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26 de Enero del 2021
Investigación
Lectura: 23 minutos
26 de Enero del 2021
Susana Morán
En Ecuador se lavan miles de toneladas de desechos plásticos sucios de EEUU
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En agosto de 2020, comunidades aledañas a Tambilloyacu denunciaron la contaminación de este afluente con picadillo de plástico proveniente de Paraíso. La empresa hizo la remediación y aseguró que este fue su mayor incidente. Los pobladores dicen que ese problema lleva años. Captura de video de Jorge Anhalzer

 

La empresa Productos Paraíso trae al Ecuador miles de toneladas de desechos de tubos de riego de los campos de Misisipi. El 50% de estos cargamentos es tierra, pues los tubos plásticos llegan sucios. A su vez usa grandes cantidades de agua para su proceso de reciclaje. La empresa dice que estos materiales después de ser industrializados son nuevamente exportados. En el mundo, hay preocupación por este comercio de residuos. Las autoridades desconocen esta situación.


Lea aquí la PRIMERA PARTE de esta investigación: EEUU envía a Ecuador más de 100 contenedores mensuales con sus desechos plásticos.


En medio de extensos pastizales y sembríos, está Productos Paraíso del Ecuador. Ubicada en Tambillo, una parroquia del cantón Mejía a 45 minutos de Quito, la imponente empresa puede ser vista desde lo lejos. A su alrededor siempre hay movimiento y tráfico. Vehículos pequeños y grandes llegan frecuentemente con diferentes materiales para el reciclaje. Paraíso, que es conocida por sus colchones, es una de las más grandes recicladoras no solo del país sino de Sudamérica, a decir de sus propios gerentes. Pero también es la principal importadora de desechos plásticos en Ecuador provenientes desde Estados Unidos.

Pero estos residuos que importa llegan al país sucios. La empresa destina miles de litros diarios para lavar esos desechos extranjeros en su planta de Tambillo. Así lo confirmaron sus gerentes en una entrevista con este medio a la que accedieron después de más de dos meses de insistencia. Plan V, desde el 2019, ha seguido este tema después de que The Guardian publicara sobre el envío de miles de toneladas de desechos plásticos, por lo general sucios y difíciles de reciclar, desde Estados Unidos hacia países en vías de desarrollo, como Ecuador.

Estos desechos sucios, contaminados con comida o tierra que envía Norteamérica, han sido un tema de preocupación mundial. China le puso candado a ese tipo de importaciones desde el 2017 porque, dijo, ya no quería ser el botadero de la basura del mundo. Estados Unidos, que es el principal exportador de estos desechos, buscó nuevos mercados en Asia. Ahora también está despuntando en América Latina. De hecho, Ecuador se ha convertido en el tercer país de la región que más recibe sus residuos, solo detrás de México y El Salvador, como se explica en la primera parte de esta investigación


Cuatro altos ejecutivos de la empresa Productos Paraíso habalron con este medio y mostraron una presentación con datos e información sobre las actividades de la empresa.

Estados Unidos, que es el principal exportador de estos desechos, buscó nuevos mercados en Asia. Ahora también está despuntando en América Latina.

Pero en aquella primera alerta, The Guardian no incluyó qué tipo y cómo llegan estos desechos al país. La respuesta la han dado los mismos empresarios que usan estos desperdicios en sus procesos industriales y son los principales importadores de estos materiales. Ellos sostienen que deben realizar estas importaciones ante la falta de material reciclado en Ecuador.

Una paradoja para un país que entierra el 96% de su basura. En el 2018, se fueron a los botaderos la cifra colosal de 531.461 toneladas de plástico, lo que equivale al peso de más de 350.000 vehículos medianos, como lo contó este medio en un artículo previo. Magdalena Donoso, coordinadora en América Latina de la Alianza Global para Alternativas a la Incineración (GAIA, por sus siglas en inglés), recordó que en Ecuador, un 48% de los 221 gobiernos descentralizados depositan los residuos de sus ciudades en basurales a cielo abierto. Ecuador consta en la lista de los países con deficiencias para procesar sus desechos sólidos.

En la región, según GAIA, 40 millones de personas no tienen acceso a la recolección de residuos y 30.000 toneladas de residuos no se recolectan de ninguna manera en la región.  “Hay mucho que resolver en nuestra región en cuanto a gestión de los residuos como para sumar el problema de la basura de otros a los complejos desafíos ya existentes en los países de América Latina en esta materia”, afirmó Donoso.

En los últimos dos años, más de 36 empresas asentadas en el país han realizado este tipo de importaciones. Eso implica un aumento vertiginoso: en el 2014 solo se registraron importaciones de cinco empresas.

Miles de desechos con tierra

De acuerdo a las bases de datos obtenidas para esta investigación -que tuvo el apoyo de la Universidad Andina Simón Bolívar y de la Alianza Basura Cero Ecuador- Paraíso se ha convertido en los últimos cinco años en la mayor importadora de esos desechos. Entre 2016 y 2020, compró 17.783 toneladas, eso significa más de 650 volquetas llenas de estos materiales. De ellas, el 70% llegó desde Estados Unidos, de acuerdo a los datos de Datasur. Esta es una firma especializada en comercio exterior y gracias a una alianza periodística con la Revista Gestión se logró obtener registros de estas importaciones en Ecuador, entre 2014 y 2020.

Los gerentes de Paraíso explicaron que el principal material que importan desde Estados Unidos son desechos de tubos de riego, de la marca Polypipe, que usa la industria agrícola. La empresa informó que estos desperdicios provienen del estado de Misisipi. Son usados para los sembríos de arroz, maíz, caña de azúcar, fréjol. Cuando termina la vida útil de estos tubos, son enrollados -porque son flexibles- y enviados por vía marítima al Ecuador.


Paraíso (arriba) está ubicada cerca de dos rellenos sanitarios. El de Romerillos, que recibe la basura del cantón Mejía, y el del Inga, a donde llegan los desperdicios de Quito. Entre ambos entierran más de 2.000 toneladas de basura al día. La empresa dice que no hay la suficiente materia prima para su reciclaje, por eso importa. El reciclaje en ambas ciudades, sobre todo en Quito es mínimo. Nancy Banda (abajo), representante de la Asociación de Recicladores de Romerillos, afirma que en la pandemia les han pagado menos por el material que recicla. 

Entre 2016 y 2020, compró 17.783 toneladas, eso significa más de 650 volquetas llenas de estos materiales. De ellas, el 70% llegó desde Estados Unidos.

Los directivos afirmaron que prácticamente el 50% de la carga es tierra porque son tubos que se usan en la agricultura. Es decir, si en el 2020 importaron más de 4.000 toneladas de desechos, 2.000 eran tierra; esto equivale a 70 volquetas llenas de ella.

Ese es un alto porcentaje si se compara con los estándares que han puesto otros países. Jan Dell, fundadora de The Last Beach Cleanup, una iniciativa norteamericana que lucha contra la contaminación de plásticos, contó a Plan V que China y Hong Kong han establecido un límite de 0,5% a la contaminación de los desechos que llegan a estos países. Por ejemplo, Hong Kong cambió sus normas para este tipo de importaciones en septiembre del 2020. Su objetivo es permitir el ingreso de desechos lo más limpios posibles. Hong Kong anunció que para este tipo de importaciones, desde el 2021, las empresas deberán notificar al Departamento de Protección Ambiental de ese país y deberán incluso enviar fotos de la carga.

En opinión de Dell, países como Ecuador deberían preocuparse por los residuos plásticos que las empresas importan de Estados Unidos. “Los daños que se han causado en los países asiáticos también pasarán en América Latina. Peor aún, el reciclaje de plástico requiere mucha agua y genera aguas residuales sucias. Muchos países de América Latina tienen escasez de agua”.


Los pellets de plástico (arriba) son el resultado del reciclaje de desechos de este material, que implica un proceso de varios lavados y pulverización. Esos 'arroces de plástico' son procesados para elaborar nuevos productos como fundas (abajo), mangueras, etc.

Paraíso no es la única empresa a la que le ha llegado desechos plásticos sucios. Nelson de la Vega, otro empresario del sector plástico, dijo que conoció el caso de un colega que en este tipo de importaciones provenientes de China recibió arena. Mientras que Patricio Avellán, gerente general de CERSA, contó que en una importación realizada en el 2018, el 20% del cargamento tuvo que ser desechado a la basura. Esta empresa compró botellas recicladas PET, pero el material llegó mezclado con otros productos como cartón, láminas de aluminio y otros tipos de plásticos. Llegaron desde Estados Unidos y México. Este empresario explicó que, para poder llenar las capacidades de las plantas recicladoras, se necesita traer materias primas de otros lados. Los mismo sostuvo Paraíso que justificó estas importaciones porque los desechos post consumo del Ecuador no abastecen la capacidad instalada de sus maquinarias.

Nadie paga para traer basura, para que la basura se vaya al basurero y perder la plata”, resaltó Avellán elevando su tono de voz para hacer énfasis en su argumento. Aunque este empresario dijo que hizo estas importaciones una sola vez debido a esa mala experiencia.

Plan V solicitó entrevistas con 16 empresas que han importado estos materiales. Únicamente tres aceptaron. De ellas, solo CERCA y Paraíso hablaron del arribo de desechos que no pudieron ser reciclados o sucios. Mientras que la tercera empresa, Reciplásticos afirmó que los desechos que importó desde República Dominicana y Panamá estuvieron aptos para el reciclaje.

Estos desperdicios han sido usados sobre todo por las industrias recicladoras, metalúrgicas, de plásticos y de empaques y envasado de productos, así como en la fabricación de películas de polipropileno. En Ecuador, diez compañías lideran el ranking de las mayores importadoras, entre ellas Promaplast, Enkador, Exporecicla, Fundametz, Tubytek, entre otras. Ninguna de estas últimas accedió a la entrevista o concretaron una cita.

Lavar los desechos extranjeros

Estos desechos plásticos deben ser lavados antes de convertirse en materia prima. Para sus procesos productivos, Paraíso usa grandes cantidades de agua. Son alrededor de 168 metros cúbicos diarios de agua o 168.000 litros diarios. Eso es alrededor de tres piscinas medianas, según datos proporcionados por los gerentes. Al mes, serían 5’040.000 de litros de agua o 105 piscinas medianas. Con esa cantidad, no solo lavan los desechos de las granjas norteamericanas sino los plásticos de invernaderos y de bananeras ecuatorianas que recolectan para el reciclado.

Pero la empresa afirmó que esos 168 metros cúbicos son reusados permanentemente desde que mejoró su planta de tratamiento de aguas residuales, según la empresa.  Esta reutilización del agua, sostuvo, fue posible gracias a una mejora en su planta de tratamiento en el último año. Según Paraíso, tuvo que hacer este cambio porque hubo más demanda de plásticos con materiales reciclados, por efecto de la nueva normativa de plásticos de un solo uso.

Antes de eso, realizaba descargas directas a la quebrada Tambilloyacu de aguas con arcilla o lodos, de sus excedentes de aguas residuales después de que estas pasaban por la planta de tratamiento y las piscinas de sedimentación, explicaron los gerentes. Pero estas descargas siempre estuvieron bajo los parámetros permitidos, agregaron.

Los gerentes de la empresa afirmaron que estas importaciones llegan con un certificado de análisis llamado CRETIB, que especifica si la carga tiene algún grado de toxicidad, si es corrosiva, reactiva, explosiva o de riesgo biológico. Si la carga tiene una o más de estas características, es considerada como desechos peligrosos. Paraíso realiza este análisis por muestreo y no a toda la carga. Previa a la descarga se fumiga estos plásticos para prevenir el contagio del COVID-19, según Paraíso.

“Los daños que se han causado en los países asiáticos también pasarán en América Latina. Peor aún, el reciclaje de plástico requiere mucha agua”, Jan Dell.

Micropicadillo de plásticos a los afluentes

Pero Paraíso ha sido cuestionada por su manejo ambiental. A finales de agosto del 2020, aparecieron en redes sociales denuncias de habitantes de las comunidades asentadas cerca de la quebrada Tambilloyacu contra Paraíso. Esta quebrada está a pocos metros de la empresa y es una de las principales microcuencas del sector. Contaron que se produjo una contaminación con aguas negras y plástico molido. Hablaron también de malos olores y que esta situación llevaba alrededor de seis años. Vecinos de la empresa que fueron entrevistados para esta investigación coincidieron en que estas molestias tienen largo tiempo. Paraíso se dedica desde hace 30 años al reciclaje.

Una habitante, que prefirió no publicar su nombre, contó que esa quebrada es el vertedero de todas las empresas del sector. En algún momento hubo peces, pero estos han desaparecido, afirmó. Pero en relación a Paraíso, aseveró que esos desfogues datan desde hace 24 años cuando la empresa compró un terreno, al frente de la planta principal, donde ubicó su planta de tratamiento. La empresa y la planta de tratamiento se conectan por una tubería que cruza la calle de forma subterránea. A su vez, de la planta de tratamiento sale otra tubería que apunta a la quebrada. Esa tubería ya no funciona, aseguraron los gerentes de Paraíso.

El hacendado Jorge Anhalzer fue uno de los denunciantes de la contaminación registrada en agosto del 2020. La quebrada Tambilloyacu es un afluente que llega al río San Pedro y este a su vez desemboca al río Guayllabamba, que se conecta con el río Esmeraldas y este último llega al Océano Pacífico. Coincidió en que este problema que ha generado la empresa lleva muchos años y que cada cierto tiempo se producían estos eventos de contaminación con plástico. Alzaner vive a la orilla de la quebrada. Dijo que las cantidades de plástico que pudo observar no eran abundantes, pero sí se presentaban de forma constante. Contó que se ha quejado muchas veces sin éxito, pero en esta última vez sí hubo respuesta. Afirmó que Paraíso contrató una empresa para que remedie los daños y destacó esa labor. “Fueron 20 toneladas de plásticos que se recogieron de la quebrada”, informó.

Video publicado por el señor Jorge Anhalzer, en agosto de 2020. Él ha registrado la contaminación en la quebrada Tambilloyacu, uno de los principales afluentes de cantón Mejía.

Asimismo, Miguel Medina, presidente Junta Parroquial Tambillo, comentó que los lodos que se vertían a la quebrada eran producto del lavado de los desechos plásticos que van al reciclaje. Antes de la pandemia, hubo una inspección del Ministerio de Ambiente a la empresa a la que asistió René Caiza, vicepresidente de esta Junta Parroquial. En esa visita, de diciembre del 2019, los encargados de Paraíso mostraron los planos para mejorar la planta de tratamiento.

Roberto Hidalgo Pinto, alcalde de Mejía, estuvo al tanto de este episodio con Paraíso. En la entrevista para esta investigación, dijo que para abordar el caso trabajaron en conjunto con el Ministerio de Ambiente y sectores ciudadanos que llamaron la atención de las autoridades por esa contaminación. Asimismo, participó la Agencia de Regulación y Control del Agua.

Iván Reinoso, director de Gestión Ambiental de este Municipio, detalló que la empresa tiene un permiso ambiental que es controlado por Ambiente para sus operaciones de reciclado. El funcionario coincidió en que la causa del incidente fue un mal funcionamiento de la planta de tratamiento. “Fue una pérdida (para la empresa) porque todo material lo reutilizan”, dijo.

En la entrevista, los gerentes confirmaron el incidente del agosto del 2020 y alegaron que se trató de un error humano al momento de mejorar su planta de tratamiento de aguas residuales. Según ellos, la quebrada Tambilloyacu es el centro de desfogue de esa parroquia y de un montón de descargas pequeñas de los moradores que habitan cerca a ese afluente. “Entonces es considerado como un río negro. Pero al ser una empresa siempre somos mal visto”, dijo Gabriela Herrera, jefe de Seguridad, Salud y Ambiente. Informó que en esa ocasión se desfogó micropicadillo de plástico.

Los directivos afirmaron que en la historia de la empresa ese ha sido el incidente más grande y aseguraron que sus operaciones han cumplido con las normas ambientales.


La empresa está rodeada de cultivos y pastizales. Antes de mejorar su planta de tratamiento, desfogaba los excedentes de sus aguas residuales a la quebrada Tambilloyacu.


La quebrada Tambilloyacu es una microcuenca de que llega al río San Pedro. Este a su vez es afluente del río Guayllabamba, que se conecta con el río Esmeraldas y este último llega al Océano Pacífico.

La tierra no es pérdida

Ante la pregunta de si traer cargamentos con tierra representaba una pérdida para la empresa, los gerentes de Paraíso respondieron que aun así es un negocio por el precio que pagan en el exterior y luego el precio que cobran cuando exportan nuevamente estos materiales en nuevos productos.

Paraíso vuelve a transformar esos desechos en tuberías, que nuevamente son exportados a Estados Unidos. “Tenemos la tecnología y de alguna manera estamos dando trabajo a la gente ecuatoriana al traer estos desperdicios, generar este producto y al exportarlos generamos divisas”. Según las cifras de la empresa, el 61% de lo que se importó se volvió a exportar en productos reciclados hacia diferentes países, sobre todo a Estados Unidos. En el 2018, solo al puerto de Miami llegaron 1.777 toneladas de tuberías recicladas. Según la empresa, está resolviendo el problema de disposición final que tienen los agricultores norteamericanos.

Pero para GAIA, una organización que ha seguido de cerca el avance de las importaciones en la región, el comercio transfronterizo de plásticos hacia Ecuador da cuenta del absurdo de un sistema que antes de hacerse cargo de su propio problema, atrae otros más para sumar a la carga de dificultades, con enormes limitaciones de fiscalización y monitoreo que hacen aún más inmanejable el panorama.

Durante esta investigación fueron consultados los ministerios de Ambiente, Producción, así como el Servicio Nacional de Aduanas. Ninguno ha realizado controles, pese a la normativa existente como se explica en la primera parte de esta investigación.

En junio de 2019, el Programa Nacional para la Gestión Integral de Desechos Sólidos del Ministerio de Ambiente recomendó realizar inspecciones a empresas que hayan importado estos residuos para verificar si los están aprovechando efectivamente. Esa sugerencia consta en un oficio de respuesta a la asambleísta Marcela Aguiñaga, quien pidió información al MAAE sobre la entrada de desechos plásticos al Ecuador, después de la publicación del medio londinense The Guardian.

¿Cuántas inspecciones se han realizado, a qué empresas y cuáles han sido los resultados?, fue la pregunta que se hizo durante esta investigación a Ambiente. Por correo electrónico contestó que esa cartera de Estado, conjuntamente con el Ministerio de Producción, ha establecido una propuesta para la ejecución de inspecciones periódicas a las instalaciones de las empresas que utilizarán residuos plásticos no peligrosos y su debida industrialización.

Esa propuesta es parte del Acuerdo Interministerial para “Expedir la regulación para el control de la gestión de los residuos y desechos plásticos no peligrosos utilizados como materia prima en procesos industriales”, cuya elaboración aún seguía en análisis hasta el cierre de esta investigación.

Ambiente dijo que adicionalmente “se realizarán auditorías de trazabilidad de uso de la materia prima con respecto a la cantidad autorizada en la importación, los registros de control de materia prima, de mermas, desperdicios y la bitácora de desechos”. 

Pero estos controles no han empezado. El MAAE culpó a la emergencia sanitaria el retraso de esas inspecciones en las empresas. Mientras tanto, asegura que “mantiene un control mediante registros administrativos”.  ¿Cómo se realizan esos controles?  En una entrevista telefónica para la ampliación de las respuestas enviadas por escrito, Diego Teca, entonces gerente del Programa de Gestión Integral Desechos Sólidos de este ministerio, dijo que anualmente requieren información a las empresas sobre cómo están trabajando en sus áreas productivas, principalmente las que reciclan botellas PET.

Teca mencionó que estas obligaciones son parte del Acuerdo Interministerial 17-120 para el Uso de R-PET en la fabricación de botellas plásticas para bebidas, que tiene la finalidad de prevenir y reducir su impacto sobre el ambiente y un manejo eficiente de recursos económicos. Las industrias deben presentar informes en los que consten, por ejemplo, las facturas de la compra de materia prima y de sus ventas. Pero esto solo sirve para un solo sector de las industrias que realizan reciclado. Las importaciones de desechos y sus usos siguen siendo un claroscuro en Ecuador.

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