Back to top
24 de Noviembre del 2014
Ideas
Lectura: 6 minutos
24 de Noviembre del 2014
Cristina Burneo Salazar

Docente de la Universidad Andina Simón Bolívar. Trabaja en Letras, género y traducción.

Te conozco porque has muerto y honro tu vida
El 25 de noviembre es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. El 70% de las mujeres en el mundo ha sufrido un tipo de violencia que se puede evitar, que es erradicable de las sociedades. La violencia contra la mujer es una pandemia. Este día es necesario para recordar que tenemos la tarea de erradicar estas violencias, porque tenemos una deuda con las mujeres.

En abril de este año, Gaby le escribió a su madre, Jeaneth, una carta de despedida antes de suicidarse. Hoy, Gaby Díaz tendría 20 años. No vamos a conocerla jamás. Ya no va a ser enfermera. No será novia, madre ni abuela de nadie. No va a seguir colgando fotos en las redes sociales, imágenes que nos acercan a ella sin que podamos saber ya en quién va a convertirse. De Gaby, conocemos su rostro, el lunar en la mejilla, la forma en que sonríe y su última historia, aunque sea improbable que hubiéramos podido conocerla en persona. La conocemos porque ha muerto. La conocemos porque leemos sobre ella en un expediente judicial, en la prensa y en la plataforma que han formado su familia y sus amistades para defender su memoria. El nombre de Gaby Díaz aparece en un documento legal en el lugar que ocupa la víctima. Entre ella y nosotros, el espacio infinito de su muerte. No vamos a conocerla jamás, pero sí vamos a honrar su vida.

Gaby Díaz se suicidó el 5 de abril de 2014 como consecuencia de un estado de desesperación. Vivía en Riobamba. Había sido violada en julio de 2013. Los presuntos responsables, Fausto S. e Iván R., al parecer, eran estudiantes de dos universidades privadas de Quito, la San Francisco y la Salesiana. En un momento de la noche, la amiga de Gaby la encontró en un dormitorio. Ninguna de las dos muchachas recordaba bien qué había pasado. Su amiga la ayudó a vestirse. Su familia se enteró luego de algunas semanas y procedieron a hacer la respectiva denuncia. El suicidio de Gabriela Díaz es una consecuencia directa de haber sufrido una violación. La responsabilidad de su muerte recae sobre sus agresores, porque la noche en que decidieron forzarla causaron un daño irreversible. Esa muerte nos pesa como sociedad, le pesa a la administración de justicia y a toda persona que tenga la menor duda de que una mujer merece morir porque va a una fiesta y piensa que no va a ser violada ni agredida. Ninguna muchacha merece morir porque quiere ser una muchacha.

En casos de violencia de género, aún se usa la figura de “víctima provocadora”: víctima más culpable que el infractor, aquella que por su conducta incita al autor a cometer ilicitud penal. Es inaceptable usar este recurso jurídico para referirse a mujeres víctimas de violación sexual. Si queda sombra de duda, si aún se piensa que la víctima provoca su agresión, la justicia en este país no está funcionando. Habrá que cambiar la norma jurídica y ponerse al día. Es una tarea pendiente y urgente para la fiscalía de la nación.

Hoy conocemos a Gaby porque Gaby ha muerto. Su familia y sus amigas han tenido la entereza de contar su historia públicamente. Al hacerlo, también están rompiendo con el tabú: no podemos callar las violaciones ni las mujeres violadas son quienes deben sentirse avergonzadas. Que una mujer deba ocultar una agresión por temor a ser estigmatizada dice mucho de una sociedad. Defendiendo la memoria de Gaby, su familia defiende a todas las mujeres agredidas. Esa es la enorme generosidad y el valor que ellos han hallado para sobrellevar la muerte de su hija.   

En este caso, como en muchos casos, la administración de justicia tiene una gravísima limitante: si una sola de las personas involucradas en el caso piensa que Gaby tuvo la culpa por estar en una fiesta, por haber ido por decisión propia a la casa de los agresores, por haber vestido lo que fuera que hubiera vestido, por haber ingerido alcohol voluntariamente, en pleno uso de su derecho al ser mayor de edad, esas personas están inculpando a la víctima y justificando a los agresores. Aun si Gaby hubiera ido a esa habitación por voluntad propia y no bajo administración forzada de sustancias, nada, absolutamente nada justifica la violación que sufrió. Si la administración de justicia aún es ignorante de estos factores, no es justicia, es parte del maltrato general a las víctimas, por tanto, esas personas deberían ser separadas de sus cargos, precisamente por su incapacidad de administrar justicia.

El fiscal Galo Chiriboga ha anunciado en la prensa que se ha asignado una nueva fiscal para el caso. La ciudadanía, los movimientos sociales, los activismos y los feminismos públicos han ejercido presión para que estos casos sean tratados como deben tratarse: sancionando a los agresores, no a las víctimas. Tenemos mucho que hacer como sociedad para dejar de pensar que una mujer que va “a la boca del lobo” está buscando su muerte. La justicia en este país tiene una deuda con ellas, con sus familias y con nosotros.

Antes, no conocíamos a Karina del Pozo, a Vanessa Landínez, a Angélica Balladares. Las hemos conocido de una manera lamentable, porque han muerto y porque sus familias han decidido no callar. Karina, Vanessa, Angélica, Gaby, no dejaremos de decir sus nombres. Detrás de ustedes hay vidas interrumpidas, familias rotas, nuncamases. No dejaremos de nombrarlas.

 

GALERÍA
Te conozco porque has muerto y honro tu vida
 
1


[CO MEN TA RIOS]

[LEA TAM BIÉN]

Las razones del Gobierno para la “conservadora” proforma de 2023
Redacción Plan V
Saving one of Charles Darwin's finches in Galapagos
Redacción Plan V
El tardío naufragio en la Corte Constitucional de la "amnistía tributaria" del Gobierno
Redacción Plan V
Entre la COP27 y el G20: el triunfo de la industria del petróleo
Julio Oleas-Montalvo

[MÁS LEÍ DAS]

Estos son los favores de la justicia ecuatoriana al capo albanés Dritan Rexhepi
Redacción Plan V
Este es el rompecabezas de la red de sobornos en Petroecuador
Redacción Plan V
"Eugenio Zaffaroni y Baltazar Garzón son vedettes": Íñigo Salvador
Redacción Plan V
EEUU ha detectado casi $60 millones en coimas para exfuncionarios ecuatorianos
Redacción Plan V