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Correísmo

Tag: Correísmo

222 historias encontradas
La sistematización de la estupidez: Kant
Si regresamos nuestra mirada, observaremos que hay un rastro de estupidez inevitable e imborrable que vamos dejando mientras existimos. Todos estamos expuestos a decir y cometerlas en mayor o menor grado. Si bien, la estupidez es «constitutiva de todo lo humano» hay casos en los cuales pareciera haberse convertido en la cualidad en sí de esos individuos, de manera que resulta complicado refirse a ellos sin tener presente la estupidez que los distinge.
Aborto, corrupción e hipocresía
Dejar a la supuesta incorruptibilidad de un funcionario el manejo alegre de gigantescas sumas de dineros públicos no es ni una ingenuidad ni un exceso de confianza. Es, simple y llanamente, un acto consciente y premeditado. Los casos de Pareja y Bravo (“pareja de bravos” para el lleve) eran total y absolutamente predecibles y prevenibles.
¡Es el correísmo, estúpidos!
La lógica, el sentido común, una cabeza con dos dedos de frente entienden perfectamente que el objetivo central de las oposiciones es sacar al correísmo del poder y mejor si es irreversible. Por tanto, suena elemental, como para que lo entienda cualquiera de la oposición, que el enemigo central de esta coyuntura histórica es el correísmo, su legado nefasto y todos sus representantes.
El caudillo de la alegría
Hoy el escenario es distinto. Ni Moreno ni Glas tienen el mismo carisma petrolero y por tanto no podrán confiar en el voto en plancha, sino en un voto individual para conseguir la mayor cantidad de escaños asamblearios. Será el retorno de las partidocracias locales y del voto personalista.
Así se diluye el Ecuador de Rafael Correa
Aunque el proceso electoral del 2017 se declarará abierto el 18 de octubre, y aún hay incertidumbre en las postulaciones, el ánimo de los electores y el desgaste del modelo correísta son tomadas en cuenta en las campañas. Un estudio de Market describe los fenómenos socio-económicos y cómo afectan a los precandidatos.
Moreno, el monaguillo
Lenin Moreno se convertirá en papable dentro de un consejo de cardenales que no confían en él por sus constantes vaivenes. El vicepresidente de la alegría adora a dios y al diablo al mismo tiempo. Aunque se trata del aspirante mejor ubicado en las encuestas, habrá otro escenario para él en las elecciones.
Los establos del rey
Durante el correísmo, lo más fácil ha sido siempre ser oposición; el constituirse como opción, ha sido y sigue siendo la tarea pendiente de sus detractores. Los electores esperan ansiosos por esa estrategia, ese discurso, esa imagen, ese héroe o esa heroína que bajo la figura de un gobierno liderado por alguien con experiencia administrativa y política, firme pero dispuesto a tender puentes, y con más sustancia que escándalo, llegue a limpiar los establos e incluso, y si el clima lo permite, zafar al reino de tanto ganado obeso, improductivo e impúdico.
La oposición correísta
Debilitar a las Fuerzas Armadas se vuelve una exigencia si el correísmo calcula actuar desde la oposición. Sobre todo, si quiere conseguir impunidad desde las calles, como pretende hacerlo Cristina Fernández de Kirchner en Argentina. Liderar la movilización social en un gobierno de distinto signo político es una apuesta conveniente para planificar el regreso. Y lo último que quieren los correístas es que les midan con la misma vara represiva que ellos han aplicado.
El espectáculo de las firmas
¿Cómo esperan que creamos los ecuatorianos que, para armar este teatro de megalomanía y arribismo, estas fanáticas dispongan, como han dicho, de un ejército de más de 7 mil personas? Eso querría decir que dispusieron de 32 voluntarios para cada uno de los 221 cantones o 6 para cada una de las 1149 parroquias de todo el Ecuador. Eso es totalmente ridículo. Ni la Iglesia Católica, ni la Coca Cola tienen ese nivel de organización.
¿Reelección indefinida y democracia?
Quieren ser presidentes de por vida. Legisladores de por vida. Alcaldes de por vida. Y finalmente morir en olor de santidad, rodeados de honores por los inconmensurables servicios que prestaron a sus allegados ególatras. ¿No se tratará, acaso, de una posición política eminentemente perversa?

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