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Rodrigo Tenorio Ambrossi

Doctor en Psicología Clínica, licenciado en filosofía y escritor.

14/02/2018
Presidente, el país exige cambios urgentes
Moreno habrá cumplido su primer año en el poder. Pero ni el país ni su gobierno se han descorreizado lo suficiente para que se produzca una verdadera ruptura lógica, ética, estética y política con el correísmo. Desde luego, no se trata tan solo de personas. Pero ciertamente se trata de esos personajes que ayer no más adoraban al dios Correa en los altares de la Asamblea, de los ministerios, de las embajadas, de las grandes empresas nacionales. En los altares de la Justicia.
06/02/2018
Si así llueve, que no escampe
Es absolutamente indispensable que se destape, de una vez por todas, la gran cloaca del correísmo para que el país se cure de su propia maldad y de la pérfida política de una década atravesada por la fatuidad perversa del discurso de las manos limpias.
29/01/2018
Por qué votar todo SÍ
Votemos SÍ, pero sin renunciar a la urgencia de cambios importantes en el régimen político y administrativo del país. Votemos SÍ pero volvámonos tenaces exigentes de un discurso de verdad y de honorabilidad. Que en ningún lugar del quehacer político, económico y social del gobierno se nos meta gato por liebre.
22/01/2018
Maduro, entre farsante y asesino
Maduro impertérrito reconoce que ordenó el asesinato de Óscar Pérez y de sus compañeros de lucha. De Pérez que pedía clemencia, que gritaba desesperado que el grupo se había rendido, que no querían morir infamemente en manos de los asesinos. Así es la revolución chavista. Así son esas revoluciones lideradas por alguien que lo único que anhela es la posesión de todos los poderes y la demostración de que es dueño de la vida y de la muerte de todos los venezolanos.
15/01/2018
¿Quo vadis, presidente Moreno?
Presidente Moreno, en buena parte usted ha armado su gobierno con los más recalcitrantes adictos a Correa y que estarán dispuestos a conducirlo subrepticiamente al borde de un feo abismo. Usted sabe que el correísmo constituye una grave enfermedad que no se cura con palabras y declaraciones sino con acciones y posiciones absolutamente coherentes.
08/01/2018
Lo que queda de Glas
De Glas queda su mirada perdida y su rictus que inevitablemente conducen al asombro de lo perverso. A esa puerta asegurada y que protege secretos de Estado, del Estado de corrupción que fundó el correato y que se constituyó en una especie de marca indeleble de su famosa década ganada. Desde luego, bien ganada, como dicen esas obras faraónicas que fueron presupuestadas en cien y que terminaron constando mil. De esas diferencias se alimentó la corrupción.
02/01/2018
En memoria de Emilia: el Proyecto Emilia
Es necesario asumir que en el país se ha instalado algo que se podría llamar un estatus de violencia, que fuera afanosamente sembrada y cultivada en la última década. La década de la maldad institucionalizada y oficializada, de la maldad esparcida a granel por todo el cuerpo simbólico del país. Una década en la que numerosas mujeres fueron tratadas con burlas y sarcasmos por parte del poder. La década perdida para el respeto a las mujeres y para la aceptación de las diferencias.
18/12/2017
Glas sentenciado
Con esta acusación, ajena a cualquier intento de banalización, se abre el camino para otras que tendrán que ver con los millones de dólares que fueron a parar en sus bolsillos como efecto de la inmensa e incontenible corrupción que atravesó e incluso hasta sostuvo la década perdida del correato.
11/12/2017
¿Qué queda de Alianza País?
En la parte administrativa existe una inmensa herencia impuesta por Correa que también abarca la burocracia común producto de la renuncia voluntaria obligatoria con la que Correa perversamente se apropió de la administración pública. Parecería que Moreno no tendrá necesidad de recurrir a esa demoníaca forma de hacerse de esclavos y de adoradores. Voluntariamente, todos ellos se habrían ya convertido al morenismo.
04/12/2017
Correa, Alianza PAIS y poder eterno
Inevitablemente, el rostro de Correa se transforma cuando se le pregunta sobre la verdad. Para esta clase de políticos, la verdad se convierte en una realidad ilusoria, en un asunto absolutamente criterial. La verdad es el enunciado que enuncia el poder. Nada tiene, pues, que ver con la realidad de los hechos ni con lo testimonial de quienes se encuentran en la otra orilla del poder.

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