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25 de Septiembre del 2013
Investigación
Lectura: 26 minutos
25 de Septiembre del 2013
Redacción Plan V
Los impactos de la "mínima huella"

Fotos: cortesía

Las huellas de los animales salvajes son visibles en el fango del nuevo campamento del bloque 31.

 

Para explotar el ITT será necesario colocar tanques para insumos y combustibles, similares a estos. 

 

Tanques, motores y otros aparatos que producen altos niveles de ruido se están colocando en la zona de explotación petrolera. 

 

En dormitorios como estos descansan los trabajadores de Petroamazonas EP, en la zona del bloque 31.

 

Estas carpas alojan a los trabajadores de bajo rango, pero carecen de aire acondicionado y otras comodidades. 

 

Piscinas de este tipo sirven para almacenar desechos de la explotación petrolera. 

 

A la postre, se levantarán en medio del Yasuní, en los campos del ITT,  torres de perforación similares a estas. 

 

Petroamazonas tiene un completo informe sobre toda la infraestructura que se debe construir en el ITT para su explotación. Aquel refleja un impacto ambiental mayor al que anuncia la propaganda oficial.

El Ecuador cuenta con reservas disponibles de apenas 2240 millones de barriles que, a una tasa de 504 000 barriles diarios extraídos, proyecta un horizonte de 12 años, hasta el año 2025, en que se agotarán los yacimientos.

El alma del plan del Buen Vivir, que guía los pasos del cambio de la matriz productiva, es dejar en la prehistoria el extractivismo y el consumo de combustibles fósiles. Pero, a pocas semanas de haber revelado al país y al mundo la revolucionaria propuesta de cambiar la matriz productiva y energética, de dejar bajo tierra la Iniciativa Yasuní ITT,  el presidente Rafael Correa dio una señal absolutamente contradictoria de su política económica y ambiental. Por medio de Decreto Ejecutivo y en cadena nacional, anunció la decisión de explotar petróleo en el tren estructural Ishpingo-Tambococha-Tiputini ITT, iniciando para ello la Fase 1, llamada explotación temprana de Tiputini y Tambococha, un proyecto madurado y aprobado desde el año 2008, en sesión del Directorio de Petroecuador, que contó con la presencia del presidente  Rafael Correa, Wilson Pastor, Galo Chiriboga y el alto mando de la Fuerza Naval, a esa fecha a cargo de la administración de la empresa pública petrolera. Al declarar la iniciativa Yasuní-ITT, que consistía en obtener alrededor de 3500 millones de dólares de la comunidad internacional para no realizar actividades extractivas en la reserva de la biósfera, el presidente Rafael Correa justificaba la decisión, con el argumento de que esos recursos permitirían erradicar la miseria; un balde de agua fría para quienes creían estar entre las diez mejores economías del mundo. Destacó que es una de las decisiones más difíciles que ha tomado en su gobierno y que el impacto ambiental será apenas el uno por mil de la reserva Yasuní.

Después de haberse comprometido con la iniciativa del Plan A, Rafael Correa aseguró que esta vez, su compromiso con el Plan B se basaba en una supervisión personal del proceso de explotación. En sus declaraciones, señaló que el mundo “nos ha fallado” y afirmó que el factor “fundamental” de este fracaso se basa en una “global hipocresía”, pues la “lógica que prevalece no es la justicia, sino la del poder”.

Mapa petrolero del Ecuador

Mapa proyecto de explotación ITT-Bloque 31

Las últimas reservas de crudo

Las reservas probadas totales de petróleo, confirmadas por el ministerio de Recursos Naturales al año 2013, ascienden a 3200 millones de barriles. En estas se incluyen 960 millones del tren estructural ITT (920 MM/bbl) y del bloque 31 (40 MM/bbl) cuya explotación, hasta el momento, tiene restricciones constitucionales. Sin considerar el crudo de esos dos bloques, el Ecuador cuenta con reservas disponibles de apenas 2240 millones de barriles, que a una tasa de producción diaria de 504 000 barriles, proyectan un horizonte de 12 años, hasta el año 2025, en que se agotarán los yacimientos.

Durante el período revolucionario, pese a importantes recursos económicos invertidos en el área de exploración y producción, –entre el 2011 y el 2012 se invirtieron USD 3449 millones– no se logró incorporar nuevas reservas de crudo. El único potencial hidrocarburífero con que se cuenta es el ITT, descubierto por Petroecuador hace más de 20 años. Lo que se hizo fue impedir una caída mayor de la producción, que pese a todo cayó de 530 000 barriles día en el 2006, a 504 000 en el 2013. Varios técnicos cuestionan los métodos aplicados, que evidenciarían una sobreexplotación de los yacimientos. De acuerdo con cifras del Banco Central de Ecuador (BCE), entre los años 2007 y 2013 se explotaron  1 268 000 000 millones de barriles de petróleo, por las empresas públicas Petroecuador, Petroamazonas y las compañías privadas. Es decir que, en los seis años de gobierno se obtuvo un volumen de petróleo superior a las reservas ubicadas en el subsuelo del Parque Nacional Yasuní, de cuya explotación o no, según el gobierno, dependería salir de la crisis y enfrentar la pobreza del país.

Las actividades de prospección símica 3D representan la etapa más intrusiva en el proceso de exploración petrolera. Se trata de un método que hace posible una visión del subsuelo y de las estructuras geológicas de la zona

El Plan B de los taladros

Sin embargo, durante los años 2008, 2010 y 2011, mediante responsabilidad compartida, entre la EP Petroecuador y la EP Petroamazonas se adelantaron a desarrollar los estudios, trámites y requerimientos solicitados por el Ministerio de Recursos Naturales no Renovables, para completar la fase previa al desarrollo del proyecto: sísmica 3D, estudio de impacto ambiental y plan de manejo del Plan B, Tambococha y Tiputini. Adicionalmente, la EP Petroamazonas ha mantenido comunicación y acercamientos permanentes con las comunidades del área de influencia del proyecto, denotando un claro interés en desarrollar el Plan B incluso años antes de su aprobación.

Para junio del 2011, el Estudio de Impacto y Plan de Manejo Ambiental del Proyecto de Desarrollo y Producción de los campos Tiputini y Tambococha (Plan B) ya estaba listo y contenía los antecedentes, objetivos, inspecciones, análisis de los posibles conflictos socio-ambientales y observaciones en general relacionados a la actividad extractiva de la zona. Este informe fue propuesto por Petroamazonas, llevado a cabo por la empresa consultora Energy Consulting Environmental, realizado en la provincia de Orellana, cantón Aguarico, parroquia Tiputini y presentado el 12 de junio del 2011.

Durante el correísmo, la explotación petrolera se ha elevado con relación a décadas pasadas. 

Jorge Glas Espinel, Wilson Pastor, José Serrano entre otras autoridades, encabezan la lista de actores sociales involucrados en el desarrollo del plan que buscaba hacer una consulta previa a las comunidades que se encuentran dentro del área de influencia. Las conclusiones y posibles conflictos socioambientales que se revelan en el documento son difíciles de ignorar. Los puntos mencionados van desde preocupaciones por la contaminación del río por depósitos de residuos o por pobladores que utilizan servicios de embarcaciones, la oposición de ciertos pobladores a explotar recursos en el parque nacional, requerimiento de indemnizaciones a pobladores por uso de tierras, contaminación del río por depósito de aceites usados por los motoristas de Petroamazonas, accidentes por malas maniobras de motoristas de la empresa que explotara los hidrocarburos y, lo más alarmante, el impacto ambiental negativo por mal manejo de productos peligrosos.

Las consultorías y análisis previos a la aceptación del Plan B, son varios. Petroamazonas tiene en su poder otro amplio estudio realizado en el 2011 por la empresa E&E Consulting, en el cual se distinguen capítulos dedicados estrictamente a las funciones y pasos a seguir en la explotación de los campos Tambococha y Tiputini que conforman el Plan B.

Este último trámite fue impulsado por el Ministerio de Recursos Naturales no Renovables, dejando la responsabilidad en Petroamazonas y Petroecuador con el fin de desarrollar paralelamente a la iniciativa Yasuní-ITT el Estudio de Impacto Ambiental del Plan B.

Según el informe, por razones operativas Petroamazonas fragmentará el desarrollo de las actividades de este proyecto en dos fases, la Fase I que corresponde al desarrollo del campo Tiputini, el cual involucra actividades en el área que se encuentra fuera de la zona protegida. La fase II, estaría en cambio sujeta a los resultados que se obtengan de la ejecución de la prospección sísmica 3D que se ha planeado ejecutar en la zona con la finalidad de obtener información sobre la configuración de las estructuras y uso de herramientas que optimicen el desarrollo del campo Tambococha.

Las actividades de prospección símica 3D representan la etapa más intrusiva en el proceso de exploración petrolera. Se trata de un método que hace posible una visión del subsuelo y de las estructuras geológicas de la zona con miras a la ubicación de pozos de exploración. A través de una señal (cargas explosivas o caída de un peso) se provoca una onda de choque que se propaga por las capas del subsuelo. Esta etapa exploratoria involucra una amplia e intensa ocupación territorial a través de la apertura de una gran cantidad de trochas.

El 30 de diciembre del 2008, mediante un oficio dirigido al exministro de Minas y Petróleos, Derlis Palacios, la exministra del Ambiente, Marcela Aguiñaga, solicitaba que se suspenda la ejecución sísmica 3D de manera inmediata sobre los campos Armadillo y Gabaron, por cuanto ponía en grandes riesgos a la Reserva Territorial Waorani. Sugería que el número de trabajadores requeridos era elevado y por ello la instalación de campamentos base y campamentos volantes en áreas de la selva representaba una intervención poco común que ponía en riesgo a los pueblos aislados así como también a los trabajadores petroleros; además de que el proceso significaba un gran daño ambiental a causa de la intrusión agresiva. Las consecuencias, según Aguiñaga, eran impredecibles.

Paradógicamente, el 10 de enero del 2011, el Ministerio del Ambiente bajo la tutela de Aguiñaga, mediante oficio N°001-DPO-MA, autorizó a la empresa E&E Consulting la realización del estudio de impacto para la sísmica 3D del campo Tiputini-Tambococha.

Según Petroamazonas, el área para el desarrollo de la explotación dentro del parque es de 16,8 hectáreas de 982 000 que tiene el parque en total.

El informe de E&E Consulting planteó la creciente emergencia de una nueva clase de peligros asociada al cambio climático. En zonas tan sensibles como el Yasuní, los métodos de gestión tendrían que ser exactos, sin margen de error, perfectos, pero el propio informe revela que no se podría cumplir con tan estrictos requerimientos. “El desarrollo de los Campos Tiputini y Tambococha comprende la ejecución y adecuación de las plataformas existentes y la perforación de 15 pozos direccionales en cada plataforma y 1 pozo reinyector, mismo que servirá para la disposición de los fluidos residuales resultantes de la perforación y prueba de los pozos a medidas que se vaya perforando”. En el informe se detalla además la necesidad de construir un muelle de carga y descarga en el margen sur del río Napo con una vía de acceso hasta la Plataforma Tiputini, así como la construcción de un oleoducto desde la Plataforma Tambococha, que pasando por la Plataforma Tiputini llegue hasta la CPF del bloque 31.

En este cuadro constan las áreas requeridas para construir las instalaciones necesarias para la explotación. 

También se construirán las obras requeridas para desarrollar las tareas de perforación en el interior de las plataformas: construcción de los contrapozos y bases para ubicar las subestructuras que soporten la torre de perforación, cunetas perimetrales, canales de drenaje y trampas de grasas impermeabilizadas, y vías de acceso desde el muelle a la Plataforma Tiputini, por lo cual –como cita el propio informe– se requerirán cortes de vegetación y movimientos de tierras. “Operativamente y en el mismo marco conceptual se tiene previsto que la producción proveniente de la Plataforma Tambococha, será recolectada por un ducto de aproximadamente 10 km que deberá definirse en el transcurso del proyecto”. Según cita E&E Consulting, la parte del ducto que se construya dentro del Parque Nacional Yasuní será de aproximadamente 7,1 km, quedando 2,9 km de ducto fuera de esta área protegida.
Además se construirá la siguiente infraestructura:
- Muelle de pasajeros (1,5 ha)
- Muelle de rampa de acceso para gabarras (2 ha)
- Helipuerto (1 ha)
- Sistema de almacenamiento de diésel con una capacidad de 1000 bbl (0,2 ha)
- Sistema de almacenamiento de gasolina con una capacidad de 500 bbl (0,2 ha)
- Oficina para materiales y logística. Seguridad Física (SSFF) y relaciones Comunitarias (RRCC) (0,8 ha)
- Edificio de Monitoreo Ambiental (0,8 ha)
- Campamento Militar (0,8 ha) con una capacidad para 40 personas
- Zona de Gestión de Desechos (1,5 ha)
- Bodega para almacenamiento de tuberías de perforación y demás insumos de la operación (2,4 ha)
- Shelter para contingencias (0,8 ha)

E&E Consulting recomienda, por supuesto, el máximo rigor y cuidado en el levantamiento de la infraestructura; pero la intromisión de maquinarias podría significar más inconvenientes para el entorno.

El alcance de construcción de las plataformas comprende, entre otra infraestructura, piscinas para lodos de perforación, sistemas de calentamiento, sistemas de bombeo multifásico en plataforma, sistema de generación eléctrica temporal, sistema de prueba de pozos (well testing) que incluyen separadores, tanques, flare, sistemas contra incendios, bombas, líneas de interconexión de pozos temporales y campamentos.

Como se puede visualizar, según Petroamazonas, el área para el desarrollo de la explotación dentro del parque es de 16,8 hectáreas de 982 000 que tiene el parque en total. Esa área estaría directamente influenciada y lesionada de facto por el proyecto y las condiciones regulares que implica la actividad extractivista.

Para dicha acción, la empresa consultora ha planteado la necesidad de “adecuar” las áreas de circulación; es decir, construir vías de acceso, por lo que considera la apertura de un Derecho de Vía (DDV) de 12 metros de ancho aproximadamente, provista de puentes y alcantarillas, sin especificar la longitud de la misma.

Por otro lado la construcción del muelle de carga y descarga tendrá un área de 12 hectáreas donde se ejecutará el “corte de vegetación arbustiva y limpieza del área, movimientos de tierra, rellenos, reconformación de suelo y cunetas, construcción de trampas de grasa, adecuación y nivelación de la plataforma y ubicación de campers”. Este muelle estará ubicado sobre el margen del río Napo y servirá además para almacenamiento y zona de transferencia de materiales para las operaciones; en el cual permanecerán equipos como montacargas, pallets, equipos de carga y descarga de barcazas, cabrestantes enrolladores, remolques para contenedores y cadenas de remolque. Por motivos de seguridad también se establecerá una zona con cerramiento y malla de alambre de púas, por cuanto durante la construcción se tendrá personal de operación de maquinaria pesada: retroexcavadora, tractores, motoniveladoras, rodillo, cargadora frontal y volquetas.

E&E hace énfasis en que el montaje, desmontaje y movilización del equipo de perforación y las cabinas de las diferentes compañías de servicio, estarán bajo la responsabilidad directa de las contratistas, con la supervisión de Petroamazonas EP para que se cumplan las normas de seguridad y control establecidas en la ley.

Como conclusión sobre el estudio y los trámites previos realizados para la explotación de los campos Tambococha y Tiputini, queda claro que la intervención de la petrolera no será tan sencilla como se aparenta. El impacto sería significativo y tomando en cuenta que el transporte de crudo es un factor primordial para el proceso de comercialización de petróleo, casi imposible de llevar a cabo sin conflictos, la alternativa de desarrollar el Plan B es poco saludable para el medio ambiente y los seres humanos que habitan la zona; lo cual sin duda prueba que haber dado fin a la iniciativa Yasuní-ITT, traerá consigo efectos irreversibles no sólo para las dinámicas entre las comunidades ancestrales y el ecosistema sensible que las rodea. La ilusión de cambiar a un país productivamente se ha vuelto a enfrascar en la actividad petrolera, el orgullo nacional por querer preservar el Yasuní se ha desbaratado bajo promesas y discursos limitados que se contraponen irónicamente al tan publicitado y defendido Sumak Kawsay, aquella cosmovisión tan identificada con las necesidades, derechos y relaciones entre los seres humanos y la naturaleza, hoy, una estrategia más.

La solidaridad internacional por lo tanto, no es lo único que ha faltado, sino el compromiso de un gobierno en constante contradicción con sus acciones y que aparentemente ha jerarquizado por sobre el Plan A, la necesidad de sostener un modelo irresponsable con tintes de “nueva” matriz productiva. “Pequeños” errores que se pagarán con la reserva mundial de la biósfera con mayor megadiversidad de la Tierra.

"La riqueza total de aves registradas abarca un poco más del 65% de la riqueza encontrada en los bosques amazónicos de las bajuras orientales".

Impactos en flora y fauna en Tambococha y Tiputini

La dimensión de territorio donde se desarrollará el proyecto de explotación petrolera en el Yasuní, cuenta con la presencia de una infinidad de especies animales y vegetales, además de suelos ricos en materia orgánica. El Yasuní contiene al menos 121 especies de reptiles, 596 especies de pájaros, 382 especies de peces y 204 especies de mamíferos, que convierten a la zona en uno de los conjuntos más ricos de la biodiversidad en el mundo, incluso rompe récords mundiales por su amplia gama de vida. Científicos y expertos advierten que los proyectos petroleros en el ITT representan la amenaza más grande para el Yasuní y su biodiversidad.

La empresa E&E Consulting, a través del trabajo de campo realizado por solicitud de Petroamazonas en el año 2011, con el fin de obtener un respaldo de investigación para explotar el campo Tambococha y Tiputini, revela que el área de influencia directa es de origen antrópico y el contorno de las áreas donde se desarrollará el proyecto, estaría expuesto a un riesgo entre “moderado” y “alto” en cuanto a la utilización de los suelos, ya que en estos se encuentran formaciones de arcilla, lutitas, tobáceas, yeso de edad miocénica y arenas, debido a la presencia en la zona del río Napo como principal sistema hídrico.

La fragilidad de los suelos en su capa orgánica –humus– es muy considerable según este informe, pues los suelos de esta zona son muy ricos en materia orgánica y muy fáciles de erosionar debido a la agricultura y ganadería, actividades desarrolladas básicamente para autoconsumo y subsistencia, y no regeneran su capacidad rápidamente sino todo lo contrario. Bajo estas observaciones, entonces, es fácil identificar que la intervención del proyecto TT sería altamente erosiva y dañina.

En lo que se refiere a las fuentes de agua en general, según E&E Consulting, éstas se encuentran bien preservadas y su calidad es buena debido a la poca densidad poblacional y la no existencia de poblaciones vinculadas a la explotación petrolera, por lo cual el informe es claro cuando determina que: “La apertura del DDV (Derecho de vía) y la construcción de las plataformas, es uno de los impactos más representativos de este proyecto por la alteración de la cobertura vegetal y que repercute directamente sobre la fauna debido a la alteración de su hábitat”.

Los valores de los índices de diversidad de mastofauna registrados para el estudio de la línea de flujo fueron mediana y altamente diversos según revela el mismo estudio; así los mamíferos registrados en general para la línea de flujo representan cerca de la mitad del total de especies registradas para el piso tropical oriental. Estos valores son reales y concretos viéndose determinados por las condiciones locales de los sitios evaluados, las condiciones ambientales del momento de muestreo y la disponibilidad de plantas con frutos, que son la fuente alimenticia de un buen porcentaje de mamíferos.

Uno de los datos más relevantes del informe de E&E, se enmarca en la realidad de la extracción hidrocarburífera frente al proceso de transformación parcial que conlleva la desaparición o desplazamiento de las especies de mamíferos grandes a otras zonas más alejadas, e incluso conflictos entre animales y pobladores locales.

Profundizando en la importancia de la fauna, recalca que las aves, por su organismo dotado para la movilidad, pueden estar presentes en casi todos los ambientes, por lo cual es muy común encontrar a comunidades de aves, en lugares muy alterados e incluso en zonas con condiciones climáticas extremas.

“La riqueza total de aves registradas abarca un poco más del 65% de la riqueza encontrada en los bosques amazónicos de las bajuras orientales. Aproximadamente el 57% de las especies registradas han sido clasificadas como, poco comunes, esta cualidad de las especies es un criterio ampliamente difundido como predictor de la vulnerabilidad”. Una consideración especial merece el hecho de que la mayoría de los muestreos se realizaron en el interior de bosque presente en el área, lo cual puede influir de manera significativa en la proporción de especies poco comunes y raras.

La intervención de la empresa petrolera en el área causaría que las especies que prefieren algún otro tipo de hábitat aparezcan como raras en el hábitat al cual no corresponden, causando un desequilibrio muy grave en su desarrollo y afectando su supervivencia y la de otras especies.

“La fragmentación de hábitats uno de los mayores problemas para la diversidad de aves, cuyos efectos aún no han sido del todo entendidos (…) han establecido nuevos nichos para la aparición de especies colonizadoras; pero, cuando la fragmentación del hábitat sobrepasa cierto límite, ésta resulta muy perjudicial para la biodiversidad del lugar”.

La construcción de caminos y carreteras resulta también un importante factor para incrementar la fragmentación de ciertas poblaciones. El informe, basándose en la dominancia de especies de sensibilidad media, sugiere que la intervención petrolera posibilite una moderada calidad del hábitat para el mantenimiento de estas especies y para no afectar el buen funcionamiento del sistema natural.

La complejidad de toda la naturaleza, en especial de la vegetación tanto en sentido vertical como horizontal, que se presenta en los sitios evaluados, puede favorecer la diversidad, pues la complejidad en la estructura de una comunidad crece conforme aumenta la complejidad de la vegetación.

“El Índice de Diversidad de Shannon -Wiener calculado para los tres puntos de muestreo en el área de estudio indica una Diversidad Alta, con valores que varían desde 3632 hasta 3908 bits. Mientras que el valor calculado para toda el área Tambococha-Tiputini es de 4061 bits, que de igual forma indica una Alta Diversidad. Todo esto debido al estado de conservación de los ecosistemas ahí presentes”.

El estado de conservación del componente acuático también es un factor importante ya que su sensibilidad es muy alta y muy susceptible a cualquier tipo de agente extraño. Para conservar la vida natural y el equilibrio que deben mantener las distintas comunidades de fauna y flora es indispensable la conservación del área lo más cercana a su estado natural.

De igual manera por tener junto al proyecto un lugar de alta biodiversidad, como es el caso del Parque Nacional Yasuní, el informe finalmente propone la necesidad indiscutible de tomar en cuenta que toda actividad debe estar encaminada a causar el menor impacto posible en la ejecución del proyecto.
Todo un sistema de supervivencia natural se vería afectado, inevitablemente, por la intromisión del sistema de extracción, por más cuidadoso que éste sea. El costo ambiental que representa es descomunal y lamentablemente, ignorado.

 


 

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