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16 de Mayo del 2016
Ideas
Lectura: 6 minutos
16 de Mayo del 2016
Ana Minga

Periodista de Investigación, escritora de poesía y narrativa corta, especialista en perfilación criminal.

Las sabatinas como castigo
Una vez más, se demostró que el pedido del pueblo no vale nada, pues la razón la tiene el poder. Y así se ha manejado el mundo, no solo es una condición de Alianza PAÍS. En su caso es reprochable pues este “movimiento” apareció como una propuesta distinta a los abusos políticos tradicionales. Pero claro, solo fue publicidad. Son igual o peor.

El Presidente está pendiente de las redes sociales. La guerra en la internet es evidente. Bajar una página web equivale, quizá, a eliminar un campo militar. Por facebook y twitter varios ciudadanos le pidieron al Primer Mandatario eliminar las sabatinas pues estas serían un despilfarro. El Jefe de Estado, Rafael Correa, mostró su molestia ante este pedido y aseguró que si la oposición no votaba en contra de los nuevos impuestos, él suspende sus intervenciones los sábados.

Pero, como si fuera pecado oponerse a los impuestos, el castigo, son más sabatinas. Y para mostrar que aún tiene respaldo, aseguró que estas serán financiadas por sus simpatizantes. Habrá que ver de dónde sus simpatizantes las financian. Pues si es del mismo sueldo que reciben por su trabajo burocrático, resulta que igual el pueblo las financia a través de sus impuestos.

Una vez más, se demostró que el pedido del pueblo no vale nada, pues la razón la tiene el poder. Y así se ha manejado el mundo, no solo es una condición de Alianza PAÍS. En su caso es reprochable pues este “movimiento” apareció como una propuesta distinta a los abusos políticos tradicionales. Pero claro, solo fue publicidad. Son igual o peor.

En los cines del Ecuador se proyecta la película Enemigo Invisible, cuya historia se desarrolla alrededor de salvar o no la vida de una niña mientras se ejecuta una operación militar antiterrorista. Los mandos bajos y medios tienen sentimientos de compasión por la niña y no quieren ejecutar el plan, sin embargo, el poder obliga y el poder tiene la razón. La niña muere en la intervención militar, hay lágrimas y la certeza de que los que administran el poder, se ponen en el papel de un Dios y deciden quien vive y quien muere.

Se dice que el pueblo es el Mandante, si es así, los que administran el poder del pueblo, serían los empleados, pero sorprendentemente, resulta que el empleado es el que viaje en primera clase y tiene lo mejor, mientras que el pueblo, siendo el patrón, es el que la pasa muy mal. Cada día más endeudado, sin empleo, “chiro”…

Ahora quien administra el poder, dice que las sabatinas no quiebran la economía del Estado, sí, puede ser que no sólo las sabatinas hayan sido las “culpables” de la crisis. Ahora él, quien tiene la razón, porque tiene el poder, dice que sus simpatizantes y Ministros van a financiarlas. Y en realidad, ¡tiene razón! Tienen que financiarlas porque las sabatinas son la manera de estar presente, de reafirmar su Yo. Nadie puede usurpar su poder porque quien lo ejerce está vivo al finalizar cada semana. Está sentado en su trono. Se lo ve y lo que se ve se dice que es real y lo real no admite reproches, solo es; la realidad hay que aceptarla con resignación para no caer en la locura.

Las sabatinas son actos de presencia del Mandatario, más que un informe semanal. Pues como ciudadanos nos interesa saber, por ejemplo, cuánto del dinero internacional va para construir viviendas a los damnificados del terremoto. Si esa ayuda internacional no va para viviendas, ¿a qué va destinada?  Pero nos interesa que se nos hable con cifras, nombres, con explicación, siendo puntuales. Porque si su informe semanal consiste en contarnos que comió en la cena, cuánto deporte hizo, si cantó o no, etcétera, son hechos que no nos importa como país.

Es cierto que los gobiernos se mantienen y “mantienen” al país con base en los impuestos, pero es algo extraño que haya personas que defiendan los impuestos, es contradictorio. La historia ya cuenta que uno de los conflictos de los pueblos son los impuestos que les obligan a pagar sus gobernantes, es allí donde la clase obrera se levanta. Pero ahora, quienes se dicen compaños de la clase obrera, defienden los impuestos. 

Claro que se ha dicho que estos impuestos son a propósito del terremoto. Muy bien, ¿cuánto se piensa recaudar por los impuestos y cómo se emplearán? Esta información sí sería apropiada conocerla en las sabatinas.

Hasta el momento, creo que para ser diplomáticos, se ha dicho que las sabatinas se deben retirar por la crisis económica. Pero, ¿este es el principal motivo para sacarlas del aire? ¿Será que algunos ecuatorianos ya no quieren escuchar más al Presidente? ¿Será que él lo sabe pero igual no le importa o no lo acepta? Porque si vamos a las redes sociales, se observa un descontento por todo lo que dice el Mandatario en las sabatinas y cómo lo dice. En segundo plano está la crisis económica. Es evidente y se intenta ocultar que la gente se cansó de la palabrería de este régimen.

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