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4 de Septiembre del 2017
Investigación
Lectura: 21 minutos
4 de Septiembre del 2017
Andrés Ortiz Lemos

Escritor y académico.

La corresponsabilidad parental y los derechos del niño
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Una investigación del autor, que publicaremos en dos partes, muestra los impactos que tienen en los niños la separación del padre y la erosión de su imagen y representación.

 

El trato discriminatorio que reciben los padres separados desde las instituciones estatales y los operadores de justicia debe necesariamente ser considerada una violación a los Derechos Humanos. Esta verdad es sencilla y no requiere ninguna justificación de orden retórico. Los derechos pueden negarse o garantizarse, no hay ninguna zona de ambigüedad en esta circunstancia. Esta es la primera parte de esta investigación.

Las  condiciones discriminatorias hacia los padres y madres separados de sus hijos violan directamente el primer principio de la Carta de San Francisco relativa a los Derechos Humanos, el  cual plantea que "todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y…"  y en sus artículos dos y ocho: "toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política (...) toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la Constitución o por la ley".  

Completando esta idea, el artículo dieciséis del mismo documento plantea que: "los hombres y las mujeres (…) disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio".  Lo primero que debemos dejar claro es que el  trato discriminatorio que reciben los padres separados desde las instituciones estatales y los operadores de justicia debe necesariamente ser considerada una violación a los Derechos Humanos. Esta verdad es sencilla y no requiere ninguna justificación de orden retórico. Los derechos pueden negarse o garantizarse, no hay ninguna zona de ambigüedad en esta circunstancia.

El contexto de discriminación, vivido por padres e hijos luego de una separación, se vuelve mucho más grave, cuando la violación de derechos afecta directamente a los niños. Así pues, en la Declaración de los Derechos del Niño propuesta por la ONU en 1959 se garantiza, en el principio seis, que el niño tiene derecho a "crecer al amparo y bajo la responsabilidad de sus padres". La obstrucción de vínculos parentales (es decir el impedimento de contacto hacia uno de los progenitores) debe ser entendida, por lo tanto, como una clara violación a este principio fundamental. Sorprende que pretendidos activistas vinculados al mercado de las  ONG, y que usan la retórica de los Derechos Humanos para maximizar sus beneficios, pretendan ahora negar la centralidad de este derecho. No hay posibilidad de perderse. Se debe garantizar el interés superior de los niños, independientemente de cualquier ideología.

Santiago Villareal, uno de los líderes más visibles de la sociedad civil actualmente, y presidente de Copaternalidad (organización que vela por el derecho del vínculo entre padres e hijos) plantea: "en el Ecuador, el interés superior del menor no toma en cuenta las necesidades afectivas, emocionales, y psíquicas de los niños. Las leyes están hechas para disputar a los hijos, más no para cumplir con los temas de corresponsabilidad como dice la Constitución, y quienes más sufren son los niños".  La experta en temas jurídicos vinculados a la niñez, Elizabeth Regalado, confirma esta situación: "La no discriminación y la igualdad ante la ley son derechos básicos a la dignidad humana, son derechos básicos que son violentados luego de las separaciones; las principales víctimas: los  niños. Se están violando derechos de la niñez y la adolescencia y los convenios internacionales relativos al tema".

El constitucionalista Salim Zaidan ha sido una de las voces más críticas con respecto a la situación de vulnerabilidad que viven los niños en el Ecuador, especialmente desde el fenómeno de la obstrucción de vínculos parentales. En sus palabras: "si bien la Constitución de la República reconoce en su artículo 11, la igual jerarquía de todos los derechos, hace un reconocimiento especial respecto a los niños en  su artículo 44".  Es evidente que el sistema de normas (particularmente el Código de la Niñez y Adolescencia) han sido ineficientes a la hora de proteger a los  sujetos de acción prioritaria más importante, al facilitar procesos en los cuales se los somete al alejamiento forzado de uno de sus progenitores, y permitir circunstancias altamente violentas como la alienación parental.

La alienación parental, violencia e impunidad

Normas  como el Código de la Niñez y Adolescencia han sido ineficientes a la hora de proteger a los  sujetos de acción prioritaria más importante, al facilitar procesos en los que se los someta al alejamiento forzado de uno de sus progenitores, y permitir circunstancias altamente violentas como la alienación parental.

Antes de desarrollar este punto, es necesario diferenciar entre la alienación parental y el síndrome de alienación parental. La primera podría definirse como el conjunto de procedimientos empleados para naturalizar la obstrucción de vínculos parentales en un menor, y la segunda se trata de una patología médica cuya plena definición se mantiene en debate a nivel psiquiátrico y psicológico.

Con respecto al síndrome de alienación parental, es notorio el interés por cuestionar su inclusión o no en algunos manuales de procedimiento médico, principalmente el DSM, es decir el Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales de los Estados Unidos. En efecto la no inclusión del término literal "síndrome de alienación parental" en ese documento (que como se dijo antes pertenece a una asociación médica de un país específico) ha despertado una serie de discusiones, principalmente desde militancias adscritas a ideologías sexistas, que buscan restar importancia a la figura paterna en la vida de los niños.

En torno al debate, las  investigadoras italianas A. Siracusano, Y. Barone, G. Lisi, y C. Niolu de la universidad de Roma, presentaron un estudio en el 2015 en el Journal of Psychopathology en el que discuten las formas en que el Síndrome de Alienación parental es tratado en el DSM 5 norteamericano, y como es referido en las diversas publicaciones científicas a nivel internacional.

Las investigadoras plantean que ese fenómeno está presente en el mencionado texto académico bajo la figura de "desordenes relacionales entre padres e hijos, basados en persistentes patrones disfuncionales de sentimientos comportamientos y percepciones entre dos personas afines… incluyendo atribuciones negativas y hostilidades (muchas veces impuestas) hacia uno de los padres" (234). Las autoras también aclaran que la traducción italiana del DSM5 sí usa la palabra alienación para referirse a este fenómeno. En este sentido la discusión sobre la presencia del Síndrome de Alienación Parental en el DSM5 es básicamente semántica y no conceptual. Las especialistas sugieren la Alienación Parental como una disfunción relacional según la cual la correspondencia con uno de los padres es alienada por el otro progenitor, o el custodio que ocupa el rol de alienador. Los autores, además realizaron el ejercicio de generar un mapeo de los artículos académicos más relevantes con respecto al tema y de ese modo refuerzan las conclusiones ya mencionadas. En el texto se  recogen algunos elementos de lo que se puede considerar un cuadro de alienación parental desde siete puntos (pag 234):

A. El niño – cuyos padres se hayan envueltos en un divorcio conflictivo- establecen una fuerte alianza con uno de ellos, el custodio, sin una justificación razonable.

B. El niño experimente uno de los siguientes comportamientos:
1. Rechazo constante o denigración del padre sobre el que recibe una campaña constante de desprestigio
2. Débil, superficial y absurda racionalización de las críticas persistentes hacia el padre rechazado.


C. El niño muestra por lo menos dos de los siguientes seis comportamientos:
1. Falta de ambivalencia
2. El fenómeno del falso pensamiento independiente
3. Respaldo automático de uno de los padres en contra del otro
4. Ausencia de culpa hacia el rechazo contra el otro padre
5. Actuaciones repetitivas aprendidas de alguien más
6. Hostilidad hacia a familia extendida del padre alienado


D. La distorsión del comportamiento fuera de lo común dura más de dos meses

E. La distorsión del comportamiento causa cuadros clínicos de estrés muy significativo, que afectan en ámbitos escolares, sociales, ocupacionales y varias otras áreas.

F.  El niño rechaza la presencia del padre sin una justificación razonable.

Nótese que solo se puede hablar de Síndrome de Alienación parental si el padre rechazado no ha ejercido nunca violencia real sobre el niño.

Como ya se dijo antes, las mencionadas académicas concluyen que, en efecto, que esta forma de violencia contra los niños está bien documentada en la literatura académica. Además, dado que el fenómeno es conocido en el DSM5 bajo la figura de "desordenes de relacionamiento", ellas continúan su trabajo bajo esta nominación acorde a la clasificación anglosajona, confirmando la existencia del fenómeno, y entendiéndolo como una forma de afectación directa de la salud mental y emocional de los niños a una escala muy amplia a nivel mundial.

Fuera del debate sobre la manera en que este fenómeno se puede denominar, otros científicos como Katle Templer; Mandhy Mattewson  y Giorgina R Cox, de la Universidad de Melbourne consideran que se debe generar planes terapéuticos para reaccionar ante esta particular forma de violencia contra los niños. Las autoras consideran que el progenitor que busca alienar al niño para que no vea a su padre es, en efecto, quien en realidad está ejerciendo maltrato y tanto los terapeutas como los jueces y el sistema legal deberían hacer lo posible para proteger a este niño de esa forma particular de violación hacia sus salud psíquica. 

La Alienación Parental, ya no como condición médica si no como fenómeno social, esta debe ser considerada como un factor abuso, tanto hacia los niños cuanto al padre cuya figura se pretende erosionar.

En lo que respecta a la Alienación Parental, ya no como condición médica si no como fenómeno social, esta debe ser considerada como un factor de abuso, tanto hacia los niños cuanto al padre cuya figura se pretende erosionar. En efecto, los estudios que se han realizado desde las perspectivas de los niños respecto a las visitas y al contacto con los padres luego de una separación o un divorcio, reportan que el aspecto más negativo es la pérdida del progenitor que ya no vive con ellos; los niños se sienten estresados e insatisfechos con los patrones de visita, y describen a sus padres como cada vez más periféricos en sus vidas en términos de cercanía, disciplina y apoyo emocional (Amato, 1987; Hetherington, 1999; Wallerstein & Kelly, 1980, citados por Ana Jácome).

Cabe señalar que existen psicólogos y psiquiatras que defienden el ejercicio de la alienación parental como una especie de derecho vinculado a temas de género, no necesariamente desde perspectivas académicas sino desde espacios ideológicos. Tal es el caso del psiquiatra argentino Jorge Corsi, quien es autor del "método Corsi" un sistema de evaluación de supuestos casos de violencia de género basados únicamente en una conversación con el terapista. El método Corsi ha sido utilizado por centros de peritaje en varios países de Latinoamérica especialmente en Argentina, y ha sido bastante eficaz para fortalecer el estereotipo de que los padres separados no deberían tener contacto con sus hijos.

Sin embargo, el interés del señor Corsi por los niños excedía sus oficios personales. En efecto, el 2012 se comprobó que era un violento pedófilo que organizaba orgías con niños y los filmaba. La pena que recibió, sin embargo, fue insignificante, luego de unos pocos años en prisión fue puesto en libertad y continúa compartiendo sus particulares hipótesis. Su amigo y estrecho colaborador, el español Miguel Lorente, es una de las voces más agresivas a favor de los estereotipos en torno a los padres separados. Otras personas como el —autodefinido— psiquiatra  argentino, Enrique Stola, mantienen la misma línea de pensamiento que consiste en negar la importancia de la alienación parental como forma de violencia contra los niños.

A pesar de lo que plantean personas como Stola, Lorente y Corsi, existen varios estudios que dan cuenta de la importancia del contacto continuado con los padres no residentes luego de una separación para el bienestar de los niños (Hetherington, Cox & Cox, 1985; Kelly, 1994; Wallerstein & Kelly, 1980). Pese a esto, son pocos los niños que tienen contacto semanal con el progenitor que no vive con ellos (generalmente los padres) (Kelly, 2006).

Fuera de las discusiones en torno a la literatura revisada, es importante revisar casos específicos a fin de tener una visión más clara de la gravedad de la Alienación Parental, así como tratar de generar una perspectiva crítica en torno a las razones por las que los operadores de justicia se niegan a considerarla una forma de maltrato infantil. En efecto, los estragos de la Alienación Parental son evidentes aún en sus estadios iniciales. El papá separado AS (en entrevista en el contexto de una investigación realizada en la Universidad Central) relata su caso: "Fui a hablar con la psicóloga, Y sí me dijo: los niños están mal. El menor, de nueve años. Viene acá todos los recreos está llorando. Pregunta por Ud. Pasa de aula en aula con todos los profesores, dándoles su número de teléfono para que le llamen. Para que por favor lo venga a ver a la escuela. Que lo saque de aquí. El mayor, Damián, en cambio no habla, no pasa con amigos. Pasa bien reservado, no se expresa y es preocupante también. Sí, me dijeron que les trataban mal. La mamá de mi esposa que vino también de España con ella, que nunca ha vivido con nosotros. Les decía que estúpidos, les trataba de ociosos, de viciosos, de vagos y algunas cosas de esas. Que hablaban todo el tiempo mal de mí y cosas de esas…mis hijos sí me dijeron que todos los álbumes de fotos nuestros, 12 años de álbumes, botaron a la basura. Fotos que teníamos en las paredes. Las fotos que tenían mis hijos en los veladores botaron a la basura. Me dijeron inclusive mis hijos: papi ya no queremos venir a la escuela, porque cada vez que venimos entran al cuarto y cualquier cosa que teníamos... Ya solo me queda una foto tuya, me dice mi hijo el menor, solo me queda una foto y no quiero que boten a la basura".

En muchas ocasiones los niños que se resisten a las estrategias de alienación parental son castigados, aislados o se los esconde, al tiempo que pueden sufrir maltrato por parte del progenitor que los custodia.

Muchas veces los niños desarrollan miedos infundados hacia su propio papá,  por las ideas que se les impone. AM comenta su caso: "Durante la audiencia el niño fue con la idea de que yo le quería secuestrar. Y cuando pasó mi hijo a lado mío, mi hijo ni siquiera me saludó. Hizo la vista a un lado y era como con un miedo de alzar a ver. Y era como prohibición de él. No era la primera vez que pasaba esto, fue tan impactante ese momento, que yo quise hablar y después apareció una persona de, no sé si era de Cancillería, no sé quién era realmente. Que no me permitió". Estas actitudes suelen gatillarse por el temor a recibir algún tipo de maltrato a nivel doméstico por parte del custodio. CG dice: "Mi hija me cuenta todo lo malo que se habla allá de mí. Entonces viene y me dice papi, imagínate lo que dicen esto, esto, esto… Ese es otro ejemplo de maltrato psicológico a ella, la mamá le controla cuanto habla conmigo. Pese a que ella tiene esa línea directa mía. O sea yo no tengo que llamar a la mamá. O sea, primero, mágicamente el teléfono se apaga. O le desconectan ". FO: "El objetivo de ellos era que el padre desaparezca de la vida de mi hija. La relación con mi hija. O sea, la relación filio-paterna se destruyó debido a una afectación a la personalidad de mi hija. Al final la jueza sacó una sentencia en la que ordena que las relaciones con mi hija se restablezcan. ¿Si ves?, pero el daño ya estuvo hecho". 

A veces la persona con custodia es simultáneamente presionada por su familia extendida para impedir el contacto con el padre. DC: "incluso hubo un tiempo en que el médico, el pediatra, que es un homeópata familiar de ellos, ni siquiera es un psicólogo, recomendaba que se acerque a través de vídeo llamadas y ella cortaba las vídeo llamadas. Fue un lapso de dos meses. Mi hijo quería seguir hablando y ella cortaba las vídeo llamadas. Entonces se ha encargado de cortar el vínculo y de separar que mi hijo".

Los comentarios negativos que el niño escucha constantemente sobre su papá tienden a ser reproducidos durante sus visitas como una estrategia para erosionar su relación. KS: "Mi hija tiene siete años y me dice “es que mi mamá si trabaja, vos no”, o “mi mamá si tiene para comprarme esto. Vos no tienes plata”. O hace unos días mi hija me decía “es que papi para que no te sientas solo. Mi mami dice que va a tener otro hijo y ese hijo te va a dar que le críes vos”. O sea, en verdad son cosas que a la larga no ayudan en nada hacia la relación con mi hija…".    

En muchas ocasiones los niños que se resisten a las estrategias de alienación parental son castigados, aislados o se los esconde.  OB (entrevista): "Totalmente incomunicado. No se nada de mi hija. Hasta el año lectivo pasado, es decir, hasta junio pasado, tenía algún tipo de contacto directo porque mi hija trataba de comunicarse conmigo a través de las amigas del colegio o a través de otras personas que teníamos. Bueno, fue básicamente con los padres de las amigas de mi hija en la escuela. Pero justamente la mamá se enteró de todas estas cosas y este año lectivo le cambió de escuela. Entonces ahora ni siquiera sé en qué escuela está. No sé cómo está. No sé cómo está su rendimiento académico su afectación sentimental. Entonces no sé absolutamente nada …tenía una relación muy especial con mi hija".

Lea la próxima semana la segunda parte. 

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