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1 de Marzo del 2020
Investigación
Lectura: 42 minutos
1 de Marzo del 2020
OCCRP, Dagens Nyheter, Plan V
Ecuador entre los países afectados por ‘la gran cripto estafa’
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Desde Ucrania, un call center engañó a personas en todo el mundo. OCCRP y una red de periodistas hablaron con 180 víctimas. Foto referencial. Crédito: DN

 

Un fraude a escala internacional, cometido a través de call centers, ha dejado un rastro de víctimas en todo el mundo, entre ellos Ecuador. Este trabajo fue posible gracias a una filtración que obtuvo el diario sueco Dagens Nyheter, que la compartió a su vez con Organized Crime and Corruption Reporting Project (OCCRP). Periodistas en 21 países levantaron las historias de las víctimas. Por Ecuador participó Plan V.

En Puyo, un comerciante llamado Álex (nombre ficticio) estuvo navegando por Facebook a fines de 2018 cuando vio un anuncio que despertó su interés. Este le ofrecía la oportunidad de “ganar dinero rápido, los bancos del Ecuador están quebrando”. Después de ingresar su información de contacto, recibió una llamada de un hombre que se hacía llamar ‘Jorge Alvarado’, un supuesto asesor de ventas para una plataforma de intercambio de criptomonedas llamada CryptoMB.

“Apenas usted va a ingresar con 50 dólares o 100 dólares, dependiendo lo que está al alcance de su bolsillo”, le dijo Alvarado. Esa llamada llegó a Álex de un número español del cual el supuesto asesor le ofrecía ingresar a la compra y de venta de acciones el mercado financiero, pero con la criptomoneda bitcoin. El ecuatoriano se negó a negociar con bitcoin, pero Alvarado fue convincente: ‘Me dijo en ese caso haremos una excepción con usted, trabajaremos con dólares. Vea cómo le embaucan a uno’, dijo Álex a Plan V, aún muy molesto por la estafa.

La angustia del ecuatoriano no era menor. A él le llamaron hombres y mujeres que se hicieron pasar por asesores o expertos en inversiones de la empresa CryptoMB, una de las marcas del Milton Group, una empresa ucraniana que montó un sofisticado sistema de estafas a través de un ‘call center’.


El nombre de uno de los supuestos asesores que llamó a las víctimas ecuatorianas. Captura enviada por una de las víctimas a Plan V.

Álex invirtió inicialmente 100 dólares y lo hizo por transferencia bancaria a una cuenta internacional. Pero en el camino recibió una serie de indicaciones que lo llevaron a depositar casi 7.000 dólares. Todo esto motivado por las ganancias que aparecían en su computador en la cuenta de CryptoMB.

En los registros de Milton Group al menos habían 30 ecuatorianos. La gran mayoría fue contacta por Plan V, pero muy pocos accedieron a la entrevista. En América Latina se registraron víctimas en Argentina, Chile, Colombia, México, Perú, entre otros.

Una de las tácticas era no contestar a los clientes por un buen tiempo, y cuando volvían a responder les engañaban con préstamos que debían ser cancelados antes de retirar las ganancias. A Álex le pidieron que haga los pagos por medio de una plataforma llamada Safe Currency, una web para el intercambio de criptomonedas por dinero. Los estafadores le abrieron la cuenta y le pidieron que se instale en su computador el programa AnyDesk, que permite controlar remotamente un computador. El ecuatoriano lo hizo.

Pidió prestados miles de dólares a miembros de su familia para seguir haciendo inversiones, y luego, para pagar tarifas falsas que el personal de CryptoMB le dijo que tenía que pagar retirar sus ganancias. Él mostró a los periodistas una carta falsificada de la agencia fiscal británica (HM Revenue & Customs) confirmando que había pagado el "impuesto". “Me comuniqué con HB Customers (HM & Revenue Customs), pero esos desgraciados hablan inglés y no entienden nada”, dijo Álex a Plan V.


Una carta supuestamente de HM Revenue & Customs enviada a una de las víctimas ecuatorianas.

Según su testimonio, CryptoMB le permitió hacer retiros por hasta 140 dólares lo cual hacía creíble las inversiones. Esta historia coincide con las de otras dos ecuatorianas más, una en Guayaquil y otra en Quito. La última también vio cómo su inversión inicial de 1.500 dólares llegó hasta 37.000 dólares en solo cuatro meses. Asimismo pudo hacer tres retiros por montos pequeños. “Pero cuando ya la cantidad fue más grande, me dijeron que depositen el 12%”. No lo hizo y perdió todo su dinero.

En los registros de Milton Group, según los documentos a los que accedió el diario sueco Dagens Nyheter (DN) y OCCRP, al menos habían 30 ecuatorianos. La gran mayoría fue contacta por Plan V, pero muy pocos accedieron a la entrevista. Quienes hablaron con Plan V pidieron mantener sus identidades bajo anonimato. Ninguna de las víctimas consultadas hizo una denuncia a ninguna autoridad. Recibieron llamadas de personas desde números españoles y chipriotas. Pero también coincidieron en que desconocían el mundo de este tipo de supuestas ‘inversiones’. En América Latina se registraron víctimas en Argentina, Chile, Colombia, México, Perú, entre otros.


 Imagen del sitio CryptoMB donde las víctimas veían supuestos crecimientos de sus inversiones. La página ya no está activa. Foto: Esta captura la hizo una de las víctimas ecuatorianas.

Un ‘call center’ para estafar

El centro de llamadas opera en el elegante centro comercial Mandarin Plaza, en Kiev, Ucrania, desde uno de sus pisos superiores, protegido por guardias armados y bajo la constante vigilancia de las cámaras de seguridad. Sentados en filas de cubículos bajo luces fluorescentes, un ejército multilingüe de empleados vende sueños a las personas para que se hagan ricos rápidamente a través de criptomonedas e inversiones en acciones para una compañía llamada Milton Group. Esa empresa está controlada por un hombre georgiano-israelí con vínculos con anteriores y actuales funcionarios y ministros en Albania, Ucrania y Georgia.


En el centro comercial Mandarin Plaza están las oficinas de Milton Group en Kiev, Ucrania. Foto: DN

Ahora, un conjunto de documentos entregados al diario sueco Dagens Nyheter (DN) por un informante del interior del centro de llamadas, y compartidos con OCCRP, expone cómo la operación es, de hecho, una estafa fabricada desde un centro de llamadas que aprovecha el poder de las redes sociales para operar a escala global.

Armados con una lista de más de 1.000 clientes del centro de llamadas, periodistas de 21 países y decenas de medios en América Latina, Estados Unidos y Europa, entre ellos Plan V, hablaron con más de 180 víctimas, revelando un rastro de vidas arruinadas desde el Círculo Polar Ártico de Suecia hasta la Amazonía ecuatoriana, pasando por pequeñas ciudades industriales en los Balcanes y en las principales ciudades del mundo como Londres y Sydney.

Las historias son sorprendentemente similares. Muchas víctimas tuvieron contacto por primera vez con la estafa a través de anuncios de Facebook que prometían ganancias extraordinarias. Después de ingresar sus datos de contacto para obtener más información, las víctimas eran inundadas de llamadas de vendedores que los presionaban. Les decían que tenían que hacer una pequeña “inversión”, que rápidamente arrojaría ganancias impresionantes, pero que en realidad eran falsas. Las solicitudes para retirar la totalidad de los fondos entregados nunca fueron atendidas.

Los más afectados fueron tomados como presa por los especialistas en “retención" del centro de llamadas, cuyo trabajo consistía en inventarse nuevas formas de extraer más dinero a las víctimas, a menudo a través de una presión psicológica brutal. Algunos fueron hostigados ​​para obtener grandes préstamos, amenazados con cartas falsas de reguladores financieros del Reino Unido exigiendo impuestos, o contactados por abogados falsos que ofrecían ayudarlos a recuperar su dinero, a cambio de dinero extra. En los casos más extremos, los especialistas en retención de Milton Group convencían a las víctimas de instalar un software en sus computadores que les permitiera a los estafadores controlarlos de forma remota y robar más dinero en el proceso. Las pérdidas para algunos excedieron los 200.000 dólares. En Ecuador, el mayor monto que logró registrar Plan V fue de 7.000 dólares.


El informante. Foto. Alexander Mahmoud/ DN

Las víctimas, engañadas con nombres y direcciones extranjeras, y con promesas de altísimas ganancias, creyeron que estaban hablando por teléfono con un negocio de inversión legítimo con sede en Europa occidental. No sospechaban de que las personas al otro extremo de la línea eran en su mayoría jóvenes ucranianos o inmigrantes de Oriente Medio y África en Kiev.

Algunos trataron de reportar sus pérdidas a la policía, pero los cuerpos de seguridad no lograron atar cabos. Las unidades de delitos cibernéticos en varios países afectados por el centro de llamadas, incluidos en España y en Italia, le dijeron a OCCRP y a sus socios  que estaban al tanto de tales fraudes transfronterizos, pero que son difíciles de detectar, a menudo no se denuncian y requieren cooperación entre autoridades de muchas jurisdicciones.

“Lo que hace esta empresa, todo es falso”, dijo Alexey, el informante. (Su nombre real no puede usarse por razones de seguridad). “Simplemente roban dinero de la gente”. 

Alexey recordó que le dijeron al personal que el centro de Kiev recibió cerca de 65 millones de euros en ventas en 2019. Para celebrarlo, los líderes de la compañía organizaron una extravagante fiesta de Año Nuevo inspirada en la novela "El gran Gatsby" de F. Scott Fitzgerald, que narra la vida de un estafador y contrabandista en los años de la prohibición. Bajo luces de neón, cientos de empleados de Milton vieron actuar a contorsionistas y a bailarines, y les dieron como recompensas por sus buenas ventas premios que incluían automóviles, efectivo y alojamiento gratuito.

La Policía no conoce denuncias sobre este tipo de estafas. Dice que pocos usuarios hacen denuncias en delitos informáticos en el país. Pero los agentes recomiendan no creer en anuncios que ofrezcan negocios lucrativos. “Nada que esté barato en internet es seguro”, dicen.

Al parecer, Milton también está vinculado a otros centros de llamadas en Albania, Georgia y Macedonia del Norte, donde trabajan cientos de personas más.

Si bien es imposible determinar si cada inversión que pasó por el centro de Kiev fue fraudulenta, los periodistas de DN y de la red de OCCRP hablaron con más de 180 víctimas de la base de datos de clientes de Milton, quienes confirmaron que perdieron su dinero. Algunos habían podido retirar algunos fondos, probablemente en un intento por incentivar más inversiones, o se mantuvieron con la esperanza de poder retirar sus "ganancias" algún día.

Las supuestas inversiones se realizaron a través de giros de Western Union, transferencias bancarias, tarjetas de crédito y criptomonedas. Los vendedores de Milton recibían una comisión más alta si podían convencer a sus clientes de pagar en bitcoins y otras criptomonedas, ya que son más difíciles de rastrear. Muchas de las transferencias de banco a banco se enviaron entre cuentas privadas personales y una compañía financiera del Reino Unido, con instrucciones claras de no indicar que el dinero era para invertir.

En muchos casos identificados por OCCRP, los pagos en línea con tarjeta de crédito fueron manejados por una compañía con sede en Chipre llamada Naspay, que se autodenomina como un "portal de pago de última generación" y es propiedad de David Todua, el hombre con nacionalidades de Georgia e Israel, que fue identificado por el el informante como la persona detrás de Milton Group.  (Todua niega enérgicamente tener cualquier "posición formal o informal" en la compañía, aunque admitió haber asistido a la fiesta de Año Nuevo de Milton Group como invitado. También dijo que Naspay no procesa pagos, sino que simplemente "transfiere información" entre sitios web que aceptan pagos e instituciones financieras. OCCRP no encontró evidencia de que Todua sea propietario de Milton).

Después de realizar sus inversiones iniciales, les dijeron a algunas víctimas que debían pagar tarifas adicionales en efectivo a personas en países lejanos como Colombia y Uganda, en lugar de hacer los giros a las cuentas de la compañía.

Leif Nixon, un experto en criptomonedas sueco que ayuda a la policía a investigar delitos relacionados con bitcoin, analizó las direcciones de bitcoin usadas por Milton Group para aceptar los pagos de sus clientes. Dijo que la configuración no parecía ser la de un operador legítimo.

Señaló varios indicios de que el dinero de los clientes no se estaba invirtiendo según lo prometido, incluido el hecho de que a muchas personas diferentes se les dijo que enviaran sus bitcoins a las mismas pocas direcciones. Los clientes también recibieron diferentes direcciones cada vez que hicieron un pago.

Señaló que hay varios indicios de que el dinero de los clientes no era invertido como lo habían prometido, incluido el hecho de que a varias personas les dijeron que enviaran sus bitcoins a las mismas direcciones. Los clientes también recibieron diferentes direcciones cada vez que hicieron un pago. "Es como abrir una cuenta bancaria, pero no obtienes un número de cuenta; en cambio, por cada depósito que realices obtendrás un número de cuenta diferente”, explicó Nixon.

Básicamente, dijo, 5.9 millones de dólares en bitcoins de siete direcciones de Milton Group desaparecieron en plataformas de intercambios de criptomonedas de Asia Oriental en 2019. "No veo por qué una operación legítima haría este tipo de transacciones", dijo. "No tiene ningún sentido".

El personal del centro de llamadas sabía muy bien que su trabajo consistía en robar, dice el informante. Alexey le dijo a DN que en uno de sus primeros días en Milton, la gerente de ventas bromeó diciendo que cuando ella tenía solo seis años soñaba con ser una "hija de puta y robar el dinero de la gente".

En una sesión de capacitación para personal nuevo en un centro de llamadas de Tbilisi (Georgia) vinculado al Milton Group, a la que asistió un reportero encubierto el mes pasado, una instructora explicó que el objetivo de la compañía era que los clientes "perdieran su dinero de manera realista". Al preguntarle por qué, ella se rió: "Es ingenuo preguntar, para ser honesta. Cuando ellos pierden el dinero, éste se queda con nosotros".

Una base de datos interna de clientes, revisada por los periodistas, está llena de expresiones e improperios sobre “joder” a los clientes sin dinero. También resaltan sus vulnerabilidades y comentan cómo podrían ser un mejor blanco. En una nota de octubre de 2019, un miembro del personal de Milton escribió sobre una mujer sueca de 67 años: "Vendió su casa para pagar, sin dinero, llorando". Esa mujer, contactada por el diario Dagens Nyheter en una zona rural del centro de Suecia, le dijo a los periodistas que el personal de Milton la engañó para que invirtiera más de 100.000 dólares y que incluso solicitó préstamos.

La suntuosa vida de los presuntos dueños de Milton Group

Mientras las inversiones falsas de Milton Group han llevado a sus víctimas a la ruina financiera, el panorama es muy diferente para los presuntos gerentes de la empresa. Sus perfiles de redes sociales muestran que tienen una inclinación por los autos caros, las vacaciones en el extranjero y las armas. Algunos también tienen conexiones políticas de alto nivel.


Jacob Keselman, presidente de Milton Group, en una foto de su instagram. 

El presidente de Milton Group es Jacob Keselman, quien se describe a sí mismo como "el lobo de Kiev" en su cuenta de Instagram, en alusión a "El lobo de Wall Street", una película sobre un estafador famoso. Los perfiles de Keselman en redes sociales están llenos de fotos de autos de lujo, vacaciones en el extranjero y a veces, un arma. Una foto lo muestra trabajando en una habitación con una vista espectacular de la Torre Eiffel. Él escribe: "El que ama su trabajo es realmente feliz".

OCCRP no pudo obtener información oficial sobre la nacionalidad de Keselman, pero en su perfil de Linkedin escribe que su idioma nativo es el ruso, que asistió a la universidad en Kiev (Ucrania) y que  tuvo dos empleos en ventas en Israel antes de unirse al Milton Group.

Al contactarlo, Keselman negó que Milton Group haya estafado gente: "Ya sabes cómo funciona, la inversión y las marcas de intercambio de divisas ... muchos clientes pierden dinero porque no entienden cómo funciona", dijo. Luego afirmó que Milton sólo brindaba soporte de TI (Tecnología de la Información) a las empresas que vendían inversiones. No respondió a las preguntas de seguimiento.

David Todua, un ciudadano israelí de 38 años nacido en Georgia, es un visitante frecuente de la oficina del centro de llamadas del Mandarin Plaza, donde según Alexey el personal lo conocía como uno de los propietarios de Milton Group. Alexey dijo que vio a Todua allí al menos seis veces, incluida una vez en noviembre de 2019, cuando felicitó al personal por su desempeño y dijo que Milton había hasta la fecha producido 50 millones de dólares ese año. El informante dijo que él siempre estaba acompañado de varios guardaespaldas.

Ningún documento oficial conecta a Todua con el centro de llamadas fraudulentas, el cual en el papel pertenece a otro ciudadano de Georgia: Irakli Dadivadze. OCCRP no pudo rastrear información sobre él.

Sin embargo, Todua es propietario de Naspay, la plataforma de pago con sede en Chipre a través de la que Milton procesa muchas de sus "inversiones", según muestran documentos internos.

En la fiesta de Año Nuevo de la empresa, un hombre llamado David fue llamado al escenario por Keselman, el presidente, que lo presentó como el "padre" de la compañía, y le ofreció un pastel con tres velas, por los tres años que el Milton Group llevaba operando. El informante identificó a este "padre" como David Todua.

"En diciembre, la compañía cumplió tres años", dijo Keselman, según una grabación de audio del evento obtenida por OCCRP. “Somos niños grandes, y nuestro padre está orgulloso de nosotros, mientras que nosotros estamos orgullosos de él. Y en primer lugar, queremos agradecerte, David. Y queremos darte un pastel, porque ¿qué cumpleaños hay sin pastel? Y David apagará la vela hoy.”

Todua le dijo a OCCRP que había estado en la fiesta de Año Nuevo de la empresa como invitado de Keselman, pero negó tener algún papel en esta. "No soy padre de ninguna compañía, soy un orgulloso padre de 5 hijos", dijo.

En Instagram, se hace llamar david_todua_007 y posa con una Kalashnikov dorada, dispara con un rifle de francotirador, celebra cumpleaños con una torre de botellas de champán y publica fotos de autos de lujo estacionados afuera de su casa. ("Cazar es uno de mis pasatiempos", le dijo a OCCRP).


A David Todua se lo llamó el “padre” de Milton Group. Imágenes de su Instagram

También tiene vínculos comerciales con políticos de varios países, incluidos ministros y otras figuras del partido Movimiento Nacional Unido, que gobernó a Georgia durante casi una década, bajo el presidente Mikheil Saakashvili. Saakashvili luego se convirtió en ciudadano ucraniano y empezó un carrera política en ese país.

Poco se sabe sobre la vida de Todua en Israel, a donde emigró con su familia en 1993, pero registros judiciales y publicaciones en sus redes sociales muestran que vivió hasta hace poco en una villa cerca de Tel Aviv. Hoy vive en Chipre.

"Nunca te arrepentirás de esta decisión"

El centro de llamadas de Kyiv de Milton Group no parece inusual a primera vista: cientos de vendedores con teléfonos se sientan uno al lado del otro, con los auriculares puestos, utilizando modernos teléfonos y sistemas de gestión de clientes.

Los trabajadores realizan hasta 300 llamadas al día a clientes en todo el mundo, en un intento por alcanzar sus objetivos de ventas mensuales y obtener bonos.

El centro está dividido en varios departamentos de ventas por idioma, incluyendo ruso, inglés, italiano y español, cada uno enfocándose en diferentes áreas del mundo. Los vendedores usan "nombres artísticos" para generar confianza con la persona que está al otro lado de la llamada: un hombre senegalés en el departamento de alemán es conocido como "Todd Kaiser", mientras que una mujer ucraniana cuyo nombre real es Daria se hace llamar "Diana Swan" o "Kira Lively".


Oficinas de Milton Group en centro comercial Mandarin Plaza, en Kiev, Ucrania.

Pero las imágenes encubiertas del interior del Mandarin Plaza, así como los documentos internos filtrados, confirman que Milton no era un centro de llamadas común y corriente.

Está protegido por guardias corpulentos y los celulares personales están prohibidos, según el informante. En las paredes, junto a carteles de autos deportivos, una pizarra blanca establece los objetivos mensuales de los vendedores: 40.000 dólares para el mercado ruso; 60.000 dólares para el español y 100.000 dólares para quienes trabajan en el departamento de habla inglesa.

Los empleados del departamento de ventas reciben un conjunto de notas que explican exactamente cómo dirigirse a los "clientes" por nacionalidad. Los escandinavos, dicen las notas, son en su mayoría "personas mayores y realmente necesitan alguien con quien hablar".

A las personas del Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda, por otro lado, les gusta creer que lo saben todo y están seguros de que sus países son los mejores del mundo, por lo que se recomienda a los empleados del centro de llamadas que los llenen de entusiasmo. "La única forma de Manejar [sic] a esas personas es no discutir con ellas sobre la dirección que tomen y hacerlos sentir que son inteligentes", explican las notas. "Luego hable con ellos acerca de cuán importante el mercado financiero se ha convertido debido a grandes países como Australia, Reino Unido y Nueva Zelanda".

“Nunca te arrepentirás de esta decisión”, es otra línea sugerida para persuadir a los clientes.

A quienes son blanco del Milton Group les ofrecen la oportunidad de invertir en criptomonedas, acciones o monedas extranjeras, a través de una variedad de "marcas", las cuales todas tienen nombres genéricos y sitios web similares, y que con el tiempo, se dejan de mencionar. Recientemente, las marcas de Milton Group han incluido CryptoMB, Cryptobase y VetoroBanc. Todas han sido objeto de advertencias recientes de los reguladores del Reino Unido, Italia y España. CryptoMB es la marca que identificaron las víctimas ecuatorianas.

Otras marcas que usaba Milton Group para estafar a los clientes. Foto: DN

La relación exacta entre el centro de llamadas y las marcas que comercializan no siempre es clara. Las marcas a veces no están asociadas con ninguna entidad legal, y cuando lo están, se esconden detrás del secreto offshore. CryptoMB y VetoroBancson manejadas por empresas offshore en las Islas Marshall y de San Vicente y las Granadinas, respectivamente. OCCRP no pudo encontrar evidencia de que Cryptobase estuviera vinculada a alguna compañía en específico.

Alexey le dijo a los periodistas que el supuesto VetoroBanc fue totalmente creado dentro de Milton siendo el nombre elegido por el gerente de retención italiano porque sonaba "como uno de los bancos italianos". El sitio web de VetoroBanc utiliza imágenes de archivo para su personal, que parecen haber sido sacadas de internet. "Sylvia Moreno", una supuesta analista de mercado, es de hecho una pediatra estadounidense.

Alexey explicó que el personal no tenía experiencia específica en productos financieros, pero se les enseñó cuidadosamente a vender "emociones"."No importa qué emociones, positivas o negativas: puedes vender esos productos falsos si la gente realmente está pensando en eso", aseguró.

A los clientes les mostraban a menudo enormes ganancias para alentarlos a invertir más fondos, pero el dinero siempre eran sólo números en una pantalla, explicó el informante. El único momento en que permitían que las víctimas recibieran parte de sus fondos, era para incentivar una inversión aún mayor.

Los inversionistas más prometedores y vulnerables pasaron al "equipo de retención", donde trabajan los mejores vendedores. Su trabajo es "exprimir el dinero de los clientes hasta el último centavo", explicó Alexey, llevándolos a pedir prestado dinero y vender sus automóviles y apartamentos. En un caso, dijo, una mujer rusa embarazada fue convencida de entregar los pequeños ahorros que había reunido para su bebé.

El estafador más prolífico e ingenioso de Milton Group es un hombre del equipo de retención quien le dice a los posibles inversionistas que se llama "William Bradley". Es un joven iraní que utiliza imágenes del conocido vendedor estadounidense y orador motivacional Marc Wayshak, para disfrazar su identidad en las videollamadas.

OCCRP no pudo verificar su nombre real, pero en el trabajo y en las redes sociales se hace llamar "Hamze" y habla farsi con fluidez. Alexey afirmó que logra ingresar 450.000 dólares al mes.


Imagen de los mensajes que enviaba “William Bradley”, el estafador más ingenioso de Milton Group. Foto: DN

La base de datos interna de clientes del centro de llamadas rastrea cuánto ha "invertido" cada cliente, así como la posibilidad de extraer más dinero de ellos. Los comentarios que OCCRP pudo ver están entrelazados de blasfemias y detalles sobre las vulnerabilidades de cada clientes. Uno dice: "Vi 800 euros en su banco y está enfermo, tiene un problema y me dijo que quería que alguien lo jodiera y le dije que Foster [otro operador del centro de llamadas] lo jodería". Otro dice: "Jodido todos los meses por al menos 1000 EUR. Recibe pensión el día 20 / trabaja todos los martes".

Un empleado del centro de llamadas escribió sobre otro hombre: “Un hombre muy viejo / lo presioné para obtener el pago de la comisión, con la esperanza de que pueda resolverlo hoy, debe volver a llamar a las 3p.m. hora de Suecia. Un mes después, aparece otra nota: “Está en la casa de su amigo porque no tiene dinero para comer. Llamarlo el lunes, perdió 400 k”. Ese cliente era Östen Morian, de 75 años, un carpintero retirado que vive cerca del Círculo Polar Ártico en el remoto norte de Suecia. Contactado por DN, Morian confirmó que había perdido alrededor de 400.000 coronas suecas (alrededor de 40.000 dólares) por los estafadores.

En la víspera de Año Nuevo de 2019, “William Bradley” celebró después de reportarse con uno de sus clientes más lucrativos, según las imágenes encubiertas obtenidas por el informante. Reporteros de DN y el socio de OCCRP Investigace.cz rastrearon a la víctima, quien vive en un pequeño pueblo de República Checa. Desde que realizó su primera inversión en noviembre de 2019, ha perdido más de 200.000 dólares. 


El supuesto perfil de William Bradley usaba la foto del conocido vendedor estadounidense y orador motivacional Marc Wayshak.

A pesar de ser experto en tecnología, accedió a la solicitud de "William Bradley" de instalar el programa TeamViewer, un producto de software disponible comercialmente que permite el acceso remoto a los computadores y que el centro de atención telefónica utilizaba con frecuencia para "ayudar" a los clientes con transferencias bancarias y aplicaciones a préstamos. En el caso ecuatoriano, a las víctimas se les incentivó a instalarse el programa AnyDesk, también para control remoto de las computadoras.

Con el fin de que las víctimas se demoraran en darse cuenta de que su dinero se había perdido, el equipo de retención de Milton Group desplegó una serie de estafas diferentes, que incluyen lo que se conoce internamente como "llamada del banquero", "llamada del servicio de impuestos" y una "llamada de un oficial de lavado de dinero", según Alexey. Varios miembros del equipo de retención fueron reclutados para hacerse pasar por estos funcionarios.

Las llamadas telefónicas amenazantes luego eran respaldadas por cartas falsas de organismos como el servicio de impuestos  del Reino Unido o la Autoridad de Conducta Financiera, así como de bancos genuinos como Barclays y Nordea. Los ejemplos proporcionados a los periodistas por las víctimas están llenos de errores ortográficos, incluidas las frecuentes afirmaciones de que las cartas están "CONFIRMADAS POR EL GUVERNADOR" de varios países o bancos.

"William Bradley" aparece en varios informes policiales suecos presentados por víctimas y obtenidos por DN, pero todos también fueron cerrados con poca investigación. 

El rastro del dinero

Los periodistas no pudieron encontrar evidencia de que el dinero supuestamente invertido por alguno de los “clientes” de Milton Group haya sido usado como se prometió.

En cambio, los pagos en efectivo fueron enviados a través de compañías como Western Union a individuos en una variedad de países, incluidos Colombia y Uganda. 

Las transferencias de banco a banco se realizaron a través de Clear Junction Ltd, una empresa regulada en el Reino Unido propiedad del ciudadano israelí Dmitri Kats. (En una respuesta por escrito, Kats dijo que Clear Junction "lleva a cabo todas las verificaciones necesarias requeridas por la legislación del Reino Unido, así como según las mejores prácticas de la industria financiera y nuestros estrictos procedimientos internos". Dijo que no podía comentar sobre si Milton Group era un cliente, debido a requisitos de confidencialidad).

Les dijeron a las víctimas que depositaran su dinero en las cuentas de Clear Junction a nombre de personas, mientras que el personal del centro de llamadas recibió instrucciones de asegurarse de que no se mencionaran términos como "cripto", "inversión" o "marca" en los documentos de transferencia.

Un tipo de estafa extendido en todo el mundo

El fraude a escala industrial llevado a cabo por Milton Group es parte de una ola de estafas impulsadas desde call centers que se han extendido por el mundo en los últimos años, seduciendo víctimas con el atractivo de ganar dinero rápido en una inversión de moda: opciones binarias (apostando a que los precios suban o bajen), los intercambios de divisas (a veces conocidos como forex) y, más recientemente, las criptomonedas como bitcoin.

Israel fue el epicentro de este tipo de estafas hasta que el país prohibió el comercio binario en 2017. Una fuente de la policía española le dijo a El Confidencial, un diario digital español, que los estafadores comenzaron a "exportar" sus tácticas desde Israel a países como Ucrania, Bulgaria, Albania y Chipre.

La fuente dijo que la policía española estaba rastreando varios de estos presuntos grupos de estafadores de “call-centers”, incluido uno en Tirana, Albania, que recibía 10 millones de euros a la semana, o más de medio billón de euros al año. (No es claro si este centro podría estar vinculado al Milton Group).


Israel fue el centro de este tipo de estafas hasta el 2017. Luego sus tácticas se habrían exportado a países como Ucrania, Bulgaria, Albania y Chipre.

En Estados Unidos, las autoridades han sido agresivas en la búsqueda de estos estafadores, y el año pasado condenó a Lee Elbaz, expresidente de Yukom Communications, con sede en Israel, quien fue declarado culpable de orquestar un fraude de opciones binarias de 145 millones de dólares que operaba de manera muy similar al Milton Group. Quizás por eso, les dijeron a los empleados de Milton que no tuvieran como blanco a víctimas de Estados Unidos, según el informante. También les pidieron que evitaran llamar a Israel ya que los propietarios de la empresa eran de allí.

Las unidades nacionales de delitos cibernéticos que han hablado con OCCRP y sus socios dicen que son conscientes del problema y que trabajan en estrecha colaboración con otras autoridades.

Pero muchas de las víctimas de Milton Group, entrevistadas por OCCRP y sus socios, no reportaron sus pérdidas a la policía local o encontraron que éstas no estaban interesadas en investigar. Nunzia Ciardi, la principal oficial de policía de Italia en la lucha contra el delito cibernético, dijo que creía que todavía había un subregistro masivo del problema porque la mayoría de las víctimas estaban demasiado avergonzadas para admitir que habían sido estafadas.

Aleksander Fjeldvær, jefe de delitos cibernéticos para el banco más grande de Noruega, DNB, dijo que los bancos estaban en alerta, pero que a menudo tenían dificultades para convencer a los clientes de que estaban siendo estafados debido a lo realista que era la tecnología de los estafadores y a la intensidad de su manipulación psicológica.

“Puedes iniciar sesión en una página donde puedes ver cuánto dinero has invertido y un gráfico que muestra el progreso. Muestra que tu dinero está creciendo y tú quieres que continúe el crecimiento, así que inviertes más dinero”, dijo Fjeldvær.

Y agregó: “Cualquiera puede ser engañado. Es comprensible que si ves tu inversión y hablas con una persona extremadamente convincente, creas esto”.

Sin embargo, las autoridades suecas ya abrieron una investigación sobre Milton Group con base en la extensa evidencia que entregó el informante, y han estado en contacto con Europol para obtener ayuda para lanzar una investigación transfronteriza.

La Policía ecuatoriana alienta a las denuncias

La Unidad de Delitos informáticos de la Policía ecuatoriana confirmó a Plan V que no ha recibido ninguna denuncia, sobre este tipo de estafa a través de la Fiscalía. “La gente no denuncia porque piensa que son cantidades pequeñas, porque creen que no se va hacer nada y no saben que está tipificado ese delito”. En el país, las criptomonedas no está regularizada, dijeron los agentes entrevistados, pero incluso se han instalado cajero electrónicos para sus transacciones.

Dos agentes, que prefirieron el anonimato, explicaron que en el 2016 hubo un ‘boom’ por obtener criptomonedas, pues su valor fue muy alto en referencia al dólar. “Existe un mercado no legal, dentro del Ecuador, donde se puede cambiar de dólares a criptomonedas, es como un negocio de compra y venta de divisas. Se cambia de (dinero) físico a criptomonedas o entre criptomonedas, por ejemplo de bitcoin a Ethereum”.

Después, dijeron los investigadores, se instalaron empresas que cometieron estafas. Recuerdan el caso en 2017, en Cuenca, de una persona que adquirió 50.000 dólares en bitcoins. En ese tiempo, cada bitcoin costaba 20.000 dólares, es decir, compró dos bitcoins y medio. Una empresa le ofreció un mayor rendimiento y le incentivó a que invierta con ellos. El hombre lo hizo. La empresa le creó su usuario y contraseña para que gestione su dinero. La víctima transfirió de su dinero desde su billetera electrónica. La empresa, al tener su clave, hizo una segunda transferencia y le quitó todo su dinero.

UNA CRIPTOMONEDA ES UNA MONEDA VIRTUAL CREADA GRACIAS A UN CÓDIGO COMPUTARIZADO. SON COMPLETAMENTE DESCENTRALIZADAS, ES DECIR, NO SON CONTROLADAS, NI SUPERVISADAS POR NINGÚN GOBIERNO. EL USO DE LAS CRIPTOMONEDAS PARA FINES LÍCITOS SE REALIZA BAJO EL ANONIMATO. (FUENTE: LIBERTEX)

El bitcoin tiene una característica particular: no es rastreable, aseguraron los agentes. Se puede rastrear las transacciones, es decir los envíos de una billetera a otra, pero no puede determinar dónde está esa billetera y a quién pertenece.

Una de las limitantes es que esas transacciones no se encuentran almacenadas en un país específico. Además estas transacciones fueron creadas para ser utilizadas dentro de la ‘internet profunda’, donde hacen negocios para graves delitos (pornografía, armas) y por eso su principal característica es el anonimato. “Por eso se creó la criptomoneda, cuya característica es manejar el anonimato. Nosotros hemos visto experiencias de otros países y saber quién está detrás de una billetera que maneja mucho dinero es difícil”, dijeron los policías.

En los testimonios que recogió Plan V, uno de ellos fue incentivado a comprar bitcoins. Según la Policía, se debería justamente para evitar el rastreo de la transacción. Otras víctimas ecuatorianas reportaron haber hecho transferencias internacionales. Según los agentes, el retorno de ese dinero al país de origen es muy complejo.

El problema de los subregistro de este tipo de denuncias no solo pasa en Ecuador. Nunzia Ciardi, jefe de policía de Italia en la lucha contra el delito cibernético, dijo que a pesar del aumento en las quejas sobre el delito cibernético en Italia, de 17 en 2018 a 49 en 2019, creía que todavía había un subregistro masivo del problema porque la mayoría de las víctimas estaban demasiado avergonzadas para admitir que habían sido estafadas.

De hecho, decenas de víctimas de Milton Group que hablaron con OCCRP describieron la pena y la vergüenza de haber sido estafados, combinada con una sensación de esperanza y emoción que los mantuvo enganchados.

Los medios participantes: 

- Dagens Nyheter, Suecia
- OCCRP Sarajevo
- Helsingin Sanomat, Finlandia
- VG, Noruega
- Politiken, Dinamarca
- OCCRP América Latina 
- La Nación, Argentina
- Plan V, Ecuador
- Revista Semana, Colombia
- Aristegui Noticias, México
- Convoca, Perú
- América Economía, Chile
- El Confidencial, España
- McClatchy/Miami Herald, USA
- The Guardian, Reino Unido, Australia
- Oštro, Slovenia, Croacia
- IRPI/La Stampa, Italia
- KRIK, Serbia
- investigace.cz,Republica Checa
- Siena.lt, Lituania
- Times de Israel
- Investigatívne centrum Jána Kuciaka, Eslovaquia
- RISE Project, Rumania
- Direkt36, Hungría

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Ecuador entre los países afectados por ‘la gran cripto estafa’
 


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