Back to top
4 de Octubre del 2019
Ideas
Lectura: 5 minutos
4 de Octubre del 2019
Fernando López Milán

Catedrático universitario. 

Tenían que llegar
0
¿Cuándo los empresarios ecuatorianos serán capaces de romper con esa cultura del riesgo mínimo, cuyo valor principal es la obtención de ganancias a través de la explotación del trabajo y no de la mejora de los procesos empresariales o el aumento de la inversión?

Las recientes medidas económicas adoptadas por el Gobierno de Lenín Moreno son la conclusión necesaria de la nefasta conducción de la política económica del correísmo, así como del manejo doloso e irresponsable del gasto y el endeudamiento públicos que caracterizó al Gobierno de la “revolución ciudadana”.

La comodidad y falta de iniciativa de las élites económicas ecuatorianas, acostumbradas a ganar dinero sin asumir el más mínimo riesgo ni sacrificar una parte de sus márgenes de ganancia en beneficio de la economía nacional, tienen también su parte en lo ocurrido. ¿Cuándo los empresarios ecuatorianos serán capaces de romper con esa cultura del riesgo mínimo, cuyo valor principal es la obtención de ganancias a través de la explotación del trabajo y no de la mejora de los procesos empresariales o el aumento de la inversión?

Entre estas élites están los empresarios del transporte, uno de los grupos de interés más favorecidos por el correísmo, al que, en ocasiones, sirvieron de fuerza de choque. Los empresarios del transporte, esos que mantienen a sus choferes y controladores trabajando de doce a catorce horas seguidas, en las peores condiciones laborales. Esos que tienen once casas y nunca declaran impuestos. Esos que engordan y controlan a los demás transportistas con métodos propios de las mafias sindicales norteamericanas.

Los empresarios del transporte, esos que mantienen a sus choferes y controladores trabajando de doce a catorce horas seguidas, en las peores condiciones laborales. Esos que tienen once casas y nunca declaran impuestos. Esos que engordan y controlan a los demás transportistas con métodos propios de las mafias sindicales norteamericanas.

Camaroneros y transportistas: los principales beneficiarios del subsidio al diésel. Y ni qué decir de los traficantes de combustibles, que viven y medran de las gasolinas subsidiadas, que trafican en Perú y Colombia.

La eliminación del subsidio de los combustibles no es solo económica, sino éticamente necesaria, pues la minoría que tiene un vehículo propio, y hasta dos, tres, cuatro vehículos, tiene, con seguridad, suficiente dinero para pagar un galón de gasolina de dos dólares con treinta centavos.

¿Es, sin embargo, necesario -y justificable-  instituir un modelo de renovación de contratos ocasionales de los empleados públicos que implica la reducción del 20% del salario pactado en el contrato inicial? Esta propuesta viola el derecho de los trabajadores a recibir un salario justo de acuerdo con la actividad realizada. No hay ninguna razón para pensar que, al renovar su contrato, esta actividad ha cambiado de naturaleza y se ha vuelto más fácil o requiere menos tiempo para ser realizada. Tampoco se justifica la propuesta de reducir el tiempo de vacaciones de los empleados de 30 días al año a solo 15 días. ¿El descanso y la recreación no son un derecho, acaso? ¿La finalidad de una persona en la vida, entonces, es trabajar para comprar comida, para poder trabajar, para comprar comida, para poder trabajar?

Una herencia del correísmo es la quiebra – o casi- del Seguro Social. Frente a este problema, resulta plausible la decisión de aumentar en dos puntos el aporte patronal. Sin embargo, como suele ocurrir con muchas de las acciones de Moreno, esta decisión tiene un doble rostro. Y lo que ha escrito con la mano lo borra con el codo. Los dos puntos de aumento -se establece en la propuesta del Presidente- pueden ser invertidos en fondos privados.

Cuando se adoptan medidas como esta, suele, inmediatamente, traerse a colación el caso supuestamente exitoso de Chile. Pero, en realidad, la experiencia chilena, iniciada en la dictadura de Pinochet, ha resultado un fracaso para los pensionistas. Según un estudio de CENDA, citado por BBC Mundo, en 2016, "de cada cuatro pesos recaudados en cotizaciones obligatorias el sistema de AFP (Administradoras de Fondos de Pensiones) se apropia poco menos de tres, para no devolverlos jamás", mientras los jubilados se muestran bastante descontentos por el bajo monto de sus pensiones. De hecho, en el mismo año, “más de 2 millones de chilenos participaron en las marchas en todo el país, 800.000 de ellos en la celebrada en Santiago” (BBC Mundo).

Al día siguiente del anuncio de las medidas económicas, se realizaron algunas acciones de protesta. ¿Saben quiénes eran los líderes de estas acciones? Como diría Chiriboga, el ingenioso exfiscal que anda libre por el mundo, “Yo sí sé”.

[PANAL DE IDEAS]

Mauricio Alarcón Salvador
Giovanni Carrión Cevallos
Gabriel Hidalgo Andrade
Gonzalo Ordóñez
Rodrigo Tenorio Ambrossi
Carlos Rivera
Francisco Chamorro
Ramiro García Falconí
Patricio Moncayo
Aparicio Caicedo

[RELA CIONA DAS]

7 veces no
Gabriel Hidalgo Andrade
LA SOMBRA DEL NARCOTRÁFICO EN CONTRATISTA DEL GOBIERNO
Periodismo de Investigación (La Fuente - Milhojas) La Historia y Plan V
¿La culpa es de Correa?
Gabriel Hidalgo Andrade
¿Contra Rafael?
Gabriel Hidalgo Andrade
¿Qué dirá la historia económica del Presidente Moreno?
Carlos Rivera
GALERÍA
Tenían que llegar
 
1


[CO MEN TA RIOS]

[LEA TAM BIÉN]

El Banco Mundial aboga por la integración económica y social de los venezolanos
Redacción Plan V
Las pruebas para COVID de Yunda con nuevos tropiezos
Redacción Plan V
Los otros entretelones de la sentencia de Tamayo a favor del líder de Los Choneros
Redacción Plan V
La (nueva) alianza entre Jairala y el correísmo
Redacción Plan V

[MÁS LEÍ DAS]

Este es el perfil del supercontagiador de COVID-19 hallado en la Amazonía de Ecuador
Redacción Plan V
Este es el top 30 de los contratos del Municipio en la era Yunda
Redacción Plan V
La amenaza de Rafael Correa a un juez del Caso Sobornos: ¿un delito de intimidación?
Redacción Plan V
Imágenes exclusivas revelan el colapso del relleno de El Inga
Susana Morán