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10 de Abril del 2018
Investigación
Lectura: 13 minutos
10 de Abril del 2018
Redacción Plan V
6 mapas para entender lo que pasa en la frontera norte de Ecuador

Foto: Diario Expreso

A raíz del coche bomba contra la Estación de la Polícia de San Lorenzo, el Gobierno declaró el estado de excepción en San Lorenzo y Eloy Alfaro, Esmeraldas.

La UNODC, InSight Crime y fuentes militares ecuatorianas ilustran la situación de la frontera norte y la explosión de grupos armados que buscan el control de toda la cadena de producción de la droga. Plan V presenta estos seis mapas para darle forma a un conflicto que se desborda hacia Ecuador. Un material gráfico pocas veces visto en nuestro país.

El ‘boom’ de los cultivos de coca en Nariño

Es un incremento histórico. El último informe de la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC), publicado en julio de 2017, afirma que los cultivos de coca en Colombia pasaron de 96.000 hectáreas en 2015 a  146.000 en 2016. Es decir, un aumento del 52% respecto a la medición del 2015. Estos resultados prendieron las alarmas de EE.UU. que amenazó a Colombia con la “descertificación” si no logra controlar ese despunte.

El documento explica que Nariño, Putumayo y Norte de Santander siguen siendo los departamentos más afectados por cultivos de coca; en estos  tres departamentos se concentra el 63% de toda la coca del país. Y vale poner la atención a Tumaco, municipio de Nariño fronterizo con Ecuador. Según el documento, “es el municipio más afectado por cultivos de coca en el país, ha permanecido en la lista de los más afectados desde 2002”. Antes de 2002 los cultivos de coca en esa zona fronteriza con Ecuador eran incipientes (Mapa 1).

Pero ahora Tumaco tienen 23.148 hectáreas de cultivos ilícitos, lo que representan el 16% del  total del país. Tumaco pertenece a la región Pacífico. Allí está el 39% de la coca en toda en Colombia. “Para 2016, se alcanza el punto más alto de toda la serie histórica, 57.777 ha; esto es 5 veces más que lo detectado en 2001; el punto más bajo de la serie. La región, pero en particular el departamento de Nariño, muestra un fuerte incremento de los cultivos de coca desde 2013”, afirma el informe (Mapa 2). En Nariño, se han consolidado núcleos de coca en torno al centro poblado de Bolívar (El Charco) y Sidón (Cumbitara). La UNODC destaca que el 2016 fue uno de los años con menor territorio afectado según los registros históricos, lo que confirma la tendencia de tener más coca en menos territorio.

Una de las razones para este incremento, según la UNODC, es que a partir del 2009 en los municipios más afectados por el cultivo de coca se limitó la aspersión aérea y erradicación manual forzosa de los cultivos ilícitos. “Por un lado, la restricción para asperjar a 10 km de la frontera con Ecuador en los departamentos de Nariño y Putumayo; restricciones de operatividad en la zona montañosa del Cauca y la suspensión de la aspersión aérea desde 2010 por condiciones de orden público en Norte de Santander”.

En el mapa 3 se puede observar la diferencia de cultivos entre Ecuador y Colombia en la zona de Mataje. En la imagen satelital de Google Earth de enero de 2018 se observa los abundantes cultivos de coca cerca a Ecuador. Para el general José Luis Castillo, académico y experto en seguridad, si bien en esa zona hay fuentes de trabajo por las empresas de palma que están en territorio ecuatoriano, también hay gran cantidad de desocupación. “Cruzan el río Mataje, cultivan la coca o son raspachines, es decir cultivan las hojas, las muelen y hacen la pasta base de cocaína. La pobre presencia del Estado y su ausencia desde hace décadas son algunas de las causas” para que el conflicto del país vecino se desborde hacia Ecuador.

El reacomodo y las disidencias en la frontera con Ecuador

La UNODC explica que a raíz de los acuerdos de paz y la salida de las FARC de sus territorios ha generado en algunos de ellos “una tendencia hacia la reacomodación de las fuerzas y poderes”. Es decir otros grupos armados ilegales están buscando copar los espacios cedidos por las FARC, al tiempo que el Estado colombiano busca ocupar también esos espacios. Analistas colombianos creen que Colombia ha fracasado en esa tarea.

La UNOC registra que existe cambios en el mercado ilícito. En estas zonas que funcionaban con muchos vendedores de coca y un solo comprador está pasando a un modelo de muchos vendedores y muchos compradores. Esto hace que el precio se ajuste “cada vez más a las condiciones del mercado y genera nuevos incentivos para la actividad ilegal”. Asimismo hay cambios en la estructura de poder, señala el informe: “de una basada en el control del territorio a una basada en el control sobre las cadenas ilegales”.

En este contexto hay actores importantes. Uno de ellos son las disidencias de las FARC. InSight Crime, en su más reciente informe, las llama “las FARC ocultas”. Dice que “la  desmovilización de las FARC todavía no se ha completado del todo, y es probable que existan bastantes elementos que permanezcan activos, ya sea a la manera de una póliza de seguro de las FARC, o gestionando los activos ocultos y las redes criminales de la guerrilla”.

Esta fundación dedicada al estudio del crimen organizado en América Latina explica que las FARC desmovilizó un poco menos de 11.000 combatientes, prisioneros y milicianos. En su opinión, esto solo es la mitad de sus integrantes. Este es su análisis:

Para InSight Crime, la  desmovilización de las FARC todavía no se ha completado del todo, y es probable que existan bastantes elementos que permanezcan activos.

“Al hacer la cobertura del conflicto en los últimos 20 años, fuentes de inteligencia tanto del ejército como de la guerrilla han hablado siempre de por lo menos tres milicianos por cada guerrillero raso. Estos milicianos eran de tres tipos: la milicia Bolivariana, que recibía entrenamiento militar; la milicia popular, responsable de la logística y el acopio de inteligencia; y el PC3, la estructura política clandestina de las FARC, llamada Partido Comunista Clandestino Colombiano. Según esto, falta contabilizar unos 18.000 milicianos. Creemos que algunos de los miembros de estas “FARC ocultas” siguen siendo leales al movimiento y hacen parte de un “Plan B” que los guerrilleros pusieron en marcha antes de rendirse. Fuentes de la guerrilla han hablado de hasta 1.200 combatientes, con acceso a armas ocultas, que estaban (y tal vez todavía están) dispuestos a reanudar la lucha armada si el Gobierno no cumple con su parte del acuerdo de paz, o si los líderes de las FARC llegan a ser víctimas de amenazas de asesinato sistemáticas. Las fuentes señalan que Hernán Darío Velásquez, alias “El Paisa”, estaba a cargo de esta unidad y de sus posibles acciones”.

Pero según InSight Crime, hay otros elementos de las FARC “con motivaciones más económicas”. Habla de clanes de las FARC conformados por 25 familias que han dado “generaciones de combatientes al movimiento”. Estas manejan las finanzas y las propiedades de las FARC. “En su mayor parte, estos clanes no se habrían entregado como parte del proceso de paz. Además, creemos que manejan gran parte de las riquezas de las FARC, que por más de 50 años han estado invirtiendo en propiedades y activos en sus áreas de influencia. La presencia de las FARC ocultas también se puede detectar en áreas donde no ha habido violencia ni cambios de ningún tipo. En las tradicionales regiones cocaleras de Putumayo y Caquetá ha habido poca violencia, a pesar de que allí se producen unas 100 toneladas de cocaína al año. La razón por la que no ha habido ningún cambio en el tráfico de drogas en esa región es porque sigue siendo administrado por las mismas personas de antes”.

InSight Crime publicó asimismo un mapa con los elementos disidentes y deserciones de las FARC. En el departamento de Nariño, fronterizo con Ecuador, hay disidentes del Frente 29 y de la columna Daniel Aldana. Justamente de esta última sale alias ‘Guacho’, quien formó su grupo llamado Óliver Sinisterra. En esta zona también operan Gente del Orden y las Guerrillas Unidas del Pacífico. Más abajo, en Putumayo, frontera con Sucumbíos, están los disidentes de los frente 32 y 48 (Mapa 4). El Frente 48 estuvo liderado por Óliver Solarte, quien fue asesinado en el 2011. A él se lo relacionó con los hermanos Ostaiza, narcotraficantes ecuatorianos, capturados en el mismo año. En la campaña presidencial de 2017, uno de ellos, Édison Ostaiza dijo que su organización supuestamente dio dinero para la campaña de Rafael Correa en el 2006.

El general Castillo también ha logrado mapear los grupos que operan en Nariño. En su opinión, el crecimiento de estos grupos en esa zona no solo se da por los grandes cultivos de coca sino porque Nariño tiene los mejores corredores de movilidad para sacar la droga al Pacífico o ingresarla a lo largo de Esmeraldas y los diferentes puertos en Ecuador. Una situación que reflejaría esta situación es la cantidad de pescadores artesanales del país presos en EE.UU, dice el general.

Entre los grupos que se encuentran solo en el departamento de Nariño están: El Clan del Golfo, uno de los carteles más grandes y peligrosos de Colombia, que actúan frente a la frontera con Ecuador. Además tiene contacto con el cartel de Sinaloa de México y son muy violentos, según Castillo. Está el ELN que también está involucrado en el negocio del narcotráfico. Así como las Guerrillas Unidas del Pacífico (mapa 5). Analistas colombianos y de inteligencia suman 12 los grupos que operan esta zona. Pero entre los más importantes están otros tres: Óliver Sinisterra al mando de alias Guacho, Gente del Orden y La Empresa (un grupo neoparamilitar).

Para el general Castillo, en Nariño se está replicando el fenómeno de Colombia. “Hay una disputa territorial por los corredores de movilidad hacia el Pacífico como por el mercado mismo. Eso implica el aumento significativo de la violencia en Nariño. Además el enfrentamiento de los grupos armados que se produce en México ahora se replica en Nariño”.

Las rutas marítimas en disputa

Para el general Castillo, la mayor cantidad de droga sale por vía marítima. El mapa 6 es una imagen satelital que entregó el Gobierno colombiano a Costa Rica sobre las trazas sospechosas marítimas y aéreas en el 2016. Estos movimientos, dice el General, no fueron debidamente registrados por las embarcaciones, pues siempre debe comunicar su curso a la autoridad marítima correspondiente.

En opinión de Castillo, existe una triangulación México-Colombia-Ecuador. Se puede observar con claridad la salida de embarcaciones a todo lo largo de la Costa ecuatoriana incluídos los puertos de Manta y de Guayaquil. Desde Ecuador salen trazas hacia Centroamérica y de ahí a México. Centroamérica es un punto de llegada de los cargamentos ilícitos porque hay menos controles y más posibilidades de pasar la droga hacia EE.UU. y otros destinos, según el experto. Con esta imagen “se corrobora que gran cantidad de droga están saliendo de los puertos ecuatorianos a lo largo de la ruta del sol incluido Guayaquil, en ese puerto se ha incautado una gran cantidad de droga”. Agrega que existe un aumento significativo de la captura de droga en los últimos años en Ecuador. En el 2010 se incautaron 18,19 toneladas y en el 2016, 110 toneladas. En el 2017 fueron 98 toneladas decomisadas. “Los cálculos dicen, en general, que lo capturado representa entre el 10% y 20% del total de droga exportada. Es decir que el 80% está circulando”.

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