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5 de Abril del 2021
Ideas
Lectura: 12 minutos
5 de Abril del 2021
Julian Estrella López

Ingeniero Ambiental por la Universidad de Cuenca. Maestro en Ciencias de la Sostenibilidad por la Universidad Nacional Autónoma de México.

Un voto de confianza “En nombre de la izquierda”, Futurama y las elecciones
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Varias veces he criticado a Lasso. A veces duramente. Pero hoy, no solo que sostengo firmemente que es la opción democrática y la opción para seguir luchando por los derechos y las libertades y por las causas en las que creo, sino que también prefiero darle un voto de confianza.

Este artículo se comprenderá mejor después de leer el artículo “En nombre de la izquierda”, de Fernanda Soliz, y de ver el capítulo de Futurama “A la cabeza en las encuestas”.

Mi amiga y una de mis maestras en temas ecologistas, Fernanda Soliz, me envía un artículo que escribió para Plan V: “En nombre de la izquierda”. Su crítica a la izquierda que defiende y justifica al correísmo, su autoritarismo, su incapacidad para reconocer errores y su falta de límites éticos, es letal y contundente, les desnuda de cuerpo entero, y viene de la legitimidad de años de lucha y lectura con los cuales 100 intelectuales correístas no podrían competir. Lo leí como acelerando, como sintiendo la fuerza de Fernanda, intuyendo que se había decidido a dar su voto contra el regreso del correísmo. Por eso, al llegar al final y leer que su argumentación reafirma su voto nulo, sentí que me desinflaba... Lo que escribo a continuación no es una crítica a Fernanda, a quien quiero y respeto profundamente, lo escribo para entender personalmente por qué mi reflexión, aunque siga prácticamente la misma argumentación de ella, difiere en su conclusión y posición de cara a la elección del 11 de abril.

Paralelamente, mi amigo Raúl me recomienda ver el capítulo A la cabeza en las encuestas, de la serie animada estadounidense Futurama (Temporada 2, Capítulo 3). Me dice que puede ayudar a graficar varias cuestiones del contexto electoral. Nunca me niego a ver Futurama, así que procedo. Y vaya que grafica el momento electoral.

El capítulo tiene como argumento una elección presidencial (mundial) en que participan originalmente dos candidatos, John Jackson y Jack Johnson, a los que luego se suma un revivido y reencauchado Richard Nixon. Jackson y Johnson son clones y sus diferencias prácticamente se reducen a la forma en que ordenan las palabras, como sucede con sus nombres y apellidos, en una clara analogía a que los partidos demócrata y republicano no son tan diferentes como cabría suponer. Y Nixon es una expresión que va más allá de demócratas y republicanos: es la búsqueda del poder por el poder.

En la realidad ecuatoriana, ¿quién es Jackson, quién es Johnson y quién es Nixon?

La metáfora de Jackson y Johnson se puede ampliar a izquierda y derecha en tanto que ideologías similares en cuestiones fundamentales: búsqueda del poder político, sistema económico productivista y una concepción patriarcal-falocrática de la política; y que difieren en el orden de las palabras: igualdad que niega libertad vs. libertad que niega igualdad, respectivamente. Entonces, Jackson podría ser Lasso y Johnson podrían ser Hervas o Yaku, o al revés. A propósito, uno de los mejores chistes del capítulo es: “solo ecologistas y mutantes votan por otros partidos (aparte de los dos tradicionales)”.

¿Y Nixon? Un candidato que ya fue presidente, que se reeligió, que salió en medio de escándalos de corrupción, con cuestionable calidad ética y sentido de respeto por los derechos humanos, insultador, que ahora utiliza únicamente su cabeza, que compra un cuerpo en un puesto de empeño, populista, que besa a un bebé o toca una guitarra para quedar bien, que ni siquiera tiene partido político y que quiere volver al poder por el simple deseo de ejercer poder con total impunidad. ¿A quién se parece? Exacto, a Arauz utilizando la cabeza de Correa.

No quiero dejar de decir algo que salió de la conversación con mi amigo Raúl. Nixon también podría ser el Partido Social Cristiano (Nebot), si se considera que es un partido que, de alguna forma, nunca ha dejado de ejercer poder, ni siquiera durante el correísmo, que teóricamente es de otra tendencia ideológica. Podría decirse que es Lasso quien usa la cabeza de Nebot, pero no sería justo; uno, porque Lasso tiene pensamiento y partido propios, y son varios los temas en los que ha diferido y difiere con Nebot, aunque sean aliados en esta elección, y dos, porque el PSC bien podría volver a respaldar en los hechos al correísmo, como ya ha sucedido.

Además, todos los demás factores: cuestionable calidad ética, poco respeto por los DDHH, ejercicio autoritario del poder, corrupción y búsqueda de impunidad son, definitivamente, atribuibles a Correa y no a Lasso. En el capítulo en cuestión, Nixon es Correa. Y como le dije a mi amigo, gane quien gane esta elección, no nos vamos a librar del PSC, pero por lo menos nos podemos librar del correísmo, es decir, del ascenso de Nixon, el poder por el poder y el poder como impunidad. No es poco.

Retomo el artículo de Fernanda. Toda su argumentación desenmascara al correísmo y sus acólitos/as, les muestra como son: una izquierda autoritaria, extractivista, machista, populista, sin límites éticos, adoctrinante, represora, cínica, sin respeto por los derechos humanos, y, en definitiva, ni siquiera izquierda y mucho menos revolucionaria, sino reaccionaria. Lo dicho: no son Jackson ni Johnson (tendencias dentro de la democracia), sino Nixon (una tendencia por fuera de la democracia). Y luego de esa sólida argumentación, la conclusión es que la opción es el nulo, lo que daría a entender que Lasso es igual de peligroso.

Lasso es una opción dentro de la cancha democrática, con un proyecto político con el que no coincido plenamente, pero que no tiene en su agenda el poder por el poder ni el poder para la impunidad.

Para mí no es así. Lasso es una opción dentro de la cancha democrática, con un proyecto político con el que no coincido plenamente, pero que no tiene en su agenda el poder por el poder ni el poder para la impunidad, entre las otras cualidades atribuibles a Correa/Nixon. Y no solo eso, sino que el nulo, en la práctica, sabotea la posibilidad real de impedir el regreso al poder de esa tendencia autoritaria. Si esto fuera entre Jackson y Johnson (entre Yakson y Lasson o entre Lasso y Hervasso), yo estaría de acuerdo en que da igual, y probablemente me inclinaría por una de las izquierdas, la una más ecologista y la otra más clara en derechos de las mujeres. Si esto fuera entre dos Nixon, entre un Bolsonaro y un Maduro, entre un Trump y un Correa, también daría igual, y ahí sí, definitivamente, yo también anularía con convicción. Pero no es así.

Además, la izquierda auténtica: trabajadora y no solo discursiva, más de campo y calle que de tarima y Twitter, de organización barrial, comunitaria y sindical y no delincuencial, ¿qué futuro tiene con el correísmo en el poder? Bueno, como narra Fernanda, volverán a sufrir persecución, represión y venganza. Y, además, no tendrán esperanza de gobernar en algún momento. Será el fin de la posibilidad de tener a una izquierda auténtica en el gobierno. Una que integre lucha de clases, feminismo, ecologismo y lucha de las diversidades; una que no reniegue nunca de la democracia, los derechos humanos y la libertad. Porque si vuelve el correísmo con su maquinaria de propaganda, polarizarán el discurso y tendrán cuidado de posicionar como su oposición a una derecha que se les equipare cada vez más en populismo, reaccionarismo, autoritarismo e irrespeto por los derechos humanos; una como las de Bolsonaro, Trump o Áñez.

Eso nos jugamos: la posibilidad de elegir en cuatro años entre CREO, Pachakutik, la ID e incluso propuestas alternativas para feministas, ecologistas (y mutantes), o la de enfrentarnos a una papeleta en que estén Correa y un Bolsonaro criollo. Incluso, la simple posibilidad de volver a elegir libremente en cuatro años, o no hacerlo por los próximos 20-50 años, como expresó su propio candidato.

Yo prefiero ayudar a que no regresen el correísmo (Nixon) y su búsqueda desenfrenada de poder e impunidad. Al final del capítulo de Futurama, Nixon gana por un voto. Cada voto cuenta. Cada voto nulo es un voto perdido en esta elección que más es plebiscito: democracia o dictadura. Y cada voto por Lasso nos acerca un poco más a salir del estado de odio, venganza y miseria moral en que nos dejó el correísmo.

Un voto de confianza

Varias veces he criticado a Lasso. A veces duramente. Pero hoy, no solo que sostengo firmemente que es la opción democrática y la opción para seguir luchando por los derechos y las libertades y por las causas en las que creo, sino que también prefiero darle un voto de confianza. Yo sí quiero un país del encuentro. Como dice Pamela Troya, su apertura al diálogo y sus acercamientos a organizaciones de mujeres y ecologistas no me generan esperanza, pero sí expectativa. Si los encuentros ocurren y los diálogos se concretan en compromisos, la expectativa se puede volver esperanza, esa que simplemente no existe en un modelo autoritario.

Ya no estamos para creer en caudillos, líderes y salvadores de la patria. Sí para creer en nosotras y nosotros, para asumir nuestra responsabilidad en la sociedad, para ejercer ciudadanía, para ayudar a mejorar este país desde nuestros actos más pequeños y cotidianos. Lo único que necesitamos es un presidente que nos respete, que no nos insulte ni nos mienta cada sábado, que escuche nuestras demandas y todas las demandas que tengan los diferentes grupos de la sociedad, en especial los históricamente excluidos, que nos permita protestar sin enviarnos a la SENAIN, que nos permita ejercer nuestras profesiones y trabajar en nuestros proyectos, que cree oportunidades, que garantice salud y educación universales y de calidad, y que respete la democracia y las instituciones. Un presidente que no limite el avance de la sociedad en derechos, libertades, justicia e igualdad. Y uno al que, si no cumple con esas cuestiones mínimas y con sus compromisos adquiridos, en cuatro años podamos decirle “muchas gracias, pero ya no más”, en paz.

Enlace relacionado:

https://julianestrella0.blogspot.com/2021/04/la-vida-mas-alla-de-la-derecha-y-la.html

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