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Rodrigo Tenorio Ambrossi

Doctor en Psicología Clínica, licenciado en filosofía y escritor.

06/10/2015
Asesinato en Roseburg: ¿perversión o locura?
El asesino de Roseburg se prepara con calma y hasta con minuciosidad. Todos los días se viste de la misma manera: botas y pantalón militares más camiseta blanca. Sabe lo que desea hacer y se prepara para ese festín de la crueldad como si se tratase de una celebración.
29/09/2015
La opinión como libertad: el Papa Francisco y Fundamedios
Me preocupa la infinita generosidad de la SECOM que, por ahora y por última vez, perdona a Fundamedios cuando ya estuvo en el cadalso a punto de que la guillotina del poder cercene su cabeza. Todos tenemos el derecho a hacer méritos para nuestra propia salvación cuando “lleguen los días de la ira y de la justicia”, como dice un antiguo texto mesopotámico.
22/09/2015
Leopoldo López: dolor para disfrutarlo
Cuando la justicia se convierte en una dependencia del poder político, no son las leyes las que prevalecen sino el deseo del poder. Parte importante del autodenominado socialismo del siglo XXI ha consistido en el apoderamiento del sistema judicial por el poder político. Entonces, los jueces no escuchan a los acusados y a los testigos sino al poder.
15/09/2015
Drogas y contemporaneidad: reto político y ético
¿Se ha pasado por alto la sencilla verdad de que el puesto que deja un micro traficante es inmediatamente ocupado por otro? Esta es la real historia que no cambiará mientras haya drogas que vender y clientes que la demanden. Llenar nuevamente las cárceles con pequeños traficantes ni es ni ha sido una buena alternativa. Ellos no son los responsables de la presencia de drogas en las calles.
08/09/2015
Guatemala vs Morales: ¿un ejemplo al mal ejemplo?
En esto consiste precisamente la corrupción: quienes afirman que nos comunican la verdad, de manera propositiva nos engañan. Dicen que es claro cuando en verdad es oscuro, dicen que algo vale cien cuando solo cuesta diez. Hablan de honradez, cuando son testigos y actores de robos y estafas de los que luego no saben nada. Con unción proclaman que se desviven por los intereses sociales cuando en verdad a la sociedad le entregan lo que sobra de sus ganancias.
01/09/2015
Iglesia, poder y pedofilia: el nuncio Wesolowski
Criminales como Wesolowski, el embajador del Vaticano en República Dominicana (y antes en Costa Rica y Bolivia), deben aparecer honestos, buenos y hasta santos escondiendo, sin embargo, con hábitos y suntuosas vestimentas litúrgicas una vida absolutamente pérfida.
26/08/2015
Reelección indefinida: ¿retorno al mega-relato?
Constituye un fenómeno interesante la “conversión” automática al modelo ideológico que se produjo en personas que ya habían recorrido otros andariveles absolutamente opuestos y que ahora fungen de apóstoles de la nueva fe. También el milagro de quienes, no sabiendo nada de nada, de pronto aparecen como iluminados corifeos de la nueva fe como si hubiesen sido beatíficos beneficiarios de alguna infusión de sabiduría única.
18/08/2015
Marcha y contramarcha
No es nada raro que el poder se vista con el ropaje de dueño y pretenda hacer del país una suerte de propiedad privada dispuesta para beneficio personal que se coloca el disfraz de una ideología asumida, esa sí, como propiedad privada. En ese momento, la supuesta ideología se convierte en pretexto para la violencia. Desde ahí, parecería lógico que se la defienda de unos supuestos ladrones (el pueblo) que amenazan con arrebatarle de sus manos.
10/08/2015
De Eco y los sofismas del poder
Tras la férrea coraza de una supuesta verdad, todo dogma oculta una inmensa debilidad negada. El dogma se torna indispensable para cerrar la puerta a la duda y sostener el poder de unos y el sometimiento de las mayorías. Dogmas casi elementales pero irrebatibles: si la propuesta proviene del presidente, no cabe duda alguna de su bondad y legitimidad.
04/08/2015
Diálogo, poder e imposición
El espíritu dialogal descarta, como condición primera, las proposiciones del poder que previamente impone como verdad inamovible el tema a ser discutido. Es decir, si una de las partes supuestamente dialogantes se asume a sí misma como la que ya posee la verdad, entonces la posibilidad de diálogo se frustra desde el inicio.

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