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9 de Mayo del 2022
Ideas
Lectura: 7 minutos
9 de Mayo del 2022
Álex Ron

Escritor y catedrático universitario.

Selfie de generación pospandemia
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Les insisto en que si van a una fiesta y no conversan sino que chatean, y que bailan pero para fotografiarse, se besan para el selfie y quieren tener un autoretrato de casi todo lo que hacen, entonces no están viviendo.

Facebook ha basado su éxito al haber entendido necesidades humanas muy profundas, como la de no sentirse solo nunca (siempre hay alguien en el planeta que puede ser tu “amigo”) y vivir en un mundo virtual donde no hay dificultades ni riesgos (no hay discusiones, las rupturas son sencillas y pasan rápidamente al olvido, todo es infinitamente más soportable que en la vida real)”.

Zygmunt Bauman

 

9 A.M, ciudad oceánica, aula con varios ventanales, en uno de ellos se ve a lo lejos una franja marítima, azul índigo. Luz natural, algo de calor, cuarenta estudiantes, primeros minutos de clase presencial después de dos años de pandemia. Los chicos se presentan, no se desprenden de sus barbijos, los sienten como amuletos, hablan con cierta tensión y desconfianza. Poco a poco, las emociones fluyen, las palabras son más elocuentes, los decibeles aumentan y las voces se quiebran.

Sus relatos son demoledores: pérdida de seres queridos, economías familiares destruidas, rupturas familiares, soledad extrema, abusos sexuales. Sólo puedo abrazarlos o pedir que los abracen, les digo que es saludable llorar, de una u otra forma nos limpia el alma. Lo más importante es darle algún sentido a todo este caudal de catástrofe para procesarlo y convertirlo en energía que nos permita renacer, a veces creo que me he convertido en un escritor de autoayuda, pero no. Mantengo un cierto estoicismo para no quebrarme, les repito que la vida es una batalla y que, como diría Fito Páez: “nadie nos prometió un jardín de rosas”. Los testimonios dolorosos continúan y el repertorio se agota porque mis abismos también aparecen y quisiera decirles que todo esto es un absurdo como decía Camus.

Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, en el 2020 la ansiedad y la depresión aumentaron en un 25%; hablamos de que vivimos una tercela ola que sería de enfermedades vinculadas a la salud mental. ¿Qué tan golpeados están nuestros jóvenes?, ¿cuán arduo será su recuperación emocional para reinsertarse en el mundo académico?, ¿qué estrategias ha previsto el Estado para disminuir la tasa de suicidios?

Después de un par de semanas los chicos han levantado el ánimo aunque todavía los veo dispersos, pendientes de sus celulares. Uno de ellos me dice que necesita contestar el móvil porque es una llamada urgente, le digo que no. Lo urgente es aquí y ahora, no quiero sus mentes bifurcadas, ya tuvieron demasiadas horas virtuales. Algo más eufórico les pregunto: ¿serían capaces de jugarse la vida por un celular?, si les asaltan entréguenle al ladrón el móvil. Es sólo tecnología, no es conocimiento, ni experiencia y peor habilidad para relacionarse o crear algo. ¿Quieren conectarse, limpiar la mente?, entonces necesitan un poco de silencio, soledad y una buena lectura.

Si hablamos de salud mental, hablamos de vencer la enajenación, y ahora es clave superar las adicciones comportamentales generadas por las redes sociales

Dudan, reaccionan, dicen que el celular es útil para emergencias. Les muestro un vídeo, una entrevista a Simon Sinek que analiza adicciones comportamentales. Comentamos sobre el vídeo, insisto en el balance sobre el uso de Instagram, Tik Tok, Facebook porque estás plataformas están destruyendo las relaciones sociales. Hagamos un debate sobre las generaciones me plantean algunos estudiantes, hagámoslo les digo, comparemos generaciones X, Y, Z. Algo de brillo en sus pupilas, se sienten motivados, aunque siempre aparece alguno que me recuerda que ese contenido no está en el sílabu.

Les digo que el sílabu no es más que una referencia, no es el curso, la asignatura se llama Antropología, les insisto en que si van a una fiesta y no conversan sino que chatean, y que bailan pero para fotografiarse, se besan para el selfie y quieren tener un autoretrato de casi todo lo que hacen, entonces no están viviendo. Por favor, entiendan que están dentro de una cápsula virtual creada por las corporaciones que venden dopamina. Coloco un vídeo de la serie Merlí, hay un episodio en el que habla sobre Guy Debord, quien planteaba que vivimos en sociedades que han convertido la vida en un espectáculo, si no te muestras, no existes. Les repito la parte en que Merlí dice: “dejad de mirar la vida, a través de una cámara y disfrutarla con tus cinco sentidos”.

La siguiente semana los veo más entusiastas, bromistas e incluso reflexivos, profundizan sobre exposiciones planteadas. El debate es ágil, la clase fluye y nuevamente siento esa brisa de libertad que genera la energía cognitiva que viene de lado y lado. Catalizarla es el desfío diario, no existe otra lógica, cada vez el conocimiento tiene que asociar lo emocional, con lo racional. Aprovechar la plasticidad de la mente de niños y jóvenes, la cultura evoluciona y es un factor decisivo para derrumbar estigmas y tabúes.

Si hablamos de salud mental, hablamos de vencer la enajenación, y ahora es clave superar las adicciones comportamentales generadas por las redes sociales. Ésto no sólo es un desafío individual sino de toda la sociedad, es fundamental cambiar paradigmas para relacionarse. Por ejemplo, debería ser obligatorio dejar celulares en un canasto antes de ingresar a clases. Igual mecanismo para almuerzos y meriendas familiares. Paseos familiares sin celulares. No más reuniones familiares desintegradas por selfies compulsivos, trabajar la idea de que la belleza de la vida no debe ser fotografiada y peor banalizada.

Para Zygmunt Bauman, en las redes es tan fácil añadir amigos o borrarlos, no necesitas habilidades sociales. Éstas las desarrollas cuando estás en la calle, o vas a tu centro de trabajo, y te encuentras con gente con la que tienes que tener una interacción razonable. Además, el filósofo polaco pensaba que la obsesión por las selfies no es sólo una expresión de individualismo, sino que es la respuesta de las personas a la necesidad social de sentirse vinculadas y formar parte de algo.

Una sociedad fragmentada, dicotomizada que se relaciona mediante selfies, tal vez es el punto de llegada de la distopía pospandemia.

[PANAL DE IDEAS]

Fernando López Milán
Giovanni Carrión Cevallos
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Rodrigo Tenorio Ambrossi
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