Back to top
26 de Septiembre del 2020
Ideas
Lectura: 6 minutos
26 de Septiembre del 2020
Carlos Arcos Cabrera

Escritor

Salvoconducto 8 (El fin del humanismo)
0
La alianza entre biotecnología e informática ha creado un mundo de algoritmos que enajena de forma creciente la capacidad del ser humano de optar. Los algoritmos que se alimentan de las redes sociales conocen de nuestras inclinaciones íntimas más que nosotros mismos.

La lectura de Homo deux: breve historia del mañana, (Debate, 2016), el segundo volumen del bestseller de Y. N. Harari, me dejó la sensación de que la forma de vida de la que soy parte ha entrado en la fase de extinción. El homo sapiens dio cuenta de otros homínidos y de otras especies de vida en el planeta. Hoy por hoy se escribe ya la historia del mañana en que el homo sapiens que creía(mos) era la culminación de la larga cadena de la evolución se convierte en un ser «irrelevante». Esta nueva condición, inaceptable para nuestro frágil ego, es el resultado inevitable de la trilogía ciencia-tecnología-poder. Más allá de la prolongación de la vida hasta límites inimaginables —Harari apunta a la búsqueda de la inmortalidad—, de la felicidad permanente o del surgimiento del homo deux, capaz de crear nuevas formas de vida —y no necesariamente «orgánicas»— me sorprende como Harari destaca el violento proceso de irrelevancia masiva del homo sapiens. No solo se refiere a procesos como la imparable robotización y automatización de la producción que liquida millones de puestos de trabajo y reemplaza profesiones, sino a que las grandes decisiones en la política, la economía, la salud y la misma vida cotidiana, dependen cada vez más de algoritmos que manejan volúmenes casi infinitos de datos que no está al alcance de ningún ser humano, ni individual ni colectivamente.

En la perspectiva de Harari, las consecuencias son de todo orden: la más trascendental de todas es el fin del humanismo. La «religión humanista» puso al homo sapiens en la cúspide de la evolución, en el centro mismo de la historia.

El texto sagrado del humanismo fue la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Los grandes conflictos que sacudieron a la humanidad en el siglo XX se explicarían por la confrontación entre el humanismo liberal, el socialista y el evolutivo. A su manera, cada uno tenía en el centro de sus preocupaciones al homo sapiens. El humanismo liberal apostaba por el individuo —consumidor y votante— el mercado y la democracia. El humanismo socialista apostaba por el proletariado, la planificación centralizada —que permitiría cubrir las necesidades de todos— y el poder revolucionario de la técnica: electrificación y soviet, en la conocida fórmula leninista sobre lo que significaba el socialismo. Por último, el humanismo evolutivo, que tuvo su mayor expresión en el nazismo: su objetivo era que una raza de hombres supuestamente superiores dominara el mundo, para lo cual debía eliminar a las razas supuestamente inferiores. De la guerra entre las «religiones humanistas» al final del siglo XX emergió victorioso el humanismo liberal.

La alianza entre biotecnología e informática ha creado un mundo de algoritmos que enajena de forma creciente la capacidad del ser humano de optar. Los algoritmos que se alimentan de las redes sociales conocen de nuestras inclinaciones íntimas más que nosotros mismos.

El individuo, votante y cliente, que siempre tenía la razón, encontró su expresión colectiva en la democracia y el mercado. ¿Qué sucede cuando el homo sapiens deja de ser indispensable o irrelevante? La respuesta de Harari apunta también al fin del humanismo liberal y sus creaciones, particularmente la democracia y el capitalismo y también de nuestra forma de vida. La alianza entre biotecnología e informática ha creado un mundo de algoritmos que enajena de forma creciente la capacidad del ser humano de optar. Los algoritmos que se alimentan de las redes sociales conocen de nuestras inclinaciones íntimas más que nosotros mismos. Y la frágil memoria humana, individual y colectiva, tiene un registro imborrable en los algoritmos que alimentan la inteligencia artificial, que maneja un volumen de información mayor que supera las capacidades humanas y que aprende a una velocidad de la que carecemos. El homo sapiens deberá enfrentar su extinción —es decir, nosotros, usted y yo—,  «Es un algoritmo obsoleto » en palabras de Harari. El homo deux está en camino, con sus «capacidades divinas de creación y destrucción».  Nuevos dilemas morales y políticos plantean esta revolución que sepulta al humanismo.

Recomiendo que la lectura de Harari se complemente con el documental El dilema de las redes sociales, de Netflix. O a la inversa. El documental es demoledor. Quienes hablan de los algoritmos que se han apropiado de nuestra capacidad de decidir —si alguna vez la tuvimos— y de nuestra memoria son los genios creadores de Google, Facebook, Instagram, etc. No es que nosotros usamos esas aplicaciones: la verdad brutal es que ellas nos usan; no es que nosotros nos «conectamos», al contrario, estas han logrado enclavarse en las debilidades de nuestra mente y transformarnos en pasajeros y minúsculos chips de la gran matriz de la inteligencia artificial. El mundo posthumano ha comenzado. Cierro con una frase de Harari: «No podemos contar con la muerte para que nos libre de ser completamente irrelevantes.»

GALERÍA
Salvoconducto 8 (El fin del humanismo)
 
1


[CO MEN TA RIOS]

[LEA TAM BIÉN]

Salvoconducto 7 (Benjamín Carrión: A vuelo de Pájaro)
Carlos Arcos Cabrera
Salvoconducto 6 (Para el presente)
Carlos Arcos Cabrera
Salvoconducto 5 (Marchán Romero: historiador)
Carlos Arcos Cabrera
Salvoconducto 4 (La decepcionante historia de Robinson Crusoe)
Carlos Arcos Cabrera

[MÁS LEÍ DAS]

Juego de tronos en el Hospital Carlos Andrade Marín
Redacción Plan V
30S: militares al rescate; y diez años después, al rescate de los militares
Redacción Plan V
César Montúfar: "enfrentaremos la crisis desde cuatro andariveles articulados"
Fermín Vaca Santacruz
Repsol Ecuador vende todos sus activos por USD 5 millones
Redacción Plan V