoramiento sustantivo en la institucionalidad macro, una revolución en lo micro y buenas políticas de oferta. Sin embargo, Ecuador repite los errores que nos tienen rezagados desde hace cincuenta años, en tanto la recuperación no se busca cimentar en el aumento del producto potencial, sino únicamente en el uso intenso de las políticas de demanda.

En los 70 fueron los altos precios del petróleo los que buscaron afianzar la sustitución de importaciones, el desarrollo hacia adentro y el creciente rol redistributivo del Estado. En los 80, el financiamiento provino mayoritariamente de la emisión de dinero que desembocó en un proceso inflacionario crónico. Durante la segunda mitad de los 90 se acentuó la irresponsabilidad fiscal y monetaria que junto al relax financiero, terminaron por agotar completamente al sucre y la importación de credibilidad a través de la dolarización fue ineludible. Luego, tras cierta disciplina macro entre 2000-2006, el populismo volvió con más fuerza que nunca. La expansividad de la demanda y la consiguiente apreciación del tipo de cambio real fueron dejando las cuentas externas muy vulnerables al comportamiento del precio del petróleo y la ocurrencia de shocks externos.

Han pasado cincuenta años y parece que todavía no aprendemos las lecciones que nos deja la historia, y en el 2020, el gobierno insiste en los mismos errores de política económica de antaño: 

• No hay señales de la inserción externa indispensable para el crecimiento. Al contrario los grupos económicos cabildean la protección comercial y se observa una alta permeabilidad del Estado a intereses corporativistas.

En perspectiva, el 2020 está perdido y lo que ocurra en 2021 dependerá fundamentalmente del mundo. Si éste aterriza suave, la reactivación de Ecuador podría iniciar, pero podría ayudar mucho más que el ansiado cambio de timón en Carondelet dé un nuevo aliento a la institucionalidad macro, a reducir las vulnerabilidades y elevar el crecimiento potencial

• Si bien hay una ley de reordenamiento de las finanzas públicas, que es de lo poco positivo en estos últimos años, la principal amenaza a la disciplina fiscal seguirá siendo el tamaño del Estado, que recurrentemente pondrá en aprietos a la economía ecuatoriana por más reglas fiscales que se hayan creado. 

• Pareciera que ya nos olvidamos de los coletazos de la crisis financiera de 1999 y las autoridades apuntan a elevar nuevamente el grado de vulnerabilidades financieras. No solamente hay que recordar que no tenemos política monetaria como para afectar las tasas de interés por efecto liquidez, sino que regulaciones de tasas, destino de créditos puede ser muy peligroso si afecta las expectativas de los agentes económicos. La mejor medida siempre será el fomento de la libre competencia y que los grandes bancos internacionales aterricen en pistas ecuatorianas.

• Una eventual propuesta de impuestos al patrimonio desconoce que los ricos al final del día pasan la factura a los consumidores de sus bienes, luego de que en la era de la globalización financiera y un escenario mundial de defaults, trampa de liquidez y reversión de capitales, esto es un total despropósito que ahuyentaría aún más la tan mentada inversión extranjera directa. La teoría tributaria moderna es demasiado sencilla y apunta a impuestos simples, bajos y parejos.

• Teniendo presente que la COVID 19 adelanto la cuarta revolución industrial (inteligencia artificial), urge apostar fuertemente a la innovación. La evidencia empírica es contundente en esta materia y muestra una correlación perfecta entre el Índice de Innovación Global y el  Índice de Libertad Humana del Instituto Fraser, tal cual el caso de Suiza, Holanda, Suecia, Singapur y EE.UU. Algunas de las variables que recoge este último indicador y donde claramente Ecuador está muy mal ranqueado es el tamaño del estado, independencia e integridad judicial, protección de los derechos de propiedad,  apertura comercial, tramitología, regulación financiera y flexibilidad laboral.

En perspectiva, el 2020 está perdido y lo que ocurra en 2021 dependerá fundamentalmente del mundo. Si éste aterriza suave, la reactivación de Ecuador podría iniciar, pero podría ayudar mucho más que el ansiado cambio de timón en Carondelet dé un nuevo aliento a la institucionalidad macro, a reducir las vulnerabilidades y elevar el crecimiento potencial. Sin atacar dichos frentes, Ecuador seguiría a merced del viento y metido en un círculo vicioso que no salimos desde hace 50 años.

GALERÍA
Repitiendo los errores del pasado
 
1


[CO MEN TA RIOS]

[LEA TAM BIÉN]

Las deudas pendientes del Legislativo con la diversidad sexual
Redacción Plan V
Las preguntas clave sobre el dióxido de cloro: ¿en verdad es una panacea?
Mateo Ordóñez
Más de 2.000 contagios diarios se registraron la semana pasada; Pichincha con las peores cifras
Redacción Plan V
Más de 2.000 contagios diarios se registraron la semana pasada; Pichincha con las peores cifras
Redacción Plan V

[MÁS LEÍ DAS]

La (nueva) alianza entre Jairala y el correísmo
Redacción Plan V
@cicirm91, la tuitera que enseña a cocinar durante la pandemia
Gabriela Muñoz
Las pruebas para COVID de Yunda con nuevos tropiezos
Redacción Plan V
Los otros entretelones de la sentencia de Tamayo a favor del líder de Los Choneros
Redacción Plan V