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Correísmo

Tag: Correísmo

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Estado de arbitrariedad
Que luego de doscientos años de vida republicana el país no cuente con un sistema electoral confiable es una vergüenza. La transparencia electoral es una condición básica para cualquier forma de convivencia social democrática, del signo ideológico que sea. Es lo mínimo que puede exigir un conglomerado humano que ha decidido procesar sus conflictos sin echar mano de la ley de la selva.
Burundanga verde flex
Desde aquel fatídico día en que la izquierda ecuatoriana cargó en hombros al doctor Velasco Ibarra para entronizarlo en Carondelet, allá por 1944, no ha cesado en su ilusión por encontrar al caudillo que conducirá al país a los idílicos parajes de la revolución. Basta una retórica izquierdosa para que corra detrás del primer bendecido por la fortuna electoral.
Pensar el “día después”
Seguimos jugando a lo que venga; “ganemos y después veremos”; sigue imperando la improvisación, el inmediatismo, la apuesta al péndulo, a los asesores de imagen, a que haya segunda vuelta electoral. Se sigue invocando las ideologías, cuando hay una gran crisis en este terreno.
La ley Cayambe
Después de casi una década de vivir del correísmo, Fausto Cayambe asegura que las críticas le provocan daños emocionales y que ser criticado por la opinión pública o por los adversarios ideológicos debe ser prohibido y perseguido por la ley. Siguiendo la influencia del fraseo ridículo del “linchamiento mediático”, Cayambe propone para esta figura el nombre de “bulling laboral”.
La verdad como artimaña
Enancados en una retórica radical, maquillada de izquierda y anti estatu quo –como todo populismo que se respete- los discursos de estos regímenes llegaron para colonizar la esfera pública, demostrando que el acto más relevante de sus proyectos refundacionales es la campaña de comunicación permanente con la que han posicionado tierra adentro su versión del infierno y el paraíso.
Contra la izquierda
Son sensibles. Tienen responsabilidad social. Llegan al fondo de las cosas porque no son tontos. Ni un pelo de tontos. Admiran a diferentes personajes históricos por quienes sienten una especial cercanía porque son un poquito como ellos: Allende, compañero; Che, compañero. Escriben de todo; hasta poesía. Hacen la venia. Son revolucionarios. Son ecologistas y son pacifistas.
El correísmo es fascismo
El correísmo es hoy un capitalismo de Estado. Su modelo empresarial público busca convertir a la economía ecuatoriana en un sistema donde se estatiza los aportes del Estado a entidades públicas no estatales y se confisca lo privado. Representa lo más agrio del capitalismo de Estado porque se considera dueño de las asignaciones constitucionales a los municipios y a los demás gobiernos locales, a las universidades públicas y cofinanciadas, a los jubilados en forma de pensión y, próximamente, de los sueldos del funcionariado público.
Elecciones: malas noticias para la oposición
¿Por qué Correa querría lanzarse de nuevo a la Presidencia? Fácil, porque puede ganar. Ahí radica el primer error de la oposición: minimizar a su rival. Sí, es cierto que la popularidad del Mandatario ha bajado, que ya no tiene la misma credibilidad de hace un par de años, que la situación económica es mala, que las perspectivas a futuro son aún peores, que las cifras de empleo y subempleo son iguales a la época de la partidocracia…. Sí, todo eso es verdad. Pero, ¿qué ha hecho la oposición para erigirse como mejor alternativa?
Los negocios políticos del correísmo
Todo opera en función de los intereses particulares. Desde hace un buen rato que la cúpula íntima del correísmo clasificó a las grandes ligas de los negocios políticos. Por eso, justamente, tienen tantas dificultades para definir su binomio presidencial. Lo que está en disputa son los nuevos intereses económicos. El “proyecto”, como todavía siguen denominando a la formalidad política de Alianza País, queda para los tontos útiles que siguen creyendo –o fingiendo creer– en la ficción redentora.
Gustavo Larrea: "en la campaña, Lenin Moreno cargará el peso de este gobierno"
Gustavo Larrea, ex ministro de gobierno entre el 2007 y el 2008, cree que las posibilidades del correísmo se achican cada vez más y que Lenin Moreno deberá pagar las facturas de este periodo. Desde su despacho, en el centro norte de Quito, avalúa las posibilidades de un cambio de gobierno desde la propuesta de un gran frente de izquierda y centro izquierda, cuya candidatura Moreno no quiso aceptar.

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