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30 de Enero del 2015
Ideas
Lectura: 8 minutos
30 de Enero del 2015
Cristina Burneo Salazar

Docente de la Universidad Andina Simón Bolívar. Trabaja en Letras, género y traducción.

Por un beso
Madrugada del 8 de enero. Carlos Jarrín Machuca pasa la noche con un grupo de amigos en el bar ATTIC, en La Mariscal, zona rosa de Quito. En un momento dado, Carlos y uno de sus amigos se están dando un beso. “Payasadas. Qué es esa payasada”, escucha Carlos, de alguien que sale de la barra...

La boca que deseo...
una boca elegida entre todas, con soberana libertad.

Julio Cortázar

Aquello que nos escandaliza dice mucho de quienes somos. Es eso que nos hace ver de reojo, llevarnos las manos al rostro o menear la cabeza con nerviosismo. Lo que nos pone en guardia y nos hace reaccionar contra otros dice mucho de lo que somos como personas y como sociedad. 

A quién besamos, eso también dice algo de quiénes somos. El afecto que aprendimos y el que se nos presenta más diverso de lo que esperamos, sobre todo ése, es lo que deseamos como fundamento para vivir. Un afecto cuya intensidad reconozca la libertad y el respeto para el cuerpo y la presencia del otro. El beso que elegimos y el que viene en pos de nosotros vendría de “una boca elegida entre todas con soberana libertad”, como escribió Cortázar cuando imaginó el beso que se dan unos amantes que toman la palabra como eligen el amor: con soberana libertad. 

Por eso, besarse puede ser revolucionario. El beso que acuerda un encuentro en el afecto o en la seducción puede ser una fugaz pero poderosa revolución. Cuando dos hombres se besan, cuando dos mujeres se aproximan, cuando dos personas se acercan y ese beso se convierte en una respuesta frente al mundo, algo sucede en ese mundo. Algo se agita porque nos da esperanzas de un futuro más amable y, al mismo tiempo, algo se eriza porque sólo conoce el odio. Un beso a la luz de la noche es la afirmación de la vida cuando esa vida peligra. Lo sabemos porque vivimos en un mundo en donde un hombre es tirado al vacío por ser homosexual. La verdadera revolución es desaprender el odio porque, al odiar, también nosotros estamos al borde de ese abismo, empujando a ese hombre que cae al vacío. La verdadera revolución es mirar cómo “todo aquello que era soportado cotidianamente y contaba con el apoyo diario se tornó intolerable y se inventaron nuevos deseos que antes parecían impensables”, escribe Peter P. Pelbart como si escribiera sobre estos besos.

Besarse en la noche quiteña

Madrugada del 8 de enero. Carlos Jarrín Machuca pasa la noche con un grupo de amigos en el bar ATTIC, La Mariscal. En un momento dado, Carlos y uno de sus amigos se están dando un beso. “Payasadas. Qué es esa payasada...”, escucha Carlos de alguien que sale de la barra. “Estas cosas no le gustan a la gente. No es un bar gay. Cualquier cosa arreglamos aquí afuera”. El personal del bar provoca a Carlos, lo sacan a empujones. A su pareja la sacan a patadas. Son sujetos de una agresión homofóbica que llega a la violencia física.

Carlos convoca a una besada pública. Será en la Plaza Foch. Se suman organizadores y convocan a la sociedad civil en general, no sólo a la comunidad LGBTI, pues no se trata de un problema segregado. “La gente no se da cuenta del nivel de racismo, homofobia, xenofobia que hay porque no se denuncia”, dice Carlos y continúa: “pero el hecho de que haya leyes no garantiza que la gente sea más sensible”. Mientras la ley no puede administrar la sensibilidad, sabemos que el orden jurídico y no jurídico deben avanzar en procesos convergentes, se necesitan.  

La besada pública convocó a más de doscientas personas e incluyó la clausura simbólica del ATTIC y una cinta adhesiva de “peligro” que rodeaba su fachada. Frente a ello, uno de los empleados reaccionó con la misma violencia con la que agredieron a Carlos y a su pareja de esa noche. Camiseta ceñida, segunda piel para su trabajada musculatura, salió a responder a la protesta pacífica. Con virilidad de sobra intentó arrancar las cintas. Más pudo la fuerza que la maña, no se dio cuenta de que las cintas se estiraban y se estiraban a medida que las jalaba, pero no se rompían. Esa virilidad tan segura de sí misma se ponía en evidencia, así que decidió volver por donde vino. “¿Tiene miedo que se homosexualice la vida?”, se pregunta el infinito Pedro Lemebel en su hermoso Manifiesto marica y nos deja una lección de valentía ahora que se ha ido.

La acción continuó y logró una garantía de la Secretaría de Inclusión Social del Municipio. El compromiso es dar seguimiento a lo que suceda en los bares de la ciudad. La Ordenanza 240 garantiza la inclusión para las personas LGBTI y considera una violación a los derechos humanos cualquier agresión contra ellas. Ahora esperamos ver qué medidas tomará esta secretaría al respecto.

Carlos realizó una denuncia en la Defensoría del Pueblo. La primera persona que lo atendió no conocía de este tipo de discriminación. Le llegó a preguntar: “¿Cómo va a probar usted que es LGBTI? Mejor los puede denunciar por daños y perjuicios.” A estas alturas, se vulnera a la persona agredida. Un segundo funcionario hizo posible dar curso a la denuncia. Carlos afirma que desea “dejar algo sentado”: “No quiero esperar a que me pase algo peor o le pase a otra persona. A raíz de esto han salido muchas historias similares”. Hoy, viernes 30 de enero, tendrá lugar la audiencia entre responsable del ATTIC y la parte agredida.

A la altura

Cuando el discurso de Estado es homofóbico y habla de sexualidades “contranatura”, los agresores cotidianos se ven amparados por ese discurso. Si la naturalización de la violencia se alberga en el seno del Estado, se requiere de enorme determinación para responder a esa violencia. Por eso, la sociedad civil debe resistir. La besada pública de enero es una muestra creativa e importante de esa resistencia.

Pelbart nos convoca: “estar a la altura de lo que nos acontece, esa es la única ética posible, estar a la altura de los acontecimientos que estamos en condiciones de propiciar” para emprender una verdadera revolución. Para estar a la altura, no podemos jamás estar cerca de quienes empujan a un hombre a un abismo hacia su muerte. No podemos decir lo que dice el Estado, no podemos agredir como hacen estos falsos guardianes de la noche. Defendemos la diferencia y la igualdad en derechos con que esa diferencia debe ser legitimada. 

Hablo por mi diferencia.
Defiendo lo que soy
y no soy tan raro.
Mi hombría espera paciente
que los machos se hagan viejos
porque a esta altura del partido
la izquierda tranza su culo lacio
en el parlamento.
No necesito cambiar,
soy más subversivo que usted.

Pedro Lemebel

Y todo por un beso. Sí, afirmamos: todo por un beso.

[PANAL DE IDEAS]

Hugo Marcelo Espín Tobar
Patricio Moncayo
Alexis Oviedo
Luis Córdova-Alarcón
Paolo Vega López
Fernando López Milán
Gonzalo Ordóñez
Giovanni Carrión Cevallos
Rodrigo Tenorio Ambrossi
Rubén Darío Buitrón

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