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15 de Febrero del 2016
Ideas
Lectura: 7 minutos
15 de Febrero del 2016
Gonzalo Ortiz Crespo

Escritor, historiador, periodista y editor. Ex vicealcalde de Quito. 

Un año tremendo
El barril de petróleo estuvo vendiéndose la semana pasada en 17 y 18 dólares, es decir a la mitad de lo que se tomó como referencia para el Presupuesto Fiscal de este año. A ese precio, el crudo cuesta menos que el mítico barril de latón que le sirve de medida e incluso menos que el agua embotellada. ¡O sea que mejor negocio resultaría exportar agua de Güitig!

La coincidencia generalizada de los analistas económicos es que 2016 va a ser un año muy malo para la economía ecuatoriana. El Gobierno busca plata hasta debajo de las piedras, cuya más clara demostración es el escándalo que ha armado (con destitución del alto mando incluida) por tristes 41 millones de dólares con el Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas (Issfa). Pero hay otros anuncios que ponen de punta los pocos pelos que le quedan a uno en la cabeza: la entrega de otro campo petrolero, el Sacha, igual que se lo hizo con el Auca, o la concesión a 30 años de 500 kilómetros de vías a cambio de un plato de lentejas.

Mientras tanto, Correa se pasa feliz almorzando, cantando y fotografiándose con el mediocre cantante Miguel Bosé (ya antes había gritado en Twitter sus ganas de estar “¡¡alláááááá!!”, al lado del cantante). Ni que fuera un artista de peso, cuando todo en él es tan artificial, meloso e impostado. Como decía Jesús Miguel Marcos en el diario digital Público, en una crítica demoledora a Bosé, “¿Quiénes son los que compran sus discos? ¿Quiénes sois los que vais a sus conciertos? Sé que estáis ahí, no os escondáis”. Correa no tiene el menor empacho de mostrarse como un seguidor. Marcos se pregunta “¿A quién le gusta esto y por qué? Son cosas inexplicables", cuando todo “es relleno embadurnado de dramatismo afectado, arreglos horteras, estribillos épicos, interpretaciones exageradas y, en definitiva, plástico”.

Pero este presidente que no recibe las cartas credenciales de los embajadores extranjeros, por lo que hay algunos que se pasan meses esperando que Correa se vaya al exterior para que le programen la ceremonia con Glas como antes con Moreno, tiene tiempo para Bosé, cualquier equipillo de fútbol y tanto otro invitado ridículo, cuando no dictadores y déspotas por los que tiene debilidad.

Me da la impresión de Nerón tañendo la lira mientras Roma se incendia. Siempre habrá a quién echarle la culpa, como el emperador a los cristianos: a la prensa, sobre todo; a los economistas que no han seguido el curso que ha dado a sabatina seguida, entre quejas sobre lo duro que es gobernar.

Es que esos economistas pronostican caídas del PIB del 2% o más este año, contrario a las optimistas proyecciones del Gobierno. Multiplica calcula un decrecimiento del PIB ecuatoriano en 2016 de entre -2% y -3%; Cordes calcula -2,9%. Los organismos internacionales son más generosos: el FMI dice que crecerá 0,1%; Cepal 0,3%; pero los bancos internacionales o dicen que no habrá crecimiento (JP Morgan 0,0%) o coinciden en la recesión (Credit Suisse -1,9%).

Y eso considerando precios del crudo de alrededor de 30 dólares, pero lo grave es que el precio está mucho más bajo, pues la semana pasada, aunque luego se recuperó un poco, estuvo en 17 y 18 dólares el barril, es decir a la mitad de lo que se tomó como referencia para el Presupuesto Fiscal de este año. A ese precio, el crudo cuesta menos que el mítico barril de latón que le sirve de medida e incluso menos que el agua embotellada. ¡O sea que mejor negocio resultaría exportar agua de Güitig!

Téngase en cuenta, lo reitero, que proyecciones como las de la consultora Multiplica consideran en sus proyecciones para 2016, en las que pronostican ese crecimiento negativo de entre -2% y -3%, un precio del petróleo ecuatoriano de entre $ 28 y $ 38 el barril, cosa que, al menos en este mes y medio no se está cumpliendo.

Sin petróleo no hay divisas. Y sin divisas se reduce la oferta monetaria. Esta podría aumentarse con los préstamos obtenidos por el Gobierno, pero si esos préstamos son para pagar otros créditos anteriores no sirven para el objeto. Sin oferta monetaria ––que  también se reducirá por las importaciones (que aunque menores, las habrá, pues incluso desde mediados de año se desmontan todas las salvaguardas arancelarias)––, no habrá liquidez, se disminuirán los depósitos en los bancos y, por ende, los préstamos. El fisco, por su lado, tampoco podrá recaudar lo que se propone en el Presupuesto que ya varios analistas han demostrado es absolutamente imposible de cumplir, tanto más cuanto que este año tampoco se tendrá la amnistía tributaria que generó casi mil millones de dólares de recaudación extra el año pasado.

De los “fonditos” de ahorro y de estabilización que hubo al inicio de su Gobierno volvió a hablar Correa este sábado, junto con mostrar las fotos con Bosé el mediocre. Según él, no habrían alcanzado para mucho y, a cambio, como lo ha repetido por activa y por pasiva, hoy existen inversiones. Pero lo que se olvidó de decir en su sabatino curso de economía es que esas inversiones no son de aquellas que generan divisas y alivio fiscal de inmediato. Incluso si se llegasen a inaugurar las hidroeléctricas en sus plazos anunciados este año, cosa que está en duda, no van a resolver de inmediato las necesidades del Estado. Y, como recuerda María de la Paz Vela en su análisis en la revisa Gestión de enero-febrero, lo de hoy no es igual a 2009 cuando la sequía por una caída de precios de petróleo pudo superarse porque había reservas internacionales y el petróleo se recuperó enseguida.

Hoy no es así. Es peor, mucho peor. Cuando se ve que, entre inicios de enero e inicios de febrero, en un mes, el precio del petróleo de referencia WTI perdió 10 de sus 30 dólares, lo que entra es terror si es que al mismo tiempo se comprueba que a inicios de febrero las reservas internacionales están en US$ 2.700 millones, bastante más bajas que a fines de julio de 2015, cuando eran de $ 4.800 millones, monto que al FMI ya le pareció demasiado reducido.

Que 2015 fue el peor año del sistema financiero desde el 2000 lo comprueba, en el mismo número de Gestión, Fátima Saltos: no se registraba pérdida de depósitos en términos anuales desde agosto de 2000; no se registraba contracción en la cartera por vencer desde noviembre de 2000, y así otros indicadores preocupantes.

Correa debe dejarse de perder el tiempo en cantantes y políticas de dudosa calidad y enfrentar en serio el reto de la economía de un año tremendo.

[PANAL DE IDEAS]

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