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Terremoto en la Costa

Tag: Terremoto en la Costa

55 historias encontradas
Ecuador: entre listos y solidarios
Ecuador listo y solidario, es el nombre que le dieron al enorme montaje publicitario con el que se pretenderá que olvidemos que se gastaron todo, que el fondo para emergencias desapareció en medio de la vorágine del despilfarro, que desaparecieron la Defensa Civil y crearon una institución con el ampuloso nombre de Secretaria de Gestión de Riesgos, tan inoperante que ni siquiera maneja los protocolos básicos para la gestión de una catástrofe natural.
Una élite de 38.700 funcionarios gana más de USD 3000 al mes
El peso total de este sector en el conjunto de las remuneraciones del sector público sería de alrededor de USD 2.248,4 millones. Es decir, algo más de la cuarta parte (25,5%) del total de remuneraciones del sector público del año 2016. Es esta elite de funcionarios quienes concentran el ingreso del gasto corriente en remuneraciones. La propuesta es poner un techo a sus ingresos. Con eso el país ahorra más de USD 600 millones, para financiar la reconstrucción.
Una vida sin Gobierno, ¿qué tal sería?
Nos hicieron creer que somos los pobres indefensos que necesitamos de algo o de alguien para sobrevivir, alguien mejor que nosotros para que guié nuestros caminos. ¿Los mandatarios que hemos tenido hasta ahora, son mejores que nosotros?
¿El fracaso del economista?
No se construyó un gran fondo de contingencia cuando los precios del petróleo llenaban las arcas del gobierno. ¿Es que se presupuso que nunca acontecería algo grave, que lo obligue a mirar de otra manera el país? ¿Así pretende ser presidente por toda la eternidad?
¡Nadie grita o lo mando detenido!
Bienaventurados todos aquellos que pueden llorar a mares y a océanos; que griten desde el desgarro del pecho todo lo que haya que gritar, porque así lo exige su pena. Bienaventurados los que gritan, los que lloran y se quejan porque han perdido, sus viviendas, sus negocios, sus bártulos, sus mascotas y sus empleos.
El berenjenal de Correa
El caudillismo impuesto por Alianza PAÍS impide un manejo coordinado de la emergencia en Manabí y el sur de Esmeraldas y de la posterior reconstrucción. La omnipresencia del caudillo plantea una contradicción insalvable entre el síndrome de la vedette y el síndrome del pararrayos.
Pedernales: lo que se ha derrumbado es la noción de futuro
Este es el relato de un médico, Víctor Hugo Sevilla, residente en Pedernales, y que vivió minuto a minuto la tragedia desde su campamento médico improvisado. Él, junto a centenares de rescatistas y profesionales, atendieron a un pueblo devastado. Cada persona con la cual conversó, le puso al tanto de su personal tragedia.
La reconstrucción del tejido social
La visión centralista de la acción colectiva para enfrentar la catástrofe que ha puesto de manifiesto el presidente Correa, además de menospreciar “las donaciones de latas de atún, suministros y ropa”, impide la articulación de esfuerzos provenientes de las más diversas organizaciones.
Mientras la herida está en sangre viva… el don es despreciado
Mientras las urbes menos afectadas realizan ceremonias para compadecerse (en el sentido de participación en el sufrimiento del otro, no de sentir lástima), abrazarse y honrar a los deudos de todos los ecuatorianos, el jefe del estado y jefe de todas las funciones, narra en su enlace 472 dónde, cuándo y cómo disfrutó del estreno del show turístico Royal tour en Nueva York y en Chicago. Esta ostentación sólo es comparable con la de la celebración en Roma, conforme la información que circula en las redes sociales.
Así Correa perdió su última oportunidad de ser estadista
Correa pide calma, pero él es el primer alterado. Incluso en la sabatina dijo que en este tipo de desastres “la gente está en shock, por lo que es importante mantener la cabeza fría y liderazgo para evitar que los afectados caigan en pánico”. Exacto, y es lo que él no tiene, ni cabeza fría ni liderazgo. Porque líder es quien logra que los demás le sigan por la calidad de sus ideas, por la hondura de sus propuestas, por la sinceridad de sus convicciones y sentimientos, no por los gritos ni el látigo ni la amenaza de apresarlos.

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