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6 de Julio del 2020
Ideas
Lectura: 5 minutos
6 de Julio del 2020
Carlos Rivera

Economista, catedrático de la Universidad de Cuenca. 

Resolviendo el dilema de la mejor política económica para Ecuador
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Para ir superando estas diferencias conceptuales y resolver el dilema de cuál es la mejor política económica para Ecuador, una buena alternativa es seguir una agenda económica en base a la posición que tiene Ecuador en los rankings económicos mundiales.

Un viejo chiste de abogados dice que donde hay dos abogados, existen tres criterios. A partir de la hecatombe de la COVID 19, se tiene algo similar con los economistas, destacando dentro de ello las propuestas abiertamente liberales en contraste de aquellas keynesianas que guardan estricta sujeción a la restricción presupuestaria intertemporal, respecto de las cuales existen buenos argumentos de lado y lado, resultando difícil ciertamente evaluar la mejor respuesta de política económica para la crisis en Ecuador, ya que ni siquiera existe consenso en lo puramente técnico. Para ello basta leer a dos prestigiosos economistas que están en la frontera del conocimiento, como Albert Alesina (lamentablemente recientemente fallecido) en su paper The effects of fiscal consolidations: theory and evidence, y Alan Auerbach con su trabajo Measuring the output responses to fiscal policy, donde se puede dimensionar el oscuro estado del arte en esta materia. 

La crisis en Ecuador ante todo debe ser ubicada en el contexto de una economía dolarizada, con un Estado totalmente obeso, sin ahorros fiscales, ni buena capacidad de acceso a los mercados financieros internacionales, y además con muy poco espacio, por no decir nula viabilidad política y social para tomar ciertas medidas. Esto como efecto de ese discurso pendenciero y la escopalamina verde que todavía tiene graves y perniciosos efectos en una  buena parte de la población, así como la sobredosis de corrupción de los últimos años, que determina que la implementación de un programa económico serio sea todo un reto de supervivencia política.

Para ir superando estas diferencias conceptuales y resolver el dilema de cuál es la mejor política económica para Ecuador, una buena alternativa es seguir una agenda económica en base a la posición que tiene Ecuador en los rankings económicos mundiales. Por tanto, me pregunto: ¿qué mejor diagnóstico de nuestras falencias que aquel que nos brindan instituciones y metodologías tan serias y reputadas, sin prejuicios ni apasionamientos? En otras palabras, qué nos importa el color del gato, lo que importa es que cace ratones como lo dijo el padre de las reformas chinas Deng Xiaoping.

En esta línea, algunos indicadores que nos pueden servir de referencia son:  

Doing Business, 2020, del Banco Mundial

Ecuador ocupa el puesto 129 entre 190 países que componen la muestra. En América Latina solo superamos a Bolivia y Venezuela, nuestros vecinos Perú y Colombia se ubican muy por encima de nosotros (67 y 76 respectivamente), evidenciando que Ecuador no es un lugar propicio para hacer negocios por el exceso de regulaciones que abruman y no facilitan la apertura de empresas locales y sus actividades. La tarea pendiente entonces es reducir la tramitología de apertura de negocios, facilitar el acceso a crédito, buscar mayor protección de inversores y velar por el cumplimiento de contratos, facilitar los temas de impuestos y resolución de situaciones de insolvencia, entre otros.

Libertad Económica, 2020, de la Fundación Heritage

Ecuador se ubica en el puesto 158 entre 180 países establecidos en el ranking, por encima solamente de Bolivia y Venezuela en América Latina. En este ranking pesan los derechos de propiedad, la efectividad judicial, la carga fiscal, el gasto de gobierno, la libertad laboral, el libre comercio, la libertad de inversión, la libertad financiera. No hay donde  perderse,  la evidencia muestra que los ciudadanos de aquellos países con más grande libertad económica tienen más altos ingresos y más elevados estándares de vida, por lo que si Ecuador quiere subirse al tren del crecimiento y desarrollo, la hoja de ruta está marcada. 

Indice Internacional de Competitividad, 2019, del Foro Económico Mundial:

Ecuador ocupa el puesto 90 entre 141 naciones evaluadas, solamente por delante de Paraguay. Bolivia y Venezuela. Algunas de las variables que más nos afecta son la falta de tecnología y una inadecuada institucionalidad pública, educación, mercado de trabajo, tamaño del mercado y capacidad de innovación. Este indicador que mide la capacidad de las economías para generar, atraer y retener inversión que se traduzcan en mayor productividad y bienestar para sus habitantes evidencia que Ecuador no genera  oportunidades de desarrollo económico y nos muestra los frentes sobre los que debemos actuar.

Los temas que resulten muy sensibles para nuestra sociedad y que eventualmente puedan ocasionar estallidos sociales, podrían hasta incluirse en la propuesta de consulta electoral de Nebot, esperando que Ecuador no se suicide nuevamente como en la consulta popular de 1994 y otras tantas elecciones desde esa época.

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