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29 de Julio del 2019
Investigación
Lectura: 26 minutos
29 de Julio del 2019
Mariana Neira

Periodista de investigación, dirigió la redacción de la revista Vistazo en Quito.

La justicia de EE.UU. ya no es la misma con los capos del narcotráfico
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Foto: El Heraldo Hn

El Chapo Guzmán el momento de su traslado a Estados Unidos. Para el capo mexicano se impuso una pena perpetua al decidir su defensa que no habría cooperación conl las autoridades.

 

Salvo la condena a cadena perpetua de El Chapo, los grandes capos mexicanos de la droga han recibido penas poco drásticas luego de aceptar colaborar con Estados Unidos o la llamada cooperación eficaz. ¿La justicia estadounidense se ha debilitado frente al narcotráfico? ¿La cooperación eficaz se ha vuelto un búmeran para las autoridades judiciales y para la sociedad?

La sentencia a cadena perpetua, más 30 años de prisión y la orden de incautarle USD 12.666 millones, impuesta por la justicia de Estados Unidos al mexicano Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, el 17 de julio 2019, es la quinta cadena perpetua aplicada a un narcotraficante latinoamericano.

Las cuatro anteriores fueron al colombiano Carlos Enrique Lehder Rivas, cadena perpetua y 135 años, 1986 (pena rebajada a 55 años). Y a los mexicanos: Juan García Ábrego, sentenciado a 11 cadenas perpetuas (1996). Alfredo Beltrán Leyva, El Mochomo (2014), y Dámaso López, El Licenciado (2017), cadena perpetua a cada uno. Las de García y Lehder fueron las condenas más duras. Todos están pagando aun sus penas.

El propósito de Estados Unidos sería advertir a los narcotraficantes que por meterse en ese negocio, nadie, ni sus jefes, se salvan de ser castigados con encierros de por vida en sus cárceles donde hay limitaciones que a cualquier humano le afectaría física y mentalmente. No tienen acceso a teléfono, internet ni al diálogo con otros reclusos, les dan un tiempo limitado para tomar el sol y hacer ejercicios, y escogen a las personas que pueden visitarles.

La pregunta es: ¿tiene este castigo el efecto buscado de que la gente tema meterse en el narcotráfico? La respuesta es no. El lugar de los capos encadenados es ocupado de inmediato por otros narcotraficantes, tan codiciosos y violentos como sus antecesores. Y algunos de los narcos que cumplieron sentencias menores en las cárceles de Estados Unidos, regresan a sus países a continuar con el narconegocio.

Las cadenas perpetuas comenzaron con los colombianos

Carlos Enrique Lehder Rivas, el Rambo colombiano, “mesiánico, loco y arrogante. Así definen a uno de los mafiosos más pintorescos que ha tenido Colombia: Carlos Enrique Lehder Rivas. El fan de John Lennon y Adolf Hitler comenzó su vida criminal robando carros en Nueva York, y terminó creando el sistema de transporte de tráfico de droga (innovó el tráfico de cocaína con vuelos en avionetas) que lo catapultó en el negocio junto a su socio Pablo Escobar (con quien formó el Cartel de Medellín), quien por un lío de faldas lo entregó a Estados Unidos, convertido así en el primer capo colombiano en ser extraditado” (Fuente: La historia del capo narco fan de John Lennon y Adolf Hilter que fue traicionado por su socio, Pablo Escobar. Infobae).

Capturado en una finca el 4 de febrero de 1986, tras una feroz cacería, en Estados Unidos fue condenado inicialmente a cadena perpetua más 135 años en una prisión federal, pero por su colaboración en el caso del dictador panameño Antonio Noriega y su relación con Pablo Escobar, su sentencia fue rebajada a 55 años de prisión. El 23 de diciembre de 2018 se conoció por la prensa que “a sus 70 años sigue tras las rejas en Estados Unidos. En una carta enviada en 2015 al entonces presidente colombiano Juan Manuel Santos pidió clemencia para morir en su país. Sus súplicas no fueron escuchadas”.

Prefirieron una tumba a una cárcel gringa

Después de Lehder, Estados Unidos continuó con la cacería del líder narco colombiano: Pablo Escobar quien, seguramente asustado por la sentencia que impusieron a Lehder, formó junto a otros capos de la droga de su país la organización Los Extraditables (el 6 de noviembre de 1986 las autoridades colombianas señalaron como jefe de combate a Escobar).

En un principio este grupo se dedicó a realizar una campaña en contra de la extradición de narcos colombianos a Estados Unidos, pero al ver que el proceso, apoyado por la opinión pública, avanzaba, Escobar se violentó. Comenzó a matar a quienes alentaban la extradición: periodistas, personajes de la política, elementos de la fuerza pública, jueces, fiscales y cualquier ciudadano. Volaba aviones, edificios. Así empezó la guerra de los narcos en contra del Estado y de la sociedad civil, con muertos importantes de lado y lado.

Escobar se escabullía y en ese tránsito pronunció su famosa frase: “Prefiero estar en una tumba en Colombia que en una celda de la cárcel en los Estados Unidos“. Su deseo se cumplió.

Durante esos enfrentamientos cayeron socios de Escobar. Gonzalo Rodríguez Gacha, fue abatido desde un helicóptero en su finca de Tolú el 15 de diciembre de 1989. Gustavo Gaviria Rivero, primo de Escobar y segundo en el mando del Cartel de Medellín del cual fue su jefe financiero, fue abatido el 12 de agosto de 1990 en su casa en Medellín.

Escobar se escabullía y en ese tránsito pronunció su famosa frase: “Prefiero estar en una tumba en Colombia que en una celda de la cárcel en los Estados Unidos“. Su deseo se cumplió. El 2 de diciembre de 1993 fue muerto a tiros en el tejado de una casa en Medellín.

Algunas versiones dicen que la fortuna del narcotraficante Pablo Escobar fue estimada entre los USD 9.000 millones y USD15.000 millones. O sea, más que El Chapo. El colombiano tenía dinero invertido en propiedades, obras de arte, diamantes y oro. Y enterrado. Tras la muerte del líder del Cartel de Medellín surgieron varios reportes sobre hallazgo de dinero del narcotráfico en contenedores enterrados, por ejemplo, un campesino colombiano dijo haber encontrado USD 600 millones. Y se cree que gastó 500 millones de dólares en su guerra contra la extradición.

Las cadenas siguieron con los mexicanos

El proceso de extradición de narcotraficantes a Estados Unidos continuó en México de donde se llevaron a un mexicano estadounidense, Juan García Ábrego, a quien impusieron la sentencia más dura que se ha visto: 11 cadenas perpetuas.

Él era sobrino de El Barón de las Drogas, de uno de los fundadores del poderoso Cartel del Golfo, cuando el tráfico de drogas era todavía novedad en el México de los años sesenta. García Ábrego nació el 13 de septiembre de 1944 en el rancho La Puerta, de Matamoros, en Tamaulipas. Hijo de agricultores, apenas terminó la secundaria para dedicarse al campo, como su familia, y luego trabajó para su tío Nepomuceno.

En 1965 obtuvo la nacionalidad estadounidense, la cual le dio más facilidades para el cruce de la frontera con su negocio narco. Su éxito lo colocó en la mira de Estados Unidos que, en 1995, le incluyó en la lista de los 10 más buscados por el FBI.

El 14 de enero de 1996 fue detenido en su rancho de Villa Juárez, Nuevo León, sin que las autoridades detonaran un solo disparo. Al día siguiente fue extraditado a Estados Unidos, donde había más de 100 cargos en su contra. No quiso colaborar con las autoridades estadounidenses como informante y su sentencia fue de 11 cadenas perpetuas por delitos contra la salud.

Alfredo Beltrán Leyva, El Mochomo, era el líder de los Beltrán Leyva y uno de los principales enemigos de ‘El Chapo’ Guzmán, luego de que rompieran la alianza que tuvieron hasta el 2008.

El 21 de enero de 2008 fue capturado, en el 2014 extraditado a Estados Unidos y el 15 de abril de ese año sentenciado a cadena perpetua por la Corte Federal del Distrito de Columbia, por los delitos de tráfico de drogas a EEUU que le generaron ganancias por unos USD 529 millones.


Foto: CNN Español
Alfredo Beltrán Leyva, El Mochomo, capo mexicano, fue uno de los pocos sentenciados a cadena perpetua.

Dámaso López, El Licenciado, es uno de los pocos narcotraficantes que tuvo una infancia privilegiada, a diferencia de la mayoría de capos que creció en ambientes de pobreza. Terminó la licenciatura en Derecho y a los 25 años tuvo su primer trabajo como policía judicial. Incluso dirigió un programa de detección de prófugos y se convirtió en subdirector del penal federal de Puente Grande, en Jalisco. Allí estaba preso, por primera vez, un joven narcotraficante detenido en Guatemala en 1993, llamado Joaquín El Chapo Guzmán.

Precisamente de allí se fugó El Chapo el 19 de enero de 2001 y esa acción selló su amistad con El Licenciado quien se convirtió en su hombre de confianza, operador y negociador en el comercio de drogas, jefe de su propio ejército de sicarios y su compadre.

Durante 15 años de servicio a El Chapo, El Licenciado construyó su estructura criminal que incluía la compra de autoridades mediante grandes sobornos y una amplia red de narcotráfico en México, Estados Unidos, Centro y Suramérica.

Su detención ocurrió el 2 de mayo de 2017, en la colonia Anzures de la Ciudad de México. Paradójicamente, estaba sin escoltas. El mismo año fue sentenciado a cadena perpetua por su participación en el trasiego de cocaína hacia Estados Unidos. Y, también paradójicamente, fue uno de los  testigos en el último juicio en contra de El Chapo. (Fuente: Los históricos capos mexicanos que están presos en EEUU. Infobae).

Extraditados solo con prisión

A parte de estos cinco hombres que tienen cadena perpetua, hay decenas de narcotraficantes que han sido castigados, pero solo con prisión, en algunos casos, pocos años por delitos similares a quienes recibieron cadena perpetua. Esta ‘injusticia’ de la justicia norteamericana podría ser por declararse culpables y por la famosa colaboración eficaz. Pero también estos ex narcotraficantes ya tienen sus sucesores.

Veamos los nombres de famosos narcos colombianos y mexicanos presos en Estados Unidos:

Colombianos

Fabio Ochoa Vásquez, el menor del clan Ochoa que dirigía el Cartel de Cali y era otro líder de Los Extraditables, fue capturado el 13 de octubre 1999. Extraditado a Estados Unidos el 8 de septiembre 2001, le condenaron a 30 años en una prisión federal donde continúa.

Andrés López, alias Florecita, autor de la novela El Cartel de los Sapos, que se convirtió en telenovela, se entregó a las autoridades gringas en 2001, en medio de pugnas internas en el Cartel del Norte del Valle. Fue condenado a 11 años de prisión, pero sólo pagó 20 meses y a principios de marzo de 2006 quedó libre. Se quedó en Miami junto a su familia.


Foto: El Universal 

Andrés López, alias Florecita, narcotraficante y autor de la novela El Cartel de los Sapos, que se convirtió en telenovela. Negoció con las autoridades judiciales de EE.UU.

Víctor Patiño Fómeque, alias El Químico. Su alias se lo ganó por estar al frente de los laboratorios donde se procesaba la coca que el cartel de Cali y del norte del Valle, comercializaban.  El 24 de junio de 1995 se entregó a las autoridades colombianas y pagó una pena de 6 años de cárcel. Sin embargo, cuando llevaba menos de un año de libertad fue capturado por la DEA y la Policía en un prestigioso hotel de Bogotá porque nunca abandonó el negocio. En 2002 fue extraditado y para conseguir rebajas en su condena delató a sus antiguos socios y aliados. Su sentencia fue de apenas 8 años y quedó en libertad en junio de 2010. Regresó a Colombia en 2011.

Gabriel Puerta Parra, alias El Doctor, se le acusó de haber traficado cientos de toneladas de coca, pero sólo aceptó haber servido para que el extinto jefe paramilitar, Carlos Castaño, recibiera dinero por un embarque. Fue capturado en La Vega el 7 de octubre de 2004. A Norteamérica llegó en mayo de 2006 y fue condenado a 11 años de cárcel por narcotráfico. Pero apenas pagó tres años porque le sumaron los 20 meses que estuvo preso en la cárcel de máxima seguridad de Valledupar y regresó a Colombia.

Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela, jefes del Cartel de Cali. Fueron extraditados a Estados Unidos en diciembre del 2004. Los dos enfrentaban una pena de cadena perpetua, pero por declararse culpables fueron condenados en 2006, a 30 años de cárcel y a entregar una suma de 2.100 millones de dólares.

Carlos José Robayo, alias Guacamayo, era el segundo en la empresa criminal de alias Don Diego. En 2005 fue capturado y su extradición no se hizo esperar. La condena fue por 9 años.

Fernando y Arcángel Henao Montoya, son hermanos del extinto jefe de jefes del cartel del norte del Valle, Orlando Henao, más conocido como El hombre del overol. En Estados Unidos recibieron una condena a 20 años, luego de que se les demostrara que siguieron manejando los narco negocios de su hermano Orlando. Fernando sólo pagó 10 años de condena y Arcángel, preso desde el 2004, salió en septiembre de 2012.

Carlos José Robayo, alias Guacamayo, era el segundo en la empresa criminal de alias Don Diego. En 2005 fue capturado y su extradición no se hizo esperar. La condena fue por nueve años, sin embargo, en 2012 ya estaba de regreso en el país. Guacamayo volvió a delinquir. Forjó alianzas con la banda criminal Los Urabeños, que estaban en plena expansión en el Valle. El 16 de junio de 2013 fue nuevamente capturado.

Juan Carlos El Tuso Sierra, es un narcotraficante que se coló como desmovilizado del Bloque Héroes de Granada de las autodefensas. Fue extraditado el 13 de mayo de 2008 junto con 14 excomandantes de las autodefensas y luego de un breve proceso judicial fue condenado a 10 años de prisión, de los cuales pagó sólo cinco. Desde el 14 de marzo de 2013 estaba en libertad y el gobierno colombiano pidió su deportación para que respondiera a las víctimas de sus delitos. Sin embargo, Sierra le alegó a Estados Unidos que en Colombia él y su familia corrían peligro por la información que había entregado y así logró el permiso para trabajar y permanecer en Estados Unidos.

Diego León Montoya, Don Diego, empezó al lado de los hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela, jefes del Cartel de Cali y llegó a ser jefe del que fuera poderoso Cartel del Norte del Valle, el 21 de octubre 2009 fue condenado por Corte Federal de Miami (EE UU), a 45 años de cárcel, por dos delitos: tráfico de droga y asesinato del testigo federal Jairo García. Además, debía pagar una indemnización de medio millón de dólares a los familiares del testigo torturado y asesinado por orden suya.

Phanor Arizabaleta, integró el Cartel de Cali. Era hombre de confianza de los Rodríguez Orejuela. Ya había purgado una pena de 8 años de prisión en Colombia, luego de que se entregara voluntariamente en julio de 1995. Sin embargo, luego de que saliera libre en 2003, se le acusó de participar en un concierto para distribuir cocaína. El 16 de septiembre 2010 fue recapturado en Colombia y el 25 de mayo 2011 lo extraditaron a los Estados Unidos. Sin embargo, allí sólo duró ocho meses y fue deportado en razón a su edad y su condición médica. Apenas llegó a su país fue atendido en la Clínica Shaio.

Camilo Torres Martínez, alias Fritanga, se hizo popular el 2 de julio 2012, no solo por ser el segundo al mando de Los Urabeños, sino por haber sido capturado en plena celebración de su boda en la isla Múcura, departamento de Bolívar. Acusado de enviar 11 toneladas de droga a Estados Unidos, iba a ser condenado a 40 años de prisión, sin embargo, por aceptar cargos y colaborar con la justicia, en mayo 2014 un juez de ese país lo sentenció a 12 años de cárcel.


Foto: Reuters
Camilo Torres Martínez, alias Fritanga, fue sentenciado a 12 años de prisión por traficar 11 toneladas de droga a Estados Unidos. La pena era de 40 años pero colaboró con las autoridades. 

Salvatore Mancuso, exjefe paramilitar que encabezó las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) junto con el extinto Carlos Castaño, fue extraditado a Estados Unidos por el delito de narcotráfico el 13 de mayo 2008. En junio 2015 la Corte del Distrito de Columbia en Washington lo condenó a 15 años y 10 meses de prisión. 

Jair Sánchez, alias Mueble Fino, uno de los últimos sobrevivientes del  Cartel del Norte del Valle, fue responsabilizado de elaborar, transportar y vender miles de kilogramos de cocaína para su distribución en Estados Unidos. Extraditado a comienzos del 2016, el 10 enero 2016 fue condenado a cuatro años y medio de prisión (Fuente: Revista Semana).

El 26 de marzo 2019 se conoció que fueron enviados de vuelta a Colombia más de 60 narcos colombianos que cumplieron sus penas en Estados Unidos, entre ellos están algunos de los mencionados en esta nota.

Mexicanos

Édgar Valdez Villareal, La Barbie, capo mexicano-estadounidense, se alió con los narcotraficantes, Arturo Beltrán Leyva y Joaquín El Chapo Guzmán Loera, para traficar cocaína desde México, Colombia y otros países sudamericanos a Estados Unidos. Fue detenido el 30 de agosto 2010 y el 11 de junio 2018 sentenciado por una corte de Estados Unidos a 50 años de prisión y una multa de USD 192 millones.

Alberto Benjamín Arellano Félix (más conocido como Benjamín) era parte del Cártel de los Arellano Félix, de Tijuana, uno de los poderosos de México en la década de los 90. Eran acérrimos rivales de El Chapo Guzmán, pero perdieron espacio cuando sus líderes fueron detenidos, asesinados o extraditados a los Estados Unidos.


Foto: Univisión
Édgar Valdez Villareal, alias La Barbie, capo mexicano-estadounidense.

Benjamín, considerado el cerebro operativo y financiero de la organización, fue detenido en marzo 2002 y ocho años después (2010) fue extraditado a Estados Unidos donde le sentenciaron a 25 años de prisión y USD 100 millones por asociación delictiva y lavado de dinero.

Juan José Quintero Payán, Don Juanjo, fue considerado el segundo hombre más importante del Cártel de Juárez, después del desaparecido Amado Carrillo Fuentes. Estuvo a cargo del importante corredor que unía el Pacífico con el Golfo de México, en el centro del país. Se encargaba de los contactos y de asegurar los embarques de cocaína hacia Estados Unidos. Capturado el 29 de octubre 1999, 11 años después fue extraditado y se declaró  culpable ante la Corte Federal de San Antonio, Texas, que le condenó a 18 años y seis meses de prisión por delitos contra la salud y asociación delictuosa.

Osiel Cárdenas Guillén, tras la captura de Juan García Abrego, se convirtió en líder del cártel del Golfo. Fue el iniciador del reclutamiento de guardaespaldas militares, quienes más tarde formaron el temido cártel de Los Zetas. En 1999 amenazó de muerte a un miembro del Servicio de Aduanas de Estados Unidos y poco después hizo lo mismo con un agente de la DEA. Las agencias norteamericanas ofrecieron una recompensa de USD 2 millones para quien aportara datos sobre su paradero. Fue capturado en México el 14 de marzo 2003. Su extradición fue concedida el 2005 y la justicia de Estados Unidos le acusó en enero 2007 de lavado de dinero, delincuencia organizada y delitos contra la salud. Actualmente cumple una condena de 25 años de prisión y una multa de USD 50 millones.


Foto: proceso.com.mx
Vicente Zambada Niebla, El Vicentillo, es hijo de Ismael Zambada García (alias, El Mayo). Socio de El Chapo Guzmán en algunos envíos de cocaína y heroína a EE.UU. pero colaboró con las autoridades  y pagó solo 10 años de prisión y USD 4 millones de multa. Observadores lo consideran el jefe de El Chapo Guzmán.

Vicente Zambada Niebla, El Vicentillo, es hijo de Ismael Zambada García (alias, El Mayo), uno de los principales líderes de la organización de narcotráfico Cartel de Sinaloa, también hermano de Miriam Patricia Zambada integrante del Cartel de Sinaloa. Vicente era de la primera generación de narco Juniors, pieza importante del Cártel de Sinaloa, su coordinador de logística para introducir a Estados Unidos la droga que llegaba a México vía Centroamérica y también su operador financiero.

Además, habría sido el coordinador de una reunión entre Guzmán y representantes de la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) para analizar la posibilidad de transportar cocaína en sus contenedores, según reveló en  el juicio a El Chapo Guzmán contra quien atestiguó.

Detenido el 19 de marzo 2009 fue trasladado a la Ciudad de México donde sostuvo una reunión de cooperación con la DEA, en el Hotel Sheraton. El 2010 fue extraditado a Estados Unidos. El 2014 admitió haber coordinado el contrabando de toneladas de cocaína y heroína con El Chapo y acordó perder activos por USD 1.370 millones. El juez le condenó a una multa de USD 4 millones y 10 años de prisión. 

Ecuador también tiene su capo de exportación

El narcotraficante ecuatoriano Washington Prado Álava, alias Gerald o El Pablo Escobar de Ecuador, “con tan solo 35 años de edad se convirtió en un verdadero capo. Entre el 2015 y el 2016 logró transportar desde el Pacífico colombiano hacia Centroamérica y Estados Unidos unas 200 toneladas de cocaína. Otras 150 le fueron decomisadas en ese periodo. Era dueño de una veintena de barcos y varias docenas de lanchas rápidas, conocidas como go fast, que usaba para llevar la droga. Tan solo en la casa donde vivía su mamá las autoridades le encontraron en una sofisticada caleta USD 12 millones en efectivo; una cifra similar fue hallada en otros escondites. Tenía un grupo de sicarios encargado de eliminar a sus rivales, así como de asesinar y amenazar a policías, fiscales y jueces, como en las peores épocas de Escobar”.


Foto: ElDiario.ec
Washington Prado Álava, alias Gerald o El Pablo Escobar de Ecuador, negocia una reducción de su pena. Metió 200 toneladas a Estados Unidos y aspira a no pagar más de 10 años de prisión por colaborar con la DEA.

Fue detenido el 12 abril 2017 en Ipiales, Colombia, a donde había ido a buscar a una mujer policía que le sedujo. El 24 febrero  2018, Colombia lo extraditó a Estados Unidos. El 18 de diciembre 2018, Gerald fue sentenciado en Estados Unidos a 19 años y medio de prisión, pero su abogado informó al diario El Universo, que “se instaló un proceso de negociación donde Washington Prado aceptó su culpabilidad al haber enviado droga a Estados Unidos. Y al haber cumplido con algunos requerimientos hechos por la Fiscalía y por la DEA (Departamento Antidrogas de Estados Unidos), le hace acreedor a una pena atenuada… esperan que no sea superior a los 10 años”. Sin embargo, hasta el momento no se conoce que hubiese logrado la rebaja.

Hay una gran diferencia entre la pena que le dieron al colombiano Lehder, inventor del tráfico de droga en avionetas y la de Gerald, inventor del tráfico narco en lanchas rápidas.

Contrario a lo que sucedía en los tiempos de Los Extraditables, las penas que ahora imponen en Estados Unidos son blandas, con excepción de la de El Chapo. Por eso, ahora los narcotraficantes dice que prefieren una cárcel en Estados Unidos, que una en su país. Y algunos se atreven a regresar al narconegocio, burlándose del proceso de rehabilitación con cadenas perpetuas y encarcelamientos de los norteamericanos.

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